Decir que el Giro ha sido aburrido es quedarse en la superficie

Pascal Ackermann Giro JoanSeguidor

En diez días de carrera, el Giro ha dado de todo para todos

Esta mañana de viernes hemos leído este comentario de Mónica Marchante sobre lo visto en el Giro de Italia hasta la fecha…

Doce etapas después se acabó la siesta en la que nos tenía adormilados el Giro de Italia hasta ahora. Salvo en la crono inicial y en la del pasado domingo, no ha habido en las 10 etapas tediosas e interminables que han transcurrido hasta ahora mayor aliciente que el de acertar el sprinter ganador. Un tostón impropio del prestigio que acompaña a la corsa rosa, por mucho que las volatas dejen sin respiración unos segundos al espectador.

¡Cuántos días hemos recordado los finales de la Vuelta donde cada día es una aventura nueva y cada año descubrimos finales inéditos, cuestas de cabras o etapas nerviosas que en sí mismas entrañan un espectáculo diario que hemos echado de menos en la primera parte de la carrera italiana!

Gravel Ride SQR – 300×250

 

Lo dice en El Periódico de Catalunya.

Como todo en la vida tiene gente que la secunda y otros que discrepan.

Nosotros nos alineamos con los segundos, no podemos estar de acuerdo.

SQR – Cerdanya Cycle

 

Y menos en la comparación con la Vuelta, cuyos recorridos llegaron a un punto de exageración que incluso, en las últimas ediciones, ha reculado para racionalizar muros, dureza y ciclistas hechos polvo en las líneas de meta.

Así las cosas la primera parte del Giro ha tenido sus minutos de la basura, como toda competición y deporte que se precie, y momentos impagables, que son los que en definitiva sostienen el tenderete.

Minutos que por cierto desgastan y propician desenlaces…

Por que es en la apuesta por esos momentos, por la expectación, por el nerviosismo latente donde se encuentra parte del espectáculo.

El Giro de Italia tiene siempre el don de tenernos expectantes

DT-Swiss Junio-Agosto

 

La llegada a Pinerolo, y esa trampa que no por conocida se hace menos apetecible, es una muesca de tantas que hacen de esta carrera atractiva de principio a fin.

Que los primeros diez días de carrera iban a ser así era más que previsible.

Pero es un tema de justicia deportiva, de oportunidades para todos, y los velocistas merecen su cuota.

Sólo cabe ver la lista de velocistas que acude al Giro y la que va a la Vuelta.

 

Son como el día y la noche.

El sprint es la culminación por la que merece esperar, como esperamos que todo explosione en el final de la Milán-San Remo.

Negar que eso es también bello es desmerecer el trabajo de corredores y equipos por acumular etapas en este tramo de carrera.

Que le digan a Pascal Ackermann con esas quemaduras por el costado que la carrera ha sido aburrida.

 

Que se lo digan mientras el sol le quema y las sábanas se vuelven lijas.

Que se lo digan a Elia Viviani en la vaga lucha por cazar una etapa, aunque sólo una fuera, él que el año pasado se hinchó.

En los matices está el atractivo, y el primer tercio del Giro nos ha dado una lucha sin tregua por el trono de una velocidad que jubila nombres (desde Cav a Kittel, pasando por Greipel) con la misma eficacia que suma nuevos adeptos.

El portabicicletas de techo Cruz Race Dark presenta una remozada versión para este año 

Los que esperábamos todos, Viviani y Gavia, tienen la pólvora mojada.

El italiano en este Giro, el colombiano casi toda la campaña.

SQR – GORE

 

Ha vuelto Caleb Ewan, un tío al que queremos ver ya en el Tour.

Y ha irrumpido en las grandes Ackermann, quien recuerda mucho a Kittel: corpulencia, certeza y cierta altanería.

Si el duelo por la general se presume interesante, qué decir por la maglia ciclamino.

Veremos interesantes episodios entre el mentado Ackermann y el talentoso Arnaud Démare: un coche de trenes en toda regla.

Ya podéis bien jurarlo.

