¿Barcelona? – Sitges o cómo los ciclistas molestan

Barcelona-Sitges JoanSeguidor

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La salida de la Barcelona-Sitges de Castelldefels no es lo que las reivindicaciones ciclistas necesitan

Hace un tiempo que personas importantes del ciclismo catalán se mostraban pesimistas sobre el futuro de la Barcelona-Sitges.

Trabas, problemas, reuniones tensas con los diferentes ayuntamientos que visitaba esta clásica de la seguridad ciclista.

Esta vez tenemos la consecuencia de todo ello.

Un ayuntamiento no quiere ciclistas por su vía, claro y nítido. 

La Barcelona-Sitges, para quien no esté al tanto, es el día de noviembre que todos los ciclistas, vengan en la bicicleta que vengan, se reúnen para salvar el trayecto entre Barcelona y Sitges en sus flacas.

Es un día de fiesta pero también de reivindicación, porque se lee un manifiesto por la seguridad del ciclista tanto en la salida como en la llegada del evento.

Es un día especial para los ciclistas de zona, por cuanto se cruzan las emblemáticas, y peligrosísimas Costas del Garraf con el tráfico cerrado.

La marcha se celebra desde los noventa.

Llegó a salir de la misma Plaça Catalunya, el corazón barcelonés, sabiendo, a primera hora de un domingo de noviembre, que había un colectivo, el ciclista, que gustaba de aire en la cara sobre sus flacas.

Luego la salida pasó a las fuentes de Montjuïc, ahí donde Miquel Poblet o Mariano Cañardo levantaron masas en los días más felices del ciclismo en Catalunya.

DT-Swiss 2019

Incluso el Camp Nou dio cobijo a la salida de alguna edición, esos años que el Barça tuvo un equipo ciclista.

Este domingo vuelve la Barcelona-Sitges y sale desde Castelldefels, desde su canal olímpico.

El recorrido queda reducido a cruzar Castelldefels, omitiendo la salida barcelonesa y el paso por El Prat, Viladecans y Gavà.

El recorrido sigue por las Costas del Garraf y llegada a Sitges.

Si alguien quería sus 35 ó 40 kilómetros de rodar con carreteras cerradas, por una mañana al año, se va a quedar con las ganas.

La Barcelona-Sitges que un día salió del centro de la ciudad, el domingo sale de Castelldefels.

Es como si algo, o alguien sacará a empujones a los ciclistas de las ciudades.

Gobiernos municipales que dicen que quieren apostar por la bicicleta con políticas que dudamos sean las que incentiven su uso.

Este es el panorama en días en que #Porunaleyjusta se juega parte de su suerte.

El ciclista molesta, o molesta que pase por sus calles, es así, ni un mísero domingo por la mañana, cuando muchos duermen y el tráfico es relajado, se puede dar a un evento así la vía que reclama para que pasen unos miles de ciclistas.

Ciclistas de todo tipo, globeros, padres e hijos, adolescentes que le ven ventajas al invento…

Luego a algunos se les llenará la boca de ciclismo y movilidad sostenible porque hacen cuatro carriles bici inconexos pero muy monos a la vista.

En fin…

Imagen de Laura InBianco Sports Photography

La Barcelona-Sitges y su «éxito»

Podemos decir que la Barcelona Sitges ha sido todo un éxito, de participación y comportamiento cívico, de lo cual tenemos que felicitar a la Federació Catalana de Ciclisme, la gran cantidad de voluntarios y a todos los participantes que han sido muchos.

Ahora bien, entre todos tenemos que conseguir que las instituciones, sobre todo los Ayuntamientos por los que discurre la pedalada, no nos obliguen a la “semiclandestinidad”, obligándonos a transitar por zonas deshabitadas, por no decir desérticas, en un intento de evitar dificultades al tráfico rodado pero que hacen que un acto reivindicativo y su éxito resulte poco visible, salvo por la repercusión que pueda tener en los medios de comunicación.

