«El timo de Pino»

Otra historia con final dolorosamente esperado. Acabamos de enterarnos que el personaje cuyo apellido ponía nombre al proyecto chileno en el máximo nivel era un bluf, humo, una estafa. Juan Pablo Pino se llama el sujeto y nadie sabe de su paradero. El nivel de corruptela fue tal que se habla de proveedores manipulados para aparentar normalidad. Sinceramente, dantesco.

Hace unas semanas Fran Reyes espoleaba su teclado a golpe de guitarra para dar luz a la intrahistoria que dio origen al Pino Road. Hablaba de movimientos, de gestiones, conferencias vía Skype, viajes, movimientos por la geografía nacional,… hablaba de ilusión, de ganas, de comerse el pastel. Esa pieza vio la luz varios días después de ser escrita. “Espera un poco”, “aguarda”, “gracias por tu paciencia” me espetaba Fran a la espera de que todo el tinglado fuera legal a ojos de la UCI. A un servidor la pieza no le molestaba en la carpeta de pendientes, pero uno que lleva unos años en esto empezaba a barruntar lo peor.

Llámenlo pálpito, presagio, presentimiento,… no sabría describirlo, pero esos retrasos, esos matices burocráticos inconclusos, en ciclismo son usuales, mucho, y anuncian que las cosas no se están haciendo como se debiera. Porque este deporte, bello no, lo siguiente, vive demasiados capítulos de este estilo. Capítulos tristes, desordenados, que denotan vacíos legales, lagunas donde los pordioseros olisquean a conveniencia. Y no siempre hablo de estafas, como la que nos ocupa, hablo de otros procesos de final triste que por cierto en España ya han escrito varios capítulos.

Y es que no puedo menos que acordarme de Geox y cómo dejó el ciclismo sin previo aviso, con vacías argumentaciones y escasa respuesta por parte de los gestores del equipo. Ni olvido el Andalucía, donde por fiarlo todo a un patrocinio público se fue al garete un equipo que era un bombón para patrocinadores con el foco en aquellos mercados en los que el ciclismo es un vehículo enorme de promoción. Ni quiero hablar de Euskaltel, un proyecto que pasó de ser internacional y desarraigarse a extinguirse en tiempo récord, incluso con el esperpento de la frustrada negociación de Alonso por medio.

Y miren por dónde que uno de los perjudicados en todo este embrollo del PinoRoad es Pablo Urtasun, un navarro veloz con cara de buenazo, que tras una década en el profesionalismo vive la misma historia, con diferente nudo pero similar desenlace, en menos de un año. Es terrible  que las garantías que se le aplica a cualquier otro deportista no aparezcan por el ciclismo, un deporte que sigue queriendo ser global pero que dando esta imagen dudo que atraiga a más de los que están ahora mismo embarcados porque entiendo que ahora mismo en Chile no quieren ni oír hablar de ciclismo.

 

La plantilla trabajará durante la semana para encontrar una alternativa que vuelva a encaminar este ilusionante proyecto a buen puerto

 

Y saben lo peor de todo, que siempre hay un damnificado: el ciclista. En este caso son cuatro españoles más el técnico Buendía, otrora excelente pistard, y dos periodistas jóvenes en edad pero hastiados de tanto sinsabor. A Fran le desee suerte hace un rato, mi deseo lo hago extensible al resto del grupo, y no sólo a los españoles. Una vez más ha habido listos que se han aprovechado del ciclismo y su gente, una vez más, nos ha tocado recibir.

Foto tomada de www.ciclo21.com

Los tiempos que le ha tocado vivir a Jordi Simón

Nos cuenta Jordi Simón:

“Me siento impotente, al verme fuera del campo profesional, sin oportunidad alguna de encontrar un hueco ni aquí, ni en otro país. Se ha hablado con distintos equipos pero todos dicen lo mismo: plantilla completa y presupuesto cerrado. Incluso para hacerse cargo sólo de los viajes. Me encuentro en una situación complicada y pasando por momentos difíciles, después de verme lastrado por las lesiones y no realizar un buen año. La gota que colmó el vaso fue la desaparición del Andalucía, un equipo en el que siempre tuve la confianza de que saldría adelante, aunque fuera bajando de categoría. Con el paso de los días y la no asunción de compromisos de los políticos terminó desapareciendo. A pesar de tener un contrato firmado no puedes correr ni demostrar que vales para esto, quedándote con la miel en los labios y viéndote abocado a la recalificación, categoría que después del paso por profesionales no acaba de motivar. Sin embargo todo ello no ha hecho más que fortalecerme mentalmente y hacerme entrenar más duro que nunca para que algún día ése sacrificio se vea recompensado”

Lo conocéis pero conviene situar quién es Jordi Simon. Con 17 años, y siendo juvenil de primer año, ya cuajó una temporada de nada menos que 14 victorias, aunando las copas Catalana y de Criteriums, más la segunda etapa de la Vuelta a la Sierra Norte y el Trofeo Piedras Naturales. Entonces nos decía haber completado “una temporada perfecta, no me lo podía esperar desde luego teniendo en cuenta que es el segundo año que corro en carretera”. Un año antes había debutado como ciclista tras pasar por la natación y fútbol.

