Cuando la bicicleta te devuelve a la vida

Quiero traeros una historia de entereza y lucha cuando las cosas se tuercen hasta el infinito. La bicicleta es el motor de la misma. Mucha suerte Adrià.

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Un sábado de agosto, ahogado en calor y humedad, la mente se relaja. Estamos en vísperas de vacaciones. Antes por eso pasamos por los Campeonatos de Catalunya de pista. Jóvenes y menos jóvenes, se reparten premios, maillots amarillos que hacen una ilusión tremenda. Entre otros campeones Adrià Puig, fino, esbelto, entregado a la bicicleta. Haces tus maletas, te vas de vacaciones y en tu destino sabes que ese ciclista que viste triunfar horas antes, rezumando pasión y calidad, lucha por su vida tras un tremendo accidente.

En esos días en los que agosto pasa como un rodillo, Adrià impactó con su cuello, garganta y pecho contra un coche. El impacto fue brutal. La ambulancia que acudió a atenderle tuvo que entubarlo, y a la fuerza, pues el tubo no entraba debido a la desviación sufrida por el impacto. Lo mismo que le salvo la vida, le ha provocado los daños de los que se recupera.

Actualmente respira a través de un tubo que le sustenta la laringe. La recuperación será un proceso bastante largo y complejo. Por el momento le  permiten la práctica deportiva moderada pero él vive obsesionado en volver a correr. Entrena cada día, gimnasio, rodillo, el sábado pasado por primera vez estuvo en la  carretera a la que no salía pues después de todas las intervenciones un golpe podría ser fatal.

Pero salió adelante. Ha demostrado ser el mismo líder del equipo que era antes de todo esto.  Ha sufrido todo tipo de pruebas y ha aguantado  todo estoicamente. ¿Cuál ha sido el motivo que le ha ayudado? Es fácil, su pasión por volver a correr, ese es su objetivo y eso le ha hecho superar todo obstáculo. Lo ha compartido con sus compañeros y les ha demostrado que los problemas que tenemos a veces no son tales.

Tiene claro que quiere volver al ciclismo. En un 3000 por 100, y en casa le van a apoyar. Tiene un familia increíble. Adrià es un corredor muy disciplinado, casi un histérico de su pasión por la bici. Como muchos de sus compañeros mima y cuida sus entrenamientos, alimentación, descanso, y cuando en alguna carrera fuera, en los hoteles que nos alteran horarios y comidas enfurece y de que manera. El trabajo bien hecho no tiene fronteras.

Lo vive, es su vida.

Adrià ya era un tipo que aguantaba la presión, pero tras esto se establece un punto de inflexión, él ya es invencible.

Agradecer a la familia del CC Sant Boi conocer la tripa de toda esta historia.