Iván García Cortina no viene a substituir a Alejandro Valverde

Ivan Garcia Cortina Andorra salida

Decir que Iván García Cortina es el relevo de Valverde es mentir a la gente

Debe tener el móvil a petar Iván García Cortina estos días, a petar de mensajes, felicitaciones, ánimos y recortes de prensa.

Cuando Movistar remueve las aguas, todos acuden solícitos, hay eco en todos lados y al mismo tiempo, un poder que los azules siguen teniendo intacto, aunque en la carretera el regreso les haya pillado, fríos.

Así leemos este titular

Ivan Garcia Cortina

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Y es que como en otras muchas cosas en la vida, el «déjà vû» es un clásico que manejamos con una asiduidad que nos asusta.

Decir que Iván García Cortina viene al Movistar a tomar el sitio de Alejandro Valverde es, además de engañar al personal, colgarle una presión a este ciclista que ni merece ni ha buscado.

Comparar el perfil de uno y otro no es de recibo, ciclísticamente hablando, son dos corredores diametralmente diferentes, con virtudes y defectos plausibles, pero sobre todo, alejados de cualquier cosa que se pueda llamar relevo.

Desde los primeros años Alejandro Valverde fue un corredor de casa, pero depredador de todo lo que se le cruzara que ganó mucho desde el minuto cero, destacando por esa polivalencia que le daba victorias al sprint en carreras donde también disputaba generales.

Con el tiempo aprendió a apreciar lo que había fuera, pero tardó una eternidad, al entender de los aficionados más «frikis», en debutar en una carrera como Flandes y San Remo nunca fue una prioridad para él, estando incluso por debajo de la Vuelta a Murcia en su escala de valores.

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Iván García Cortina es un emigrante que vuelve a casa a los 24 años

Con una calidad que ya hemos visto, es un ciclista diametralmente opuesto a Valverde.

Le cuesta mucho ganar porque estamos en un circuito donde la competencia es feroz y los nombres que destacan surgen por doquier y cada vez más jóvenes.

El pelotón en el que crece García Cortina es cien veces más internacional y competitivo que el de Valverde, esto en lo que implica al entorno.

El asturiano bebe de equipos internacionales, donde crece y aprende a amar carreras que, por ejemplo, nunca han sido objeto de deseo de Valverde.

Y luego en el físico, a la vista está, nada que ver.

Decir que Iván García Cortina viene a suceder a Alejandro Valverde es jugoso y vende, pero es un flaco favor a la realidad y a los que ya están en Movistar, al margen de que al gijonés le cargan un cruz que, como ya hemos visto tempos atrás, es muy pesada.

Abraham Olano podría dar fe.

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Con el Tour de Valonia el ciclismo vuelve a la Bélgica francófona

Tour de Valonia JoanSeguidor

El Tour de Valonia son cuatro etapas por los atractivos de la región

Desde el domingo 16 de agosto y hasta el miércoles 19, la región de Valonia (Bélgica), acogerá la competición ciclista de nombre homónimo: el Tour de Valonia, catalogado por la Unión Ciclista Internacional (UCI) como ProSeries, la segunda máxima categoría del ciclismo de carretera masculino. Será el primer gran evento deportivo en Valonia tras los estragos causados por el Coronavirus.

Además de una exigente prueba para equipos de la categoría de Israel Start Up Nation o NTT Pro Cycling, el Tour de Valonia es una gran ocasión para conocer la región, ya que alrededor de sus 750 kilómetros se alzan algunos de los monumentos y lugares más asombrosos del territorio:

Etapa 1

Soignies, ubicada a escasos 20 minutos de la siempre cultural Mons, será el punto de partida del Tour de Valonia. El municipio es una atracción turística en sí, ya que se considera la capital europea de la piedra azul. Allí, en un reducido circuito de cuatro kilómetros, pueden descubrirse lugares construidos con piedras azules: la Colegiata de San Vicente (patrón del municipio), el antiguo cementerio y su capilla, las murallas, la Maison Nalis y el convento franciscano. La colegiata de San Vicente es, sin duda, es la más imponente de todas, haciendo evidente el legado medieval en Soignies.

