Tour de Francia #8, la contracrónica

El Tour en su octavo día de carrera se ha adentrado en los confines sugestivos del noroeste de nuestro país vecino, culminando la etapa en la cima de la localidad denominada Muro de la Bretaña, perteneciente al departamento Côtes d´Armor, cuya llegada se debía salvar superando dos kilómetros de dura ascensión y un porcentaje medio de pendiente del orden del 6,9%, tomando en consideración que existían tramos más exigentes del 10%, especialmente al principio de la citada cuesta calificada de tercera categoría.

Una etapa sin la vivacidad deseada

Esta dificultad final encerraba muchas expectativas y todos pensábamos que la lucha explosiva requerida por este cacareado lugar tendría su repercusión incluso en aras a la tabla de la clasificación general. Nada más lejos de la realidad vivida. Se llegó al pie del citado montículo con un pelotón más que numeroso. Apenas los ciclistas cabían apretujados en la calzada.

En el forcejeo final y alborotado surgió inesperadamente y muy de sorpresa el empuje poderoso desplegado por un corredor más bien desconocido llamado Alexis Vuillermoz. Tomó unos metros de ventaja los suficientes para ganar a pesar del retorno fulgurante en pos de él a cargo del irlandés Daniel Martin, que tomó la segunda plaza con un halo de decepción por su derrota.

A continuación, pisándoles los talones, anotamos a nuestro representante Alejandro Valverde, tercero, una consolación no compensada. Era una etapa que se amoldaba perfectamente a la manera de correr del murciano, particularmente por el final establecido cuesta arriba. Esta vez no pudo hacer más ante un conglomerado de corredores un tanto denso y numeroso que no invitaba a florituras.

Acto seguido anotamos los nombres de varios velocistas que estaban al quite de poder triunfar, tales como el eslovaco Peter Sagan (4º), el francés Tony Gallopin (5º) y el belga Greg Van Avermaet (6º). En este grupo de vanguardia integrado por veinticinco unidades se encontraban los ciclistas sobre el papel más representativos, salvo el italiano Vincenzo Nibali, que debió perder una decena de segundos, un mínimo y llamativo lastre que indudablemente puede pesar a la hora de hacer números. En verdad y cómo conclusión de lo vivido en esta jornada, valga afirmar que se creó en la vigilia una expectativa que no cuadró tal como se esperaba.

Los hechos nos mostraron todo lo contrario, en cierta manera una decepción. La general quedó casi tal como estaba, sin apenas variaciones que justificaran las expectativas mostradas por los medios de comunicación con el propósito de difundir propaganda sin base. Era una cuestecita insuficiente que no nos podía abrir horizontes de grandeza. En los Pirineos, por ejemplo, las cosas andarán más serias para los ciclistas.

Sí queremos remarcar que encerrados dentro del minuto de tiempo se encuentran siete corredores que aspiran a la victoria absoluta; unos más y otros menos. Veamos la relación: El británico Froome (1º), el eslovaco Sagan (2º), el estadounidense Van Garderen (3º), el francés Gallopin (4º), el belga Van Avermaet (5º), el colombiano Urán (6º) y el español Contador (7º), que está a 36 segundos del líder. En esta lista cabe añadir al italiano Nibali (13º) y al otro colombiano, Quintana (16º).

¿Quién oyó hablar de Vuillermoz?

Alexis Vuillermoz nació en la localidad de Saint-Claude, un pequeño pueblo que se erige en el departamento de Jura, no lejos de la ciudad de Chambéry y sumergida en los contrafuertes alpinos.

Entró a ser ciclista profesional a mediados de la temporada 2012. No hace, pues, mucho. Actualmente milita en las filas del equipo mAg2r-La Mondiale, con sede principal en Francia. Con preferencia se le considera un atleta ciclista con fibra de escalador nato. Tiene una estatura de un metro con 75 y pesa 60 kilos; es decir, es de corpulencia más bien liviana. Dada su edad, 27 años, no tiene precisamente un muy extenso historial y sí algunas victorias de etapa de índole aceptable. Cabe destacar su onceavo lugar que alcanzó en el Giro de Italia del año 2014, prueba que se adjudicó el colombiano Nairo Quintana sobre su compatriota Rigoberto Urán (2º) y el italiano Fabio Aru.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB del Tour de Francia

Las dos carreras

Luca Paolini era un ciclista al que teníamos aprecio. En el pelotón es como el carbono 14. Con él nos trasladábamos al ciclismo de hace quince años, y hoy aún lo teníamos por aqui. Su victoria en Wevelgem ha sido lo mejor que hemos disfrutado este año, para mi la mejor carrera, corrida contra los elementos, los mismos que partieron el peloton en los dique neerlandeses a inicio del Tour, en la que “il Gerva” anduvo como un obús orientado.

Esto dijimos hace un tiempo del italiano

A veces hay ciclistas cuyo paso por este deporte se hace grande y entrañable por lo mucho que supieron aportar por el bien común y del compañero. Ciclistas elegantes, terriblemente inteligentes, auténticos espías dentro del pelotón, analistas de comportamientos, tendencias, traficantes de inteligencia. Ciclistas que no calzan palmarés, porque no lo necesitan, se alimentan de otros intangibles, menos crematísticos, pero eternos, y por ello se les recordará siempre.

En el pelotón corre hace más de una década Luca Paolini, un veterano italiano que en el último Procycling llaman “Code breaker”, es decir el que sabe leer la carrera con la anticipación de un pitoniso llegando a adivinar y prever rememorando aquellos británicos que en su día lograron romper el sistema de comunicaciones nazi para saber qué movimientos adoptaría su aviación en la Batalla de Inglaterra.

Paolini ha sido expulsado del Tour, tras dar un positivo por cocaína. Hay que ser imbécil. Lo siento, pero es así. Nunca hemos sido de idolatrar ciclistas, más allá del elogio que nos merece su actuación, sin embargo a este ciclista le veíamos algo especial, y eso que en su expediente se cuentan «affaires». Ahora está fuera y con su retahíla de tweets, lanzados con nocturnidad, en los que habla de incidente y no de un positivo como una catedral no hace más que complicar las cosas.

Paolini ha abierto la segunda, ha inaugurado las dos carreras, en el momento en que todos hablamos de ciclismo, de Froome, de Martin, de Cav, de ciclistas que se esfuerzan por lograr algo grande, en medio de energúmenos. Dicen que el ciclismo está limpio, mejor que nunca, pero Luca, amigo, con tu estupidez has logrado que un iluminado diga “cada vez que el ciclismo es trending topic es un por un caso de dopaje, qué pena”. Gracias macho.

Al final en el ciclismo entendemos que pasa como en la economía, que todo va mejor, que si el PIB va para arriba, que si el empleo mejora,… todas esas hostias que se caen cual castillo de naipes cuando llega Grecia y no paga…

Mientras la carrera sigue ruta por la hermosa, y verde, Bretaña. El muro de la zona puso a Alexis Vuillermoz en el nivel que ya mostró en Huy, volando cerca de Purito, el ciclista que afronta la crono por equipos mermado. Con la prestación de Julian Alaphilippe en primavera, sigue ahí el ciclismo francés sacando talento y encima en el AG2R, ese equipo qu explotó el año pasado y que muchos ya celebraban sus malos momentos de la primer semana.

Con todo, el crack de Nibali puede ser simbólico, de esos que pueden marcar tendencia. Veremos qué pasa, pero el dorsal uno, que luce delgado como pocas veces le hemos visto, ha caído donde menos lo esperábamos.

Imagen tomada www.katushateam.com

INFO 

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