El paraíso ciclista se llama España

Si decimos que España es el país más importante del mundo en el ciclismo profesional, todo el mundo pensará inmediatamente en los éxitos cosechados por nombres como los de Alberto Contador, Alejandro Valverde, Joaquín Rodríguez… Pero, en realidad, España es la primera potencia mundial en otro apartado, desconocido para el gran público, pero importante para la economía: España es el verdadero paraíso para las concentraciones invernales de los equipos ciclistas profesionales.

La lista de equipos concentrados en España es casi tan larga como la de los propios equipos del pelotón mundial. Hay conjuntos como Lotto NL-Jumbo que llevan casi una década visitando el mismo hotel y la misma ciudad. Nos referimos a Mojácar (Almería). Hay otros que han ido cambiando de ubicación, como Bora, quienes han pasado por Mojácar (Almería), Mallorca o Gandía (Valencia). Pero la realidad es que son mayoría los equipos profesionales que optan por la costa española.

Pensando en tendencias, hay conjuntos que optan por Cataluña. En concreto, podemos citar al Delko-Marsella o al Cannondale o al nuevo Cycling Academy de Israel. Prefieren Lloret de Mar, Salou… porque les pilla cerca de sus bases logísticas y porque piensan que más hacia el sur hace un calor excesivo y los cuerpos se van a resentir cuando vuelvan a centro Europa.

Otros equipos optan por Gandía (Valencia), que es la última gran ciudad en incorporarse a la moda. Este año, por ejemplo, repite Ag2r y se incorpora Bora. La gran ventaja de Gandía es la opción de poder entrenar en el velódromo Luis Puig (importante para mejorar la posición biomecánica de los corredores) y alternar llano y montaña.

La gran mayoría suele utilizar las ciudades de Calpe y Benidorm (Alicante). En ese grupo podemos incluir a los navarros de Caja Rural-Seguros RGA o a Quick Step, que lleva décadas usando los hoteles de Calpe. Y, como comentábamos anteriormente, los hay que apuestan por irse todavía más al sur: en concreto, hasta Mojácar.

A todo esto hay que sumar la legión de equipos que aprovechan Mallorca para entrenar y disputar la Challenge. Y los que muy pronto usan la base de El Teide para que entrenen en altitud sus mejores hombres. Como vemos, España… ofrece territorios para todos los gustos y presupuestos.

Esa es una de las grandes ventajas de los hoteles españoles: el precio. Pero también las carreteras y la montaña que ofrece la orografía. No hay que olvidar, por ejemplo, que Benidorm se encuentra rodeado de puertos de primer nivel de exigencia. Y, sobre todo, el clima. Sin embargo, la principal virtud es la capacidad de los hoteles para adaptarse por completo a los equipos ofreciendo comida caliente incluso a las 16.30 horas cuando los corredores llegan de un entrenamiento de fondo de seis horas.

Todo este sector casi secreto para el gran público permite a los hoteles compensar sus cuentas en dos meses muy delicados: diciembre y enero. Y, además, lo hace fuera de las fechas clave, puesto que ningún equipo se concentra en Nochebuena, Nochevieja o la Fiesta de Reyes. Así que todos salen ganando. Pero… ¿se explota comercialmente? Ese es el gran problema. Hablamos de actividades individuales y no hay un plan global. Desde nuestra empresa, VELOFUTUR, hemos gestionado durante muchos años las concentraciones de decenas de equipos. Pero es una lástima que todo ese potencial no sea difundido suficientemente en los países de origen.

Una buena campaña de marketing de Benidorm, Calpe, Mallorca, Gandía, Mojácar… podría ser muy interesante no sólo para atraer a los equipos profesionales, puesto que ese negocio es realmente limitado en el tiempo y en el número de habitaciones. El verdadero negocio está en hacer ver a los cicloturistas europeos que puedan disfrutar de los mismos hoteles, carreteras y clima que los profesiones por un precio módico.

Esa es la verdadera desestacionalización del turismo. Pero por el momento son pocas las iniciativas coordinadas que puedan apreciarse en esa línea. Tal vez Mallorca sea la plaza turística que más ha peleado por atraer al turista extranjero de centro-Europa. Y Mojácar también supone un caso único pensando en el cicloturista belga. Pero esa iniciativa a través de la Marca España y con una visión global no existe. Y lo peor es que tal vez tampoco se puede esperar que vayan a ser presentadas.

La maldición de España es que atraemos el turismo casi sin darnos cuenta. Son millones -tal vez 75 millones en 2016-, pero podrían ser muchos más y de más calidad si de verdad se hiciera una apuesta por llenar España de turistas cuando los necesitamos: en los fríos meses del invierno, cuando las ciudades se llenan de ancianos… y por qué no de cicloturistas extranjeros.

Por Jorge Quintana

Imagen tomada del FB del Quick Step Floors

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