Uno de los objetivos de un evento como la pedalada Barcelona Sitges debe ser no solo conseguir única y exclusivamente un éxito hacia nosotros mismos y nuestro “ego” sino que debería ser un acto reivindicativo para y con la sociedad, siendo por tanto imprescindible el convencer a las diferentes instituciones y ayuntamientos de la vuelta al recorrido inicial que circulaba por el centro de sus respectivas poblaciones haciendo visible lo que es una justa reivindicación para con el mundo ciclista y la sociedad en general e incluso intentando hacer participar a nuestros conciudadanos, sin desdeñar el estudiar recorridos alternativos que pudiesen ser más atrayentes para los participantes y otras instituciones así como implicar a otras zonas del territorio.

A pesar de ser es de ser todo un éxito, que lo ha sido, quizás empañado por el ocultismo antes comentado, se ha echado de menos un cierto talante reivindicativo de los participantes y, también, de una mayor presencia del ciclismo profesional que en nada debe empañar la asistencia de Marc Soler que ante todo debemos agradecerle, desconozco si fueron invitados o no pero su presencia en un acto que reivindica es una mayor seguridad en el uso de la bicicleta hubiese sido de agradecer.

Otro aspecto a destacar es la gran participación por libre de personas que por unas circunstancias u otras no habían tramitado la correspondiente inscripción, y que por tanto participaban sin dorsal, lo cual nos debe dar que pensar si en el futuro no se debe volver a la fórmula abierta de años anteriores por cuanto la seguridad en el uso de la bicicleta es un tema de todos y no exclusivamente de los ciclistas federados.

Es cierto que años anteriores han existido determinadas actitudes incívicas que este año parece ser no se han dado a pesar de existir un número importante de participantes ajenos al mundo federativo y que deben erradicarse pero entiendo que no al precio de excluirlos de un acto reivindicativo como el de la pedalada que debe ser de todos por cuanto de ello no sólo depende su éxito sino que calen en la sociedad de la cual dependemos.

Por José María Caroz Ortiz

Imagen tomada de www.visitsitges.com

Hechos que no hablan bien del colectivo ciclista

Hace unos días nuestro amigo José María Caroz sacó en este mal anillado cuaderno una reflexión cuyo título lo resume todo: “El ciclista necesita más autocrítica y menos egoísmo”. Es curioso, la experiencia nos dice que cuando sacamos a la luz piezas de esta carga, las reacciones suelen ser en todos los sentidos, sin embargo todas las opiniones que despertó el post fueron positivas y afines al mismo porque en el fondo lo que dijo Caroz esrtaba cargado de razón y conocimiento.

Fruto de la realidad que describió nuestro colaborador, tenemos que no todos los ciclistas respetan las normas, que se ponen por las nubes cuando les dices algo y luego, en el momento de reivindicar, si te visto no me acuerdo, siempre hay algo más importante que hacer.

Pues bien este domingo se celebra la Barcelona-Sitges, para muchos profanos, deciros que es la marcha reivindicativa por excelencia del ciclismo catalán y una de las más importantes y multitudinarias en su género. Con más de veinte ediciones a la espalda, el año pasado pasado en concreto 4.000 ciclistas oficialmente, unos 5.000 según recuento de guardia urbana y Mossos d´ Esquadra, se lanzaron por las icónicas Costas del Garraf para disfrutar de un día de ciclismo exento de tráfico y reivindicar la seguridad del practicante.

La experiencia dice que las cifras de inscripción tocaron los límites de lo permitido y que aquello no fue el acto reivindicativo que se pretendía, pues no se dio la mejor imagen del colectivo: sobrecarga de la vía, ciclistas por aceras, gran lapso de tiempo entre primeros y últimos,… excesivo.

