Un junio sin Quebrantahuesos no es junio

El vacío de este 2020 nos ha quitado la Quebrantahuesos del mes de junio

Mediados de junio, seguro, a estas alturas, estarías pensando en tu inminente participación en la Quebrantahuesos.

Pero este extraño mes de junio sin Quebranta no es un mes de junio cualquiera.

Sin Quebrantahuesos y otras marchas cicloturistas.

Sin sol ni calor.

A los ciclistas nos han robado la primavera.

Sin salidas de club.

Y, sin embargo, ya estamos en junio.

Un mes atípico para un «año que no existió».

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¿Cómo habría sido en condiciones normales tu mes de junio?

El sábado tendrías la primera salida “importante” del mes para preparar la Quebranta.

Tocaría “etapa reina” con los colegas de tu club, la salida más larga de la temporada, con cerca de 200 km, y sin duda la más exigente, con la ascensión al puerto más duro de la zona, un fuera categoría con todas las de la ley.

Una «excursión» que habría marcado la hora de tu puesta a punto y dejado preparado, fino, para afrontar con garantías la reina de las ciclodeportivas.

Para eso, seguro, habrías alcanzado más de cinco mil kilómetros de entreno desde enero, para disfrutar de ese momento.

Sabes que junio es el mes de las grandes marchas marcadas en rojo en el calendario, es… “tu” mes.

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Pero este año no va a poder ser.

¿Cómo habría sido ese día?

Te habrías bajado tres puntos la cremallera del maillot, y es que, a pesar de salir tan temprano, se notaría ya bastante calor en el ambiente.

El paso por el termómetro de la farmacia de tu calle te lo habría dejado bien claro: 20 ºC.

Desde luego hubiera sido un día caluroso, de los que te gustan, sin pasarse, claro, y se habrían rebasado los 30 grados con facilidad.

El sonido de las golondrinas, que tanto te gusta también, cantando alegres y revoloteando entre los callejones, hubieran evidenciado con claridad que el verano ya habría llegado y que te encontrarías en tu mejor estado de forma, en la cresta de la ola.

Habría empezado a hacer tanto calor que, bajando una de las callejuelas saliendo de tu barrio, hubieras agradecido ese primer fresquito de la mañana, que refresca y despeja la cara, pensando que realmente el día sería de órdago.

Subirías por la calle que da acceso, una rampa bastante larga y mantenida, al punto de encuentro con los compañeros, la plaza que es fiel testigo de todas las salidas de tu club.

Lo habrías hecho con facilidad, con tres piñones menos de los que usas normalmente, pensando: “¡caramba! ¡Me encuentro fuerte!”,  alucinando lo “fácil” que irías.

Te habrías mirado las piernas, encontrándolas poderosas, morenas y robustas, dos mazas que te hubieran hecho sentir como nunca.

Habrías llegado arriba comprobando el tremendo ambiente en la salida, con mucho colorido.

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Tus amigos te estarían ahí esperando, esos que te habrían llevado con el gancho todo ese invierno-primavera.

En tu fuero interno sólo tendrías en mente una cosa: “¡que se preparen!”.

En fin, como dijo un buen amigo mío: » en septiembre aún estaremos fuertes»

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¿Cuál será vuestra primera salida en bicicleta después del confinamiento?

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La bicicleta después del confinamiento por el coronavirus

Contando los días para salir en bicicleta una vez pase esta pesadilla y el confinamiento

¿Qué es lo primero que haréis? ¿Una escapada en solitario? ¿Una salida cercana a vuestra casa? ¿Quizás una larga cabalgada con vuestros amigos a la búsqueda de las montañas, que tanto os están esperando?

No os voy a cansar con una lista de todo lo que podemos hacer cuando enfilemos de nuevo los manillares dirección hasta donde nuestras pedaladas nos lleven, pero sí quería resumiros con unas cuantas frases esas pequeñas y grandes cosas que hacen que el cicloturismo valga la pena, compartiendo con vuestros compañeros de grupeta una estada en algún lugar idílico, un destino a elegir entre Pirineos, Alpes o Dolomitas, o las montañas más cercanas a vuestra casa.

