Si no hay tiempo para un fan ¿qué le queda al ciclismo?

Afición ciclista JoanSeguidor

Que un ciclista atienda a un niño suma un fan al ciclismo para siempre

No es sencilla la vida del artista, el ciclista.

Más de la mitad de los días del año en cualquier rincón, cualquier carrera, lejos de casa, sumido en una burbuja en la que es complicado saber de la vida real más allá de la prensa que hojee y las webs que navegue.

Gravel Ride SQR – 300×250

 

El ciclismo profesional es un rodillo, lo explica muy bien David Millar en «Time trial«, esa lucha desesperada por ganarse un puesto que no tuvo en el Tour.

Una rutina en la que hablaba con un compañero, en los momentos de intimidad y este le relataba el planning day de la siguiente jornada.

«Las siete y media arriba, ocho desayuno, nueva maletas preparadas en recepción…»

SQR – Cerdanya Cycle

 

«¿Pero a qué hora empieza la carrera?»

«Sobre las diez y media» recuerdo que le espeta, aproximadamente.

Así un día, otro, y otro, y otro.

El ciclista no entiende de lugares, ni de caras, más allá de los que le evocan algo en lo personal.

Es complicado sentir apego por un sitio al que has ido a literalmente vaciarte en todos los sentidos, dejar lo mejor de ti, ser presionado por tu equipo, escrutado por la prensa, jadeado por la gente.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

 

La gente, ese tesoro no siempre bien ponderado, no valorado lo suficientemente.

En ciertas carreras ya se sabe, se prevé que va a haber llenazo.

El portabicicletas Cruz Race Dark 2019 tiene un fácil montaje tanto alrededor de la barra como directamente sobre el carril en T de las barras de aluminio

El Tour de Yorkshire, por ejemplo, es apuesta segura en multitudes, parece que regalen ciclismo por las cunetas.

 

Leemos este tweet de Yorkshire del Hagens Berman Axeon

«Un pequeño fan ha venido durante la locura de la salida. Vuelos, trenes y ferries llamando, pero si no tenemos par de minutos para él ¿qué mensaje le estamos dando? no estaríamos aquí sin ellos«

De entre los cientos de mensajes que leemos de equipos, corredores y gente del tingladillo, este tweet del equipo del hijo de Eddy, de Axel Merckx, nos colma porque muestra el respeto que no siempre se tiene hacia las personas que, en definitiva, justifican la inversión.

SQR – GORE

 

Cambrils Square Agosto

 

Entre la muchedumbre habrá quién esté más o menos acertado, algunos se dejan llevar por las iras de la modernidad, calentándose in situ y por las redes, cierto, pero también los hay «centrados», ahora que gusta tanto esta palabra entre la alcurnia política.

Por que idiotas, siempre los habrá…

Y estar por ellos, por una mayoría, un segundo, lo es todo.

Y estar por un niño cargado de ilusión, inocencia y, por qué no decirlo, también ignorancia sobre la realidad, lo es todo ahora, y lo será en el futuro.

Etape 400×400

 

Por que un niño bien atendido por un ciclista guardará ese instante por siempre, tejerá su cariño a este deporte y lo recordará en unos años.

El ciclismo frío, de ciclistas bloqueando porque sí aficionados, pasando de largo en esas vallas, a veces tan altas, no tiene futuro más allá de un entremés antes o después de la comida.

La exigencia es inhumana a veces, pero también en la servidumbre del ciclista el aficionado es la gasolina…

 

 

 

 

 

Ciclistas sin banderas

Ciclismo banderas JoanSeguidor

Los aficionados al ciclismo amamos los ciclistas y no sus banderas 

¿Estamos de acuerdo?

Porque somos diferentes, muy diferentes, a los aficionados a otros deportes, digamos más mayoritarios, como el fútbol.

Yo entiendo que sí.

Muchos seguidores entendemos que sí.

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Vayamos por partes.

