La saga de los Amaury

El apellido Amaury es sinónimo de monopolio en ciclismo

Hay una historia latente en el ciclismo mundial que suena un poco a “Falcon Crest”, tiene que ver con la saga francesa Amaury.

Un apellido, unas herencias, una línea sucesoria y una empresa que no es fuerte, no, es lo siguiente.

Seguro que sabréis de ellos, y os sonarán por las siglas que visten su grandeza y poder, ASO o lo que es lo mismo Amaury Sports Organisation, un ente francés en esencia pero mundial en la práctica pues tiene un porcentaje altísimo de las mejores carreras ciclistas del mundo, el Tour al frente, pero también pone el pie en otros deportes, algunos de la transversalidad y poder del running y el motor.

Pero vayamos al principio, vayamos más de setenta años atrás, a la Francia ocupada, a aquella en la que anidó el espíritu de resistencia que el general De Gaulle alentaba desde las radios londinenses cuando los nazis la dejaron partida en dos.

Era la famosa Francia de Vichy conviviendo con la fachada atlántica en la que Hitler fue incapaz de contener los ataques aliados.

Pues bien, en ese caldo de cultivo creció un tal Émilien Amaury, un miembro del grupo de la “Rue de Lille” que se distinguió por su inconformismo frente a la “pax” hitleriana.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, y como homenaje a la Francia liberada, Amaury encabezó la creación de “Le Parisien Libéré”, una cabecera que encerraba un obvio homenaje a la Francia de 1945 y que se vio muchos años en el «maillot jaune».

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Amaury entabló amistad con Jacques Goddet, quien con los años sería el hombre de campo del Tour, la persona que con su traje de explorador, dirigía la suerte de la carrera y gestionaba las poblaciones que se agolpaban para recibir la “Grande Boucle”.

Con Goddet, Amaury rebautiza “L´ Auto”, prohibido en 1944, como “L´ Equipe”, cerrando el círculo de publicaciones que se harían grandes al albor de la mejor carrera del mundo.

En 1977 Émilien fallece al caerse de un caballo, tomando el relevo Philippe, quien a su muerte le deja el testigo a Marie-Odile Amaury, la jefa discreta que tiene en sus manos la potestad de plantarle cara a la UCI y no sólo eso, hacerlo desde un posición de ventaja que seguramente hará valer en las eternas negociaciones que siempre mueven ASO y UCI.

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Los colores de la Volta

En la historia de la Volta a Catatalunya, Miguel Armteman sería algo así como el kilómetro cero. Nacido en el siglo XIX, fue periodista, dirigente y deportista del motor, aunque también practicó ciclismo. Fue parte de los inicios del otrora gran diario polideportivo “El Mundo Deportivo”. En 1910 empezó a esbozar un sueño, una vuelta ciclista por Catalunya, a imagen de la Volta a Tarragona y lo hizo realidad un día de reyes, en 1911, con tres etapas y Sebastià Masdeu como ganador.

Siempre había tenido a Miguel Arteman como un sevillano que hizo fortuna en Catalunya hasta que el otro día, nuestro amigo Bernat, el editor de Cultura Ciclista, me corrigió con varios datos esa impresión. Arteman era catalán, como en alguna ocasión se refirió a él Narciso Masferrer en Vida Moderna e incluso en su nota necrológica del ABC.

Arteman sin embargo era sevillano de espíritu. En 1912 se fue a la capital andaluza y años después, en 1925, fue el impulsor de la primera edición de la Vuelta a Andalucía. Dicen que los colores de la Volta, los que viste el líder, que son también los del Sans, la entidad que la gente que hemos vivido en el barrio, hemos visto en multitud de lugares y entornos, son el blanco con las franjas verdes por la querencia de Arteman por Andalucía.

