Selle Italia, una historia en 25 Giros

Tuvalum

La suerte de Selle Italia en el Giro lleva el apellido de Merckx, Hinault, Gimondi, Indurain, Contador…

El Giro de 1965 fue una carrera de más de 4100 kilómetros que empezó en Marino, cerca de Roma, a los pies de Castel Gandolfo y su mítico lago Albano, y finalizó 22 días después el Florencia.

Allí en la cuna del renacimiento, Vitorio Adorni lograba su primer y único Giro de Italia, una empresa que firmó con solvencia, más de once minutos sobre el eterno segundón de la época, Italo Zilioli, un turinés moreno, robusto y angulado que tuvo el infortunio de convivir con grandes monstruos del tipo Anquetil, Motta o el propio Adorni, con su elástica celeste del Salvarani, sus ojos saltones, rostro afilado y un palmarés abultado en Italia y redondeado con el Mundial del 68.

Montaba Adorni sobre un sillín que traía sobre sí una longeva historia, montaba un Selle Italia

Fundada a finales del siglo XIX, Selle Italia nació en la fiebre del coche y la necesidad de asientos para el viaje.

Emplazada ya en el Véneto, la empresa empezó un camino de oro en el ciclismo, con modelos que en los ochenta se convirtieron en los primeros anatómicos de la historia, formando parte activa del éxito de muchos campeones.

Con Vitorio Adorni inició el romance de Selle Italia con el ciclismo, un libro de récords, pues en el presente, la firma italiana ha sido el sillín de veinticinco maglias rosas, veinticinco triunfos que firman gran parte de los mejores ciclistas que han competido en la llamada carrera más bella del mundo.

En la cima están los cinco Giros que ganó Eddy Merckx desde 1968 a 1974 en el ciclo de mayor dominio de un ciclista en la carrera rosa.

Un ciclo que quisieron imitar el gran compañero de Adorni, Felice Gimondi, quien se hizo con tres entorchados en Milán, los mismos que el francés Bernard Hinault, el último en 1985, el año que firmaría su doblete con el Tour, las dos últimas grandes que ganaría.

Prudencio y Miguel Indurain JoanSeguidor

Una leyenda que comparten Indurain y Contador

Selle Italia también fue partícipe del éxito de los dos ganadores españoles en el Giro de Italia.

En 1992 Miguel Indurain marcó el inicio de su reinado, en tiempos del Titanium, un sillín en la equidistancia de la ligereza y resistencia. Al año siguiente repetiría Miguel, otra vez antes de ganar el Tour de Francia.

Alberto Contador desembarcó por primera vez en el Giro el año 2008, tiempos en los que el carbono ya había entrado en los sillines. El madrileño ganaría el Giro en su estreno, y siete años después. 2015, cuando Selle Italia ya había puesto en marcha su sistema de personalización perfecta de sillines con el programa idmatch.

La galería de 25 Giros de Italia en Selle Italia la completan una amalgama de ciclistas que incluyen campeones eternos como Fignon o Pantani, finos estilistas del tipo Menchov, efímeras estrellas tal como Garzelli o Berzin, veteranos que nunca cejaron estilo Chioccioli, la fuerza bruta de Moser, la clase de Battaglin y la sonrisa eterna de Michele Scarponi.

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