Esperamos que con el siguiente proyecto, vuestro confinamiento se haga más liviano recordando que ahí afuera os esperan paisajes de verdes praderas, duras montañas y también de puertos amables, donde compartir risas, amigos y familia.

También parajes con la presencia de vacas, ovejas y caballos… Sitios de rampas, cuestas y tremendos descensos, donde se aúnan belleza y dureza, cicloturismo, ocio y cultura.

En ese lugar de ensueño, abriréis la ventana y respiraréis, sintiendo el aire fresco en la cara mientras a lo lejos veréis las montañas que os esperan.

Desayunaréis con vuestros compañeros y amigos, compartiendo ese café recién hecho mientras planificáis la jornada, entre risas y buen humor.

Pedalearéis los primeros kilómetros con tranquilidad, charlando, compartiendo las primeras sensaciones del día, mientras avancéis por boscosos valles rodeados de montañas.

Almorzaréis juntos. Más risas, más chistes.

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Después de la salida, un paseo para estirar piernas. Unas cervezas en el bar del pueblo junto a los amigos, antes de retiraros a velar armas. Silencio. Descanso. Unos minutos de relax recopilando lo que ha dado de sí el día, rescatando sensaciones, hasta caer rendidos por el sueño.

Al día siguiente, una nueva jornada os esperará. Disfrutaréis de preciosas pista rurales asfaltadas, para coronar bellos paisajes.

Os extasiaréis con la presencia de caballos sueltos, galopando en libertad, o de hermosas vacas pastando, mientras paréis en una curva, en la cuneta, a contemplar el valle que se abrirá ante vosotros, adonde descenderéis y volveréis a subir por una dura carretera. Un exigente puerto os pondrá a prueba.

Una montaña increíble, tan dura como bella, jalonada de rampas imposibles. Echaréis la vista atrás y disfrutaréis del entorno, de lo que habréis dejado atrás, de una belleza infinita. Lo daréis todo en sus rampas más duras. Tiraréis fuerte de riñones. Llegaréis a la cima y os reuniréis con los demás, comentando lo duro que ha sido.

Descenderéis, llanearéis, pedalearéis pasando de nuevo por preciosos pueblos, afrontando a bloque, subiendo a buen ritmo quizás un puerto largo y tendido, muy agradecido. Bosques frondosos donde sentiréis el abrazo de sus árboles. Disfrutaréis de la grupeta, coronaréis la larga recta final, pararéis y reagruparéis en el alto.

Estudiaréis la salida del día siguiente. Puertos, rampas y porcentajes. Preocupación. Ilusión. Pensamientos positivos. “Los superaremos”. Una relajante lectura antes del merecido descanso.

Despertaréis con nuevos bríos. Optimismo y energía ilimitada. Vestiréis con vuestro maillot y culotte preferidos para afrontar la etapa reina de la estada. Unos buenos días para acompañar unas tostadas con mermelada. Un chiste fácil. Alguna cara de preocupación. Una sonrisa cómplice.

Ascenderéis el primer puerto del día: suave y muy bonito. De nuevo entre caballos, ovejas y vacas. Prados verdes. Pistas estrechas. Montones de leña apiladas esperando ser quemadas este próximo invierno. Algunos ciclistas que se pierden en la lejanía entre la niebla.

Descenso. Bajada. Gravilla, baches. Brazos fuertes, manos firmes en los frenos. Intenso pero bello descenso.

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Pedalearéis entre valles. Todos agrupados. Charlando. Ambiente distendido ante lo que se avecina. Buenos relevos.

Rampa dura, pista estrecha para encarar otra ascensión. Duros desniveles. Esto se empina. Rampas con descansos. Escalones de mucho peldaño. Disfrutar sufriendo. Los piñones echarán chispas. Cada uno subirá como pueda. Sufrir disfrutando. Muros increíbles. Fascinante belleza. Un pequeño descenso y de nuevo para arriba. Contemplaréis las vistas desde la cima. Aquí está despejado.