La Volta que empieza en Calella es una flecha hacia las cien ediciones. No será una carrera más, pues se puede estar marcando un punto de inflexión en la prueba. Dicen, se publica, que ASO es posible que esté detrás de una carrera que ha pasado por evidentes apuros estos años. El indicio es Carrefour, que devuelve una entidad privada al maillot de líder, ese que homenajea las tierras más meridionales de la península. Yo no sé si ASO, el Tour en esencia entrará finalmente o no en la Volta, no obstante hay otro indicio, y es que la comercializadora de la carrera, RPM, es socio de referencia para la empresa gala en organizaciones como la Maratón de Barcelona. El puzle empieza a cuadrar.

Dicho todo esto, y con la misma información que ya hemos leído, sólo espero que si es cierto, la Volta no sucumba a la globalización de los franceses que por poner un ejemplo todo lo visten de amarillo, como el color del oro que tanto les inspira. El maillot de la Volta es precioso, el blanquiverde nos gusta y marca a fuego el carácter de la carrera y sus mentores. Blanquiverdes han corrido Anquetil, Gimondi, Merckx, Indurain, Jalabert,… su singularidad es su mejor valor y esperemos que a diferencia de la París-Niza perdió su blanco, por el homogéneo amarillo, la Volta siga siendo blanca a rayas verdes y cruce las cien ediciones de ese color, pues será el mejor testimonio de que la carrera más antigua del World Tour, tras Giro y Tour, sigue orgullosa adelante.

Imagen tomada de Volta a Catalunya

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Llévate un viaje por las Cataratas del Niágara

¿Qué implica reducir los corredores por equipo?

Aunque parezca que el ciclismo anda en modo hibernación, no cabe duda que rueda sigue rodando. No hay competición pero se dibuja como será la del próximo año y se atisba una primera medida importante: la reducción de ciclistas por equipo en las mejores carreras, esas son las de la órbita del Tour, Giro y clásicas flamencas.

La opción tomada por lo organizadores tiene dos lecturas y como dos caras tiene el papel de los protagonistas. Esas dos lecturas las dan los propios organizadores y al mismo tiempo los equipos. Es decir, que el ciclista, como casi siempre queda al margen y como veremos puede acabar siendo el principal damnificado.

Dicen las carreras que reducen la cantidad de corredores para evitarse accidentes y peligros. Aducen interés por el ciclista, cuando muchas veces han demostrado todo lo contrario, cuando ha metido desplazamientos bestiales a los protagonistas, subidas y descensos demenciales, no han cortado carreteras que empezaban a tupirse de nieve, les han metido por cascos urbanos plagados de peligros,….

Esos mismos organizadores hablan ahora de seguridad y pam, recortan en uno el número de corredores por equipo precisamente aduciendo que el espacio urbano a veces no da más de sí, cuando en ocasiones bolardos peligrosos no fueron señalados como corresponde. Que se lo digan a Kruijswijk en Lugo.

El otro motivo para tal decisión es la defensa del espectáculo y ahí creo estar de acuerdo. Un ciclista menos es menos control, menos bloqueo y menos mando, aunque también no sé hasta qué punto. Recuerdo el Tour de Wiggins, el Team Sky perdió rápido a Siutsou y no notó su abandono en exceso. Mirad el equipo negro del último Tour, había a veces más gregarios de Froome matando la carrera que rivales del líder. ¿Cambiará mucho el panorama con uno menos?

Yo abriría el WT y las mejores carreras a más equipos con menos ciclistas, si cabe, por escuadra. Entonces sí que la incertidumbre sería total, aunque muchas veces, eso también podrá pasar, no ganara el mejor y sí el más avispado o quien pille el golpe de suerte, si bien a la larga, y en una gran vuelta más, el más fuerte acostumbra a imponerse.

Me ha hecho gracia por eso la reacción de algunos equipos. Lefevere y Vaughters anuncian más paro porque no necesitarán plantillas de treinta ciclistas, sin embargo no hacen autocrítica, no admiten que el ciclismo previsible y contenido que han generado sus megaestructuras es uno de los motivos de esta decisión.

Y es que, como siempre, la pena recae siempre sobre los mismos, los ciclistas, el vértice del espectáculo que saldrá perdiendo porque como algunos no podrán pasar la criba….

