El doble rasero de Ineos

Ineos Movistar JoanSeguidor

El registro de Kipchoge nos recuerda ese doble rasero de la firma Ineos en el deporte del máximo nivel

Vaya dos semanitas que lleva el mundo del atletismo, trenzado en su desenlace, esta misma madrugada, para con el ciclismo gentileza de Ineos.

La multinacional química ha patrocinado el récord del mundo de 42 kilómetros y 195 metros, la distancia equivalente a un maratón, porque lo de Viena no ha sido un maratón, ha sido un simulacro de ello, firmado por Kipchoge en medio de liebres y un coche que le ha marcado el ritmo.

A saber, y vaya por adelantado, lo que ha hecho Kipchoge es histórico, demencial, vertiginoso.

Los que alguna vez hemos corrido algo rápido, no podemos imaginar cubrir esa distancia a 2´50´´por kilómetro.

No es ir esprintando, es lo siguiente durante casi dos horas y esa distancia. 

 

Pero el registro, los árboles, no nos impiden ver el cielo.

Cuando hablo de dos semanitas de atletismo, hablo de cuán disbruptivo es el paisaje.

Hace dos semanas, Bekele se quedaba a puertas de batir el récord del mundo, ahora sí, de maratón en Berlín, mientras arrancaba el mundial de atletismo en Doha y las chicas se enfrentaban a un maratón dantesco de temperatura y humedad.

Los orígenes bilingües de DT Swiss 

La anormalidad de un mundial en Qatar, el ciclismo también tuvo el suyo, ha dado que el mejor especialista se vaya a la carrera de siempre, Berlín, ha filtrear con el récord del mundo pasando de un título mundial.

Hace menos de una semana, con Bekele ausenten y Kipchoge concentrado, se corría el mundial de maratón, dando vueltas por paseo marítimo de Doha, una autopista de ida y vuelta, marcando un registro superior en diez minutos al de Kipchoge en Viena.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Lo que hemos visto esta madrugada es la apropiación de los límites del ser humano por parte de una marca que ya podrá estampar en sus zapatillas el sello del registro alcanzado por Kipchohe en el prater, no lejos del Danubio, donde los amaneceres otoñales son cansinos y densos, salvo el de este sábado en el que un keniata prendió fuego a las pasiones.

Es un alunizaje patrocinado.

Todo ha estado apadrinado del Ineos, el mismo del Team Ineos. 

Como dirían algunos…

… y añadirían otros…

Así las cosas Ineos apadrina una marca que suculentos beneficios publicitarios en un trámite deportivo que no es homologable ni tiene control antidopaje.

Curiosa forma de pensar y actuar, más que curiosa, incoherente, por tanto la firma pondrá el grito en el cielo y quizá hasta retire toda la inversión cuando uno de sus ciclistas, cosa que muchos desean, pite, pero no recordará que su gran acto de campaña fue algo completamente ajeno a las reglas que sí quiere para el ciclismo.

Kipchoge ha hecho historia -nos encanta esta crónica y su reiterada comparación del hombre en la luna- pero en el camino ha retratado cuán lejos está el deporte pro del deporte en esencia y sí del espectáculo y la necesidad de dar que hablar.

Good job, Ineos.

El mayor atentando deportivo de la historia

Este post no va de ciclismo, ni del Giro, ni de bicicletas, ni nada similar,… me permitiréis dejar un momento las dos ruedas y hablar de algo que no es estrictamente ciclista, pero que habla de cómo se mueven las cosas en el deporte profesional, el de más alto nivel y exigencia, y explica, por ende, muchas cosas que vemos en este nuestro ciclismo.

No sé si sabéis que este primer sábado de mayo en el circuito de Monza se desarrollará un curioso acto “deportivo”. Son tres atletas, los tres africanos, lo mejorcito de cada casa, que intentarán bajar de las dos horas en la distancia del maratón. El evento en sí es un monstruo de nuestros tiempos, si los astros se alinean, surgen las condiciones idóneas, los afilados protagonistas están inspirados y el coche que les marca el ritmo acierta, podremos tener una tarde de ¿gloria? para el deporte mundial.

Desde hace mucho tiempo llevo oyendo que se quiere bajar de las dos horas en la distancia reina del atletismo. Hay una cofradía de lo mejor de cada ciencia trabajando para ello, se hacían proyecciones, se daban fechas e incluso se dibujaban los aspirantes perfectos. Todo era a años vista.

Bajar de dos horas en la distancia de una maratón implica mejorar en más de tres minutos el récord vigente, eso, para quienes sabemos lo que cuesta limarle tiempo al crono, es una animalada, algo tan irracional que sólo plantearlo me parece una tomadura de pelo. Que un día se pueda lograr es algo que entra dentro de lo posible, pero, por favor, en los cauces normales, en una competicion pura y dura y a su tiempo, no en ese circo.

Porque lo que se quiere perpetrar en Monza es eso, un circo, con todas las letras, una forma de vilipendiar la historia del deporte y poner al ser humano en el límite de lo razonable. Una marca, con intereses propios, pone todo lo necesario, para batir un registro que se logró en una maratón homologada. Una marca quiere jugar a Dios, hacer correr más rápido el tiempo y tener hoy lo que se podría, o no, lograr con los años. Una marca quiere adueñarse con la historia de un deporte para su beneficio propio.

Sólo espero que no se logre y que si se consigue que la federación internacional no lo homologue, pues si lo hace, la gente del atletismo hará buena a los gestores del ciclismo. Y es que las cosas parecen haberse ido de las manos: vemos que hay marcas que influyen en las alineaciones de equipos de fútbol, y en ciclismo por ejemplo el pujante gremio de la bicicleta sustenta sueldos millonarios para ganar poder en el mundillo, introduciendo debates jugosos como el freno de disco.

Estamos en manos de lo privado, aunque nos parezca lo contrario y cuando eso ocurre, el deporte deja de ser deporte, es otra cosa, quizá espectáculo y para que el respetable se divierta, al final, todo vale. TODO.

Imagen tomada de http://www.wangconnection.com

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