Alexander Kristoff: Si gana ¿qué más da su peso?

El peso de Alexander Kristoff choca contra las teorías de un ciclismo de flacos

El domingo, en la Gante-Wevelgem, algunos nos quedamos impresionados por la envergadura, por decirlo fino, de Alexander Kristoff.

Incluso creo recordar algún comentario de Antonio Alix durante la retransmisión sobre cómo le quedaba el buzo durante la carrera.

No estaba agraciado, pero madre de Dios, cómo iba.

LDB_Berria 1024×140

 

Ayer pudimos leer este tweet y el hilo de respuestas demuestra que el tema tiene miga…

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Quien ha hecho deporte en mayor o menor medida, puede imaginar, sin más conocimiento que la intuición que, llegados a un punto, el adelgazar de forma digamos que «indiscriminada» te puede dar ventajas que pueden volverse en tu contra cuando pierdes potencia y músculo.

Este raro equilibrio es una alquimia sólo en mano de los especialistas.

Pirinexus 300×250

 

En este ciclismo del siglo XXI, la obsesión por la delgadez roza casi lo enfermizo.

Por eso cuando ves la corpulencia de Alexander Kristoff en Flandes, su imagen choca frontalmente con la de Bernal, Froome, Bardet o Enric Mas, ciclistas que parecen hechos de finos alambres.

Etape 400×400

 

Sin embargo, más allá de las apariencias, de su peso, Alexander Kristoff era una máquina perfectamente engrasada para ganar.

Era una máquina de matar en un día inspiradísimo en el que dejó claro que él era el capo, porque Gaviria no estaba lo bien que esperaba.

Y así Kristoff corrió una carrera perfecta, no sobre el papel, pero sí en el resultado, solo, entre cortes, guardando en el grupo, cara al viento y desplegando una fuerza demencial en el sprint final.

 

Se fue por encima de los 1400 vatios.

Sólo por su perfil se podía medir a un murlaco de velocidad en pista.

 

Así encendió Perico los puertos de Guadarrama

El ciclismo moderno se ha obsesionado con la delgadez, postulándola casi a dogma, es estremecedor escuchar a Contador contar sus desvelos por el hambre al irse a dormir, y el aficionado medio, entre los que nos podemos incluir, no contempla el molde de una mala bestia como Kristoff dando cera en una clásica de adoquines, donde se necesita cierta corpulencia.

O incluso Peter Sagan que a veces se le ve como diría mi abuela «fuerte».

Aunque los clichés no siempre son buenos y la ciencia no es infalible después de ver a Bernal montar abanicos en la París-Niza, junto a Luke Rowe, mucho más corpulento y adaptado a estos terrenos.

SQR – GORE

 

En las primeras valoraciones de Patrick Lefevere sobre Remco Evenepoel comentó que su peso no era el adecuado.

A un chavalillo de 19 años ya le van con esto, cuando en teoría está aprendiendo el oficio.

Lo increíble es que la masa de afición lo mira y en ocasiones quiere estar así de delgado, cuando ello no implica una mejora sobre la bicicleta.

Cambrils Square Agosto

 

Por que como dijimos un día….

A veces más es menos y en este caso, si llevamos una mala alimentación, por muy finos que lleguemos a estar, esto no va a suponer en muchos casos un mejor rendimiento, al contrario hay un factor genético que por mucho que nos queramos saltar es el que nos toca.

Tal vez no nos veamos tantas venas como nos gustaría pero estemos en una forma espectacular, aunque no tengamos unas piernas descomunales y sin embargo vamos como un tiro.

Porque salir en bici mola, pero dejar de comer no!

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1 Comentario

  1. En el ciclismo en pista no tenemos ese problema, incluso entre los fondistas el perfil es mucho más atlético, y por supuesto más saludable desde el punto de vista medico.

    Quizá por ello hay quien cree, y entre ellos muchos directores de equipo, que la pista engorda.

    Tal como dice Jaume Mas, si juegas al baloncesto, creces. Así nos luce el pelo…


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