Tour: ¿Podemos ver un «Horner» de Valverde?

La extremada delgadez Valverde… ¿nos debe preocupar o ilusionar?

Este fin de semana pasado vimos reaparecer a Alejandro tras su lesión, antes del Tour de Francia.

Y lo hemos visto ganando felizmente, como siempre, una etapa y la general de la Ruta de Occitania.

Perdón… ¿hemos dicho felizmente?

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Si es por la victoria, por supuesto, muy contentos por él, por nosotros, sus seguidores y su afición, pero no por su imagen.

Nos referimos a su aspecto, claro está.

Nos preocupa.

Más que nunca.

Creemos que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que jamás habíamos visto con este físico al bueno de Alejandro.

¿Por qué?

Los que lo hayáis visto sabéis de lo que estamos hablando.

La sensación que nos ha dejado el contemplar su cara, su cuerpo y sus brazos, ha sido bastante impactante y brutal.

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Puede que penséis que exageramos, pero lo hemos visto más delgado que nunca.

Casi esquelético.

Está demasiado flaco y parece que esté al borde de la anorexia.

De verdad que esa es la impresión que nos dio al verlo.

Una delgadez que da miedo sólo con mirarle.

DT-Swiss 2019

 

Algunos dirán que está “fino” y “fuerte”.

Lo de fuerte no lo ponemos en duda: ahí está, sigue ganando, esprintando en cuesta y peleándose con chavales 18 años más joven que él, como el propio Iván Sosa (21).

Vamos, como casi siempre.

Decir que está fino ya es otra cosa. Suena a eufemismo.

A ver, que si nos quejábamos del lamentable estado de desnutrición de Froome, y antes del impactante, por desolador, físico de Rasmussen,  ¿por qué nos habríamos de callar ahora al observar en estos momentos a un escuálido Valverde?

 

El murciano está extremadamente delgado y, es más, parece que le hayan caído de golpe encima sus 39 años.

Vemos con inquietud un envejecimiento prematuro en su piel que deja visibles demasiados pliegues.

Está enjuto, un tanto demacrado.

Que su mandíbula ha adquirido una cierta rigidez cadavérica y que incluso ha perdido las bolsas adiposas de Bichat, configurándole ese rostro, como han comentado algunos, de prisionero de campo de concentración alemán nazi.

Una imagen, todo sea dicho de paso, que cada vez se ve más entre los pros, que parecen más bien unos enfermos que unos deportistas sanos.

Algunos opinan, no sin razón, que a los ciclistas se les tendría que pedir un IMC mínimo para dar una apariencia más sana.

¿No os parece?

Podemos pensar que es lo normal en un ciclista que lleva desde los 21 años compitiendo al más alto nivel, media vida pedaleando más de 25 mil kilómetros cada temporada, contra viento y marea, sol, calor, frío, lluvia…

Esto tiene que hacer mella y pasar factura de un modo u otro.

Es lo normal.

Es la vida de un profesional.

Pero lo que no es frecuente es verle este deterioro en prácticamente dos meses.

Somos muchos los que nos preguntamos a qué es debido este cambio, que parece que en lugar de dos meses sin competir haya estado sin comer.

O que se haya vuelto vegano y la pérdida de peso sea explicable.

 

Los hay que se preocupan tanto por él, lógicamente, que le piden que vuelva a comer ya… ¡por favor!

Rezan para que no se haya pasado de la raya, que no se quede sin chispa y aguante bien las tres semanas de competición.

Porque… qué va a ser de él en el Tour, sobre todo en su tercera semana, si llega así, cuando lo normal es llegar con algo de peso al inicio de la carrera para luego ir afinando.

¡Y que no se resfríe!

El Cruz Pivot 2 es un portabicicletas para bola de remolque con diseño moderno y características exclusivas.

Dicen que en abril pesaba unos 65 ó 66 kg, para competir en condiciones en Flandes, y que ahora debe rondar los 59.

Algunos incluso le dan menos peso: hablan de tan sólo 57 kg.

Por lo tanto, puede que haya perdido una horquilla de entre 5 y 9 kg en dos meses.

¿Por qué motivo?

¿De quién es la culpa? ¿De él? ¿Del equipo?

Muchos son los que medio en broma, medio en serio, creen que Valverde esconde un as en la manga.

¿Cómo?

Sí, hombre, que quiere ganar el Tour.