Cambrils Square Agosto

 

Pero estos diez días han sido más: el fastuoso prólogo de Bolonia, esas multitudes al cobijo de los pórticos hacia San Luca, el abandono de Tom Dumoulin, el salto de calidad de Richard Carapaz en una llegada jugada a la ruleta, el mal disimulado apetito de Fausto Masnada, la durísima jornada de L´ Aquila y la victoria de Pello Bilbao, la crono de San Marino, tan remojada como decisiva, habrá que verlo.

El Giro ha sido todo esto, que no es poco, un «antipasti» para una edición que promete llenarnos.

Y un último motivo, cuando los escaladores atacan a saco como Mikel Landa es también porque les precede un terreno poco exigente y menos desgaste.

Se han pasado guardando muchos días para llegar a full en su terreno.

Por que el prestigio también se granjea en los matices y el Giro ya va dejando esquirlas por el camino.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

Velocistas: una especie en extinción

Ciclistas velocistas - JoanSeguidor

Mov_Gore

La bajada de las llegadas al sprint deja a los velocistas sin opciones en las grandes carreras

El otro día en la París-Tours, carrera que resultó preciosa al espectador a costa de traicionar su linaje de grandes velocistas, despertó las críticas de algunos ciclistas.

Entre otros recuerdo la de Arnaud Démare, quien, a pesar de ser el velocista que se adapta bien a otros terrenos, tipo tierra o adoquín, comentó que el experimento no le gustaba.

Ahora, a la luz del recorrido del Tour de 2019, Arnaud Démare admite abiertamente que ir al Tour no es una obligación…

«A primera vista, es un recorrido particularmente de resistencia.

Definitivamente haremos malabares entre la montaña y la media montaña con escasos finales para el sprint.

No va a ser fácil, en comparación con años anteriores, esta edición de 2019 no será en absoluto favorable para los velocistas.

Pienso que las etapas de media montaña llegan pronto para los que no son escaladores, antes de que lleguen esas pocas etapas llanas donde es probable que todos estemos cansados.

Todavía no conozco mi calendario para 2019, lo discutiremos en noviembre y debemos ver si el equipo piensa apostarlo todo por Thibaut Pinot.

Por lo tanto no estar en el inicio puede resultar ser una posibilidad.

Ya me había pasado en 2016 y no es una obligación estar allí el próximo año»

DT-Swiss Junio-Agosto

Que el mejor velocista francés, ganador de sendas etapas en las últimas ediciones, opine esto es el ejemplo de que el ciclismo camina hacia los recorridos descompensados y poco justos.

El velocista es una, otra diría yo, especie en extinción 

De siempre se ha sabido que el corredor rápido las pasa canutas para sortear la montaña con mejor o peor suerte.

Sin embargo había premios, incentivos que le hacían seguir en la brecha.

A veces, con mala fama, como la de Mark Cavendish y los coches.

El capo del Tour, Chistian Prudhomme, admitió sentirse impresionado por los infiernos que pasaron corredores como Peter Sagan o el mentado Cavendish para seguir vivos en la carrera, el año pasado.

A su vez enumeró tres etapas para velocistas la primera semana, dos en la segunda y otras tantas en la tercera.

Para Prudhomme, París es la gran jornada de los velocistas.

Sin embargo cabe preguntarse si les merece la pena vagar por todas las montañas de Francia para jugarlo todo a una jornada, a una avenida.

En invierno, probad Endura 

Sabemos que las carreras que acaban al sprint no tienen buena reputación, pero un buen sprint, el momento del látigo, es una de las esencias del ciclismo.

Y cada vez son menos las opciones que tienen los grandes de la velocidad, que casi tendrán que centrar su tiro en las carreras de inicio de temporada, por las planísimas Abu Dhabi y Dubai.

 

En Francia se habían acabado los monumentos… ciclistas

Monumento Arnaud Demare JoanSeguidor

Mov_Gore

Thibaut Pinot sumó un monumento al exiguo palmarés francés

Al menos durante estos últimos 25 años en los que en Francia prácticamente no se ha levantado ningún monumento del ciclismo.