Luego sería el mejor juvenil del ranking nacional, superando al hoy profesional, y muy prometedor, Jesús Herrada. Debutó en sub 23 y su progreso lejos de amilanarse siguió creciendo. “Es un killer, un ciclista con excelentes instinto y sentido del trabajo” me afirmaban los técnicos. No estaban equivocados, acumuló triunfos parciales en los Tres Días de Álava, Bidasoa,… y eso en medio de problemas físicos, que muchas veces le han provocado rendimientos no acordes a su categoría. Por ejemplo en su año de Andalucía.

Pero sin embargo para Simon viene ahora lo más complicado. Verse sin equipo, en medio de la nada, con la temporada lanzada. Él es uno de los perjudicados por la desaparición del Andalucía, ese equipo que pensó que las subvenciones regionales serían enternas. Estas semanas ha estado corriendo recalificado en las sociales de La Canonja, resituándose en un pelotón que dejó hace poco más de un año y en el que muy posiblemente le toque ganarse de nuevo el puesto con lo de adelante.

Lo cierto es que a tenor de la trayectoria del corredor de Navàs. Muchos apostaban por un sitio para él en un equipo top, pero se quedó en el Andalucía. Incluso se habló de la opción del Caja Rural, que por razones que desconocemos no cuajó. Pero en la vida uno escoge y cabe la opción de errar. Para Simon el precio es alto, pero esperemos que esta experiencia le valga para el futuro. Quizá un día, cuando haya quemado una plena vida y trayectoria en el campo profesional recuerde este episodio como un eslabón más.

 

¿Ha cambiado la mentalidad de los grandes?

Mirad el top 20 del CQ Ranking. Copiemos muchos de los nombres que hasta la fecha han sido protagonistas en alguno de los pasajes competitivos de la temporada. No hacen falta victorias para explicar su compromiso. Nos referimos por exclusivo orden clasificatorio a Joaquim Rodríguez, Peter Sagan, Alejandro Valverde, Chris Froome, Vincezo Nibali, Tony Martin, André Greipel, Alberto Contador, Rui Costa, Mark Cavendish y Sergio Henao. Once ciclistas de entre los veinte mejores del mundo que han ganado o ha estado cerca de hacerlo, o incluso han contribuido al éxito de un tercero.

Ahora reparemos en Omán, San Luis, Down Under, Mallorca, Mediterráneo, Qatar y ahora Andalucía. Cuando llevamos escasamente un mes de temporada, casi todos los grandes nombres del pelotón han pasado por un podio y no para el protocolario homenaje que estos medio bolos de inicio de temporada propician a los grandes nombres de la pasada. Algo así como ese premio de la combatividad que Brad Wiggins se adjudicó en la primera etapa de Mallorca.

En su blog Matxin habla de cambio de mentalidad. Gusta llamarle ciclismo 2.0, sin saber muy bien qué significa exactamente. Andalucía acuña tal término como propio. Yo quizá lo encuadraría en una pléyade de ciclistas que al margen de los premios gordos, saben que el ciclismo les necesita, primero, y que a nadie le amarga un dulce, segundo. Y también por un legítimo respeto para los organizadores de estos primeros compases de temporada. Porque si nos damos cuenta entre los nombres anteriormente citados, son ya de por sí muchos de ellos corredores cuyo compromiso excede estaciones y objetivos obvios.

De ese listado sorprende sólo ver a Chris Froome ahí, tan delante y fino en febrero. El resto arrima el hombro durante muchos momentos a lo largo del año, y es más, creo que hacen bien por dos motivos. Principalmente por que la meta que por defecto surge para muchos de ellos, el Tour de Francia, es asequible para muy poquitos, y luego porque si fallan en ese objetivo la temporada les sumerge en un vacío que su calidad no merece.

Así las cosas, sólo se encuentra a faltar a Brad Wiggins, pues también Cadel Evans ya asomó en Omán como tiempo no se le recordaba. En el caso del inglés sabemos también de la calidad de su contrato con el ciclismo, pero los retos para la sesión ya en marcha son mayúsculos a sabiendas de querer estar a tope en Giro y Tour, que ganarlos, eso ya es otra historia.

Disfrutemos pues de lo que vemos. Mientras el ciclismo se pierde en enredos de juzgados y burócratas inútiles, al menos mirar a la carretera nos sobrelleva a lo que nos gusta, el espectáculo y la incondicionalidad en pos del triunfo, y ojo, porque en cuatro días ya tenemos el periodo del adoquín en marcha…

Foto tomada de deportes.terra.es

Mi opinión sobre el pufo del Andalucía

Esta vez nos hemos superado. Hace poco menos de un mes que la temporada y ya tenemos la primera baja en el pelotón español. Se trata del equipo Andalucía. Causa baja en el circuito. Una noticia triste, sin duda. En el camino, en la estacada, quedan personas, personas con nombre y apellido, con carnet UCI, más auxiliares, técnicos y otros elementos. Un buen puñado de gente a engrosar la lista del paro, como si ésta estuviera ajena a la muchedumbre.