¿Cómo dices?

Pues que quiere hacer un Chris Horner en la gran ronda gala.

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Seguimos sin entenderlo.

Que dice que va a ayudar al equipo y puede que esté pensando en ganar la Grande Boucle.

¿Tiene sentido esto?

Podría tenerlo si, en su afán de mejorar en montaña, se ha adelgazado para volar por encima de los dos mil metros de altitud.

Que además tendría una etapa marcada en rojo en el calendario: la nº 18, Embrun-Valloire, con las ascensiones a Vars, Izoard y Galibier, nada más y nada menos.

Allí donde él quisiera sobrevolar por encima de sus rivales y sentenciar un Tour que, en boca de alguno, sería uno de los mayores escándalos de la historia del ciclismo, por encima de La Vuelta conquistada por Chris Horner con 41 años.

No hacen falta explicar los argumentos de por qué algunos pueden creer esto.

Lo ven anti-natura.

Porque no puede ser verdad y además es imposible.

La lástima es que, seguramente, Valverde no va a ganar.

Estaremos atentos.

 

 

Florencia y el ciclismo, Un desastre mundial ciclista

Florencia y el ciclismo, es la ciudad de los prodigios

Florencia y el ciclismo, cualquier acera que vires, cualquier callejuela que emboques, todo tiene algo que contare, algo que enseñarte. Hoy, esta tarde de domingo, nuestros ojos miraban hacia la maravilla toscana, pensábamos en quién sería nuestro Brunelleschi, nuestro Ghiberti, nuestro Donatello,… queríamos ver a los prohombres del ciclismo darnos una carrera del tamaño de Tony Martin el pasado miércoles y la vimos. Vaya si la vimos.

Hoy el ciclismo ha sido de mayúsculas. Y la resaca densa, casi futbolera. Miremos, desde lo lejos, que esto ha ocurrido tras siete horas, bajo la lluvia, los latigazos de cada cursa y el sopor de cada grito. Y si lo miramos así entendemos que pensar con claridad en esos momentos es complejo, casi imposible. Sin embargo no hablamos de lecturas perfectas de carrera, esas que calzamos desde el sofá, pero sí de ver lo que pasa un poquito mejor que quien tienes al lado.

Nuestro amigo Alejandro Valverde

En el cuaderno de Joan Seguidor nunca hemos escondido afinidad por Alejandro Valverde. Le echaremos de menos cuando cuelgue la bicicleta. En Florencia ha firmado un registro complicado, cinco medallas en un Mundial, algo que dicen nadie había logrado. Chapeau, pero lo siento el oro era la única opción.

Siento mucho decir que quienes argumentan que con esas pulsaciones, cansancio y nervios es imposible pensar con claridad no tienen razón. Entiendo de la dificultad del momento, pero tras siete horas no queremos sabiduría a chorros, y  sí algo de sentido común e instinto.

No se trata tanto de ser clarividente como sí el más listo de la clase. Alejandro Valverde iba castigado pero Rui Costa no lo iba menos. El primero erró clamorosamente, y no es la primera vez, el segundo venía tiempo advirtiendo de que era un hombre de gran peligro.

Un mundial, donde vigilar a los italianos

Con Purito metido en lides de dinamitador en el momento clave de la competición, España tenía dos de cuatro hombres entre los mejores. No había más que dejar hacer a Purito y vigilar a Costa y Nibali.

Si a ello le añadimos que Nibali llevaba un castigo insondable, aliñado por caídas y un “tras coche” que violó cualquier norma, la rueda marcada era una, la de un portugués, la de Rui Costa. Sólo había que fijarse en él.

Cuando Costa abre hueco imperceptiblemente, casi sin quererlo, es obvio que Nibali no va a entrar. A esas alturas es una cuestión de lectura sencilla y clara, pero también un síntoma de respiraciones, de quejidos, de postura sobre la bicicleta: Nibali estaba muerto, soldarse a la rueda de Rui Costa era imperioso.

Claro, cuando salvada la curva cerrada de derechas Costa ha tomado diez metros es imposible cerrar el hueco. Y cuando ves que Rui Costa va cual tiburón a por tu compañero escapado, te temes lo peor.

Hoy piolé que teníamos oro y plata en la mano, lo vi tan claro que no me cabía otra opción, más cuando en Fiesole Costa estuvo a punto de quedarse. Plata y bronce es un resultado honroso, en otros tiempos hubiera sido la hostia, pero en Florencia este resultado es decepcionante.