Así es, los ciclistas franceses lo han tenido muy difícil, por no decir imposible.

No es sencillo alzar los brazos en estas las cinco grandes clásicas del calendario, carreras que dan un prestigio y distinción especial para el que las consigue.

Pero como en toda norma, en esta negativa dinámica del ciclismo francés que se remonta desde los años 90, encontramos siempre una excepción.

Esta no es otra que la solitaria victoria de Arnaud Démare en la Milán-San Remo de 2016. Un oasis en un desierto.

Para encontrar algo parecido nos hemos de transportar en el tiempo hasta nada menos que 1997 para distinguir a un ganador francés en lo más alto del pódium de un monumento.

Hablamos, naturalmente, de Laurent Jalabert que se alzó con la gloria en el Giro di Lombardía de aquel año.

DT-Swiss Junio-Agosto

Fue un final de temporada en el que los aficionados franceses han tenido que esperar 21 años que se repitiera, para ver de nuevo a un compatriota suyo salir vencedor ya no sólo de una prestigiosa prueba como la de las hojas muertas, sino también de un monumento.

Estamos hablando, por supuesto, de la enorme recompensa de Thibaud Pinot en Il Lombardía del pasado fin de semana, que ha hecho reverdecer los laureles del ciclismo hexagonal, precisamente en una carrera donde predominan las hojuelas marrones secas.

Thibaut Pinot - Il Lombardia

Este hecho ha sido el que ha propiciado que, por curiosidad, mirásemos hacia atrás en el tiempo para encontrar una conquista final de un corredor francés en un Monumento.

Hemos tenido que rebobinar bastantes temporadas, salvando la de Démare en San Remo, para ver que durante todos estos años, que nos han llevado desde Jaja hasta Pinot, han sido para el ciclismo francés una gran y desolada travesía.

Esto si hablamos de la gran clásica de primavera que, por cierto, el penúltimo logro francés fue también para el de Mazamet en la temporada 1995.

Porque si miramos con detenimiento el comportamiento de los ciclistas galos en el resto de monumentos, nos tenemos que remontar hasta los años 92 y 93 para disfrutar de las grandes cabalgadas del inolvidable Gilbert Duclos-Lassalle, un ciclista que estaba hecho para pedalear sobre el adoquín como demostró con sus sendas victorias en la París-Roubaix de aquellas dos consecutivas temporadas.

Monumentos de primavera

Un año antes, en 1991, otro francés consiguió vencer en el Infierno del Norte.

Nos estamos refiriendo a Marc Madiot y desde aquellos resultados hasta hoy en día, nada, el vacío, ningún apellido del otro lado de los Pirineos ha conseguido inscribir su nombre en la recta final del velódromo de Roubaix.

La bicicleta en destino con Nacex

Buscando un poco más allá y enfocando nuestro objetivo ahora en el Tour de Flandes, podremos comprobar que este desierto se remonta hasta nada menos que 1992 con el prestigio que se ganó Jacky Durand en la Ronde.

La cosa se complica bastante más a la hora de buscar un triunfo francés en este caso en la Liège-Bastogne-Liège.

Nos tenemos que trasladar hasta la década de los 70, en una época que marcó “el Tejón” con un dominio casi tiránico del ciclismo internacional, para encontrar una victoria francesa en “La Decana”.

Nada menos que 1977 y 1980, son los años en los que Bernard Hinault consiguió grabar su nombre a fuego en la gran clásica valona. Ya ha llovido.

Por todos estos motivos, la honra de Pinot en Il Lombardía ha sido considerada por toda la afición y prensa francesa como de excepcional, que han vuelto a vibrar con uno de los suyos y han alabado el formidable comportamiento de su corredor en el quinto y último monumento de la temporada.

Son muchos los franceses que, ante esta formidable victoria, hablan ya de un ciclismo francés completamente desacomplejado, poco habituado a este tipo de escenarios desde hace mucho tiempo.