Ascenderéis entre la niebla. Coronaréis entre las nubes. Satisfacción contenida. Mística y épica. Un paseo en la ladera de la montaña.

De vuelta a casa. Últimas rampas, todos juntos. Llegada. Se acabó. Alegría y tristeza. Pena y gloria.

Cena especial de despedida. Brindis. Risas contagiosas, más buen humor. Anécdotas, chistes. También proyectos de futuro. Despedidas. Abrazos. Algunos correos electrónicos apuntados en servilletas.

Cosas que hacen que la vida valga la pena… ¡y más en bicicleta!

Foto: Pau Catllà

¿Y si vuestr@ compañer@ de fatigas se comprara una e-Bike?

Con una e-bike te puedes plantear rutas más largas y compañeros de fatigas que no imaginarías tener

Pues eso… ¿cómo os lo tomaríais?

Sí, hombre, que vuestro/a cuñado/a, o pariente, se comprara una bicicleta eléctrica, o vuestro/a mejor amigo/a, compañero/a de club y de fatigas, de muchas salidas  y  de muchos kilómetros juntos encima de la bici.

De muchos sudores, esfuerzos y sueños compartidos.

Y con la de piques que habéis tenido juntos ¿verdad?

SQR – Cerdanya Cycle

 

¿Qué haríais vosotros?

¿Os compraríais una también para estar a su «altura» en los puertos?

¿Dejaríais de salir con él?

¿Le diríais que con vosotros no cuente?

¿Os enfadaría o molestaría?

¿O podríais pensar que es igual, que como estáis más fuertes que él -o ella- le vais a seguir dando cera en las subidas?

Aunque la verdad es que esto último parece poco probable.

Por este motivo, hemos querido pulsar la opinión de muchos ciclistas, o cicloturistas de este país para comprobar, de primera mano, cuál sería la reacción ante un hecho así, en el que seguramente, al principio, quedaríamos bastante perplejos y sin poco margen de maniobra porque, evidentemente, la sorpresa sería mayúscula.

Lo que viene a continuación es un resumen de las respuestas vertidas por los miembros de un reconocido foro de ciclismo.

¿Preparamos palomitas?

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Hay de todo.

Respuestas chocantes, divertidas, locas, delirantes, agresivas, serias y hasta razonables.

Hay algunos que piensan que este hecho no les afectaría demasiado, que les daría igual si no hace el “mónguer” por llevar motor y que mientras no tense el ritmo hasta que se haga insoportable, y se le pudiera seguir, no tendrían problemas, la verdad.

Aunque esto no es para nada fácil y no siempre el que lleva la e-Bike se comporta de manera cívica.

Hubo alguien que explicó su amarga experiencia con su compañero de salidas de siempre:

“Cuando íbamos con la flaca subiendo algún puerto yo lo ascendía a 15-16 km/h y él lo subía a 12-13 km/h, pero yo me adaptaba para ir juntos y  charlando, porque a mí no me molestaba para nada ir a su ritmo, ya que yo salgo a pasear y pasarlo bien. Pero esto se acabó cuando pilló la eBike. Las siguientes salidas cambiaron por completo y  era él quien se ponía a subir nada menos que a 25 km/h. Yo intentaba seguirle a 18-19 km hasta que no podía más y reventaba. Por eso ya llevo dos años que ni salgo con él ni quiero verlo ni tomando una caña. Esto es un claro ejemplo de lo que pasa cuando el que tiene la eléctrica cambia su forma de ir en bici cuando va con su gente”.

No puede tener más razón, ¿cierto?

Otros medio en broma, medio en serio, no aceptarían de buen grado el cambio de prestaciones de la bici de su compañero de fatigas: “le partiría la cara”, “yo le dejaría de hablar”,  “le quitaría la batería”, “le pincharía las ruedas” o un divertido “le diría a su mujer lo que de verdad le ha costado la e-Bike”.

