La EPO sigue en su época dorada

EPO JoanSeguidor

En 2020 se ha producido la mayor incautación de EPO de la historia

 

Las noticias de una operación antidopaje, con requisa récord de EPO, que surgieron ayer y seguro corrieron como pólvora prendida por grupos de whatsapp no son más que la evidencia, la enésima, que en esto del deporte amateur hay auténticos enfermos.

La gloria efímera de una foto, el trofeo en una vitrina de casa, la felicitación de las redes, todo eso está matando la esencia de quienes entendemos el deporte a nuestro nivel como algo sano, saludable, eficaz y reparador.

Ayer la operación que la Guardia Civil llevó a cabo nos regaló un déjà vû que no por eso deja de sorprendernos.

 

Por que la magnitud de lo incautado es tremenda, es una barbaridad, y es la medida de una sociedad enferma, de auténticos anormales, que explican decisiones como la del Gran Fondo New York, en dispensar 30.000 euros anuales en pillar tramposos, y luego pillarlos.

En ese saco hay de todo, pero entendemos que cuando la trama es tan grande, los nombres que ahí saltarán llevaran apellidos de gente con familia, posiblemente con críos, entraditos en edad y con su trabajo de ocho horas por cinco días a la semana.

¿Qué hace un tío de sesenta años con señora, trabajo y niños ya crecidos con EPO?

Esa imagen es la que se nos viene encima, cuando sabemos de todo esto.

Dicen que es un poti poti de deportes, el ciclismo no obstante es lo primero que la gente normal señalará.

Una sospecha ganada a pulso.

SQR – GORE

 

Pero ojo que la operación es de proporciones enormes, la mayor incautación de EPO llevada en Europa, toma ya.

850 dosis incautadas, la mamandurria de la trampa daba trabajo a unos cuantos, desde hace año y beneficios importantes.

No sólo hay un mercado negro establecido que también crece y es emprendedor.

Todos los portabicicletas de Cruz

Así el círculo no para, unos listos ven la necesidad de unos cuantos anormales de sacarle brillo a su trabajo de gimnasio, se lucran mientras lo que consumen harán gala de sus logros, su mensaje cala en el de al lado, posiblemente en los hijos,.

Justificar el dopaje es de lerdos, en cualquier nivel, pero cuando sucede entre gente como nosotros, gente normal, de a pie, sencillamente nos explota la cabeza, por que justificar la estupidez no tiene sentido.

El descrédito del antidopaje

El otro día vi “El informe Robinson” que hablaron de los límites en el deporte. Uno de los que intervinieron dibujó cómo habría de ser el primer atleta que bajara de las dos horas en la maratón, así que imaginados que, como no podía ser de otra manera, se habló de dopaje y trampas, porque sencillamente hay cosas que con sólo mencionarlas, el sub 2 horas en la distancia de Filípides, se te va la olla.

Y habló uno de los pesos pesados de la AMA, la Agencia Mundial Antidopaje. No sé si fue el CEO, el vice-CEO o el tercero, pero era una voz autorizada y representativa. Su discurso obviamente iba encaminado a la caza del tramposo y su camarilla, reconociendo que incluso con todos los esfuerzos del mundo, hay un porcentaje de tramposos muy significativo en el deporte que sobrevive por encima de las reglas y los controles, sin concretar en ninguno por eso. Convino que el futuro éxito de su agencia pasa por los gobiernos y sus aportaciones por un deporte limpio, cosa que no deja de horrorizarme, viendo las arcas de ciertos estados que no tienen para lo prioritario, como para pensar en cazar dopados.

Estos días la AMA ha sido objeto de varios ataques informáticos. Dicen que son rusos. Cabrear a éstos es lo que tiene y esta gente no vacila en el momento de entrar sin llamar. Se ve que han sacado jugosa información de atletas, principalmente estadounideneses, con TUE, ese certificado que te permite tomar algo ilegal por motivos de salud.

En esa documentación va el historial de dos ciclistas, los faros del dominio británico, Chris Froome y Brad Wiggins, que también tuvieron sus avisos y pertinentes TUE que les permitieron seguir compitiendo. El caso de Froome es del 2013 y 2014, año en el que fue filmado en el pelotón del Dauphiné inhalando algo, ¿el qué? él sabrá, pero es como si la sucesión de piezas se empeñaran en encajar.