Este triunfo les autoriza a esperar que este éxito se repita muy pronto porque además es cierto que, visto el número de talentos de los que dispone el ciclismo francés, tarde o temprano tendrán que llegar los resultados y que no serán fruto del azar.

Esto no lo decimos nosotros, lo dice un experto en performance como Frédéric Grappe, entrenador de la FDJ que dice, textualmente: “los grandes premios llegarán porque reflejarán el potencial de nuestros atletas cuando eclosionen las grandes figuras favorecidas por la eficaz lucha antidopaje, añadida a una evolución de mentalidad ganadora”.

De sus palabras se desprende que piensa, como la mayoría de franceses, que los negros años del dopaje han expoliado grandes victorias a sus corredores nacionales más íntegros.

¿Vosotros qué pensáis?

¿Estamos ante la típica boutade dicha por un francés?

¿Se trata de una fantasmada exclamada en el éxtasis de la gloria?

¿O quizás estamos ante el renacimiento de una época que marcará un antes y un después en el ciclismo galo?

Por Jordi Escrihuela

Tour: Démare responde en la carretera

Tour - Arnaud Démare JoanSeguidor

Otra vez Arnaud Démare no se va de vacío en el Tour

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Me alegra mucho el triunfo de Arnaud Démare en Pau.

Primero porque es uno de los ciclistas más adorables del pelotón, con un palmarés curioso y una polivalencia fuera de toda duda.

Démare evidencia un palmarés interesante, con dos etapas ya en el Tour, una San Remo y siendo un espectáculo en ciertas carreras con pavé.

Mov_Gore

 

 

 

Es por tanto un ciclista que se nota, bebe de una cultura de la bicicleta arraigada y sólida.

 

 

La dedicatoria de Démare a Greipel

Pero me alegra más por motivos revanchistas.

Como sabéis las dos jornadas de Pirineos no han sido sencillas para Démare.

En la jornada corta, en la que gana Nair0, iba descolgado casi de salida.

Se pasó la jornada persiguiendo y llegó penúltimo a meta.

Con muchos tramos en solitario. El año pasado recordaréis que medio equipo se fue a casa por esperarle.

 

Tour de France – Montée du Col de Portet

Nous avions une caméra dans la voiture de Fred Guesdon suivant Arnaud Démare dans le Col du Portet. Ça donne ça ⤵️

Publicada por Équipe cycliste Groupama–FDJ en Miércoles, 25 de julio de 2018

Pero lo que más duele es leer ciertas cosas, cosas que tienen que ver con el sempiterno problema de la envidia.

  

 

En la jornada reina de los Pirineos André Greipel opinó de cómo Arnaud Démare se salvó de la quema del cierre de control.

Feo, muy feo, horrible.

 

Greipel, fuera del Tour, tras dos Tours de vacío, opinando de Démare y cómo salvó los muebles.

Lamento decirlo pero el alemán se equivoca, la caga, mete la pata, mea fuera del tiesto.

Estas cosas no se dejan entrever en twitter, estas cosas se denuncian ante quien convenga.

 

 

El ciclismo no puede estar constantemente tirándose los platos entre sus personajes.

Es patético leer ciertas cosas, y de la cola de la carrera en las etapas de montaña hemos escuchado y leído mil historias de trampas, de remolques, de velocistas buscando acabar como sea.

Pero nadie muestra vídeos, fotos o pruebas concluyentes.

Si Démare, que además él responde a Greipel que estaba rodeado de comisarios, hizo trampas que lo denuncie y se pongan pruebas sobre la mesa.

Sembrar de mierda es sencillo y triste, aunque lo es más el daño que se hace al deporte que te emplea.

André Greipel ha errado, se ve que quitó el famoso tweet, pero al menos admita que Démare ha ganado sin trampa ni cartón.

 

Imagen tomada de FB de Groupama-FDJ

INFO

24 horas en Cheste, ese ciclismo que no entiende de horarios 

El continuo daño a la imagen del ciclismo y del ciclista

Imagen del ciclismo JoanSeguidor

Algunos pros siguen sin entender que a ellos también les va en una buena imagen del ciclismo

La presión sobre un ciclista profesional es mucha, posiblemente los simples mortales no somos capaces de imaginarla. Pero la imagen del ciclismo también debería pesar.