Realmente, muchos, argumentaban que dejarían de salir en bici con él… o con ella:

“Le diría que, ya que vamos a comenzar a practicar deportes distintos, se buscara a otro compañero de rutas”.

 

Eso, o a partir de ese momento solo se iban a hacer rutas llanas para llevarle siempre por encima de los 25 km/h, sin ningún puerto y con más de 100 kilómetros de distancia, para dejarle sin batería y rematarle con alguna ascensión, para que en la subida tuviera que apechugar con los 13 kg de peso de la bici (“por verle la cara arrastrando el puerto bien merecería la pena”).

Ya lo veis, todo un manual de buenas intenciones sobre la bicicleta.

Los más resignados se lo toman con más filosofía: “pues nada, así me serviría para hacer un tras moto”, “así me pondría más fuerte al seguirlo” o “que a su amigo le tocaría esperar arribar en los puertos” o que “me compraría una cuerda para engancharme a él en las subidas” y que “se echarían las mismas risas de siempre, por supuesto”.

Y es que, como siempre, el asunto estaría en la mentalidad de la persona y no en la bici que tuviera, está claro.

Incluso algunos explicaban que ya estaban viviendo esta “experiencia” y que habían llegado ya a pequeños acuerdos,  como el que explicaba que sale con su hermano que tiene una bici eléctrica:

“nos ponemos de acuerdo en la ruta y es necesario llegar a un compromiso porque la batalla es imposible, a no ser que seas un verdadero máquina, que no es mi caso. Él me espera todo el rato y lo asumimos. Nos aguantamos porque somos hermanos y porque yo con otro no saldría a andar en bici si llevara eBike. No me importa esperar a la gente, pero sí me molesta que me esperen a mí”.

Otros han contado como la grupeta se ha ido transformando durante este último año:

“de mi grupeta de los domingos, de 12 integrantes que somos, 8 ya van con eBikes. Sólo quedamos cuatro “atmosféricos”, “pulmonares” o “mortales”, como ellos mismos nos llaman. Yo siempre les digo que antes acabarán sus baterías que conmigo, pero es evidente que siempre nos tienen que esperar en las subidas, pero para eso somos amigos y prefiero que vayan así a que dejen de salir con nosotros”.

 

Para ellos, a pesar de esto, es la grupeta dominguera, la de las risas y los almuerzos. Y eso es algo sagrado, intocable y que si quieren entrenar ya tienen el resto de la semana.

Pero no todos piensan lo mismo y creen que la introducción de bicis eléctricas están rompiendo más de una grupeta.

Los más extremistas y pesimistas recalcitrantes se preguntan: ¿y qué más da?

Creen que es el futuro de este deporte y que al final todos vamos a acabar con una gravel aero gran fondo con frenos de disco y motor.

No le faltan razón y si no al tiempo.

Por otro lado, los más optimistas se felicitan de no tener a nadie cerca, de los que salen en bici juntos habitualmente, que piensen en comprarse una en un futuro próximo.

Eso, de momento, claro.

También hay amigos que animan a otros a comprarse una de éstas.

Sí, sí, como lo leéis. ¿Por qué?

Pues porque a lo mejor por problemas de salud o por motivos laborales no disponen de tiempo para entrenar.

De esta forma, si se hacen con una bicicleta con asistencia al pedaleo (que es su nombre correcto) pueden seguir saliendo todos juntos los fines de semana.

Por eso dicen que les apoyan para que se las compren y así, además, los más fuertes y rápidos (“los gallos”) tienen con quién medirse y ponerse a prueba.

Son los más chulos: “para eso los quiero, para que me puedan seguir”.

Y no faltan las carcajadas, claro.

SQR – GORE

 

Los hay que perdonarían la “afrenta” de llevar al lado a alguien con una bici eléctrica si no le se ocurriera el pecado capital de “registrar sus rutas en Strava como una bicicleta convencional”.

Eso, no lo perdona nadie.

Está clarísimo.

