Quick Step paga el precio de ganar tanto

Tuvalum

Mov_Gore

El precio del triunfo no es bajo y el Quick Step lo ha sufrido

El año 2018, en lo ciclísticamente hablando, se marcha con el Tour de Geraint, el mundial de Valverde, la explosión de Bernal…

La temporada de la gigantesca hazaña de Chris Froome en los Alpes, el año que los monumentos italianos nos regalaron triunfos impagables de Nibali y Pinot, el horizonte infinito de dos «crossistas» como Van Aert y Van der Poel, el salto a la fama de Remco Evenepoel…

Un año que vio un equipo que viste de azul batir todos los registros posibles, en una de las actuaciones más corales y afortunadas de los tiempos recientes.

Ha sido el año del Quick Step

Y lo es, una vez más, con la sensación de que incluso pediendo piezas por el camino, el core del equipo más poderoso del mundo no se resiente.

Si el año pasado marcharon ciclistas como Trentin, Martin, Kittel o De la Cruz, la mejor campaña de la historia de Patrick Lefevere, culmina con la salida de Terpstra y Gaviria, ambos garantes de triunfos tan significativos como Flandes o etapas en el Tour.

DT-Swiss Junio-Agosto

Porque el año de Quick Step se nutre de éxitos a todos los niveles, en todos los escenarios.

Un dominio llevado a cabo por quince ciclistas, para acabar por encima de los setenta triunfos.

Una campaña en la que vivimos varios días de triunfos por duplicado.

Mientras Jakobsen ganaba en un sitio, Hodeg lo hacía mil kilómetros al sur.

Y así un día y otro.

Había distancia geográfica entre los éxitos, pero el azul era el color de fondo, el elemento común.

De forma rápida y somera, ponerle lo siguiente en el haber del Quick Step, para tomar dimensión de lo logrado: E3 Harelbeke, Dwars door Vlaanderen, Ronde van Vlaanderen, Flèche Wallonne, Liège–Bastogne–Liège, Clasica San Sebastian y Cyclassics Hamburg en carreras de un día, más una manita de campeones nacionales y trece etapas entre las tres grandes vueltas.

Gobik en puertas de la nueva temporada

Que Patrick Lefevere hay conseguido estos números a estas alturas, que veamos ciclistas revivir, caso de Elia Viviani, mientras otros que partieron no levanta cabeza, tema Kittel, es el mejor ejemplo de que esos viejos rockeros que a veces menospreciamos saben muchas cosas que nosotros ignoramos.

Y lo mismo a veces vale con Eusebio Unzue.

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