Etapa 2

A poco más de 15 kilómetros de Frasnes-lez-Anvaing (salida de la segunda etapa), se encuentra el parque natural de Pays des Collines, espacio que ocupa seis municipios valones y que se caracteriza por sus colinas y macizos boscosos. Desde este punto, lo más cercano es la zona de Hamaide, que alberga un eco-museo que descubre al visitante momentos cotidianos de la vida rural, ya que es una zona donde la agricultura y la ganadería tienen especial importancia.

Si bien Pays des Collines destaca por su belleza, la atracción más curiosa de esta etapa es el plano inclinado de Ronquières, único en su género y por lo tanto, en el mundo. Se trata de asombrosa construcción con un puente y dos cubas (o bañeras sobre ruedas), que llevan los barcos durante una distancia de 1.432 metros y superan un desnivel de 68 metros.

Etapa 3

De Montzen a Pays de Herve hay poco más de 13 kilómetros. O lo que es lo mismo: de la salida del tercer día a uno de los parques valones que guardan un su interior un patrimonio tan grande como la abadía cisterciense de Val-Dieu, el cementerio americano Henri-Chapelle o el pueblo de Clermont-sur-Berwinne hay unos escasos veinte minutos.

Si bien para visitar todos estos rincones requiere ir allí en más de una ocasión, el penúltimo día del Tour de Valonia tiene dos visitas rápidas pero únicas: el castillo Franchimont y la presa del río Gileppe. El primero es una edificación del siglo XI de carácter medieval. En Valonia, tierra de castillos, esta fortificación destaca por estar construida en un promontorio y ejemplificar los cambios en los sistemas de defensa que hubo durante el Renacimiento, con la aparición de casamatas y subterráneos de acceso, elementos que hoy se pueden visitar.

Por su parte, la presa del río Gileppe es una de las más antiguas de Europa y desde su mirador permite unas vistas que llegan al bosque nacional de Hertogenwald, el más grande de Bélgica y un ejemplo magnificente de la importancia de los espacios verdes en el país y la región.

Etapa 4

Una de las paradas más interesantes del último tramo del Tour de Valonia es el municipio de Marche-en-Famenne. Es, ni más ni menos, una ciudad condecorada con los premios EDEN (2011), que designan los mejores destinos turísticos de Europa. A día de hoy, se puede cruzar gran parte de la ciudad a pie, gracias a una remodelación urbana que conservó su legado histórico, caracterizado, especialmente por esculturas temáticas que se reparten por todo el municipio.

Este particular itinerario no puede cerrarse sin una visita de lo más peculiar a las Ardenas: a bordo del Tranvía turístico de Aisne en Erezée, villa donde termina la prueba ciclista valona. Un tranvía centenario que recorre una vía de ferrocarril secundario de las Ardenas, que permite un paseo entre los paisajes montañosos que aguarda esta zona de la región de Valonia.

Imagen: www.wapinature.be – Coralie Cardon-Lahamaide – Écomusée du Pays des Collines – balade Jean

El arriesgado negocio del Jumbo Visma

jumbo Visma

En el Jumbo Visma la intimidación empieza antes del Tour

Cuando el Dauphiné no ha hecho más que empezar, otra vez nos queda claro que en el Jumbo Visma la realidad camina por la intimidación.

A dos semanas largas del Tour de Francia, la campaña parece un monólogo amarillo y negro con la vista puesta en París.

Una vista que por cierto queda lejos, lejana, alejada del presente que ahora mismo es de abundancia para los neerlandeses.

Desde que la campaña se ha restablecido, una constante: un Jumbo Visma ganando y Remco Evenepoel, amasando.

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Y así la realidad pasa incluso por una jornada inaugural del Dauphiné que acabó como el Tour de l´ Ain o la San Remo.