Ya hablaremos de lo que nos espera al ciclismo cuando esta generación se jubile

Si apartamos un poco la mirada de la emoción y entramos en la carrera, he de decir que el muy cuestionado seleccionador Javier Mínguez no lo ha hecho mal, es más podría decir que me ha gustado su planteamiento, pues la invisibilidad de los nuestros se ha traducido en dos de cuatro en el momento clave. Otros años rezamos por ver un español en cada corte y en cada fuga.

En Florencia y el ciclismo había gran cantidad de españoles en el momento calve  e incluso Alberto Contador cerró la brecha que provocó Italia desde lejos.

Otra cosa es saber a qué han ido algunos, mientras selecciones de pista van con corredores pagándoselo de su bolsillo, vemos que a Toscana algunos van a rodar a la crono para hacer no sé qué en la ruta. En fin, “c´ est la vie” y no la he inventado yo.

Foto tomada de la RFEC

Carapaz o Landa: ¿Quién debería liderar el Movistar en el Giro?

Carapaz Landa Movistar Giro JoanSeguidor

Carapaz conquista poco a poco un liderato que parecía para Landa

La victoria de Richard Carapaz en el Giro de Italia fue la décima del Movistar Team este año, pero la segunda en el World Tour.

Han pasado dos meses y medio desde aquella victoria de Alejandro Valverde en el UAE Tour, dos meses y medio en los que el celeste, pues eso, ha estado en un quiero y no puedo, en uno de los peores arranques de campaña que se les recuerda.

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Lo cierto es que el triunfo de Richard Carapaz es todo un síntoma de cómo está la relación de fuerzas ahora en el grupo telefónico.

Ganar como lo hizo el ecuatoriano es de un mérito tremendo, vista el carrusel que fue el final de etapa, los accidentes, el ritmo endiablado y conseguir sorprender en un grupo en el que iban Caleb Ewan, Diego Ulissi y el líder, Primoz Roglic, ese que parece que ni siente ni padece.

Arranca por sorpresa sí, pero desfonda al Emirates que va con Ulissi y obliga a morir a Ewan, quien entra pidiendo la hora en meta.

Confianza o forma, lo primero, lo segundo o ambas cosas: Richard Carapaz tiene las dos cosas para hacer lo que ha hecho y a quién se lo ha hecho.

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Ahora mismo, como están las cosas, como va la carrera, el líder del Movistar no es quien porta el dorsal 1 del equipo y de la carrera, algo que por cierto, no entendemos el motivo.

Ahora mismo Richard Carapaz es la baza más sólida del Movistar, el equipo que siempre moja en la grande donde menos carne pone en el asador.

Deberían pensar en los motivos…

DT-Swiss 2019

 

Sea como fuere sólo los muy acérrimos, u optimistas, pueden imaginar ahora mismo a Mikel Landa como capitán del Movistar

La Ciclobrava te lleva por la intimidad de un territorio ciclista 

Su periplo por el Giro se resume en casi dos minutos perdidos cuando la carrera no emprendido aún rumbo al norte, cuando sigue bajando por la bota, dejando Roma atrás y el domingo le espera otra crono.

Pensábamos que cuando Mikel Landa decía que estaba bien se refería a otra cosa.

 

El primer día fue el favorito peor parado de la exhibición de Roglic, y eso que no era un prólogo al uso, coronando San Luca.

Adujo problemas de alergia.

En la llegada a Frascati salvó la caída que ha dejado a Tom Dumoulin fuera de carrera, pero no la siguiente.

 

No contento con ello llama «retrasado» a Simon Yates, en caliente, sí, pero se lo llama, por mucho que luego argumente que se sacó de contexto.

Cuando dices, literalmente, en una llegada, a 180 pulsaciones, que uno es «un retrasado mental» no sé qué contexto se malinterpreta.

Si lo dijo textualmente claro, porque si no fue así, entonces no es el contexto.

Mikel Landa da más titulares por lo que dice que lo que hace

Y el aficionado medio lo tiene cada vez más claro.

Además de disculparse con Simon Yates, quien está también en todos los fregados, podría haber felicitado a su compañero.