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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En Bkool siguen de #BlackFriday que dura hasta el 28 noviembre

El ajedrez de ASO

Esta semana se ha confirmado que en 2018 la Vuelta a Alemania, una de las carreras más antiguas del calendario internacional, volverá a  celebrarse. Lo hará de la mano de ASO, los jefes del Tour, pero también de un porfolio amplio y ancho de carreras distribuidas a lo largo del calendario, entre otras monumentos como Roubaix o Lieja y la tercera grande, en importancia y cronología, Vuelta a España.

Desde hace un tiempo, el ciclismo se ha convertido en el tablero ajedrez en el que dos grandes entes, uno privado y enorme, como ASO, y otro internacional y oficial, UCI, desarrollan su lucha de poder. El otro día, en la retransmisión de París-Niza, el presidente de la federación internacional, Brian Cookson, hablaba con el logo de la carrera de su enemigo detrás de la importancia de encontrar un acuerdo con los otros actores del ciclismo para acabar de «poner hilo a la aguja» en los próximos años.

Creo que las cosas son inequívocas, y en esta partida, aunque la UCI quiera exhibir músculo, la organización de Amaury tiene la sartén por el mango pues entre sus poderes tienen la carrera que justifica presupuestos enteros de empresas que apuestan por el ciclismo: el Tour de Francia. Y con esa baza, la UCI tendrá que agachar y aceptar lo que desde París se le diga, triste pero cierto.

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Sin embargo ASO no para quieta, no contenta con lo que tiene ya pasa a colonizar el país más grande de Europa, poblado de millones de bicicletas en las ciudades y resurgiendo de una crisis que le dejó sin equipos ni casi carreras. Dispusieron la salida en Düsseldorf y ahora pasan a ocupar todo el país. Si miramos sus carreras tienen para un calendario propio y han puesto el pie en el ciclismo femenino, un nicho que ofrece un potencial ahora mismo ilimitado.

El nuevo ciclismo alemán, el de Degenkolb, Greipel, Martin y Kittel, es un ciclismo que reniega de su pasado, no tan lejano, pues hace veinte años T Mobile ganaba dos Tours con nombres que suenan al mismísimo diablo -Riis y Ullrich-. Espero les vaya bien y esta generación no haga pitar la máquina, porque conociendo la dialéctica que han gastado el daño podría ser casi irreparable si hay algún otro desliz.

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La París-Niza al límite

La París-Niza de este 2016 parecía, por primera vez en varios años, tomarle la delantera a la Tirreno, y no sólo porque arranque antes. Sin embargo, las últimas 48 horas han puesto la carrera francesa a prueba en todos los sentidos y, aunque al final ha salido bien parada, lo cierto es que no siempre pareció claro que así fuera.

El martes Nacer Bouhanni puso a los árbitros en un compromiso con una auténtica animalada contra el líder Michael Matthews poniendo el peligro su propia seguridad y lo que es peor la de su rival y de todo el pelotón que venía por detrás. Comportamientos como Bouhanni no los veíamos desde el mejor Mark Cavendish, cuyas imprudencias dejaron tomadísimos a ciclistas como Boonen o Haussler.

El inglés salió impune a sus niñadas y Bouhanni parece seguir el camino del de Man. Sinceramente si UCI, ASO o quien sea se precian de un ciclismo limpio, esto lo ensombrece tanto como un escándalo de dopaje o un motorcillo escondido en el cuadro de una bici.

Como también lo ensombrece el empecinamiento de salir sí o sí cuando las condiciones meteorológicas confluyen en contra del pelotón. Sinceramente con los avances, con las predicciones, con todo lo que se maneja en estos tiempos, es increíble que se salga, que se tome la salida, en unas condiciones como las que se apreciaron este miércoles. Sólo el ciclismo se pone en manos de la providencia así.

Sabemos de lo que cuesta organizar, del dinero que se compromete con las poblaciones, de todo eso, pero creemos que a ASO no le va de sacrificar una etapa que nunca tuvo que salir. Si ASO no tiene poder de negociación en estos casos en qué los tiene, o es que sólo sabe usarlo para su beneficio cuando trata con la UCI o la gente del ciclismo.