Porque cuentan que hay algunos con e-Bikes, en según que zonas, que tienen varios segmentos reventados y esto pone al personal de muy mala leche.

Si es que tontos los hay en todos sitios.

Para finalizar, nos gustaría quedarnos con la respuesta más sensata que leímos de entre más de 50 comentarios:

“Se la pediría y así podría opinar, habiéndola probado antes”

¿Vosotros cómo lo veríais?

Disculpad si a alguno le supone un dilema sentimental o emocional.

Imagen de la marcha cicloturista © Sea Otter

Agradecimientos a ForoMTB.com

Cuando la Lagos de Covadonga era una marcha 100% cicloturista

Hace más de 20 años, la Huesera era la madre de todas las rampas y paradigma de dureza extrema

El haber leído las críticas vertidas sobre la célebre marcha de los Lagos de Covadonga, me ha hecho recordar que yo hace un tiempo los descubrí de manera muy diferente a cómo se vive la prueba hoy en día.

Mayo de 1996.

Han pasado 23 años.

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La verdad es que le teníamos muchas ganas a esta marcha y sus míticos Lagos de Covadonga

Llevábamos unos años con la idea de subirlos y aquella temporada finalmente lo logramos.

Aquel grupo inseparable de amigos que éramos Ramiro Olivera, Albert Formatger, Jordi Lombarte y yo mismo, fuimos los cuatro que, de los 10 ó 12 que en diciembre estaban muy animados, decidimos afrontar esta pequeña gran aventura.

Conocíamos la dureza de las rampas de los Lagos.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Por eso, ya durante el mes de enero, empezamos a entrenar con el objetivo de llegar a finales de mayo en buena forma para intentar escalarlos dignamente.

Coll Formic, Turó de l’Home, Bracons, entre otros muchos puertos ascendidos, quedaron atrás, siempre pensando en los Lagos de Covadonga.

Mira la colección de Gobik 

El tiempo pasó deprisa y había llegado el momento de la verdad.

Salimos los cuatro colegas el viernes desde Barcelona con un largo viaje por delante.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

A las nueve de la noche de aquel día, llegamos a Cangas de Onís, después de pasarnos todo el día dentro del coche.

Una vez recogidos los dorsales y los regalos ofrecidos por los organizadores de la marcha, el Club Ciclista Nava 2000, nos dirigimos dirección a los Lagos.

Eso sí, en coche, sólo para comprobar con nuestros propios ojos lo que nos esperaba al día siguiente.

No hace falta decir que, motorizados, la subida parecía bastante asequible, pero cuando alcanzamos a ver la terrible Huesera fue como si, de repente, una gran pared se hubiera levantado delante de nosotros.

Y no quedaba ahí la cosa.

La dureza continuaba accediendo al Mirador de la Reina y hasta llegar a los Lagos.

 

En aquel momento, quedamos maravillados por la belleza de aquel paisaje.

Nos alojamos en el Hostal Adelina y, después de cenar, muy mal, por cierto, dimos una vuelta por el pueblo, a estirar piernas.

Se vivía un grandísimo ambiente ciclista.

Visitamos el “Puente Romano” y las sidrerías de la Plaza Mayor, donde conocimos más de un lugareño que nos enseñaba a escanciar la sidra.

¡Todo un arte!

Por fin llegó el sábado.

La salida se dio a las 10 de la mañana y participamos 3500 cicloturistas venidos de todas partes de España.

Una vez revisadas las bicicletas y, después de haber tomado un malísimo desayuno ofrecido por Adelina, con bastantes nervios, nos pusimos en marcha y comenzamos a dar pedales por aquella bella tierra asturiana.

 

Tuvimos suerte y disfrutamos de un día de sol espléndido.

De entrada, ascendimos el alto de Las Coronas y continuamos hacia Ribadesella, Playas de San Antolín –donde paramos todos a avituallar- siguiendo por el desfiladero del río Cabras, Nueva y, de aperitivo antes de los Lagos, el puerto de la Robellada, que lo habían puntuado como de 3ª categoría.

