París-Niza 2020: ¿Aguantará Max Schachmann?

Tuvalum

La París-Niza 2020 puede o no tener ya un ganador final

Estuvo fino Alberto Contador cuando hizo la cuenta de la lechera para Kragh Andersen diciendo que él intentaba atacar el liderado de Max Schachmann por que, si suspendían, tendría igual la carrera en su mano.

Lo cierto es que es complicado pensar en la séptima etapa de esta París-Niza 2020 leyendo esto…

Pero mientras ocurre o no, seguimos viendo una carrera preciosa, una suerte de preludio sobre tiempos de sequía para el aficionado ciclista, y del deporte en general.

Los Sunweb llevan bastante mejor su reconstrucción tras Tom Dumoulin que éste su plan para volver a competir.

Kragh Andersen es ese ciclistazo que da gusto ver rodar, con mucho de clase y últimamente de suerte.

Puso la carrera al límite en una etapa en la que sólo podía ganar los rojos, con el Bora en cuadro y el Deceuninck trabajando a destajo para un Alaphilippe que se alegrará de haberse guardado un pellizco de forma para más adelante, para cuando la temporada, esperemos, empiece a desarrollarse con normalidad.

Donde no llegó el danés, lo hizo Tiesj, el compañero de escapada en la jornada inaugural de Alaphilippe, que luce un estado de forma abrumador.

Saltó cuando Andersen iba a menos en su ofensiva contra Schachmann e hizo diana hasta el final, llevando rápida una carrera en la que el alemán líder casi lo pierde todo en una curva al final.

Queda la llegada en alto, donde acabará, presumiblemente esta París-Niza, queda la andanadas de los colombianos… ¿qué sucederá? ¿Lo veremos?

Todo es incertidumbre.

— escrito el 11 de marzo

La crono deja una recta final de París-Niza 2020 preciosa

Es curioso leer a Prudhomme sobre la suerte de esta París-Niza 2020 que se disputa casi en clandestinidad por lo excepcional del momento: «Cada etapa es como una batalla».

Están contando los días, un descuento diabólico hacia la ciudad del sol, por que esto es la carrera hacia el sol.

Aunque no lo pareciera en la preciosa contrarreloj realizada en el centro del hexágono, por la tierra de Julian Alaphilippe, donde la estampa era París-Niza total.

Camino estrecho, bosque denso, ruta húmeda, gente abrigada… un ambiente muy vasco podríamos decir, muy de Max Schachmann que, como en Itzulia hace un año, refuerza su mando tras una crono con una pregunta clara: ¿Aguantará?

Y ese interrogante surge tras lo visto precisamente en la Itzulia 2019.

Max Schachmann fue una de las bajas más sensibles de Quick Step hace poco más de un año, de azul demostró que tenía registros para todo, desde tensionar una Flecha para desfondar el Movistar de Valverde y facilitar el triunfo de Alaphilippe, a ganar una etapa en alto del Giro, escapado, la víspera de la gran cabalgada de Chris Froome.

¿Qué Schachmann veremos en la recta final de la París-Niza 2020?

Esa es la gran duda.

Por de pronto, lleva diferencias de gran vuelta, demostrando una vez más que una crono no es necesaria, es imperativa si que se quiera dar un poco de emoción a una vuelta por etapas.

Schachmann le mete un minuto y pico a Sergio Higuita, la gran sensación de la primera mitad de carrera, Vincenzo Nibali y Dylan Teuns.

Luego a dos minutos Nairo y Alaphilippe.

Son diferencias importantes que difícilmente se enjugarán atacando en el puerto final del sábado, se necesita sacar petróleo de cada rincón, cada momento, el Bora es un bloque excepcional, pero le van a dar por todos los lados.

Esperamos poder verlo.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto & VeloImages

—escrito el 10 de marzo

Bueno, bien, Iván García Cortina guardará La Châtre, París-Niza de 2020, en su álbum personal… 

Una llegada caótica, sin final escrito, como todo en esta carrera loca.

Luce tremendo el gijonés, ancho, imperial, con esa melena en medio de un pelotón formado por auténticos lobos, que vive en el filo, como si el mundo se fuera a acabar en esta París-Niza 2020.

Merecía algo así, está en la primavera, en la antesala de las carreras por las que bebe el viento, está en forma.

Como todo lo que acontece este año, esperamos que pueda disputarlas.

Entretanto que le quiten lo bailado, los Deceuninck dejaron demasiado lejos a Sam Bennett y esté se quedó roto por el afilador que Higo Hofstetter para frenar a Cabel Ewan.