SQR – GORE

 

Pensar que Mikel Landa salga con menos de tres minutos perdidos de la república más antigua del mundo, la crono del domingo en San Marino, es ser muy optimista en un corredor que sólo tuvo una gran crono en su trayectoria, aquella del Chianti, hace tres años, un día antes de abandonar ipso facto el Giro que capitaneaba para el Team Sky.

Si el daño es el que se espera en la contrarreloj hay que ser muy optimista para pensar que puede ganar el Giro.

Y entonces qué.

Pues que Richard Carapaz, callado, abnegado y trabajador trepa hacia un liderato que no sé yo si se lo acabarán dando.

La situación nos recuerda mucho a la de Andrei Amador hace tres años.

Cambrils Square Agosto

 

El costarricense llegó a ser rosa, y un año antes, en el Giro que gana Contador, había sido cuarto, pero el líder era Alejandro Valverde y no hubo discusión, ni siquiera atisbo de dos capos.

Al final, es cierto, que Valverde acabó en el podio de una carrera que resultó tremenda, pero el camino hasta el mismo fue un colmo de despropósitos tácticos del equipo telefónico.

Uno tras otro, que se resolvieron como otras tantas cosas que ha resuelto el murciano, por un talento infinito.

Cuando el «tito Alejandro» no resuelve, ya vemos cómo le luce a Movistar.

Imagen: FB Giro d´Italia

 

Alejandro Valverde, sin Giro: ¿Qué ha fallado?

Alejandro Valverde arcoiris JoanSeguidor

No estar en el Giro le puede ir hasta bien a Alejandro Valverde

Podrá doler más o menos, se aceptará, cabrá posibilidad de enmienda, porque las cosas cambien radicalmente en las próximas semanas, pero Alejandro Valverde no es el de otros años.

La baja en el Giro de Italia, por el edema óseo, a causa de la caída previa a Lieja, añadido el problema que le descolgó de la lucha por la Amstel y la falta de opciones de revalidad Flecha, por sexta vez, es el nuevo capítulo de una historia que se está escribiendo frente a nuestros ojos, pero a la que nadie quiere ponerle título.

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Por que decir que Alejandro Valverde no es el de otros años no es faltar a nadie, ni ser mal español, ni menospreciar su enorme palmarés,… es decir la verdad, numérica y sensorial.

Los motivos pueden ser varios y variados.

La edad no es baladí, lo que les pesó a muchos, le lastra a él también.

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Alejandro Valverde es humano, respira, come y duerme como cualquier hijo de vecino, su cuerpo, articulaciones, mente acusan el paso de los años, el desgaste bestial al que se somete.

Desgaste que se sobrelleva por la pasión por este deporte, pero que tiene coste y se cobra una factura que sólo él sabrá lo que le implica.

La Flecha Valona es paradójica de esa realidad, donde corredores otrora derrotados, Julian Alaphilippe, le han tomado la delantera en lo alto de Huy.

DT-Swiss 2019

 

Luego está el arcoíris y esa maldición no escrita

Lo cierto es que los tres primeros meses de año le han dejado el balance más pingüe en cantidad y calidad de resultados.

Repetimos, decir eso no significa querer mal al astro murciano: es un ejercicio de realidad.

 

Es la línea imaginaria entre decenas de campeones del mundo que, a saber porqué, no rinden lo que estaba en los escritos.

Peter Sagan es quizá quien mejor parado haya salido de esta curiosa paradoja.

Entre otras cosas ha ganado Roubaix y Flandes con la misma casaca que le impuso en persona a Valverde en Innsbruck.

 

El arcoíris pesa, la edad no se puede esconder, aunque sí disimular.

Luego están las sensaciones que transmite en carrera.

Entiendo que no habrá sido un invierno sencillo para Alejandro Valverde, entre compromisos, agasajos, ágapes…

Tiene mucho que celebrar, ese título mundial no era su espinita clavada, creo que lo era del ciclismo en general.

SQR – GORE

 

Sin embargo, los bioritmos cambian, quizá no se entrena como antes, o se sobreentrena…

Lo que sea, pero la forma no ha dado para foros en los que Alejandro Valverde se imponía con solvencia.

La Volta a a Catalunya fue un síntoma, sumado al de Valencia.

El problema de Alejandro Valverde es que había puesto el listón de su invulnerabilidad muy alto.

Cualquier ciclo en otro sentido hace saltar las alarmas.