Los motivos del final de la historia de este proyecto se anidan entre las dos partes en litigio. Por un lado Antonio Cabello dice sentirse, oh sorpresa, traicionado por los políticos, enfrente suyo, la Junta de Andalucía que no sabe de qué está hablando Cabello. El acuerdo al que se llegó en su momento fue con unos, ahora sus interlocutores cambian y en la estacada queda un equipo entero.

Pero, ¿es creíble el victimismo de Cabello? Sinceramente confiar tu suerte a una comunidad autónoma era poco menos que jugar a la ruleta rusa con al cargador lleno. Hubo un tiempo, en esa España donde todo iba bien, que los proyectos regionales tuvieron predicamento. La economía marchaba, y las siempre generosas regiones decían, pues vamos a dedicar unos dinerillos a estos chicos del ciclismo que son abnegados e incluso baratos. En estos años creo que hubo tiempo para sumarle más dinero privado al de la Junta.

En esas estuvieron Comunitat Valenciana, Illes Balears y Galicia  y como no Andalucía, el perejil de todos los saraos. Otras zonas también apostaron por el ciclismo aunque en diferente grado y compartiendo compañeros de piso. Catalunya con Massi por ejemplo, Euskadi en Euskaltel y varias provincias en proyectos un escalón o dos por debajo: León, Córdoba y Burgos, éste aún sigue vigente. De todos los que hemos citado, sólo detectamos un trabajo profesional y concienzudo en Illes Balears.

Pero los años de riquezas y bonanza pasaron a la historia. Se dijo por activa o pasiva, el ciclismo necesitaba desvincularse del dinero público si quería sobrevivir. Sin embargo quedarse al abrazo de los políticos de turno era cómodo. Afuera hacía frío y estos gestores de lo público son tan buenos que sería de imbéciles asomar el morro. ¿Qué pasó? pues que “lo público” va a menos, que nuestras regiones han estado en boca de dirigentes y gurús económicos de medio mundo y ello no hizo despertar a Cabello de que quizá, por un casual, su relación con la Junta era un amor imposible por muy buena fe que las partes pusieran sobre la mesa.

Y al final pasó lo que tenía que pasar. Que la Junta no tiene un puto duro que destinar a la última de sus preocupaciones, un equipo ciclista. Por el camino se ha dejado un importante pufo, y  claro, es fácil salir y vociferar textualmente en su perfil de facebook: “Muchas gracias a todos los medios de comunicación por dar a conocer la desaparición del Andalucía Equipo Ciclista por culpa de algunos vividores y chorizos qe an acabado con este proyecto por su falta de cumplimiento de contrato y crear una deuda!!”. Sí el autor es Antonio Cabello hij, no padre como en un primer momento dijimos.

Antonio Cabello ha liderado este bonito proyecto, entiendo que ha empeñado y dedicado parte de sus recursos y por ello merece nuestro aplauso, pero al tiempo creo que aquí se ha pecado de ingenuidad y carencia de miras. Confiarle tu suerte a estos entes queda claro no es una buena elección y desde que el Andalucía empezó a rodar hubo tiempo para pensarlo.

Caja Rural y Andalucía deberían aspirar a algo más que el premio moral

Qué complicado todo. De verdad. Ser cordero en mundo de lobos se supone peligroso y poco rendible. Comentaba el miércoles el periodista navarro Luis Guinea que Javier Aramendia se había pasado un tercio de la Vuelta escapado. Qué les queda si no. Andalucía y Caja Rural, el equipo de Aramendía, buscan el alimento moral en una carrera que se lo pone imposible. Minutos televisivos para sus patrocinadores. Dos estructuras modestas en un juego de multimillonarios venidos de países emergentes, no tan emergentes y nuevos fanáticos por el deporte de la dos ruedas.

Recuerdo la Vuelta de hace veinte años. Se corría en abril, fecha que sinceramente naturalizaba con sus cambios de temperatura y trombas primaverales la carrera. Corrían en esa época un buen puñado de equipos llamados modestos. El Tulip, el Masiva, el Wigarma, Seur,…. Incluso el Lotus no era el supereequipo que en breve sería con la denominación Festina. Fueron aquellos los “torerillos” de Miguel Moreno, si no me equivoco. También venían de fuera, Sicasal y Recer lusos, algún colombiano con escarabajos peleones. Ciclismo que ocupaba los diales las 24 horas del día.

El ciclismo español tenía hasta doce equipos, todos con sitio en la Vuelta, hoy impensable. Con tal cantidad de guerrilleros, la carrera admitía conjuros mil. Que si éste y esté entran hoy, que mañana coincido con lo otro. Las escapadas llegaban y no siempre con un grande ganando. Banesto, ONCE, Gatorade, PDM, Buckler,… se las veían y deseaban.

Ahora todo es al revés. En toda buena fuga coinciden un Andalucía y Caja Rural. Si no simultáneamente, en alguna siempre hay uno de estos. Por medio los World  Tour a la caza de lo que para ellos son migajas. Así es imposible. Lo poco bueno quedó atrás y ni volverá. El ciclismo de los modestos tiene los días contados. El sistema así lo dicta.

 

Foto tomada de Zikliamatore