El otro día, en la última jornada de La Liga española, disputada el anterior fin de semana, se dio un hecho que no por merecido no deja de ser sorprendente.

Hemos de situarnos en el estadio Benito Villamarín de Sevilla, en el partido Betis-F.C. Barcelona, con victoria inapelable para el cuadro catalán por 1-4.

En el encuentro, como la mayoría de veces -así lleva más de 10 años-, Leo Messi rindió a una altura estratosférica y descomunal, de otra galaxia, algo a lo que ya nos tiene muy (mal) acostumbrados: hizo triplete y su tercer gol, además, fue una auténtica obra de arte.

Gravel Ride SQR – 300×250

 

En aquel momento, la afición rival se rindió ante semejante exhibición rubricada por aquel golazo.

La hinchada bética, puesta en pie, ovacionó al astro argentino que lo aclamó sin ningún tipo de complejos.

Muy merecido.

Pero esto no es lo habitual en el mundo del fútbol.

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Y lo sabemos ¿verdad?

Por eso la noticia se hizo viral y se reconoció que, en este caso, el fútbol de Messi está muy por encima de unos colores y de unas banderas.

Pocos antecedentes tenemos a este caso.

Quizás podamos recordar como los aficionados merengues, en el Santiago Bernabéu, hicieron lo propio aplaudiendo a Ronaldinho en el recordado encuentro entre el Real Madrid y el F.C. Barcelona con la contundente victoria del equipo catalán por 2 a 6 a domicilio.

 

Ahora hace más de 10 años de esto.

Y en el mundo del fútbol, poco más.

Quizás los aplausos que se llevaba Iniesta (salvo en Bilbao) por todos los campos de fútbol de España, por ser el artífice de aquel gol para la historia que marcó contra Holanda.

Los aficionados, sean del color que sea y porten la bandera que sea, le estarán eternamente agradecidos.

 

Pero como venimos explicando, esto en el mundo del fútbol son anécdotas que suponen pequeñas excepciones a un deporte envuelto en guerras mediáticas entre aficiones, colores y unas banderas.

Esto en ciclismo no pasa

¿No creéis que es así?

Los aficionados al ciclismo somos lo suficientemente agradecidos, apasionados, justos y creo que bastante inteligentes, para saber valorar  a estos hombres que llevan su físico al límite.

Y esto, independientemente del equipo en que corran, a la nacionalidad que pertenezcan o el estandarte que porten por bandera.

Esto, a nosotros, no nos importa.

SQR – GORE

 

Por supuesto que siempre querremos que gane “uno de los nuestros”; es normal, pero vamos, que si el que vence, sea del país que sea, se lo merece, porque es un grandísimo corredor, porque es un crack, porque se deja la piel en la carretera, haciéndonos felices de esta manera, y  hemos vibrado con su victoria, estaremos de acuerdo que nos importará bien poco su procedencia, por no decir nada.

Y no sólo en las victorias que podamos disfrutar, también nos desconsolaremos con sus derrotas, sean de dónde sean.

Seguramente opinéis que esto no siempre ha sido así, que también podemos encontrar la excepción que rompe la norma en forma de ovejas negras que critican, atacan e incluso escupen o apedrean a ese campeón dominador al que no hay forma de derrocar y que quizás por su carácter no caiga demasiado bien entre un sector de la afición.

Podemos recordar algunos nombres.

Sin ir más lejos, Lance Armstrong -y no vamos a entrar aquí en por qué, iniciando otro tipo de debate bien conocido por todos-, era insultado y vilipendiado por los aficionados franceses en las carreteras del Tour.

Cambrils Square Agosto

 

Igual que, en menor medida, le está pasando a Froome en la actualidad, por otros motivos, porque existe ese sector de forofos que no soportan su insultante dominio. Si bien, sin llegar al extremo del texano, pero que igualmente es abucheado por algunos aficionados “de salón” que ni siquiera saben lo que es subirse a una bicicleta para dar pedales, simplemente.