Cambrils Square Agosto

 

Dicen que una avispa le dejó fuera de la Amstel, o creí leerlo, lo cierto es que no estuvo en liza en ningún momento.

En la Flecha lo vimos, luego la caída previa a Lieja y su baja para el Giro de Italia.

Y otra cosa, que no sabemos hasta qué punto pesa sobre sus espaldas, los resultados del equipo, ese Movistar al que le ha enmendado la plana más de una, dos y tres veces.

 

Alejandro Valverde ha sido el vértice alto de los éxitos del equipo, lo dijimos el año pasado, cuando pasando balance vimos la cantidad de éxitos que había aportado al zurrón.

Pero este post no es sólo de desconsuelo y balance de daños para Alejandro Valverde.

La primavera ciclista nos deja dos estaciones, Flandes y San Remo, donde vemos que este corredor es irrepetible.

No gano, pero estuvo, pasando un corte que podéis imaginar que nivel requiere.

Todos los portabicicletas de Cruz en un click

La fuga de San Remo era de magníficos, de campeones del mundo y ganadores de la carrera.

Estuvo, y eso que decían que no le iba.

Flandes, idem.

En medio de Sagan, Van Avermet y Van Aert, Valverde rompió con sus ausencias en De Ronde.

Es decir en forma ha estado, está, por eso, hay mimbres, que ese edema óseo quede en nada y crucemos los dedos para el baile final.

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La montaña rusa de Contador mira hacia arriba

El lider, Alberto Contador

Líder destacado del World Tour y ganador de dos grandes carreras como Tirreno y País Vasco, triunfos aliñados con sendas plazas de plata en Algarve y Volta, y todo sumado a éxitos parciales dibujan un panorama presente halagüeño para un corredor que necesitaba buenas noticias como el comer.

Sin ánimo de ser ventajistas, hace pocas fechas firmábamos este post en este mismo blog.

Nos habíamos eco de la portada e interior de la revista Velo Magazine para afirmar que Alberto Contador no estaba acabado.

En el mismo se construían argumentos como las recurrentes adversidades que han sacudido su vida para explicar que 2013 fue un año de transición para este ciclista que en forma es un competidor como pocos hay en su generación. En este cambio de tendencia se barruntan varios puntos.

Todos coinciden en señalar la adquisición de la sapiencia del ex ciclista y ex técnico del Team Sky, Steven De Jongh como clave.

Los métodos de este mentor, que no pasó la prueba del algodón en el equipo inglés, hablan, sobre el papel, porque as particularidades obviamente se nos esconden, de una dieta más idónea, la tranquilidad de las alturas del Teide, donde no sé a qué esperan para organizar un trail con todas las grandes figuras que allí confían su suerte, y entrenos más metódicos.

Es increíble como ciclistas de diez años de profesionalismo demuestren aún que tienen mucho o casi todo por aprender sobre su oficio.

De cualquiera de las maneras a Contador estos cambios le han sentado muy bien. Cambios que han venido apuntalados por un sabor de revancha que desde luego siempre mueve a todo buen competidor y la tregua con el magnate ruso que posee su equipo.

Leyendo entre líneas el arranque de año firmado por Contador encontramos lecturas interesantes

como la crono final de la Vuelta al País Vasco, donde atosigado quizá por la amenaza de Alejandro Valverde, fue el de antaño y sólo superado por un especialista como Tony Martin.

También pasa a los anales su victoria en la etapa reina de la Tirreno, el mejor triunfo que yo le recuerde pues se centró en correr, sin cucamonas ni malos gestos, teniendo sólo la meta y el triunfo como objetivos.

A su vez propinó un buen golpe a uno de sus rivales de nueva generación, Nairo Quintana, una de esas derrotas que sabiendo de la ambición que mueve a estos corredores, seguro que le ha dolido.

Alberto Contador, dominante?

El dominio de Contador presenta también matices. Por ejemplo su principal rival, Chris Froome, no ha estado este año en la disposición de hacerle sombra como hace sólo unos meses.

De hecho el Team Sky ha brillado por su ausencia estos meses de vueltas por etapas y su única oposición ha llegado de la novia de Froome, aparentemente picada por los triunfos de Contador, y la gilipollez de Dany Pate, tuiteando que se comió un chuletón en Irún.

Contador sabe que tiene una fecha en rojo, son los días del Dauphiné, allí donde se cruzará con Froome antes del Tour. Veremos qué pasa.

