#Profile2017 ¿Qué pasa con Fabio Aru?

Tuvalum

Dice Fabio Aru en Cyclingnews que el año pasado le regaló importantes lecciones. 2016 no le dio una Vuelta, ni podios en las grandes, su palmarés se redujo a una heroica etapa que se puso entre ceja y ceja en el Dauphiné. Pero aprendió del Tour, de las miserias de la que dicen carrera más grande, que aunque no sea la más bonita para el espectador, pone a los ciclistas tan al límite que los vacía dejándolos huecos. Aru no hizo un mal Tour, pero vio el pelotón desde el medio, desde la panza y cuando asomó un poco la coronilla, la mala suerte se cebó con él, como acostumbra a hacerlo en este deporte: lo que te lleva media vida conseguir, se va en medio segundo.

Sea como fuere Aru tiene trazada la hoja de ruta del año en marcha. Está en Omán, por donde saldrá el sol de su horizonte más cercano, el Giro de Italia. Arranca de esta manera hojas del calendario, pensando qué será en la primera grande que le vio pisar un podio y en la que centra sus miras como una obsesión que le llena las horas. Aru piensa en Italia, y piensa en su Cerdeña, que dará la salida a la edición más insular de la historia de la carrera de la bota itálica, como admitiendo que sus grandes figuras ahora no son ni toscanas, ni vénetas, ni lombardas, son de las islas.

Aru tiene el Giro marcado bien profundo en su entraña, es la edición cien y para ello no ha escatimado, ni él ni su equipo, donde siempre han tenido claro que el sonriente sardo era la opción principal, por cuanto tarde o temprano Vincenzo Nibali iba a dejar la casa celeste. Por eso ahora en Astana no hay dudas de quién lidera y quién tiene el timón, otra cosa diferente será que la nave llegue a buen puerto.

Porque a Fabio Aru le admitimos muchas virtudes, la primera, saber dar el 110% en cada pedalada. Aru no compite, se derrenga sobre la bicicleta, traza escorzos perpendiculares, su boca no toma aire, crea el vacío alrededor suyo, sin embargo creo que con el plantel que se anuncia en Italia, Aru no me parece el primer favorito. En esas tres semanas de calambre rosa, para mí, sobre el papel, los hombres a seguir son Nairo Quintana y Vincenzo Nibali. Aru en todo caso ocuparía el segundo peldaño, con Thibaut Pinot.

Sin embargo, a diferencia del irascible francés, Aru siempre ha sabido remar a contracorriente. La Vuelta que ganó por ejemplo lo hizo partiendo de la segunda línea, remando y remando hasta verse de rojo cuando todos apuntábamos a Tom Dumolin, otro que estará en Italia en mayo, como ganador. Y esa es la gran baza de Aru, como dijimos antes, el flaco corredor moreno, de ojos que hablan solos y sonrisa alargada, la baza de la lucha sobre la bicicleta hasta que no quede gota de sudor por salir de sus poros y la sensación de que nunca se ha hecho o suficiente para ganar.

Por eso, aunque Aru parezca que haya dado un paso atrás el año pasado, la sensación que transmite es que en cada momento sabe dónde estar y qué hacer, incluso en ese latino concepto que tiene de este deporte, por eso cuando nos preguntemos qué pasa con Aru, sabremos que estará ahí sí o sí.

Imagen tomada del FB de Astana

INFO

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