Pero a diferencia del ejemplo del fútbol, estos casos son puntuales y son también la excepción para un deporte como el ciclismo en el que prácticamente la mayoría de todos los corredores son queridos, apreciados, estimados… llamadlo como queráis, desde el primero al último, porque el que gana es un campeón, pero el farolillo rojo es un héroe.

Cruz Bike Rack N es un portabicicletas de techo, compatible con la mayoría de tipos de cuadros

Por eso todos los ciclistas son tan admirados, sean cuales sean sus nacionalidades, por sus gestas, por su sacrificio y esfuerzo, por sus proezas, porque el hecho de estar en la línea de salida ya merece todos nuestros respetos.

Al buen aficionado al ciclismo nunca le dolerán prendas reconocer a un corredor que no sea compatriota suyo, que la victoria de ese temido rival -el que ponía en peligro el liderato mundial de su ídolo- habrá sido bien merecida y así lo reconocerá, siempre que se lo haya ganado a pulso, por supuesto, sin trampas, ni malas jugadas y con un fair play exquisito.

Creo que seguimos todos de acuerdo.

Por eso, podemos decir sin temor a equivocarnos, que en el ciclismo no existen guerras ni de equipos ni de banderas.

Que sí, que todos querrán -querremos- que gane su -nuestra- escuadra preferida o su -nuestro- corredor predilecto, pero si por lo que sea es derrotado en buena lid, el buen aficionado al ciclismo ni se pondrá a gritar, ni a insultar, ni a pegar golpes contra la pared y, ni mucho menos, dejará de cenar -algo que sí pasa, por ejemplo, con algunos aficionados al fútbol-.

Lo reconocerá y punto. Y lo aplaudirá.

Evidentemente, los Mundiales de ciclismo sí se disputan por banderas y selecciones nacionales, pero, como ya hemos comentado, si un corredor que no es de los nuestros se lo merece con todos los honores, por calidad, tanto deportiva como humana, por clase, por palmarés, por competitividad y espectáculo, no se nos caerán los anillos en reconocerlo y admirarlo, igual que, por ejemplo, todo el mundo quería que ganase Valverde en el último mundial de Innsbruck, en el que incluso aficionados y periodistas de medio mundo se pusieron de acuerdo con este deseo.

Por algo será.

Mundial de Innsbruck - Alejandro Valverde JoanSeguidor

Como desde nuestras fronteras reconocimos la superioridad de Peter Sagan en los anteriores mundiales, a Froome en sus victoriosos Tours o a Cancellara en los diferentes monumentos que ganó a lo “Espartaco”, por poner algunos ejemplos.

Todo esto también viene a cuento, porque así ha sido el caso a la hora de mostrar toda nuestra fascinación a ese portento de corredor que está arrasando en este principio de temporada: Julian Alaphilippe, ganando con autoridad el esprint de la pasada Milán-San Remo.

Sí, a pesar de que un francés fue el que le privó la victoria a nuestro estimado Alejandro -entre otros favoritos-, las muestras de cariño, las bonitas palabras de admiración, de devoción y veneración que se llevó fueron unánimes entre todos los aficionados y la prensa menos fanática, que haberla “hayla”.

Por este motivo, ante semejante campeón, sólo nos queda quitarnos el sombrero y decirle “chapeau”.

A pesar de que ni pertenece a nuestro equipo ni lleva nuestra bandera.

Así que, al igual que hicieron los aficionados béticos con Messi, levantémonos de nuestros asientos y aplaudámosle.

A rabiar.

Imagen tomada de FB de Il Lombardia

El ciclismo también tiene sus energúmenos en la cuneta

El fin de semana de sucesos nos dejó un acontecimiento, que me entenderéis, no puedo entender, lo mire por donde lo mire. En la mañana de este lluvioso domingo que despidió noviembre, se disputó un partido liguero entre el Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña. Dicen que estos partidos, por su horario, son ideales para llevar a los niños al campo. Un domingo a media mañana al fútbol y de vuelta a casa llegas bien para comer.