La Volta demostró que Contador no sabe correrle a Purito

no al menos en la medida de ponerle en apuros. Que el catalán ha crecido en condición y que el madrileño ya no desborda como antes es obvio, pero que Contador no es consciente de que con el líder de Katusha no hay que esperar al final para jugarse los cuartos es un hecho.

Cierto es que la Volta quizá no presentara el mejor recorrido, pero en las etapas pirenaicas hubo opción de hacer daño de lejos, y no lo hizo. Sería por el frío, por el día, por lo que fuera, pero no le probó.

Y por último la estrategia, siempre la estrategia.

Con la Vuelta al País Vasco bien atada no fue de recibo verle tomar riesgos en Arrate.

Él solito se ventiló la única ayuda que le quedaba, la de Roman Kreuziger, cuando sólo tenía que aguantar en trago hasta el santuario pues portando el amarillo, no necesitaba arribar el morro a la cabeza lo más mínimo y tuvo suerte que Valverde, tan elocuente él, no se dio cuenta, porque en la cima eibarresa a Contador se le pudieron haber torcido mucho las cosas y quizá este balance tan espléndido presentara alguna tara.

 

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Foto tomada de www.eltiodelmazo.com

La primavera «vaciada» del Movistar Team

La Vuelta - Movistar Team JoanSeguidor

El Movistar Team paga la factura de una mala planificación deportiva

Siempre que hablamos del Movistar Team, hablamos de la realidad, de su tozudez y terquedad, valores que este rodillo pone sobre la mesa y deja las cosas en su sitio.

La primavera de Movistar no ha sido verde, ni siquiera bucólicamente celeste

La primavera de Movistar ha sido gris, un gris teñido de comparsa, relleno, en el lote de equipos que están, porque se les ve, pero no son trascendentes, no entrañan el peligro que se les supone.

Una realidad que los números constatan y que los aficionados saborean.

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Pero como decimos, la realidad algo que, por mucho que trabajemos en sentido contrario se impone.

En «chez Unzue» esta situación ha sido algo larvado, sólo disimulada por las actuaciones de individualidades, contadas, que se han llevado todo el sudor del equipo hasta que, llegado un día, las cosas no salen.

Cualquiera de las valoraciones que hacemos sobre el equipo telefónico en estas campañas hacen referencia a dos cosas: la pérdida progresiva de talento, que se iba porque aquí no había forma de hacer el «sorpasso» a Valverde y Nairo, y la obsesión por jugarlo todo a dos cartas, tres a lo sumo, porque en el fondo, nos repetimos, lo sabemos, Mikel Landa, hasta la fecha tampoco ha sido para tanto.

No ha sido para tanto, y encima todos lo sitúan ya fuera del equipo.

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Hace menos de dos años, dimos cuenta de la descapitalización del Movistar Team.

Lo hicimos al calor de la salida de los Herrada hacia el Cofidis.

Era una gota, otra más, en la salida de gente muy válida de la entraña del único equipo español en el World Tour.

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El camino que Rui Costa dibujó el año que fue campeón del mundo, hastiado porque en aquel Tour en el que iba como un tiro, se le dijo de esperar a Valverde pillado en un corte, ha sentado cátedra.

Y esa segunda línea del Movistar, potente, versátil, se fue diluyendo.

Se fueron los hermanos Izagirre, fiables, fieles y ahora ya los vemos en el Astana, se fue Jonathan Castroviejo y no se miró de reponer esa segunda línea.

 

Las victorias siguieron en manos de Alejandro Valverde, de Nairo, cuando las lograba, y poco más

Se fueron grandes corredores y vinieron otros que no han mejorado las cosas.

¿Ya conoces el Suunto 9?

Si el equipo tiene que echar mano de Carlos Verona, del José Joaquín Rojas, de Carlos Barbero, descalificado en Castilla y León mientras Enrique Sanz hace grande la bolsa…

En todos los equipos, salvo quizá en el Team Sky, ahora Ineos, porque estos comen de otro plato, hay movimientos, gente que se va, nuevos que entran, pero una gestión grupal acertada es perfecta para que las cosas sigan su curso

 

En efecto, el Deceunicnk es un ejemplo de lo que decimos, y gracias a ello por ejemplo Enric Mas explotó en la última Vuelta a España.

Y luego hay quien dice que el mallorquín debería irse all equipo celeste. 