Imagen tomada del FB de París-Niza

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El conflicto latente que amenaza el ciclismo

Aunque en los imprescindibles que hemos marcado para este año no lo hemos incluido, desde luego, como telón de fondo, la lucha intestina que acontece entre los poderes fácticos del ciclismo estará siempre presente, de forma perenne. El 2015 lo despedimos con ese regalo envenenado que nos dejó Papá Noel y ahora toca resolver el entuerto, un entuerto que como casi todo en la vida tiene mucho que ver con el vil metal, el dinero, la pasta, y el reparto del mismo.

Ya opinamos en su momento que ASO, como empresa clave en el ciclismo mundial, no puede ganar dinero a manos llenas, mientras los enanos que mueven su circo se vuelcan en patrocinios puros y duros que muchas veces son complicados de vender porque, como mil veces hemos dicho, aquí no se cobra entrada ni nada similar por ir a ver la carrera.

Estos dias hemos podido leer un par de entrevistas a los dos españoles con más intereses y voz en todo lo que está pasando, por un lado Eusebio Unzue, que habla en clave de equipos, por el contrario Javier Guillén, persona del entorno de ASO. En ambas entrevistas se exponen ideas que contrariamente a lo que podamos pensar, creo interesantes y sobretodo complementarias, tanto que a veces resulta increíble que las posiciones se declaren tan distantes.

Nos parece interesante la declaración de Unzue de consensuar un calendario que haga más factible la coincidencia de figuras, algo que es realmente complicado en el ciclismo y que no pasa en otros deportes, sin embargo no creemos que reducir las tres semanas de las grandes vueltas deba estar sobre la mesa, porque sería cargarse la esencia de gran fondo y desgaste que tienen estas carreras.

No obstante si Unzue quiere más espectáculo e incertidumbre, que se planteen quitar corredores por equipo en las grandes y pequeñas vueltas. Esto lo propone Guillén. A menos ciclistas por escuadra, más complicado el bloqueo de la carrera, pero claro, las grandes estructuras no quieren ceder en esto porque les iguala con las pequeñas.

Y si los equipos no parecen por la labor de reducir efectivos, los organizadores no quieren ampliar el calendario, cosa que por otro lado es normal pues no se puede hacer un calendario más racional si hay carreras que coinciden como es el caso de la París-NIza con la Tirreno u otras que tienen sabor añejo y caen en el ostracismo: Milán-Turín, París-Tours, la antaño llamada París-Bruselas, el Criterium Internacional,…

Dicen los entendidos que las partes están condenas a entenderse y aunque sea de perogrullo no me extrañaría un órdago, otro, desde alguna de las partes, porque cuando se negocia con tanta agresividad como hacen los gestores del ciclismo, una propuesta inesperada podría surgir, al fin y al cabo, tantos años siguiendo este tingladillo nos han demostrado que aquí cualquier cosa puede pasar, incluso una hipotética liga, lo que sería la culminación de la ruptura total.

No han sido pocos los perjudicados por una pugna que viene de lejos, por ejemplo en la gestión y filtración de positivos y casos de dopaje, con ciclistas que se lo llevan crudo porque las rencillas son latentes. Esperemos, en ese sentido, que la cordura sea por una vez quien dicte las reglas y el ciclismo no quede más dañado aún.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

Oleg Tinkov tiene sus razones

La fecha de retirada anunciada por Alberto Contador tiene equivalencia a la de su jefe Oleg Tinkov. Chabacano, estrafalario y desafortunado muchas veces en sus declaraciones, Tinkov nunca ha hecho nada porque sí, todo respondía a un plan, a una intención que con el tiempo y paciencia ha ido tejiendo hasta convertir su equipo en uno de los mejores del mundo.

Tinkov será lo que sea, pero ha puesto mucho dinero en el ciclismo. Entró hace unos años con un discurso de que “para ganar todo vale”, se moderó, en lo que a este discurso se refiere, y ha ido amasando hasta lograr hacerse con el control total del equipo, dejando por el camino a quien fuera menester para este empeño.

