El ciclismo español “Viva España”

El ciclismo Anglosajón

Últimamente el mundo anglosajón se refiere con cierto acento a todo lo que acontece en este país.

Aquí pasamos de informes financieros que hablan de “Spain´s back” al efusivo “Viva España” que Cycle Sport sitúa al inicio de su reportaje sobre la cantidad de equipos que eligen la franja levantina de la península para trabajar en los meses de invierno.

El equipo BMC ciclista

Hablamos por ejemplo del BMC que pasó una buena temporada en el Marriot La Sella de Denia , un cinco estrellas que difícilmente llenaría en temporada baja si no fuera por el ciclismo. Hablamos de Astana que en diciembre estuvo en las inmediaciones de Benidorm y Altea. Hablamos de Omega Pharma, asiduos a Calpe.

Hablamos de Giant-Shimano

clientes de Altea, donde Jonh Degenkolb se impresiona por entrenar a 17 grados de temperatura, mientras en Alemania están ateridos.

Y luego, muy cerca, un poco más al sur, carreteras tranquilas y solitarias de Almería. Enclaves como Mojácar que han fidelizado al NetApp que este año se estrenará en el Tour de Francia. Enclaves de Spaghetti Western que atraen al Movistar y Belkin.

Esta pieza semi traducida, con pinceladas de quien esto firma, es una clave más para una firme realidad que creo que se omite desde las mentes pensantes de nuestra política turística.

La potencialidad del cicloturismo, canalizada además por la prescripción de grandes estructuras, es enorme pero la apuesta no fluye en la misma dirección. Esperemos un día alguien, con voz y voto, que vincule, sepa dar un giro a esta situación y por ende a la del ciclismo profesional, pues estas concentraciones tienen lugar en un país que pierde carreras, equipos y profesionales a ritmo galopante.

Foto tomada de www.intursports.com

¿Éste es el ciclismo que queremos?

Entendámonos, mierda, controversia, decepción,… siempre la ha habido, desde tiempos inmemoriales hasta ahora, pero en la época del ciclismo 2.0 las cosas se saben antes, se expresan mejor y se discuten al momento. En este momento en que la temporada languidece, en el que competitivamente hablando sólo nos interesa saber quién sucederá a Purito en Lombardía –pues con ese recorrido vemos complicado que repita- y quién saldrá número uno del epílogo pequinés –el tema está entre Contador y Valverde- las noticias que nos llegan del ciclismo nos dan la medida de la sociedad que nos toca padecer, que aunque no nos guste, nos tocó en suerte.

Empezamos por Lombardia y la ausencia de Vincenzo Nibali. El ganador del Tour de Francia, el último italiano en lograrlo desde Marco Pantani y anteriormente Felice Gimondi, ha causado baja en el monumento que este año acaba en Bérgamo porque tiene que estar en una carrera kazaja, de mucho menor prestigio y lejos de su Italia. Obviamente dinero tira, y el compromiso en el país asiático es ineludible, de allí sal su abultado sueldo y el de la gente de su confianza, pero, sin ánimo de reprocharle nada, resulta triste la situación, más cuando los mentores de la carrera kazaja podrían barajar otras fechas y el ciclismo necesita de la implicación expresa y directa de sus estrellas, más allá de las cifras que barajen a final de mes.

Algo similar nos ocurrió cuando Alberto Contador se borró del mundial de Ponferrada, una prueba en la que su aporte deportivo quizá no habría sido el de disputar el título, pero sí podría haber contribuido a endurecer la carrera, como hizo Fabio Aru, por ejemplo, y al mismo tiempo sembrar de felicidad a la muchos feligreses que le siguen pies juntillas. Sus compromisos con mecenas y sponsors varios no los descuida, ni debe, pero estos otros menesteres, aunque intangibles en lo  económico, sí reportan relieve al deporte que les da de comer.

Otra es la situación de Juanma Garate, inexplicablemente, apartado del Belkin. A pocos meses que expire el año, el irundarra cuenta los días sin competir y se violan todos los acuerdos y principios que hablan de periodos máximos de inactividad para el ciclista. Aquí hay, o debe haber, algo que nos hemos perdido, porque tener un ciclista de este bagaje aparcado ahí, en su pueblo, dejándole a buenaventura es sencillamente increíble. Flecha y Freire también vivieron situaciones curiosas en este equipo. Luisle también, pero en su caso es tan particular, que optamos por no valorarlo.

Y mientras el ciclismo que idea Brian Cookson y sus arquitectos de la UCI toma camino, vemos cómo se le sigue dando pábulo aunque sea en base a nada al equipo de Fernando Alonso, que al final nada ni nadie sabe en qué va a a quedar, si es que algo va a quedar. Mientras no vertimos tinta sobre la inacción de Contador en los mundiales de “su país” ni en el drama de Garate hablamos del proyecto del piloto, algo que es aire, ni más ni menos, y eso que los plazos para que fuera tangible creo que ya se han rebasado.