Cuando hace un año por estas fechas nos preguntábamos, al albur del fichaje de Tom Dumoulin por el equipo que bebe de las aguas del Belkin y el Rabobank, esperábamos cierta igualdad el aún Team Ineos: visto ahora los neerlandeses va a apabullar.

Apabullar, al menos de inicio, en el entremés, porque nos cuesta mucho digerir que el Ineos vaya a Niza a ser actor secundario, cuando están acostumbrados a la caza mayor, eso es, la general del Tour como mínimo.

Cuesta entender otra situación que no sea la de «laisser faire» en los británicos, dar confianza, soltar la rienda y luego, en Niza, ir a la contra.

Lo del Tour de l´ Ain fue un repaso en toda regla, una manita que costará digerir, aunque lo de Francia esperemos que sea diferente.

El otro día apuntamos al tremendo momento de forma que evidencia ya Primoz Roglic, pero es que Tom Dumoulin y Steven Kruijswijk están creciendo.

Una forma que va a más y acompaña a gregarios como Tony Martin o George Bennett, cuyas miras van más allá del Tour, y no precisamente en Francia y en agosto.

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La primera etapa del Dauphiné fue la prolongación de l´ Ain y Milán-San Remo, un ciclista inspirado, Wout Van Aert ganando el sprint entre hombres fuertes, y queda tela que cortar.

Al rato George Bennett hace suyo el Piamonte…

La soba que le está cayendo al Ineos, día sí, día también, le deberá servir para doblar el camino hacia el Tour, y dudo mucho que las cosas sigan como hasta ahora, pero el histórico momento que se han trabajado los neerlandeses, el de poner el aprietos a los ingleses, nos lo hemos ganado, y soñar, eso es gratis.

Imagen: Cor Vos- Jumbo Visma

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Entre Van Aert y Van der Poel, el primero

Van der Poel y Van Aert JoanSeguidor

Si Van der Poel fuera Da Vinci, Van Aert sería Miguel Angel

En la historia del ciclismo, la reciente, hay una dualidad que nos ha caído en mano que es una bendición: Wout Van Aert – Mathieu Van der Poel.

Hablamos de «archirivales», al punto que cuando Van Aert gana la Strade o San Remo, todos ponemos el dedo en la pantalla y miramos dónde ha llegado Van der Poel…

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Es una rivalidad que no siempre se da en la carretera, pero que flota en el ambiente y sigue parámetros ya conocidos.

Antagonías de genios siempre han existido, recordarla y evocarla no significa no querer el ciclismo, o ser más o menos futbolero, como nos gusta decir con desprecio respecto al deporte rey, implica buscar el aliciente y la salsa que viene desde el inicio de los inicios del ciclismo.

¿Quién sería Van Aert y quién Van der Poel?

Si nos dais a elegir lo tendríamos claro.

Wout Van Aert, lo decíamos el otro día, sería Greg Van Avermaet, trabajo, trabajo y más trabajo, incluso si nos vamos amas allá seria el Poupou de la gente -el más aplaudido el año pasado en la Grand Place de Bruselas, en el estreno del Tour-, sería Gino Bartali «ora et labora», un ciclista que viene de la raíz del pueblo, que bate todas las dificultades y obstáculos, que se cae, se descuelga, pero no se deja llevar, Roubaix del año pasado, que se estrella, se hace polvo, recoge los pedazos y vuelve, la caída del Tour del año pasado.

Mathieu Van der Poel es otra cosa, una estrella, rutilante, que desprende clase y categoría, a veces un poco amanerado en sus celebraciones, pero tremendo cuando le dan las fuerzas y la categoría.

Sería Peter Sagan, brillo y focos, en todo caso Jacques Anquetil, clase y distinción, y si me apuráis Fausto Coppi, siempre perfecto en la foto, un físico que se alarga, como un gato enervado y saca el látigo para desgracia de los rivales.

