Purito y anhelo por conocer el Tour

Cómo la presión por correr el Tour tuvo en vilo a Purito Rodríguez

Hace diez años Purito era un ciclista incompleto, quería conocer el Tour de Francia.

Con nueve temporadas completas en el profesionalismo, el catalán admitía que no haber corrido la mejor carrera del mundo le estaba matando.

Su último director antes de recalar en Katusha, fue Eusebio Unzué en el Caisse d´ Epargne, el navarro nunca dejó de esconder la carta del Tour ante Purito.

«No quiero llevar mis dos mejores delanteros a la mejor carrera» le repetía, vinculando su ausencia a Francia al concurso de Alejandro Valverde.

Purito debutó en el Tour con Katusha hace diez años.

Teledeporte nos trae su triunfo en Mende, escapado con Alberto Contador que venía de descolgar a Andy Schleck en el tramo duro, antes de la recta del aeródromo.

Era la confirmación que el Tour también era para él, una obsesión superada, y que recogemos en este fragmento del libro «Estilo Purito«.

Cruz 400×100 Banner Landing

 

El Tour, la más grande

El Tour de Francia fue el gran anhelo de Purito todos aquellos años que quemó en el Caisse d’Epargne, años en los que insistía para ir a la Grande Boucle, sin éxito alguno. El Giro es una carrera que a Purito le erizaba, y le eriza, el vello. El Tour de Francia es otra cosa: más estrés por todos los lados, nervios en el director que se contagian a los corredores y el equipo, porque está en juego el grueso de la temporada.

Quizá en términos de carretera y rutas no sea tan problemático como el Giro, tan propenso a las encerronas y carreteras estrechas, sobre todo en el sur, donde están sucias porque llueve poco, salvo cuando van los ciclistas, que son el mejor reclamo para el líquido elemento. El Giro es más de muros, repechos, curvas, trampas… En el Giro hay eso, y como no tengas un italiano en el equipo, lo pasas mal. Es imprescindible tener a alguien cerca que te avise de esa carretera de 20 kilómetros asquerosos que te ponen al límite y pueden acabar sacándote de la carrera.

Pero el Tour es el Tour. “C’est le Tour”, un mantra mil veces repetido que, como algunas mentiras, de tanto machacarlo se convierte en verdad, al menos en la mente del público. Un mantra, por eso, que tiene visos de realidad: hay equipos a los que solo les interesa Francia durante el mes de julio, porque saben que lo que hagan allí cuenta por mil. Hay equipos, se podría decir, que nacen para el Tour, cuya sola mención ha mantenido y mantiene a flote el ciclismo francés, por mucho que lleve tres décadas sin ganar su carrera.

Gore 400×100 MArzo2020

 

Si te fichan para el Tour es lo que hay, aunque muchos ciclistas, como el propio Purito, hayan demostrado que hay ciclismo más allá del Tour. Ha habido corredores que han podido salir adelante sin el Tour y el grupo ASO. Ciclistas muy apreciados, como Domenico Pozzovivo, o Gilberto Simoni con anterioridad, que iban al Tour y se les hacía bola. Ello no les restó un ápice de su carisma, ni quitó brillo a su palmarés. Son formas de verlo.

El Tour no es solo ganarlo o disputar la general, hay muchos premios por el camino que compensan el esfuerzo: hay un podio, etapas de todo tipo, figurar en las escapadas, pelear por la regularidad o la montaña… Por ejemplo, cuando la gente quiere recordar a Purito en el Tour, viene la imagen de esa tarde, ya noche, con los Campos Elíseos iluminados a su espalda, en el podio, recogiendo el premio por la tercera plaza. Tercero en el Tour, ¿quién lo habría de decir? ¿Eusebio Unzué? Desde ese peldaño, con los dos niños a su lado, con Froome saludándoles, se ve París al fondo, y ver París es como ver el mundo.

Imagen: El Litoral 

 

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.