¿Podría Annemiek van Vleuten competir con los hombres?

Annemiek van Vleuten JoanSeguidor

Los registros de van Vleuten compiten con el propio Tour de Francia

Pocas veces he presenciado semejante ebullición de mensajes sobre algo relacionado con el ciclismo femenino como el pasado martes, al término de la quinta etapa del Giro Rosa.
Primera etapa de montaña, con puerto de salida y también final en alto, en Torri di Fraele, vecino de colosos como el Gavia o el Stelvio.
Annemiek van Vleuten, portadora del dorsal 1 como vencedora de la edición 2018, se vestía de rosa al ganar la etapa con 3 minutos de diferencia sobre la segunda clasificada.
SQR – Cerdanya Cycle
Ya se sabe lo rápido que vuelan los mensajes hoy en día.
Mi timeline se llenó rápidamente de vídeos del imponente ataque desde la mismísma base del puerto.

De pie sobre los pedales durante un minuto veinte.
Sin pausa, sin mirar atrás.
¿5,7 w/kg?
¿VAM?
Los números rápidamente afloraban entre los gurús del tuiterío ciclista.
DT-Swiss Junio-Agosto

 

Y la pregunta que parece perseguir al ciclismo femenino cuando hay una actuación física excepcional.

¿Podría Annemiek van Vleuten competir con los hombres?

¿Tendría nivel Annemiek van Vleuten para defenderse en el World Tour?
¿Podría Annemiek van Vleuten pelear por carreras entre continentales?
Es comprensible la curiosidad del aficionado.
Es más: indirectamente, la propia ciclista neerlandesa quizá alimente la discusión no solo con sus prestaciones sobre el asfalto, sino también por sus bien conocidas sesiones de entrenamiento con hombres, sus registros en Strava y los artículos que de vez en cuando afloran en la prensa.
«La que entrena con hombres»
«Cuando el hombre más rápido de la carrera es… una mujer»
Estos fueron los títulos de dos piezas que aparecieron a principios de marzo en la prensa belga, con motivo del inicio de la campaña de clásicas con Omloop Het Nieuwsblad.
SQR – GORE
En la primera, describía sus entrenos en altitud con Primoz Roglic, Laurens De Plus y Steven Kruijswijk, así como la concentración de 10 días junto al equipo masculino del Mitchelton-Scott, en la que completaron una media de 200 kilómetros y 3.000 metros de desnivel positivo acumulado al día, además de dejar el dato de su umbral de potencia funcional: 5,7 w/kg.
En la segunda, el periodista en cuestión recogía los registros en Strava de varios corredores y corredoras en algunas cotas adoquinadas de la mencionada clásica belga, siendo los tiempos asombrosamente similares.
Aparecían unas declaraciones de Luke Durbridge en las que describía a Van Vleuten como «un fenómeno. Puede completar 200 kilómetros a nuestro ritmo sin problemas».
Resulta fácil también, por ejemplo, examinar sus mejores actuaciones en los nacionales contrarreloj de su país, como fueron las de 2016 y 2019, y comprobar que se mueve al nivel de sus mejores compatriotas sub-23 o de los continentales élite.
Completar cronos de más de 30 kilómetros a medias oscilando entre los 48 y 49 km/h no es ninguna broma.
Pero, al fin y al cabo, ¿qué importancia tiene esto?
¿Significa algo el hecho de que pueda pedalear casi tan rápido como ciclistas que, por razones obvias, jamás serán sus rivales en competición?
Enfocar el debate ahí es un error que no lleva a ningún lado.
El ciclismo femenino tiene atractivos de sobra para no necesitar de comparaciones externas que le otorguen un supuesto valor adicional.
¿Queréis una opinión personal y subjetiva?
Creo que, independientemente de géneros, los ciclistas más espectaculares de la actualidad, en carretera, son Annemiek van Vleuten y Mathieu van der Poel.
Esto es de lo que se tendría que hablar.
De su forma de correr.
De sus ataques sin mirar atrás.
De su carisma y su trato siempre afable y respetuoso.
De su alucinante capacidad de superación y recuperación tras contratiempos.
De su claridad a la hora de hablar de las cosas que deben mejorar de su deporte. Incluso de sus ocasionales, entrañables y característicos despistes.
Y también de sus rivales.
De cómo Kasia Niewiadoma resistió su persecución in extremis en Amstel Gold Race.
De cómo el duelo con Anna van der Breggen nos regaló la memorable edición de La Course hace un año.
De cómo su en su día mentora y líder Marianne Vos sigue añadiendo páginas a su inabarcable palmarés.
De la brillantez táctica y habilidad para leer las carreras de su compañera de equipo Amanda Spratt.
¿Habéis oído hablar de Lorena Wiebes?
Merecería el mismo número de páginas y loas que un tal Remco Evenepoel, que seguro que os suena a estas alturas.
Si el descubrir que las mujeres pedalean mucho más deprisa de lo que algunos piensan sirve para ganarse el respeto y la atención de parte de un público que desconocía esto, bienvenido sea.
Pero el valor intrínseco del pelotón femenino no necesita de ninguna comparación para darle más nivel.
Lo que hace falta es verlo, y no perderse algunas de las páginas más emocionantes de la historia del ciclismo moderno, porque es precisamente ahí donde se están escribiendo.
Cada vez se retransmiten más carreras, y ya no hay excusa para perdérselo.
Texto e imagen: Saúl Miguel 

¿Vamos hacia el campeón total?