Como si en Movistar existiera la verdad absoluta de algo.

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Si Enric Mas recalara en el equipo, si tomara los galones, que se lo expliquen a la chavalería que crece en el equipo.

Esos críos que ya no son tan críos que esperan tener la entidad que su calidad atesora.

O acaso estaremos hablando toda la vida de mucho, muchísimo, que prometen Marc Soler, Jorge Arcas, Richard Carapaz o Jaime Castrillo.

Cambrils Square Agosto

 

Alejandro Valverde esta primavera ha sido una contradicción a cada paso.

Jornadas muy bonitas en Flandes y San Remo que precedieron unas Árdenas nefastas, las peores de su carrera.

Una avista, un caída entrenando han sido las explicaciones oficiales a una campaña que ya no pintaba bien de inicio.

De esa caída y el edema óseo que le sobreviene cuelga su presencia en el Giro.

 

Duele pensar que la llama de Valverde se apaga, ofende decir que tiene una edad, pero la realidad, esa que siempre se impone, está ahí, como un mantra que nunca falla, que siempre acierta.

Si lo de Valverde ha sido un mal momento o no se verá en breve.

Pero que no se nos olvide Alejandro Valverde no es eterno, y veremos cómo se le da ese Giro al que Mikel Landa acude con urgencias reales.

Porque si el murciano ha dado lo mejor de sí, durante casi veinte años, al alavés todos le esperan con luces y taquígrafos.

Y Nairo… pues eso que la realidad es terca, y no complace, y la del colombiano que maravillaba es que poco a poco sale de la foto, casi igual que el Movistar de entre los mejores equipos del mundo.

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Alejandro Valverde vale por dos

La semana fantástica de Alejandro Valverde

se cierra con una secuencia perfecta 211. Pocas veces se puede resumir tan fácil una trayectoria en tan magro lapso de tiempo. Si hace una semana Valverde se vio superado por Kwiatkowski en la llegada de la Amstel, el murciano no perdonó ni el Huy ni en Ans, sendos finales para los símbolos del ciclismo valón, para la Flecha y la Lieja.

Valverde llegó a la salida de Lieja como más favorito que nunca. Siempre lo es qué duda cabe, pero en esta ocasión los focos le apuntaban con rotundidad. Cualquier otro resultado habría sido una sorpresa, o al menos un pronóstico menos predecible, por mucho que el murciano de azul llevara unos años besando el poste cada vez que su tiro se quedaba cerca de entrar.

Pero esta vez fue diferente. Valverde corrió a lo “champion”. No sé si habrá visto a Kristoff y Degenkolb en Flandes y Roubaix. Lo desconozco, pero su victoria guarda muchas similitudes con ambos, que por cierto son magníficos estrategas. A saber Movistar trabajó a satisfacción hasta un punto de la carrera. José Herrada y Gorzka Izaguirre fueron la punta de lanza del equipo que viste de azul en el apoyo de Valverde. Luego el murciano se vio solo.

Las circunstancias de carrera obligaron al Etixx a sacrificar a Zdenek Stybar para Julien Alaphilippe a tal punto que salvó el siempre peligroso intento de Kreiziguer -especialista en río revuelto y carreras de gran fondo-. El checo, verdugo de Valverde en Siena, fue un aliado, circunstancial, del número uno de las apuestas. Su aproximación mantuvo el grupo junto en San Nicolás obligando a los Katusha a moverse.

Y los rusos, aunque mediante españoles más Damiano Caruso, agitaron el paisaje. El movimiento de Dani Moreno en Ans fue de manual, pero no menos lo fue la respuesta de Valverde por detrás como Degenkolb en Roubaix saliendo a por los escapados o Kristoff escapándose con Terpstra. No cabía otra, tenía que lanzar y rematar el córner. Valverde lo tuvo claro y lo consiguió. Hizo el trabajo de un gregario y sentenció. Valverde valió por dos. Con él subieron al podio dos historias muy diferentes: Alaphilippe, joven, 22 años, con margen y muy buenos modos, y Purito, que consume ediciones sin besar el trofeo que ansía. Hizo lo que pudo, pero no fue suficiente, como cuando Dan Martin le ganó con aquel friki vestido de panda entre ambos.