Pero volviendo a Astana, y para acabar, lo cierto es que es sangrante el caso de sus hermanos Iglinsky y lo mejor es la reacción del responsable del equipo, Alexander Vinokourov. Ambos han pitado con EPO, manda huevos hacerlo a estas alturas, y ambos han puesto en un brete al equipo frente a ese movimiento de ciclismo limpio. Al parecer, echando mano de los reglamentos, no podrían estar en Lombardía ni en la carrera kazaja, pero posiblemente se encuentre un recoveco para solucionarlo. Eso es ley “prêt-à-porte” algo que Vinokourov parece dominar.

En fin, ¿éste es el ciclismo que queremos?…

Imagen tomada del Facebook del Tour de Francia

No es tan sencillo como cree Oleg Tinkov

Clico en Google “Nico Verhoeven”. Surge el enlace de la Wikipedia. Sondeo. Buen ciclista profesional, a caballo entre los años 80 y 90. Palmares correcto. Le recuerdo buen rodador, el típico caballo trotón que causaba estragos en el pelotón y cronos por equipos cuando enfilaba la cabeza del grupo. Sus equipos así lo confirman, en especial el PDM. En el cuadro de sus actuaciones en las grandes carreras destacan tres abandonos en el Mundial y dos, uno de ellos muy significativo, en el Tour  de Francia.

En concreto me llama la atención su abandono en la edición de 1991 cuando se debía a los colores del mentado PDM. Recordaréis aquella salida por la puerta de atrás. El equipo patrocinado por esas prehistóricas cintas de vídeo se fue en medio de circunstancias muy poco aclaradas. Se arguyó una intoxicación sin embargo recuerdo que entonces, a mis 14 años, fue la primera vez que oí hablar de EPO. Sí la famosa sustancia que en esa época parecía vivir una edad de oro sacando caballos de auténticos podencos.

Dando instrucciones

Sea o no culpable en aquella historia, Verhoeven estuvo allí, puso los pies en polvorosa y se fue del Tour, como Erik Breukink, como Raúl Alcalá. Aquel PDM fue un equipazo y esa mancha fue grande, enorme. De hecho dejó de existir ese mismo año. Hoy Nico Verhoeven es director del Belkin, ex Rabobank, y mentor de Juanma Garate. Hoy Verhoeven dirige un equipo de tremendo potencial y calidad humana. Un día dice que Garate es un gran capitán y al siguiente el ciclista se mantiene en un limbo contractual.

Todo este preámbulo viene a cuento por lo que el otro día argumentó Oleg Tinkov diciendo que “el pelotón terminaría sin directores si se indaga en el pasado”. A mi entender tiene mucha razón el magnate ruso, pues esto no deja de ser una caza de brujas, sin embargo el problema viene cuando muchos de estos directores dan lecciones a sus ciclistas y aficionados. Deslegitimados por su pasado, si su labor se ciñera a una gestión profesional y humilde del grupo humano que les ha tocado en suerte, sería todo mucho más sencillo. Y el propio Tinkov lo tiene sencillo para comprobar lo que decimos cuando su hombre al volante, Bjarne Rijs, ha sido pillado en tantas contradicciones, cuando no acusado directamente como hace Hamilton en su libro, que cualquier cosa que diga será mirada desde la deshonra de ser un ciclista que ganó un Tour hasta arriba de todo.

Por eso, y apreciando el valor de Tinkov al intentar pasar página, el ciclismo debe ser como la mujer del César, es decir: ser limpio y parecerlo. Y mientras algunos sigan pululando el ciclismo contemporáneo podrá ser el más limpio de la historia que no lo parecerá a ojos de muchos.

Ya tenéis vuestro equipo para las clásicas???

Se supone que Belkin es un equipo serio

Entre bastidores sabrán cuáles son los motivos, pero la vida ajena que Juanma Garate lleva respecto a su equipo, el holandés Belkin, nos recuerda historias para no dormir. Al parecer, el ciclista irundarra se impone silencio para ver en qué acaba todo esto. Se habla de un problema de papeleo, una cuestión burocrática, sonando a la típica excusa que se aduce cuando el asunto lleva mar de fondo.

Lo cierto es que en la estructura ahora llamada Belkin, Team Blanco, hace un año, y Rabobank desde los inicios, es una caja de sorpresas. Se dice que es un equipo serio, integrado en un país serio, con gestores serios y técnicos serios, pero los muertos que les salen a flote cada cierto tiempo mantienen un hilo digamos que latino en todo el rastro que deja esta estructura neerlandesa.

Hace un año, sólo uno, Luis León Sánchez, señalado pero nunca formalmente acusado, vivió un limbo dentro del equipo. Sin competir durante meses, purgó una pena que iba a medio camino entre la paranoia y la realidad. Luisle ha sido nombre recurrente en testimonios vinculados a la Operación Puerto, se le ha mentado e incluso pertenecía a Liberty cuando todo estalló. Sin embargo, como dijimos, tragó con una pena por algo que nadie le sentenció por escrito, y así, en base a sospechas y diretes, no se hacen las cosas.

El asunto de Luisle coincidió en el tiempo con la catarsis liberada por uno de los símbolos de este equipo en toda su trayectoria. La confesión de dopaje por parte de Michael  Boogerd hizo más pulcros a los mismos mentores que muy posiblemente miraran para otro lado, cuando no consintieran, las prácticas de su corredor estrella.

