Raúl Alarcón en la eterna sospecha sobre el ciclismo portugués

Tuvalum

El pasaporte biológico de Raúl Alarcón nos devuelve a la peor cara del ciclismo portugués

 

Cuando Raúl Alarcón ganó su segunda Volta a Portugal, nuestra amiga Helena Dias nos escribió esto desde Lisboa mismo…

Raúl Alarcón es conocido como “El Caballo”.

Yo diría más: Alarcón “el Huracán”.

Es impresionante su porte encima de la bici.

Una fórmula ganadora dada su brutal fuerza física, que pasa en los terrenos más duros, devastando sus rivales, mientras que fuera de competición transmite una carismática imagen que lleva niños y mayores a llamarle por su nombre, siempre que se distingue su figura.

Cuando aparece, se escucha “Raúl, Raúl, Raúl” millones de veces, como si de un héroe inalcanzable si tratara.

Yo, que estuve presente en las tres últimas etapas de la Volta, pude comprobarlo.

Aquí existe la magia y el carisma de los héroes de los tiempos antiguos.

 

Cariño, magnetismo, atracción,… todo eso ha generado Raúl Alarcón en Portugal.

Ese texto respondía a nuestra curiosidad por todo lo que acontece en Portugal y en su ciclismo, tan cerca y tan lejano al mismo tiempo.

Escapatoria de muchos corredores españoles, algunos para no volver, otros para acabar sus días, y muy pocos para conseguir lo que logró Rubén Plaza, por ejemplo, regresar a un World Tour.

Rubén fue la excepción.

 

 

En el caso de Raúl Alarcón estaba claro que su tiempo de volver había expirado.

He llegado a leer que su equipo era el «Sky luso», un rodillo que amoldaba la carrera a su gusto para que Raúl diera la puntilla.

Las palabras que Helena Dias reflejó, como siempre con una amabilidad extrema, en nuestro mal anillado cuaderno, fueron fruto de la petición de un servidor, que a su vez quiso atender la demanda de algún lector que nos decía: «Tenéis olvidado el ciclismo portugués y a un gran campeón como Raúl«.

Y nosotros que somos solícito, quisimos saber más de primera mano, de alguien que lo hubiera visto con sus propios ojos.

El romance de Raúl Alarcón con Portugal estaba servido.

SQR – GORE

 

Leemos que todo este paisaje idílico puede tener una sombra.

Como sabéis Raúl Alarcón no corrió la Volta a Portugal donde defendía sendas coronas, no sólo una.

Una caída en una carrera anterior le apartó de la competición, aunque ya en mayo ciertos rumores de su pasaporte biológico se dejaban oír.

DT Swiss, la bicicleta se viste por los pies 

Así las cosas, Ciclo21 nos da más pistas, hoy mismo: la UCI le suspende por el uso de procedimientos y sustancias prohibidas.

El pasaporte biológico ha cantado.

Lo que había salido en mayo no era tan descabellado.

Es algo provisional, no definitivo, pero pam, ya sabemos cómo acaban estas cosas.

Nos duele la situación por muchas cosas, primero porque la precariedad que sabemos se mueve en el ciclismo luso está cronificada y sólo faltan noticias así para que se les tache de lo peor.

Luego porque en su día recibimos un mensaje que nos inquiría por este texto firmado por Unai Yus sobre la Volta a Portugal.

«No saques muchas cosas de ahí» nos dijeron que «ya sabemos lo que se cuece en esas carreras».

Aún conscientes de la realidad, lo quisimos sacar, porque es el relato vibrante de un ciclismo que se vive de forma tan especial como desconocida para gran parte del público.

Sin embargo, la mancha sigue ahí, es tozuda, y la noticia de Raúl Alarcón es otro muesca en la pared de aquellos que dicen que aquello es la jungla, con todas y cada una de las palabras.

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