Son decisiones que conllevan segundos, a veces ni eso, pero son decisiones que hoy en día, generan imágenes que corren como la pólvora y se perpetúan en la red y en la mente de la gente y la imagen del ciclismo y de ciclista quedan tocadas.

Esto fue el camino para Roubaix hace tres años…

El campeón de Francia vigente, Arnaud Démare, se come literalmente un paso a nivel segundos antes que la barrera bajara para que pasar un TGV, que como rezan sus siglas en francés, iba a «toda velocidad».

Una secuencia que entonces abrió telediarios y protagonizó zappings de medio mundo.

De aquella Roubaix muchos medios no dieron cuenta del triunfo de John Degenkolb, en cambio sí que abrieron con el salto a la vía de varios ciclistas.

El miércoles Arnaud Démare era expulsado junto a otros treinta y pico ciclistas, algunos renombrados y con opciones de ganar, como el neerlandés Dylan Groenewegen, del Gran Premio Escalda porque se saltaron un paso a nivel.

Démare argumentaba que…

… no le dio tiempo a reaccionar cuando el semáforo se puso rojo. E incluso que ya tuvo que comparecer citado al cuartelillo de Valenciennes en aquella Roubaix, que por cierto era del 15 y no del 14.

Aquella vez como esta, Arnaud Démare no debía seguir en carrera, ni él, ni los que le siguieron en la temeridad.

Entiendo que la tensión, la presión, la responsabilidad y todo ello pesan, pero también pesa la integridad física de uno mismo e incluso la imagen del ciclismo.

La imagen del ciclismo entredicho

En domingo pasado, en Flandes, a más de cincuenta de meta Luke Rowe fue cazado por el helicóptero esquivando gente por la acera. En un momento de tensión previo a un muro, en un bandazo, salió hacia la derecha y acabó entre el público.

En lugar de bajarse siguió sorteando personas para no perder tempo y volver al grupo.

Le expulsaron.

Y ahí también hubo contrapeso para la imagen del ciclismo, porque corrió como la pólvora por las televisiones y redes.

Y ahora tenemos Roubaix…

El año pasado Philippe Gilbert subía hacia el Kappelmuur por las aceras, sorprendiendo incluso a vecinos que ponían un pie en la calle…

Sabemos, lo repetimos, que hay presión, responsabilidad y esas cosas, pero como decía la abuela, bien está lo que bien parece.

La imagen del ciclismo en entredicho, por los propios pros, como otras cosas que se hacen y ya hemos comentado.

Las cosas no están sencillas y cualquier rendija se aprovecha en un momento que, por lo demás, ya veis cómo está con el atropello de nueve ciclistas en Mallorca.

Cualquier paso en falso en términos de percepción le quita hierro a cualquier incidente por desgraciado y negligente que sea.

Creo que en esta batalla, los primeros interesados son los propios pros y ellos, no acaban de creer en este propósito más allá del resultado que deben conseguir para sí mismos y el equipo.

Imagen tomada del FB de Scheldeprijs

 

#LeCahier Kittel lo quiere todo

Marcel Kittel gana cuatro etapas en el Tour

La vía recta de Kittel: Si Marcel Kittel se va a Katusha, no sé quién se necesitará más. Alpecin a Kittel o viceversa. El alemán luce y se luce. Luce al final de etapa, en la entrevista, en el podio, ese pelazo rubio, dorado, color oro, el púrpura del triunfo. Se luce en los sprints en los que toma parte. Lleva cuatro y lo que es peor, para sus rivales, con mayor solvencia que nunca, sin un apoyo explícito del equipo pero encontrando siempre la puerta.

Y es frustrante para rivales que trabajan más y mejor, al menos en los prolegómenos del sprint. Hay azules más allá del doce o el trece, no los necesitan más. Por delante los rivales ponen vatios, hombres y ganas, pero no les acompaña el áurea del rubio alemán. El único que ganó con él en liza, Arnaud Démare, no pudo con el trago del Jura.