De esta historia por eso se sacan dos moralejas. Por un lado la expedición de TUE y la seriedad de la misma. Cuando hablo con gente de a pie no da crédito que la población de deportistas tenga un porcentaje mucho más elevado de enfermos que la población normal. Dolencias varias, y principalmente respiratorias, son las más usuales y que se argumentan para tener el certificado que permite según qué cosas. Esa política y la imagen que se da la misma debería preocupar a la AMA, y a quienes velan por el antidopaje, casi tanto como las vulneariblidades de su sistema.

Un sistema que ahora mismo es un elemento de incertidumbre más en la vida de deportistas de elite, como si su vida fuera sencilla entre sospechas, obligaciones y sacrificios. ¿Con qué tranquilidad vive Froome ahora mismo sabiendo que sus datos están en manos de saber quién y con qué objetivos?. Ya e pillaron los del Ventoux y ahí hubo tantos juicios como personas los emitieron. Al final, esto es el pez que se muerde la cola y así es realmente complicado estar tranquilo y confiar en el establishment. Dice que estamos mucho mejor que antes.

Imagen tomada de http://en.espn.co.uk

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Este antidopaje no es una ruina, es una desgracia

Cuando entró en la presidencia de la Real Federación Española de Ciclismo, José Luis López Cerrón advirtió que la cosa no iba a ser fácil. Conocido mundialmente por ser el proveedor cárnico de Alberto Contador en aquella infausta segunda jornada de descanso del Tour de Francia, el corredor luego director de equipo y finalmente organizador, acabó cerrando el círculo de su trayectoria vinculada al ciclismo en el peor momento de la historia del ente que rige la suerte de nuestro deporte.

En este cuaderno de anillado informe, varios han sido los testimonios que hablan de la parquedad en las arcas de la española al tiempo que admiten que ahora el trabajo va a ser si cabe cien veces más penoso, pues la indisposición de medios será la tónica. En este artículo publicado hace unos días en El País, López Cerrón se desfoga con Carlos Arribas.

El relato del actual presidente es ya de ciencia ficción. Si hace un año, sólo uno, nos dicen que los chavales del mundial de ciclocross se lo tendrían que pagar ellos y que parte del combinado del mundial de pista, ídem, habríamos flipado en todos los colores. Hubo un tiempo en que España vio cosas así, y volvemos a ello, aunque quizá con más dolor, pues venimos de épocas de abundancia.

José Antonio Escuredo nos explicó hace poco cómo funcionó la llegada de David Muntaner a un Mundial donde no estaba entre los siete convocados. Siete era la cifra que la RFEC podía permitirse pagar. El seleccionador escribe los nombres, prioriza y quién no pueda ser sostenido por el erario federativo que se busque la vida.

Lo realmente triste es que este proceder, que estoy seguro no es ajeno ni siquiera en países que consideramos mil veces más evolucionados que el nuestro, es que tenga que venir como consecuencia de la factura que el ciclismo se gasta en los controles antidopaje. Existe un libro, “Un diablo llamado dopaje“, editado por Cultura Ciclista, que habla de los desmanes y de la jugosísima industria que se mueve en torno a este concepto. Digamos que es como si a alguien, o algunos, interesase mantener vivo el halo de displicencia del dopaje para que sus controles, pasaportes y otras cuestiones sigan su curso.

No hace mucho el técnico del Movistar Mikel Zabala puso en este mismo cuaderno  algo así como que el ciclismo está mejor que nunca, en cuanto a limpieza, pero que su imagen es la más deteriorada de la historia. Al margen de que son muchos los factores que en ello influyen es realmente triste que en momentos donde un porcentaje muy alto del dinero se va en combatir el dopaje, estemos en este punto.

Al ciclismo le conviene luchar contra esta mal llamada lacra, pero quizá no de esta manera. Los equipos destinan una pasta al antidopaje. Se alimenta pues un círculo letal de deudas y castigo de imagen que puede acabar por dejar seca la maquinaria. La RFEC es ejemplo de ello.

Foto tomada de www.arueda.com