Después de un rápido descenso, llegamos al santuario de Covadonga y, por tanto, al inicio de la escalada final y decisiva.

SQR – GORE

 

De extraordinario se tendría que calificar el ambiente a pie de carretera, con mucha gente animando a los ciclistas.

La subida a los Lagos es muy dura y desde un buen inicio con rampas de hasta el 12%, una parte más dura al 15% seguida de un descanso entre el 8 y el 9%.

Así hasta que alcanzamos la terrorífica Huesera: dura, muy dura, durísima, aunque no obstante, pudimos afrontarla muy bien.

Por la carretera se veía ascender todo un hormiguero humano, con escenas de todo tipo, algunas de ellas desagradables, como ver gente retorciéndose de dolor.

Llegamos, de esta manera, por fin a la cima, cansados pero muy contentos, una hora antes del cierre del control que estaba limitado a las 15,30 horas de la tarde.

Por la tarde, la organización ofreció una gran fiesta: una “merienda espicha” como allí la llaman, a base de queso de Cabrales, sidra y bocadillos.

Luego llegó la entrega de diplomas.

Todo salió a la perfección.

Ahora, escribiendo estas líneas, me vienen ganas de volver el año que viene, sobre todo con mis antiguos amigos y compañeros del Club.

Así que, Adelina… ¡ves calentando el café!

El buen ciclista aprueba en junio

Junio es el mes en el que todo ciclista está en la cresta

Y la fiesta comenzó. El verano ya está aquí para hacerte feliz. Llénalo de colores y de sueños”.

Esto es lo que nos decía una famosa canción de hace unos pocos años.

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Nosotros, por eso, ya sabemos cuál es nuestra “fiesta”, qué es lo que nos hace “felices”, y cuáles son nuestros colores y nuestros sueños ¿verdad?

En efecto, ya estamos en junio.

Hoy tienes la primera salida “importante” del mes.

Toca “etapa reina” con los colegas de tu club, la salida más larga de la temporada, cerca de 200 kilómetros,  sin duda la más exigente del año, con la ascensión al puerto más duro de la zona, un fuera categoría con todas las de la ley.

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Son las 7 de la mañana y sales de casa con la bici animado, contento… y bien preparado.

Para eso llevas más de cuatro mil kilómetros de entreno desde enero, para disfrutar de este momento.

Sabes que junio es el mes de las grandes marchas marcadas en rojo en el calendario.

Es… “tu” mes. 

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Te bajas tres puntos la cremallera del maillot y es que, a pesar de tan temprana hora, se nota un cierto calor en el ambiente.

El paso por el termómetro de la farmacia de tu calle te lo deja bien claro: 20 ºC.

Conoce la colección de Gobik 

Desde luego hoy va a ser un día caluroso, de los que te gustan, sin pasarse, claro, y se rebasarán los 30 grados con facilidad, si no más.

 

El sonido de las golondrinas, que tanto te gusta también, cantando alegres y revoloteando entre los callejones, evidencia con claridad que el verano ya ha llegado y que te encuentras en tu mejor estado de forma.

Está en la cresta de la ola.

Empieza a hacer tanto calor que, bajando una de las callejuelas, saliendo de tu barrio, agradeces ese primer fresquito de la mañana, que te refresca y despeja la cara, y piensas que realmente el día va a ser de órdago.

Subes ahora por la calle que da acceso, una rampa bastante larga y mantenida, al punto de encuentro con los compañeros, la plaza que es fiel testigo de todas las salidas de tu club.

Lo haces con facilidad, con tres piñones menos de los que usas normalmente, y piensas “¡caramba! ¡Me encuentro fuerte!”.

Alucinas lo “fácil” que vas.

SQR – GORE

 

Miras tus piernas y las encuentras poderosas, morenas y robustas, dos mazas que te hacen sentir como nunca.

Llegas arriba y ya ves mucho “ambiente”, mucho colorido.