Ciclismo femenino- JoanSeguidor

Proliferan las y los ciclistas que triunfan en carretera y otras modalidades

Cuando allá por 2015 y, sin atisbo alguno de mirar seriamente más allá de su mundillo del ciclocross, Wout van Aert dejó caer en un inocente tuit durante la disputa de la Strade Bianche que algún día le gustaría tener la posibilidad de disputar esa carrera, quizá ni él mismo podía imaginar el terremoto que pocos años después, directa o indirectamente, iba a provocar en el panorama ciclista.

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Así las cosas, antes de la temporada de ciclocross 2017/2018 anunció su intención de, una vez terminada la campaña invernal, sin apenas descanso, disputar las clásicas a las que su entonces modesto equipo fuese invitado.

Lo hizo tras coronarse por tercera vez consecutiva como campeón del mundo.

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La historia ya la conocemos todos…

….tras coronarse por tercera vez consecutiva como campeón del mundo en su especialidad, derrotando en casa a un Mathieu van der Poel que le había doblegado durante el resto de temporada, asombró al mundillo ciclista con su podio en Strade Bianche, un podio labrado a base de valentía, moviendo la carrera desde muy lejos, y una asombrosa capacidad de sufrimiento.

 

 

 

Sus sólidas actuaciones en Flandes y Roubaix consolidaron su posición como clasicómano en ciernes y comenzaron a derribar el mito de la supuesta incompatibilidad entre ciclocross y carretera.

Pues es muy distinto hacer un par de crosses como método de mantener la actividad invernal a una temporada completa de septiembre a febrero, sin apenas tiempo para reciclarse antes de Omloop het Nieuwsblad.

 

Y aquí lo tenemos en 2019, ya en un equipo de primera división como Jumbo-Visma, repitiendo jugada y con más ni menos que su gran rival generacional y niño prodigio por excelencia del ciclismo, Mathieu van der Poel, siguiendo sus pasos y llevándolos aún más allá.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Pues, si la apuesta del belga es doble, la del neerlandés es triple.

Ciclocross de octubre a febrero, clásicas en marzo y abril, y MTB en su modalidad olímpica –cross country o XCO– de mayo a septiembre.

 

Mathieu Van der Poel: ¿Estamos presenciando algo excepcional?

Sin duda: esta unión de talento y ambición multidisciplinar no tiene parangón en el ciclismo moderno.

O, al menos, no en el ciclismo masculino.

En la categoría femenina es algo mucho más habitual.

O lo ha sido.

Mathieu Van der Poel GP Denain JoanSeguidor

Con el enorme progreso y la mejora global de la categoría en tiempos recientes, las hazañas como la de Pauline Ferrand-Prevot, que en menos de 12 meses logró vestir los arcoíris de carretera, CX y MTB entre 2014 y 2015, se harán cada vez más complicadas.

Pero aún tenemos a las dos superestrellas actuales de la ruta, Anna van der Breggen y Annemiek van Vleuten, saliendo fuera de su zona de confort y, en el caso de la primera, dominando la Cape Epic hace menos de un mes, y en el de la segunda haciéndose con la plata mundialista en persecución individual en una brevísima incursión como pistard exactamente un año antes, antes de regresar al más familiar asfalto.

Lo más llamativo de estos dos últimos casos es que sus primeros pinitos en otras disciplinas llegaron ya en su madurez deportiva, sin haber mamado los secretos de esos otros ciclismos desde más jóvenes.

Van Vleuten JoanSeguidor
Strade Bianche

Esto las diferencia de otras, también versátiles, compañeras de generación.

SQR – GORE

 

Cuando algunos aficionados expresan en voz alta su deseo que de Mathieu van der Poel se centre en la ruta para exhibir en exclusiva su indomable talento, una parte de mí se apena de que haya quienes no parecen capaces de apreciar lo insólito y absolutamente único de combinar tres disciplinas distintas al máximo nivel, saltando de una a otra con la aparente sencillez de quien hace zapping con el mando de la televisión.

Que Van der Poel se centrara en carretera sería un desperdicio

Y, desde luego, no se puede olvidar la influencia de las marcas de bicicletas, con cada vez más peso e influencia, en todo esto.

Con el enfoque adecuado, la ambición multidisciplinar de un ciclista puede ser una bendición para ellas.

Que nadie se sorprenda si en un futuro cercano vemos una proliferación de esta mentalidad, pero tampoco si se comprueba que no es plato para todos.

Parece algo reservado para talentos de los que se cuentan con los dedos de una mano.

Así rinde la nueva bicicleta eléctrica de Berria

Quizá, y pese a que muchos, con cierta razón, lo acusan de bocachancla, el gran Roger De Vlaeminck estaba en lo cierto cuando defendía que la práctica del ciclocross durante el invierno era la preparación ideal para la temporada de ruta.

Él lo ejemplificó en 1975, ganando París-Roubaix como vigente campeón del mundo de CX.

Hoy sigue vigente una teoría de hace casi 45 años.

Por Saúl Miguel

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