Porque los marrones en esta ejemplar casa no ha sido pocos. De todos es sabida la historia que contó Michael Rasmussen, expulsado de forma vergonzosa de un Tour por unas palabras de un comentarista de televisión. La canción de Rasmussen se llevó por delante la carrera de Levi Leipheimer, otro amante de las emociones fuertes y acorralado por sus quehaceres vestido de Rabobank.

Rabobank fue además casa de varios ciclistas españoles, quienes por cierto se precian de darle al equipo posiblemente sus mejores resultados, al margen del Giro de Menchov, corredor que por aquel entonces también tuvo un turbio asunto de cuyo desenlace no se supo. Como Garate, ganador de una etapa en el Ventoux con esta elástica, Oscar Freire, vencedor en San Remo y portador del arco iris, y Juan Antonio Flecha, podio en grandes clásicas, le han dado grandes momentos a este grupo que, como es lógico, mira por los suyos, eso es holandeses que en su caso nunca terminan de explotar. Hablemos de Robert Gesink, Teo Bos, Lars Boom y, en menor medida, Bauke Mollema.

Veremos en qué acaba lo de Garate, “un auténtico capitán” en palabras de Nico Verhoeven, integrante de aquel PDM que dejó el Tour de 1991 a saber por qué. Ay el pasado, ese gran enemigo del ciclismo. De lejos, y desde la ignorancia de no estar ahí dentro, esto no nos huele bien.

La Inquisición cayó sobre Luis León Sánchez

El tribunal de la Inquisición fue un organismo creado en tiempos de los Reyes Católicos que cayó en desuso en la época napoleónica. En total fueron más de tres siglos sembrando fe y fervor en las conciencias de la plebe a través del miedo, la amenaza y la muerte. Una obra que contribuyó a esa leyenda negra que otros granjearon para derroque moral del Imperio Español y de paso hundió más este país en esas raíces cristianas que a día de hoy mucho siguen dando que hablar.

En el ciclismo moderno hay también un Tribunal de la Inquisición. Responde a las siglas MPCC que vienen a significar “Movimiento por un ciclismo creíble”. Es una especie de sanedrín creado en los días que el ciclismo convulsionó ante el positivo de Alexander Vinkourov en el Tour de 2007. Integra varios equipos de las dos primeras categorías. Su epicentro es francés, pero su idioma es inglés y su plan de acción universal.

Entre sus valedores encontramos a gente de muy dudosa doctrina. Jean-René Bernaudeau, director del Europcar, es uno de los más beligerantes del movimiento. No esconde quina contra los que han hecho trampas pero en su equipo ofrece sendos escándalos, ambos antes de los últimos Tours de Francia, con Pierre Rolland en el ojo del huracán y ofreciendo patéticas explicaciones por Facebook sobre sus affaires.

Tenemos también a Marc Madiot, mentor de la Française des Jeux, que hoya sus conocimientos profesionales en la época pre EPO y chilla a sus ciclistas hasta la humillación si una victoria de postín está a tiro. Madiot, coetáneo de Fignon, fue joven e inocente, como bien explica el parisino en su libro. Con eso está todo dicho.

En el ángulo anglosajón destaca el omnipresente Jonathan Vaughters, el pastor de exdopados que los reúne en el Garmin para hacer de ellos chicos de provecho. Ryder Hesjedal, empujado por el libro de Rasmussen, fue el último en admitir las culpas que de una manera u otra admitieron David Millar, Christian Vandevelde y Tom Danielson. Menuda colección Jonathan, menudo ramillete, justo lo  perfecto para adoctrinar en el ciclismo limpio.

Con este tipo de personas y su doble moral se ha construido el MPCC que ahora mismo tiene a Luis León Sánchez en el punto de mira. Hastiado en su equipo, el Belkin, hasta la extinción de su contrato, Luisle inició conversaciones que no llegaron a buen  puerto con Movistar. El jueves mismo se publicó que Caja Rural lo tenía caso hecho. Sin embargo los guardianes de la ética ponen trabas. No ven claro que Luisle prosiga su trayectoria pero sí ven plausible que sus no pocos marrones sigan en el armario.

Luis León Sánchez aparece en muchas listas, su nombre se barrunta con asiduidad en los mentideros de la Operación Puerto, pero hasta la fecha a Luisle nadie le ha metido mano. Nosotros podemos tener nuestra opinión, creer más o menos en su culpabilidad, gustarnos su forma de correr, pero de lo que no cabe duda es que se trata de una víctima de misma ambigüedad que ya se llevó muchos ciclistas por delante y que posiblemente acabe con su trayectoria. Es muy complicado entender como siete años  y medio después de explosionar la Operación Puerto, esto siga coleando en los límites de la duda. Esto es el ciclismo, esta es la OP de la que se vanaglorió un tipo que optó a alcalde de Madrid. Certezas pocas, incertidumbre, toda. Y por el camino siguen cayendo cadáveres.

Foto tomada de www.diez.hn