Ya están ahí tus “amigos”, esos que te han llevado con el gancho todo este invierno-primavera y en tu fuero interno sólo piensas en una cosa: “¡que se preparen!”.

 

Las quedadas ciclistas no son tan sencillas en WhatsApp

Una «carrera de eliminación» en un WhatsApp entre ciclistas

— Buenas noches, colegas. Esta tarde no he podido pasar por el club y no sé a qué hora se sale mañana.

— Tienes los horarios de este trimestre en el boletín.

— Ya, es que a mí aún no me ha llegado. Ya se lo reclamé al presi, pero todavía no lo tengo.

— ¿Y por qué no lo miras en la web del club?

— Conmigo no contéis mañana. He pillado un resfriado tremendo y no me encuentro bien.

— ¿Qué te ha pasado?

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— Ya sé que podría mirarlo por internet, pero me pareció mejor preguntarlo en el grupo. No sé qué tiene de malo hacerlo por aquí.

— Vaya, que te mejores.

— Que te mejores.

— Gracias.

— ¿Quién está malo?

— Yo tampoco me encuentro bien. No he podido salir en toda la semana.

— Que te mejores.

— ¿Quién? ¿Yo?

— Bueno, que os mejoréis los dos.

— ¿Adónde vamos mañana?

— ¿Alguien me va a decir a qué hora salimos mañana?

— ¡Está toda la información en la web! No os enteráis de nada.

— Que te mejores.

— Caramba, yo que te quería atacar mañana, je, je, je…

— ¿Alguien se ha mirado el perfil de la etapa?

— Que os mejoréis.

— ¿Etapa? ¿Qué vamos a alguna carrera?

— ¿Me puede decir alguien la hora?

— Las 9 de la noche.

— Ya es tarde. Voy a cenar. Nos vemos mañana.

— ¡Digo la hora de mañana!

— Que aproveche.

SQR – Cerdanya Cycle

 

— El recorrido es duro y además no sé si lloverá.

— ¿A quién hay que atacar?

— Pues yo si llueve no salgo.

— Que os mejoréis.

— Gracias.

— El primer puerto tiene un kilómetro de inicio al 10% de media.

— Sí, ahí es donde os voy a atacar, je, je…

— Si alguien no me dice la hora a mí no me esperéis.

— Vaya tela…

— Pues se está haciendo tarde, sí.

— A mí no me piquéis ¿eh?

DT-Swiss Junio-Agosto

 

— Ni sé qué puerto es ni adónde vamos mañana. ¿Alguien lo sabe?

— Está en la web del club.

— En el boletín también.

— Hace media hora que he preguntado a qué hora se sale mañana. ¿Alguien se va a dignar a decírmelo?

— Yo no me acuerdo… ¡mira la web! Luego lo miraré yo.

— Acabo de entrar en la conversación. Que os mejoréis los que os encontráis mal. ¿Alguien me puede decir a qué hora se sale mañana?

— Otro.

— ¿Otro qué?

— Que no sabe la hora.

— ¿Mañana vais a atacar? ¿A quién?

— No os fiéis de lo que dice la altimetría. Está mal.

— ¿Quién la ha hecho?

— Yo, no.

— Yo, tampoco.

— Que te mejores.

— ¿Quién?

— Gracias.

 

— El que la ha hecho es el mismo que dijo que los Lagos no le parecían tan duros.

— Sí, y además lo dijo cuando lo subimos en coche para verlo por primera vez, ja, ja, ja.

— ¿Os estáis burlando de mí?

— Os echaremos de menos mañana, con lo bien que lo íbamos a pasar.

— ¿A quien?

— Los que se encuentran mal.

— Vaya, que se mejoren.

— Mirad, me tenéis aburrido, paso de vosotros. Mañana me voy solo por ahí. Buscad a otro para que os haga los perfiles.

Toni salió del grupo.

— ¿Qué ha pasado? ¿Por qué se ha marchado del grupo Toni?

— ¿A qué hora habéis quedado mañana?