Son velocistas entumecidos, como niños correteando por los pasillos del abuelo. André Greipel no tiene el punch, y eso que se rodea bien. Nacer Bohaunni corre empequeñecido, como disimulado entre tanto saco de músculos. Bouhanni no es capaz de asomar por la cabeza, es increíble el salto que hay entre el Tour y el resto de carreras, en las que el francés es el gallito. Y Kristoff, un ciclista muy alejado de ese que pisaba con brío no hace mucho tantos y tantos podios. Son los ciclos de la vida. Crece poco a poco Degenkolg, ojalá encuentre la recompensa que merece.

El guión habitual: la jornada fue por lo demás lo normal a este lado del Atlántico, una fuga lejana de dos corredores, obviamente del Wanty y Fortuneo, los equipos continentales que buscan la gloria que Cofidis confía sobre las espaldas de Bouhanni. Uno de los placeres ocultos del Tour es el rodar de Yoann Offredo, que quedará, desgraciadamente como anécdota.

Francia, ese gran país. Aunque cueste entender en ciertos lugares, el Tour es un publirrpeotaje admitido y consentido por el consumidor, de Francia. Cada etapa es un espectáculo de producción, de color, de tiro de cámara, de monumentos,… no entran ganas de visitar Francia, por lo demás el primer país turístico del mundo, es que dan ganas de irse a vivir allí. Eso sí, tendremos a los de siempre haciendo coñas los “chateaux” y esas cosas.

#LaProchaine Decir Tour es decir Pau, una de las plazas fijas de la carrera, cuando ésta está en la antesala de los Pirineos. 200 kilómetros antes del doble menú montañoso totalmente llanos. Kittel se está relamiendo.

Imagen tomada del FB del Quick Step

INFO

La maleta del ciclista permite disponer de los accesorios y ropa de ciclismo de forma ordenada by @granserciclista

#LeCahier Nadie como Marcel Kittel

Fabio Sabatini felicita a Marcel Kittel en el Tour

Marcel Kittel, el mejor a pelo: no vemos sombras en las victorias del Marcel Kittel. Se mete o no se mete en el sprint, pero si lo hace, puede darse por jodido el resto. En la llegada a Troyes el nibelungo dio una exhibición de medir la distancia y poner el carburador a 110%, su ataque es irresistible, puede anticiparse al resto, por su potencia, y mantener el ritmo altísimo, por su cadencia de prologuista. Una victoria perfecta.

Bicicletas Santa fixie

El duelo por el verde: y no lo tuvo fácil Marcel Kittel, porque el sprint como la vida misma es algo salvaje que si a veces no sabes cómo empieza, nunca sabrás como acaba. Cada uno juega sus cartas y lo hace hasta las últimas consecuencias. Arnaud Démare, por ejemplo: su adelantamiento a Boasson Hagen es de órdago, el hilo por el ojal de un fino alfiler, un milagro que no acabara como Cavendish el martes, un auténtico prodigio de la velocidad y el escapismo.

Démare pone el listón, marca la medida de lo que hay en juego, y que cuando vas ciego en el sprint no piensas ni en que tienes familia, hijos ni amigos, nada cuenta, sólo llegar rápido y primero. El mismo Marcel Kittel, con once victorias en el Tour, igualando a Greipel, tarda minutos en recuperar el aliento, en tomar el sorbo de tranquilidad que le dé el ritmo vital de una persona normal. No lo dejan todo, dejan un poco más y Kittel además quiere el verde, el buzo que ahora viste Démare.

Rivalidades que sobreviven a los tiempos: Francia en temas de velocidad es rojo o azul. Dice Guarnieri, pupilo de la FDJ, que Bouhanni es un cretino. Se ve que andan con amenazas y esas cosas. No debe estar jodido el semi boxeador de Eppinal con el buen Tour de Démare, su rival natural, más allá de la supremacía alemana en la velocidad. Está calmado Bouhanni, que ni ha podido pisar una plaza de podio en una etapa, porque esto está carísimo. Está calmado en apariencia, que tome nota de la suerte de Sagan, porque en las redes y los prolegómenos del sprint se pelea con media FDJ.