Allí no compareció el resto, no Bouhanni, ni Viviani.

Una sucesión de eventos que no aprovecharon Michael Matthews, quien lo lanzó todo para nada, al austrialiano el paso del tiempo le pesa, donde antes ganaba con facilidad, ahora le cuesta un mundo, ni Peter Sagan, diez años pasados de su victoria, aquella tarde en Aurillac, cuando superó como un obús a Purito.

Hoy, diez años después, Peter Sagan vio salir como un obús a Iván García Cortina, que pone la París-Niza en la historia que empezó a escribir en California.

Bravo, Iván.

— escrito el 9 de marzo

Otro día de sobresalto camino de Niza

La París-Niza 2020 va camino de consumir un etapón por día en la cuenta atrás que nos aproxima a Niza.

Ganó Giacomo Nizzolo, y no fue sencillo, con un grupo copado por los Bora, cuyo capo aquí es Max Schachmann, una máquina de rodar y reventar rivales.

Entre ellos Nairo que vio a 25 de meta como se les escapaba la carrera: una caída y un corte que a esas alturas de carrera es imposible cerrar.

Antes incluso de plantear distancias, se juntaron delante gente como Naessen, Stuyven, Sagan o el propio Mads Pedersen, en su primer día de lucimiento personal, con el arcoíris en la espalda.

La victoria de Nizzolo en medio de ese grupo nos dan la medida que éste es un ciclista nuevo, con olfato, dos victorias y el otro día que tuvo Le Samyn si hubiera medido mejor.

Permitidnos recuperar un párrafo de hace un año por estas fechas:

Luke Rowe es un galés alto, corpulento, potente, un rodador de etiqueta Sky.

Un tipo duro, curtido en los vientos de Gales, que sabe por donde sopla el Dios Eolo con hincar su índice sobre la mirada,

Luke Rowe ha crecido con Geraint Thomas, Ian Stannard, Gianni Moscon, Bradley Wiggins, Peter Kenaugh, Chrisian Knees, Michal Kwiatkowski, Jonathan Castroviejo,…

Lo veis, todos prominentes rodadores, de mayor o menor tamaño, pero auténticas máquinas de rodar, de enfilar y romper grupos, ciclistas cortados por el mismo molde, ciclistas que no hacen prisioneros.

Pues quién le diría a Rowe, que sus mejores días haciendo abanicos en una carrera cualquiera, dígase la París-Niza, en un lugar al azar, al norte y centro del hexágono, los pasaría con largo y tostado colombiano, de sesenta míseros kilos, que no levanta por encima de la media del pelotón pero que rueda como un demonio.

¿Quién le diría a Luke Rowe que Egan Bernal sería su compañero de baile en las tres jornadas más trepidantes que hemos visto en mucho tiempo?

En efecto hablábamos de Egan Bernal en los abanicos camino de Niza.
Entonces Sergio Higuita corría en la Fundación Euskadi, prometía, tenía maneras, pero ahora esto, verle delante, con los capos de la París-Niza, salvando caídas, cortes, abanicos, sin escatimar el relevo.
Lo de Bernal el año pasado nos dejó impactados, por que no sobrevivió a aquello, contribuyó al destrozo, lo de Higuita casi lo mismo.

Es un lujo, un puñetero lujo verle ahí en medio de torres, como decimos, dando la medida de un corredor que no se queda con su estereotipo de inicio, ese perfil pequeño, escarabajo de origen.
Quieren más, y en la criba de la segunda etapa, mantiene sus opciones intactas, como Vincenzo Nibali o el líder Schachmann.

Otra etapa para enmarcar en la París-Niza 2020, una carrera que en lo progresivo será a «puerta cerrada».
Hemos salvado otro día, otro glorioso día.

—escrito el 8 de marzo

El recital de ciclismo de la primera etapa de la París-Niza 2020 perdurará…

Permitidnos recuperar este enlace de ayer que utilizamos ayer mismo en la previa de la París-Niza 2020

Un regalo de París-Niza http://www.joanseguidor.com/regalo-paris-niza

Publicada por Iban Vega Garcia en Lunes, 6 de marzo de 2017

No es oportunista, ni subirnos al carro, podemos decir que lo dijimos, ciertamente.

Cada año el primer tercio de la carrera hacia el sol nos da parte del mejor ciclismo de toda la temporada, una etapa de verdad, de hombres-hombres venidos aquí, en medio de un mundo paralizado a dar la medida de la belleza de este deporte.