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Van Aert vs Van der Poel ¿qué ciclismo preferimos?

Partiendo de la base que son imprescindibles de su tiempo, si nos apuráis, nos estrujáis, seguimos con ese concepto clásico de esfuerzo, sacrificio y agonía del ciclismo, un concepto que encajamos mejor con Wout Van Aert, un ciclista que es rocoso, con un motor tremendo, un rodillo físico equipado con una cabeza privilegiada.

No es la primera vez que se levanta cuando se cae, no es la primera vez que da la medida de su solidez, su calidad de diamante no es sólo por su brillo, también por la medida de su dureza.

Entendedme, Van der Poel es Da Vinci -genio de pelo liso, ropa fina y aspecto cuidado-, pero Van Aert es Miguel Angel -genio de cincel prodigioso, siempre manchado, siempre preocupado por mejorar-, y si tuviéramos que quedarnos con un genio, el segundo nos ganó hace tiempo.

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Libros sobre viajes de ciclismo

Aquí tenéis un libro de ciclismo para leer este verano

José Manuel Aparicio Rodríguez (1980) es un enamorado de la bicicleta, las montañas y los puertos llenos de curvas y eso lo plasma en sus libros de ciclismo.

En su día corredor amateur, profesa una intensa pasión por los viajes en bicicleta. Le entusiasma descubrir nuevos rincones, contemplar nuevos paisajes, transitar por rutas escarpadas en estrecho contacto con el entorno, buscando el asombro ante la multitud de parajes, especialmente montañosos, que la naturaleza ofrece, siempre a lomos de su burrita.

Con estos alicientes como motores, lleva ya unos cuantos viajes realizados, siempre de unas pocas semanas de duración, por la geografía peninsular, con alguna incursión en el extranjero.

Ha pedaleado cargando con las alforjas por lugares como las Alpujarras, la sierra de los Filabres almeriense, o las sierras de Ronda y Grazalema por territorio andaluz, dando cuenta de sus puertos y ascensiones, siempre buscando las rutas más románticas, por carreteras cuanto más secundarias y comarcales, mejor. También conoce buena parte del norte peninsular, habiendo pedaleado en viaje por la Sierra de Ancares, gran parte de la montaña asturiana y leonesa, así como por picos de Europa. Todo ello como prolegómeno y en vista de empresas más ambiciosas, como el viaje por los Pirineos de este a oeste en el que se inspiró su libro.

“Tras el sol de poniente. Una travesía pirenaica en bicicleta”, o su última expedición más allá del territorio estatal, para realizar un viaje por los Alpes franceses y piamonteses de cuarenta días de duración, peregrinando a golpe de pedal por ascensiones míticas, y otras de no tanta celebridad, pero siempre de gran atractivo, en clave cicloturista.

Si deseáis saber más de este libro aquí os dejamos los enlaces de para su compra. Apoyamos iniciativas como la de nuestro amigo, que ha autoeditado este libro, por eso queremos aportar ese granito de arena a este proyecto, ayudando a su difusión.

 

«Las tres Andorras » de Iván García Cortina

Iván García Cortina encadenó todos los puertos de Andorra en dos días

Un día, durante el confinamiento, Iván García Cortina ideó una ruta que encadenara todos los puertos de Andorra.

Buscó, trazó y cuadró para hacer un país, más de 350 kilómetros y un desnivel acumulado superior a los 11.500 metros, en dos días, acompañado de un fotógrafo.

¿Cómo surge todo esto Iván?

«Durante el confinamiento, me entretenía haciendo rutas. Pensaba en encadenar puertos y puertos, uno tras otro, pero claro, en un día eso era imposible hacer, por cantidad de horas y desnivel positivo?

Lo dividiste en dos… ¿te quedaban puertos por conocer de Andorra?