#LaProchaine Pues otro trayecto largo que lija las piernas y la resistencia de los corredores. Son 213 kilómetros entre Troyes y Nuits-Saint Georges, la misma puerta de los Vosgos y la Station des Rousses.

Imagen tomada de FB de Quick-Step Floors Cycling Team

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#LeCahier Entre Démare y Sagan

Demare gana en Vittel su etapa en el Tour

Entre Démare y Sagan: primero y segundo, un espacio mínimo, minúsculo. El francés, primero, limpio, sprint franco, vanguardia y por fin ganador. El eslovaco en medio de la polémica, una polémica que poco a poco empieza a ser compañera habitual del MVP del ciclismo mundial, entre declaraciones, desprecios a rivales y ahora gestos que ponen el peligro a compañeros de oficio.

Nadie sabía nada en Bora. Sagan no sabía que Canvendish iba detrás, Patxi Vila, su director, que no había visto nada, cara de pocker, pero Cavendish yacía en el suelo, John Degenkolb -vaya racha- también, y las imágenes se repetían, en toma cenital, Sagan soltando el codo derecho sobre Cavendish, y ése estampándose en la valla. Hilarante.

Que Mark Cavendish es uno de los ciclistas más sucios de tiempos recientes, todos lo sabemos, en su historial hay llegadas aberrantes, en las que el inglés debió ser enviado a casa por varios meses, si la justicia hubiera actuado como tal. Recordad Suiza y el daño que le hizo a Haussler y Tom Boonen o Saint Malo hace cuatro años en el Tour.

Sin embargo ello no hace a nadie acreedor a tomarse la justicia por su mano, y a mí lo de Peter Sagan no me ha parecido involuntario, es más, su despiste al cruzar la meta me suena a patada adelante y seguir como si tal. Cavendish ha sido desplazado de la disputa de etapa de forma indisimulada y cruzada con Sagan.

Sagan tira a Cavendish en la llegada del Tour a Vittel

¿Expulsarle? los jueces sabrán, pero no puede ser que estas acciones queden en la memoria sin castigo, como si Sagan pudiera campar a sus anchas, igual que en su día lamentamos que Cav no fuera sancionado.

Todos mirábamos a Nacer Bouhanni, el tipo de la zona, le local, “le régional” que dicen en Francia. Estaba en casa, hizo trabajar mucho a su equipo, pero éste se fundió como cera frente al fuego. Qué diferencia entre un WT y el escalón inferior. Sin embargo el bólido rojo nada tuvo que ver en el horrible final. Bouhanni, eso sí, se llevó el amargo sabor de ver a su íntimo rival.

Y es que su íntimo rival ya merecía esto. Arnaud Démare ha ganado el día que muchos miramos a Sagan, demostrando que es un velocista top, porque el Tour es otra cosa, no es una semiclasica belga, ni Dunquerke ni parís-Niza. Démare, ganador de etapa, tricolor y encima maillot verde: la cuadratura del círculo. Le teníamos de outsider 🙂

Los Van Keirsbulck de turno: me entristece que cada día en el Tour estemos viendo una buena epopeya humana y que el desenlace quite luz sobre otros grandes nombres como el de este ciclista del Wanty, con una apariencia extremadamente similar a de Tom Boonen que se ha marcado una fuga de casi cinco horas luciendo un aspecto tremendo sobre la bici, tan apreciable como el de Phinney y Offredo el domingo.

#LaProchaine 160 kilómetros escasos para subir a La Planche des Belles Filles, primera llegada en alto y ahí donde sólo vencen ganadores del Tour de Francia. Primer test y momento para que se caigan las máscaras. ¿Mi pronóstico? que los Sky estarán ahí, pero que es pronto para descartar a grandes favoritos.

Imagen tomada de @Copedaleando

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