Plan perfecto, ideal, salvo que por el camino te encuentres a un centenar de subnormales dándose hostias hasta en el carnet y utilizando el mobiliario urbano para arrojárselo por la cabeza. Ya saben cómo acabó la cosa, una persona en medio del río que acabó falleciendo. Se ve que quedaron por WhatsApp.

He leído varios comentarios, a raíz de lo acontecido, comparando las aficiones del ciclismo con las del fútbol. Obviamente hablamos de mundos totalmente diferentes. El fútbol, en su raíz urbana, es más proclive a dar espectáculos como el de ayer y eso no va en detrimento de este deporte, que es precioso, sobre todo cuando lo aprecias sin colores, ni a favor del ciclismo, que también tiene lo suyo aunque las aficiones no se peleen. Otros deportes que no son el fútbol pero se disputan en pabellones, también acaban como el rosario de la Aurora.

Está claro que una persona como el aficionado ciclista que se toma la molestia de irse a cualquier puerto de cualquier carrera a ver pasar un pelotón no va a buscar bronca con nadie, sin embargo no siempre ha sido así y recordamos algunos recortes de prensa en los que los nervios que se viven en las cunetas se equiparan a los del fútbol.

Por ejemplo, en la época de Mariano Cañardo, no siempre el público se tomaba a bien el espectáculo que ofrecían los ciclistas y en más de una ocasión estos tuvieron que salir escoltados en medio del tumulto porque la hinchada consideraba que la entrega no había sido justa con la pasión que les conferían. Hubo incluso una carrera que al parecer conchabada, tuvo que repetir desenlace.

Recordamos pasajes también desafortunados con grandes campeones como Eddy Merckx, cuyo dominio provocó el hartazgo e ira de ciertos inquilinos de la cuneta, propinándole un golpe en el estómago en uno de los últimos Tours que corrió. O qué decir de las campas belgas entregadas al frenesí del ciclocross en un ambiente caldeado por la cerveza. No será la primera vez que vemos a estrellas como Bart Wellens o Sven Nys parándose a increpar a alguien del público que se fue de la lengua o sacó la mano más de lo debido.

Y qué me dicen de los habituales aficionados vestidos de quirófano con jeringuillas…

Nos vienen a la mente dos capítulos de la Vuelta a España cuando se disputaba en abril. En 1992 las opciones de Perico de ganar su tercera general provocaron que en las cunetas más de uno se calentara al paso de Tony Rominger y Jesús Montoya. Ambos ciclistas describieron situaciones irreales, muy similares a las que por ejemplo Manolo Saiz denunció en la famosa etapa en la que Rominger sentenció la carrera frente a Alex Zulle en El Naranco. Recordemos que el primero corría para el equipo de la tierra, el Clas, y eso ardía en los corazones de los aficionados.

Con todo, sí que es cierto que el ciclismo cultiva otro tipo de afición. No sé si es porque gran parte de ella es practicante activa de la bicicleta, y sabe lo que se sufre sobre ella, pero raro es ver a alguien pitar a un ciclista porque corra en el equipo rival de tu corredor favorito. Sólo Laurent Fignon levantó unanimidad en ese sentido. A pesar de su excelente sentido del espectáculo, una ristra de silbidos acompañaba su estela.

Imagen tomada de comunidadciclismo.com

INFO

Para poder trasportar correctamente tu bicicleta con el embalaje NACEX BICIBOX, debemos tener en cuenta lo siguiente

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– Se debe girar y desmontar el manillar

– Se deben desmontar los pedales y ruedas (una o las dos dependiendo del tamaño)

– Se deben proteger los elementos sensibles (cuadro, tijas) y aquellos que queden desmontados con papel burbuja o similar

– Introducir en la caja cuidadosamente evitando golpes y arañazos

– Transportar siempre en posición vertical