«Dos me quedaban, uno de ellos el de Aixàs, una subida que queda enfrente de la Gallina»

Podríamos decir que eres un ciclista que ha nacido con y en las redes sociales

«En efecto, pero me gusta sacarles partido y documentarlas. A la gente le gusta lo que compartimos»

 

Todo esto en el año más raro que nos ha tocado vivir

«2020 nos ha traído mucha incertidumbre en lo económico y en lo deportivo, pero al mismo tiempo es un año para hacer cosas raras, cosas que no se te pasarían por la cabeza en temporada normal. Hemos tenido demasiado rodillo para mi gusto y esa tranquilidad que otras veces es imposible encontrar»

Volviendo sobre tu paseo por las nubes de Andorra… ¿qué elementos buscabas sí o sí en la ruta?

«Pues he de decirte que no me he roto mucho la cabeza, la verdad, era un tema de unir todas las carreteras principales con toda la dureza física del país»

Y encajar piezas…

«He seguido un guión muy sencillo, dos días por tanto dos partes, un día el norte y otro el sur de Andorra intentando no pasar dos veces por el mismo sitio, a no ser que acabara en una carretera sin salida»

Un paisaje rápido ¿cómo fue por el norte de Andorra?

«Frío, cero grados en Arcalis, con aguanieve»

¿El sur?

«Muy duro, más desniveles»

DT-Swiss Junio-Agosto

 

¿Cuántas Andorras ha descubierto Iván García Cortina?

«Diría que tres»

Empecemos…

«En el sur puertos más violentos, con desnivel y paisaje más seco. Y en el norte dos partes, por un lado el Valle de Massana, hacia Ordino, al oeste, con bosques más vírgenes y al otro, el Valle de Grandvalira, zona más explotada, de paisaje casi lunar»

¿Qué prefieres?

«El valle de Massana, más boscoso y verde?

¿Más Asturias?

«Así es»

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Dos días y temperaturas muy dispares…

«Puedo decir que me he movido en treinta grados, de los cero del primer día, a los treinta subiendo la Gallina»

Pero no sólo ha sido paisaje, también paisaje…

«Sí, tuve compañeros de ruta como Bernat Font y Edu Prades, me tomé un café y justo llegaba una grupeta con Enric Mas y un grupo de argentinos haciendo una parrillada el día de la Gallina?

¿Probaste algo?

«Sí algo de carne cayó, ese día iba seco, entre el cansancio del día anterior y el calor»

¿Algún momento crítico?

«La subida a Beixalis se me hizo dura, con cuatro horas en las piernas»

Veo que tomaste un baño…

«Sí, las patas lo agradecieron. Fue antes de subir La Gallina, el agua estaba fría pero fue reconfortante»

Ruta Martes 178,06km | 5.289m D+

Ruta Miércoles 189,72km | 6.335m D+

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¿Qué diferencia hay entre esto y competir?

«Es otra cosa, aquí puedes estar tan agotado que necesitas parar y lo haces, eso en competición no se te pasa por la cabeza?

¿Alguna playlist para la marcha?

«No acostumbro a llevar música, pero si llevo algo ahí hay de todo, el regaetton va bien para coger el ritmo y animarte»

¿A qué tanto por ciento vas en una marcha así?

«Al cincuenta, no necesitas más, son muchas horas. Hay que comer mucho. El segundo día me fui a las nueve horas»

¿Qué ronda por la cabeza en tanto rato?

«De todo, piensas cuándo volverás a competir, pero también en si tienes que comprar alguna cosa»

¿El ultrafondo es una opción de futuro?

«Siempre me he sentido atraído por él. Tengo una gravel de acero. Siempre hice caminos, desde pequeño, entonces ya le preparaba embocadas a mis amigos en Gijón»

¿Un reto que te venga a la mente?

«Hacerme un Andorra-Gijón por Francia, y entrando por el País Vasco»

Con el parón impuesto por el coronavirus, este tipo de cosas es un plus para tus patrocinadores ¿lo consideras tú también así?