Porque la Lieja ya no es como hace unos años. Aquí ya no se gana “por cojones”, hablando en plata. Aquí se gana desde la razón y con la pizarra en la mente. La Lieja de 2015 se volvió a jugar entre no pocos ciclistas. Los años de VDB, Bartoli y cía han pasado a mejor vida. Son muchos los que centran el tiro en la capital valona y eso se nota. Los desenlaces multitudinarios son letales para los ciclistas como Valverde, quien se sabe observado hasta la extenuación. Y estos desenlaces son ya habituales, casi una norma final, salvo sorpresa.

Fotografía tomada de www.ruedalenticular.com

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Flecha Valona, el calvario más dulce de Julian Alaphilippe

Julian Alaphilippe Flandes JoanSeguidor

La Flecha Valona tiene en Alaphilippe el príncipe aspirante al trono del rey Valverde

La carretera que lleva a lo alto del muro de Huy, el hito de la Flecha Valona y uno de la campaña ciclista, es el camino de capillas que marcan, cuales migas de pan la ruta a la cima.

Una ruta que muere en una iglesia, cuyo campanario marca el momento de darlo todo.

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Una ruta de calvario, agonía y dolor que ha sacado lo mejor de los mejores.

Cuando Julian Alaphilippe cruzó, victorioso, el umbral de la Flecha Valona buscó una valla, dejó la máquina, se agarró y cayó al suelo.

Pidió agua, y según se la dieron cayó media botella al suelo, porque el francés no podía casi sujetarla.

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Una imagen de extenuación superlativa, un hombre roto, quebrado, sin fuerzas para gestionar el éxito que, un año después ha sido capaz de lograr.

Flecha Valona: Otra vez Alaphilippe, otra vez Fuglsang

 

Si miramos la historia reciente de la Flecha Valona, veremos que el ganador entra con margen y respiro para celebrar con cierta comodidad su triunfo.

Cuando muchos emergían en el horizonte, Alejandro Valverde ya celebraba el triunfo.

El año pasado Julian Alaphilippe saboreó el éxito con la relativa tranquilidad que se supone ir echando el corazón por la boca.

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Esta vez no, en esta ocasión, cuando Jakob Fuglsang, posiblemente en el mejor momento de su vida, se puso al frente, intuíamos que no iba a ser sencillo cogerle y superarle.

Así, mientras Alejandro Valverde iba siendo engullido por los primeros, mientras Michal Kwiatkowski apuraba sus escasas opciones, el ataque de Jakob Fuglsang sonaba a enmienda a la totalidad.

Y de esta manera el danés propuso un juego diabólico que casi acaba con los dos en el suelo, medio cruzados y torcidos por la igualdad y el esfuerzo.

 

Ganó Julian Alaphilippe su segunda Flecha Valona y casi no pudo celebrarlo, aturdido por el esfuerzo sobrehumano al que le somerieron.

El calvario que conduce hacia la coronilla de Huy lo experimentó Julian Alaphilippe en toda su extensión.

Alberto Losada conoció bien las bellezas de la Flecha Valona

 

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Una victoria de esas que saben reparadoras en una carrera que se le ajusta a la perfección.

Da igual que hayan veinte o cien en cabeza, el trabajo de selección que le hacen las rampas del muro le separan el grano de la paja. al francés.

Una sacudida en el serpenteo hacia la iglesia de Huy que vino precedida por otra de las cosas que caracterizan esta carrera y muchos le niegan por jugarse en el kilómetro más largo.

 

La Flecha Valona es una preciosidad de carrera, por esas apabullantes Árdenas que, como en tiempos bélicos, esconden trampas a cada paso.

Ritmo endiablado, dardos que Lotto, especialmente, lanza por delante, bordillos, cambios de rasante, giros bruscos, alcantarillas, adoquinados azarosos…

Permanecer vivo hasta el pie de Huy implica un esfuerzo que lima muchas opciones.

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En la aproximación destacó Enric Mas, que impuso un ritmo digno del mejor Team Sky.

La Flecha Valona tiene en Julian Alaphilippe el príncipe que alberga un día ser como el rey Alejandro Valverde, a quien el arcoíris le está sentando como otros antes que él.

Aunque cueste admitirlo, el sol sale y se pone con él en el paraíso del Movistar, y cuando se nubla el cielo, el celeste es un equipo más.

Lo que le pase a Valverde lo sabrá él, los efectos de su campaña, los padece el casillero de su equipo.

Imagen: GettySport

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