— Mira, yo llevo casi una hora preguntando lo mismo.

— La pone en el boletín.

Alberto salió del grupo.

 

— ¿Otro que se ha ido? ¿Qué pasa?

— No sé, preguntaba por la hora.

— ¿Por la hora?

— La pone en el boletín.

Enrique salió del grupo.

— ¿Alguien me puede explicar lo que está pasando?

— No lo sé. Yo mañana no puedo salir. Ya he dicho que estoy muy resfriado.

— Que te mejores.

— Gracias.

— ¿A qué hora creéis que estaremos de vuelta? Tengo que estar pronto en casa.

— No sabemos a qué hora salimos como para saber cuándo llegaremos.

Juan salió del grupo.

— Mañana va a llover. Creo que no saldré.

— Que te mejores.

— No, si yo me encuentro bien. Lo que no quiero es mojarme.

— ¿Es muy duro el puerto de mañana?

— La altimetría está en la web.

Fran salió del grupo.

— Creo que tendríamos que pedirle disculpas.

— ¿A quien?

— ¿Atacar? ¿Disculpas? Acabo de llegar. ¿Alguien me puede hacer un resumen?

— No sé, entre los que se encuentran mal, los que no se quieren mojar, los que no se quieren picar y los que hacen mal las altimetrías nos estamos quedando solos.

— ¿Quien se encuentra mal?

— Yo estoy muy constipado.

— Que te mejores.

— ¿Quién se ha picado?

— ¿Estáis tontos o qué?

Paco salió del grupo.

Piernas locas salió del grupo.

— ¿Quién está tonto?

— Vosotros, que no os enteráis de nada.

— ¿Para que está el boletín? ¿Y la web?

Jorge salió del grupo.

— ¿A quién hay que pedir disculpas?

— Jo, si se han ido un montón.

— ¿Quién se ha ido?

— Yo aún estoy por aquí.

Con Nacex la bicicleta donde quieras enviarla cuando quieras enviarla 

— ¿A qué hora quedamos mañana?

— No lo sé. El que ha hecho el calendario se ha ido.

— ¿Ha marchado? ¿Afuera? ¿No viene mañana?

— No, que se ha marchado del grupo.

— ¿Por qué?

— No os aguanto más.

Ramiro salió del grupo.

— Yo estoy aquí ¿eh?

— ¿Y qué haces? ¿Sabes a qué hora se sale mañana?

— Yo, no. La pone en el boletín.

Raül salió del grupo.

— O sea… ¿que ni sabemos a qué hora se sale ni adónde vamos?

— Chicos, me voy a cenar. Nos vemos mañana.

— ¿Sí? Pues no sé a qué hora…

Andrés salió del grupo.

— Madre mía, cómo se pica la gente ¿no?

— ¿Quién se ha picado?

Miguel salió del grupo.

— Eso, que no se pique nadie. A ver si subimos el puerto como amigos.

— Eso, y si alguien pincha, esperad, por favor.

— ¿Y tú dices eso? El que cuando pasa algo «yo voy tirando…».

— Es que estáis más fuertes que yo y ya me pillaréis ¿no?

— Sí, en el almuerzo, no te fastidia.

— Ya os vale. Me piro.

Ricardo salió del grupo.

— Vaya asco de grupo ¿no? Aquí todo el mundo se enfada.

— ¿Sabéis qué os digo? Que mañana os busquéis a otro para que os haga de gregario en el llano, que estoy harto de llevaros como «reinas» y que no me deis un puñetero relevo.

José María salió del grupo.

SQR – GORE

 

— Tomás, ¿estás ahí?

— Sí.

— Se ha ido todo el mundo.

— Sí.

— Nos hemos quedado solos.

— Ya ves.

— Pues tendremos que salir mañana tú yo solos, a no ser que se arrepientan y vengan todos a la plaza.

— Así es.

— Ok… ¿a qué hora es la salida?

Tomás salió del grupo.

Ahora eres un administrador.

 Foto: Ciclismo En Ruta Talcahuano