Primoz Roglic tendrá que acostumbrarse a ser viglado

Que Primoz Roglic sea la rueda a vigilar va a ser la tónica

En Lombardía entre otras cosas, el morbo reposaba en la espalda de Primoz Roglic.

Una realidad que este esloveno, de gesto adusto, pero efectividad reconocida, tendrá que aceptar como peaje de la importancia que ha adquirido en este circo.

Primoz Roglic acaba el año como el mejor ciclista de una campaña que se echará en manos del invierno y el descanso de la estación fría.

 

Ya hablaremos del 2019 que ha firmado este corredor que dio el salto al imaginario colectivo hace tres años y medio, en el Giro, cuando casi le arruina la salida neerlandesa a Dumoulin y voló sobre la crono de Chianti.

En breves cuentas, Primoz Roglic prácticamente ha hecho pleno en todo lo que ha tomado parte.

No ganar el Giro de Italia sobresale en el primer análisis, haberse impuesto en el resto de lo que ha tomado parte debería imponerse.

Primoz Roglic llegó a Lombardía infundiendo miedo, entre la exhibición del Giro de la Emilia y el oportunismo de los Tres Valles Varesinos.

Pero al exsaltador de esquí estos vericuetos por Como no le sientan bien.

Igual que en la porticada subida a San Luca, Roglic no perdona, sea en línea, sea bajo el veredicto del reloj, en los recodos por donde no entra el sol de Como tiene una asignatura pendiente.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

No ganó Lombardía, como algunos preveían, y se quejó del celo que ponen los rivales en su rueda.

¿Acaso pensaba Primoz Roglic que le iban a dejar hacer como tal cosa?

Era, según muchos, el acreedor al inminente fallo del Vélo d´ Or, es el número uno de la UCI, viene de ganar dos semiclásicas, de imponerse en la Vuelta.

Y quizá esperaba, vagamente, que le dejaran ir.

La casa del ciclista en Calpe

Roglic no ganó Lombardía porque no le ha dado el físico para ello, no tenía más, burló el grupo por un momento, y no llegó más allá.

Exactamente igual que Alejandro Valverde, quien podría decir exactamente lo mismo que el esloveno.

Ser la rueda a seguir, a final de campaña, con las fuerzas justas, los ánimos escasos, es duro, pero es lo que hay.

 

Este esloveno que entró junto a Rohan Dennis, descartado para la crono mundialista, que se quejó de Nibali en el Giro, y viceversa, tiene que entender que nada será igual que antes.

Que hace un año ya tenía un palmarés jugoso, cuarto en el Tour, etapas en él, Romandía, pero ahora es uno de los ciclistas más importantes del pelotón.

A un nivel que le sitúa, incluso, al nivel de porfiar por el liderato de su equipo el año que viene, el equipo que se ha echo para rivalizar con el Team Ineos.

Y eso Roglic va a tener que tirar con ello.

Quejarse que le vigilan podría ser lícito, todo el mundo puede decir lo que le parece, pero su realidad es la de capo, y ello tiene costes, a veces, indeseados.

Imagen: FB de Hoteles RH

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