Pirinexus Challenge: la cara más amable y menos conocida de los Pirineos

Tuvalum

Larga distancia, paisaje y ciclismo íntimo esperan en la Pirinexus Challenge

Hace ocho años un reto emergía en el seno de la Unión Europea, se le llamó Pirinexus y no era otra cosa que una ruta trazada desde el consorcio de Vies Verdes de Girona entre varios puntos a un lado y otro de los Pirineos.

Con un fondo comunitario dedicado a su creación, la ruta pasó del papel al territorio.

Se señalaron rutas, curvas, en medio de la nada, entre bosques, los contrafuertes de la montaña, un círculo en el mapa que creció y se hizo mayor con el beneplácito de los ciclistas.

La Pirinexus, como su nombre indica, unía lugares, puntos más allá de la frontera, el Vallespir con otros de Girona, ese sitio que un mago cinceló para los ciclistas,

Y para ello se dispuso de una ruta de 350 kilómetros por carreteras secundarias que invitaban a aquello que un día idearon los randonneurs, esos magos de la larga distancia, que encontraban el placer en el pedalear sin prisa, pero por horas y horas, por medio mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=F_J2aTiwXrQ

 

El reto llamado Pirinexus

Jordi Cantal un día tomó un mapa, recorrió con su dedo la silueta de la Pirinexus y se propuso recorrerla en 24 horas, o menos.

Me salieron veinte horas, al final. Me fui al Patronat de Vies Verdes para presentar un proyecto de reto, una challenge que se hiciera de un tirón pero en un marco horario: de sol a sol».

Y así se creó la Pirinexus Challenge, un libro de hojas blancas para el cicloturismo tranquilo, que busca respirar en parajes únicos, íntimos, en terreno fronterizo.

En 2015 se celebró la primera edición, con doce equipos, pues se realizó a relevos.

En 2020 se celebrará la sexta edición, coincidiendo con la Sea Otter Europe, una propuesta diferente dentro del denso programa deportivo que se concita en Girona ese último fin de semana de mayo.

Inscripciones abiertas

Diferente porque es el ciclismo de larga distancia, el alejado de toda prisa y que respira en una cita de frenética actividad.

Pero no sólo eso, es un reto non stop que prevé reunir 100 ciclistas con todo tipo de pretensiones: acabar, explorar límites, buscar la compañía, la luz del sol en la espalda, encima y de cara.

Por delante una propuesta redondeada en 335 kilómetros, de seis y cuarto de la mañana, con el sol amaneciendo a las nueve y cuarto de la tarde, cuando el astro rey se esconde.

Un reto cambiante, con tierra y asfalto que propone diversión, variedad y ciclismo en esencia.

El lado menos conocido de los Pirineos

En el mapa sería el tramo más a la derecha de nuestra mirada, en la realidad son los Pirineos menos conocidos, aquellos que pierden altura porque el Mediterráneo les reclama.

La Challenge Pirinexus no pretende el Tourmalet, ni el Aubisque, pero el límite del horizonte dibuja el perfil mismo del placer.

Su desnivel, unos 3500 metros en 335 kilómetros, habla del placer de rodar y rodar.

Los tres grandes escenarios

Si la ruta ofrece sorpresas, ya vendrán, pero a priori la Pirinexus esconde algunos tesoros que pueden ser dibujados.

Uno es la bajada del Coll d´ Ares hacia el Vallespir, ya en Francia: “es asfalto rugoso, típico, los paisajes llenan la mirada”.

Otro el Coll de Panissar, que marca el regreso a Girona, cerca de Le Perthus, con L´ Empordá ahí abajo.

El último la leyenda e historia de Empúries y el eterno legado griego que nos ha dejado.

El 30 de mayo la Pirinxeus Challege pondrá distancia en la Sea Otter Europe.

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