«Desde luego, hay que hacer brand. Estoy muy a favor de este tipo de cosas, se profesional no significa ser una monja de clausura. La vieja escuela tenía sus bases: descansar y entrenar. Ahora debe ser diferente y eso no significa que no seamos responsables, me gusta salir en gravel, pero eso implica que puedo hacerlo una vez cada dos meses, no más»

Ya recordamos verte ganar un Red Hook…

«Claro, podemos hacer otras cosas, con cabeza y respetando nuestra profesión. Mira lo que hacen algunos Education First, u otros como Justin Willians»

¿El ciclismo necesita repensarse?

«Es que el ciclismo clásico como tal es aburrido a los ojos de la gente de hoy en día. Hay que meter gente de otras modalidades, de ciclocross, de piñón fijo… todos suman»

¿Resultó complicado venderle la idea al equipo?

«Pensaba que iba a costar más, pero la mano de Mc Laren se nota en estas cosas. Les encantó la idea y me apoyaron»

Hay que ser original

«…Y buscar cosas que enganchen al público»

Y de la campaña ciclista ¿qué?

«Tras Strade y San Remo, el Tour, hay que verlo»

Imágenes de Fidel Bagan para Strava

 

 

A Carlos Betancur se lo tragó la tierra

Carlos Betancur Movistar JoanSeguidor

Casi un mes después del vuelo del «orgullo colombiano» nadie sabe dónde está Carlos Betancur

Cuando hace unas tres semanas partió de Colombia el vuelo que llevaba la bandera del país con lo mejor de su ciclismo, y otros deportes, la noticia fue la ausencia de Carlos Betancur.

Un «not show» sin marcha atrás, por que al colombiano le esperaban para el reinicio italiano, encadenando Strade Bianche con Milán-Turín y San Remo antes de Emilia, Gran Piamonte, Tirreno y Giro de Italia, la carrera en la que hace siete años corrió de blanco, mejor joven, omnipresente, maravillando y disputándolo todo.

¿Cuántos quisieran un calendario así?

Es curiosa, por eso, su no presencia en Milán-San Remo, una carrera con la que tiene una curiosa historia en Movistar, fue la primera el año de su fichaje, un ciclista escaso de forma en el nueve azul para un monumento, el más largo, casi 300 kilómetros, una muesca en el cariño que históricamente le han dedicado a este tipo de carreras en chez Unzue.

Ahora con el fichaje de García Cortina prometen que cambiarán las tornas.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

En todo caso y dejando la anécdota atrás, lo que más llama la atención es el mutismo sobre Carlos Betacur, «bananito» sobre el que Eusebio Unzué admitió tener un reto personal allá por enero.

Así las cosas, nadie sabe nada, nadie cuenta nada.

En prensa de Movistar, Carlos Betancur directamente no existe, o muy mal hemos mirado sus redes y contenidos, pero no hemos visto nada.

Era uno de los colombianos que viajaban en aquel singular vuelo rumbo a Europa, y nada.

No se dice nada, ni se comenta, ni se comunica.

Y la situación es grave: En el momento de su ausencia en el aeropuerto, antes de partir a Europa, se alegó una enfermedad de alguien cercano.

Sin embargo no aprovechar esa ventana para viajar era un arma de doble filo, pues las restricciones para volar desde Colombia son importantes, nos consta que en este país la situación con el coronavirus no es sencilla.

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Esto en Movistar, luego rascas entre fuentes colombianas y cero.

«Pues supongo que debe andar allá en Ciudad Bolívar (Antioquia) tomando aguardiente, comiendo chicharrones y jugando billar a lo loco» nos cuentan desde Colombia.

Otros hablan de la tierra que se lo ha tragado y algunos periodistas admiten que no han podido contactar ni saber nada de él en varias semanas.

Ojo que hablamos de un corredor del World Tour que mucho me temo esté quemando sus últimos días en el máximo nivel.

Carlos Betancur es uno de los mejores talentos que ha dado, ojo, Colombia en los últimos diez años, y si miramos todo lo que ha salido de este país podéis imaginar que no es poca esa calidad.