Tinkov ha dicho que se va, que echa el cierre en un año, como Contador, más o menos. No sé si las piezas empiezan a cuadrar o no, uno se va, el otro ha dicho que también, aunque de seguir podría ser con un equipo propio, conjeturas, lo único seguro es la marcha de Tinkov, un tipo que a pesar de todo, ha dejado 30 millones de euros en este deporte hace las maletas. Hay una estructura en el WT cuya licencia está en venta…

Sobre los motivos que esgrime Tinkov, creo que en el fondo tiene mucha razón. Tema de ingresos, de retornos, de entradas,… ha sido su caballo de batalla estos años pero su discurso ha caído en balde. Dice que sólo le ha apoyado Dave Brailsford, como buen inglés que sabe que esto necesita de algo más que ganar esta u otra carrera, que el ciclismo como esta concebido es complicado que perdure como pretende.

Porque en el horizonte vemos muy desiguales balances. Si por ejemplo ASO es una máquina de hacer dinero, supongo que con la problemática propia a cualquier empresa, no puede ser que los enanos que le llenan el circo estén subsistiendo al punto de ver que cada año la UCI tiene problemas para llenar el cupo del máximo circuito.

En la vida como en todo, cualquier mesa de negociación no es buena si de ella no se levantan todos los actores con la sensación de haber cedido y en ciclismo parece que siempre ganan los mismos.

La tostada que el Giro pretende comerle al Tour

Noticias dispares que llegan desde las dos grandes organizaciones del mundo ciclista. ASO, garante del Tour y de la Vuelta, por defecto, es apelado por la federación holandesa mediante una factura ingente por haber organizado una carrera en su territorio. Ya veis, los holandeses, tan ciclistas, tan fans, tienen claro que montar un tinglado por sus carreteras tiene un coste y ahí van con todo al Tour, la misma carrera que no hace mucho vio cómo en Londres hicieron un “donde dije digo…” y se quedaron sin “Grande Départ” en la ciudad más grande del viejo continente aunque estos días suena Düsseldorf.

Mientras en RCS, propietarios del Giro de Italia, un amplio trozo del calendario transalpino y una creciente cantidad de carreras en Oriente Medio, se marca un tanto diciendo que tal vez, que posiblemente, el Giro 2017 salga de Japón, aquí al lado, vamos. Conviene recordar que ASO ya tiene allí un bolo, un criterium de estrellas del Tour con sus maillots del Tour.

Aunque las salidas transoceánicas suenan desde hace tiempo, Nueva York para el Tour por ejemplo, sus amplios costes y compleja logística han hecho casi imposible su realización, al menos hasta la fecha. Ahora cabe esperar a ver qué ocurre con Japón y el Giro, pero no cabe duda de que tarde o temprano el anhelo de ver una gran vuelta en otro continente será una realidad y si hay que meter dos días de descanso, se hace, que el reglamento es generoso el proporción a los beneficios.

Lo que es curioso es que en esta “carrera hacia el espacio” el Giro compita de igual a igual con el Tour por entrar en mercados tremendos, de potencial interesante y gran proyección. El Giro ya ha salido de lugares “poco ciclistas” como Dinamarca e Irlanda del Norte. Esto es otra historia, es disparar los mil los costes, aunque si sale bien, arreglan el presupuesto de la carrera de un plumazo. No obstante en Japón tienen su corazoncito ciclista.

Cualquiera que siga mínimamente la temporada verá que RCS, el Giro y sus carreras, tiene bien poco que envidiar a ASO, el Tour y los suyos, en montajes, presencia, variedad de patrocinadores,… el Tour siempre se será el Tour, irá un paso por delante y tendrá a los mejores en su mejor momento. Será siempre la guinda que los más grandes quieran tener en su palmarés, pero el Giro, tan rosa, tan hermoso por donde pasa, por sus escenarios, por la singularidad de sus montañas, por la pasión que su gente le pone, el Giro está cada vez un poquito más cerca y es considerada la grande más bonita de las tres. Por algo será…

Imagen tomada de www.colombia.com

INFO

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