París-Tours, una carrera caída en desgracia

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La París-Tours es una de las mejores competiciones del año pero no se la trata como tal

La París-Tours es desde hace un tiempo la silenciosa víctima de ese ciclismo que llamamos moderno.

Es un ciclismo que busca el efecto, el golpe, la foto.

Que en su vorágine de causar estruendo se olvida que tiene un patrimonio cuyas raíces van más allá del 1900.

La París-Tours, está en ese listado

Hace un tiempo se la sacó del máximo circuito, se arrinconó y quedó ahí, como un trámite de velocistas en el zaguán del otoño.

Sin embargo la París-Tours rara vez decepciona

Tiene desenlaces eléctricos y ganadores adorables: Matteo Trentin, Fernando Gaviria e incluso uno de los desenlaces más fenomenales de tiempos recientes.

Aquel que Jelle Wallays le gana a Thomas Voeckler, propiciándole tal cabreo que el francés ni sube al podio por el segundo puesto.

DT-Swiss Junio-Agosto

La París-Tours nos desvela el otoño ciclista, alfombras ocres y bosques despojándose.

Con todo no vale.

La carrera del domingo que no unirá París, y sí Chartres con Tours, anuncia tramos de tierra en su recorrido y a cambio reduce el kilometraje.

Dos en uno: se resta fondo a una carrera que se distingue por sprintar con 230 kilómetros corridos a fuego y se introducen novedades que van contra la esencia.

No es que no nos gusten las innovaciones, pero 12 kilómetros de camino de tierra entre viñas camino de Tours es como cuando se puso en la ruta hacia Roubaix o un adoquín por Lieja.

Que el ciclismo haya sido de una manera durante cien años no significa que sea impermeable a los cambios, pero otra cosas es que todos los cambios obedezcan a lo mismo.

Strade Bianche hay una, nació así, es adorable y quienes la compiten saben qué se encontrarán.

Esa tierra, sumada a las pequeñas cotas minarán el camino de Démare, Greipel y compañía.

Endura, la opción para las puertas del invierno

Porque estos son velocistas, y tienen el perfecto derecho a tener su terreno y sus opciones de competir.

Siempre nos quedará Tours, su avenida y ese nombre, Grammont, la pasarela de los velocistas.

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