Una jornada de esas que entronca con la de la foto que ilustra ese copia&pega de Facebook, de hace dos años, con las primeras del año pasado en las que el surrealismo nos llevó a ver sprints ganados por Groenewegen secundado por Bernal.

Son esas etapas de perros, llovizna, viendo, plomo en el cielo y peligro en la ruta.

Un corte de lejos, en el que estuvo el que sigue siendo nuestro favorito, Nairo Quintana, aunque con matices.

Por que si bien Nairo es bueno en estas etapas, rara vez se le pilla meando, también es verdad que los rivales le van a dar hasta en el carnet hasta que llegue la jornada en alto.

De aquí a entonces, cada vez que haya un resquicio de viento, soplará a favor de quienes poner al colombiano en aprietos.

Y es posible hacerlo, se ha visto, a treinta de meta Nairo vio partir del corte delantero, en sus propias narices a Julian Alaphilippe, la avispilla que necesitaba el enjambre para armar otra etapa memorable.

Alaphilippe estuvo en el filo de los cuarenta segundos, eso es en su caso, remar cerca del triunfo final a poco que los de atrás se despistaran. 

Todo se vino abajo porque no quiero imaginar lo que era llevar esa bicicleta con el frío que atenazaba las manos.

Max Schachmann dio en la diana, en una etapa de esas que recordaremos, más en las circunstancias que llega la carrera y lo mucho que hemos tenido que padecer los amantes del ciclismo esta misma mañana.

Crucemos los dedos y que esto siga, mañana más…

— escrito el 7 de marzo

Los equipos entran y salen de la París-Niza como en un bucle infernal

En la antesala de la París-Niza 2020, el otro día leí este tweet de Jorge Quintana

Sin duda respeto a las decisiones tomadas por los equipos World Tour que han declinado su presencia en la París-Niza que empieza ya.

Cada uno con sus motivos, aunque convergentes en una situación incierta.

Incluso ayer nos preguntamos qué hace la UCI para coordinar una respuesta y dar consignas claras a los diferentes equipos.

Sea como fuere no todos piensan igual.

El Bora defiende estar por que si las autoridades lo consideran seguro ¿por qué ponerlo en duda?

La no presencia del equipo parece contribuir a una situación que escapa de lo racional y que está causando estragos.

El Israel Start-Up Nation piensa igual, incluso en momentos que son «totalmente nuevos» para el ciclismo.

Tendremos, eso parece, París-Niza, cruzando los dedos que nadie pite con coronavirus, por que lo siguiente será una cuarentena en el corazón de Francia.

Ante esta situación, y si nos pedís opinión, pensamos que estar, como dice Bora, porque las autoridades lo autorizan, darle curso a una normalidad que necesitamos como el aire que respiramos.

Y venga, que si todo va bien, tenemos París-Niza 2020 y esto es un carrerón

Un regalo de París-Niza http://www.joanseguidor.com/regalo-paris-niza

Publicada por Iban Vega Garcia en Lunes, 6 de marzo de 2017

 

— escrito el 5 de marzo

Más equipos y ocho corredores por equipo para la París-Niza 2020

La París-Niza 2020 acaba de sacar el listado de sus equipos, algo que en las circunstancias actuales, genera casi tanta expectación como la propia carrera.

Es curioso el comunicado

A rey muerto- rey puesto.

No se citan los equipos que han anunciado que estarán parados, mínimo, hasta la Volta a Catalunya, ni Team Ineos, ni Mitchelton, ni Astana, ni tampoco UAE Team.

El agujero es importante, incluso con el OK del ministerio de sanidad francés.

Sea como fuere la París-Niza sigue como si tal cosa, tendrán atada y bien atada la participación del resto, «se les espera» dice la nota, al fin y al cabo hablamos de ASO.

De cualquiera de las maneras no sólo llama la atención eso.

Se han invitado equipos no previstos, con el cuorum del resto, y además se ha pasado de siete a ocho corredores.

Todos sabemos de las circunstancias excepcionales del momento, pero esta París-Niza que comparte titulares con el coronavirus siembra un precedente importante.

El número de corredores por equipo, incluso la cantidad de equipos que toman parte es un caballo de batalla en las grandes vueltas, y aquí se varía a necesidad del organizador, que no quiere un pelotón diezmado.

Será interesante ver qué resulta de todo esto y si esta «flexibilidad» se puede dar en otras carreras por que ahora mismo pensar que el domingo próximo puede haber París-Niza ya es un sueño lúbrico.

Por cierto que no habrá campeón vigente, Egan Bernal entra en la nevera que Team Ineos se ha impuesto.

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