Es un corredor que cuando está inspirado es un Dios, un martillo sobre los rivales, inabordable y sembrado, pero que esas lagunas que ya apreciamos justo después de su gran 2013 le hacen aparecer y desaparecer de forma triste para todos y en especial para el aficionado que aprecia en un ciclista el barniz de la calidad y el brillo del talento.

Y es una pena porque como una vez escribieron aquí mismo sería una rutilante estrella «si alguien lo hubiera convencido -a Betancur- de que con unos pocos años de ascetismo y trabajo duro podría ganar tanto como para pasarse el resto de la vida tomando cerveza, comiendo chicharrón y jugando billar en ese pueblo cafetero donde nació…».

Romain Bardet necesita aire

Romain Bardet JoanSeguidor

Para Bardet el salto al Sunweb es una forma de huir de la enorme presión de tener que ganar el Tour

Hace un año por estas fechas sacamos un post que en el histórico de este mal anillado cuaderno pasó por ser uno de los más leídos de su modesta historia.

Nos lanzamos a la piscina, creyendo que había agua, el tiempo dirá, diciendo que hay cuatro ciclistas a los cuales les veíamos con el arroz pasada para ganar el Tour de Francia.

De Adam Yates a Richie Porte, pasando por Nairo Quintana y Romain Bardet.

De éste último, quien haya visto el histórico de este espacio sabrá que el fino francés es uno de los corredores que más admiramos del pelotón, por su trabajo de hormiguita, lo cultivado que nos consta que está y la polivalencia que muestra cada año.

No es un ciclista ganador, pero es versátil, pisando podios tan variados como el del Tour, la Lieja, la Stade Bianche y un mundial, superado sólo por Alejandro Valverde.

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Entonces dijimos de Bardet…

Uno de los corredores que empezó a dibujar las carencias de Nairo Quintana fue Romain Bardet. 

El flaco francés quitó la segunda plaza al colombiano hace tres años en el Tour, con una memorable etapa a 48 horas de llegar a París, bajo el diluvio y con un AG2R sembrado.

Pero Bardet, quien todos acertábamos a señalar como la baza francesa más cualificada para el Tour, ya no es el mismo desde que casi pierde el podio contra Landa en la crono de Marsella, hace dos temporadas.

El año pasado se descolgó rápido del grupo de los mejores, y en este Tour Romain Bardet fue una sombra durante toda la carrera, desde la msima crono por equipos, en Bruselas, a la llegada a la Planche des Belles Filles.

Ahora mismo cualquier medio francés habla de Alaphilippe y Pinot como bazas para recuperar el Tour a la causa patria.

Bardet, el niño predilecto de las portadas, ya no aparece. 

Se ha descolgado de lo que queda de año, que no es poco y hace un reset ¿sin Tour?

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Un año después firmamos esas palabras una por una, incluso engarzamos nuestra opinión con la que dimos no hace mucho, cuando vimos en Romain Bardet la admisión explícita que no podría ganar el Tour por más que quisiera y se dedicaba a otras cosas.
De hecho Bardet esta campaña había trazado un camino que iba directo al Giro de Italia, luego vino lo que vino y las planificaciones se fueron al carajo.
En todo caso, hoy se ha confirmado que Romain Bardet ficha por el Sunweb, un equipo que premia lo colectivo y no centra la presión en uno solo, a no ser que ese se llame Tom Dumoulin.
Hablamos de un fichaje que parece una patada adelante, una forma de huir de lo que ha copado tu tiempo y tus sueños durante tantos años y explorar nuevos mundos.
Por que en ciclismo, el mundo ni empieza ni acaba en el Tour, Romain Bardet lo sabe y su salida de uno de los grandes equipos franceses es sacudirse de una presión que en Francia debe ser terrible: la obligación de suceder sí o sí a Bernard Hinault en el Tour pasados ya 35 años y subiendo.
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