Los responsables del evento, la gente de la comisión de cicloturismo de la Federació Catalana de Ciclisme, recibieron un toque, explícito y claro de fuerzas del orden y ayuntamientos por donde transcurría el acto y con afán de poner orden se quiso contabilizar de forma fidedigna los inscritos, limitados a 2.500 perfectamente identificados por un dorsal. Para hacerlo rápido se dispuso que los clubes fueran intermediarios en el reparto de las inscripciones, es decir quien quisiera ir a la prueba debería hacerlo a través del club que tuviera más a mano, fuera o no federado sin obligación de filiarse con ningún club ni pagar un céntimo por ello.

Pues bien, este proceder, que también supone adelanto de hora e itinerario diferente, han valido no pocas críticas a los organizadores de la prueba, esos que se debaten entre hacer sostenible la misma y “darle gusto al ciclista”. Críticas, algunas muy duras, que ejemplifican que muchas veces ponemos por delante la comodidad de presentarnos en una marcha o evento sin molestia alguna sin darnos cuenta que si se cambian las reglas del juego es porque sencillamente es imperativo para que las cosas se sigan haciendo.

Lo que dijo Caroz hace unos días, y yo suscribo, muchas veces nos falta autocrítica y menos egoísmo.

INFO

Ruedas para aligerar tu flaca o cabra

Las sinergias no aprovechadas del ciclismo

Permitidme que hable de una realidad que conozco de primera mano: la catalana. Este domingo se celebró una cita que lleva unos 17 años en liza. La Barcelona-Sitges. Se le llama pedalada ecológica. Reúne algo más de 2.000 ciclistas de toda factura, bicicleta y condición en un lapso de unos cuarenta kilómetros. Por delante les esperan las famosas Costas del Garraf, el virado recodo montañoso que rompe en un Mediterráneo que por estos lares luce espléndido.

La marcha sale desde el corazón del Camp Nou, el estadio del Fútbol Club Barcelona. Viene siendo así desde hace ocho años. En la edición de 2004 salió por primera vez desde el teatro azulgrana. Encabezó en esa ocasión el pelotón el entonces presidente Joan Laporta. Vestido de corto con los colores del club barcelonés centró objetivos. La barriga que cedía su maillot fue espectacular. Al día siguiente la Barcelona-Sitges fue portada de los dos diarios deportivos de Barcelona –Sport y Mundo Deportivo- y ocupó espacios gráficos en otros muchos rotativos.

Esto es el ciclismo. Cuando decimos que este deporte atraviesa una crisis sin igual, retratada en este blog muchas veces, deberíamos acordarnos de fenómenos como el anteriormente descrito. La bicicleta es terriblemente atractiva, un regalo que formulamos en nuestra primera carta a los Reyes Magos, y que no despreciamos cuando ya de mayores nos cae una en las manos.

Mientras vemos que la bicicleta y el ciclismo en sus muchas acepciones fluyen por el círculo virtuoso, miren la salud del BTT, las inscripciones que genera, o el cicloturismo, a veces entendido como competencia encubierta, la competición necesita una revisión de fondo y forma que va mucho más allá de lo que a UCI dice pretender con sus ridículos cónclaves en los que afirma “todos aportan pero sólo mi opinión vincula”.

El ciclismo como itinerante es terriblemente atractivo. Al organizador, al equipo le da la opción de salir de la puerta de su mecenas. En su porfolio, existen infinidad de posibilidades de patrocinio, de actividad. Sólo conviene revisar las estructuras ver lo que le gusta al público, a la masa. Los aficionados de verdad siempre estarán, los ocasiones son los que marcan el punto de no retorno en la rentabilidad de la inversión.

Miren la Vuelta a España, cuyos informes de impacto no parecen haber convencido en Navarra. Los mentores de Unipublic han abierto el melón con una serie de alicientes, principalmente los muretes de final de etapa, que aunque al abnegado de toda la vida no satisfagan, sí lo hacen con el espontáneo. Y ello, no nos engañemos, hace que todo el tinglado de la carrera “roja” siga en pie, pues si a la terrible crisis que padecemos, le sumáramos una vital ausencia de audiencias, no extrañaría la desaparición de la carrera y entonces, sólo entonces, lamentaríamos no haber rectificado a tiempo.