El drama de los gregarios

Firmó el otro día Benjamín Noval una carta de despedida cuyo meollo se resuelve en este párrafo:

 

Me van a permitir que aproveche estas líneas para reivindicar el papel del gregario imprescindible en cualquier equipo, ciclistas que trabajan para su líder renunciando a sus propias posibilidades en carrera y que muchos compañeros gregarios dentro del pelotón se quedarán sin equipo a consecuencia del actual e injusto sistema de puntos

 

Benjamín Noval ha sido un afortunado. Su rol en la carretera nunca me quedó claro y entiendo que sus méritos se cuajaron fuera de ella o lejos del tiro de cámara. Sin embargo ha podido ejercer con normalidad su oficio desde su periodo en el Relax antes de pisar el Discovery y unir su camino a Alberto Contador, quien sin el asturiano ni Dani Navarro, en el Cofidis, sólo tiene a Jesús Hernández como guardia pretoriana, ese estrecho círculo que todo gran líder se granjea y cuida por los años de los años y que al madrileño se le diluye.

Visto en retrospectiva, a Noval le ha tocado la parte más ingrata del ciclismo pues su labor abnegada por un líder no ha tenido el reconocimiento mediático que el de otros gregarios. Como dije Noval ha sido hombro en los momentos complejos de su compañero, ha ejercido muchas veces sin que las cámaras le retrataran y eso hace más difícil imaginarse la efectividad de su labor.

La suerte que bendijo a Noval es esquiva a otros muchos. En efecto ser gregario no es prestigioso, no en términos crematísticos. Puedes realizar tareas de impecable factura en pos de otro que a final de año cuando un manager mercadee con tus puntos UCI  te pondrá un valor y prioridad muy alejada al peso específico que tus compañeros aprecian. El mundo al revés, las reglas de arriba abajo, la ley del ciclismo no emana del ciclista.

Definitivamente este sistema ha perdido la cabeza. O presenciamos un Tour de Francia con 198 líderes o no sé dónde iremos a parar con la escasez de una clase media que ha caído en un desprestigio apuntalado por sus propios mentores.

Habla Purito Rodríguez, sí el número uno de la UCI, en www.cyclingnews.com que le gustaría incorporar a Egoi Martínez al Katusha. Alaba la sapiencia de un ciclista con su trayectoria y lo mucho que enseñaría a los jóvenes y aprovecha para lanzar una diatriba:

 

Todos miran a quien gana, pero es importante apreciar lo difícil que es ser un corredor que trabaja por su líder desde el primer kilómetro de cada etapa

Purito debió ser profético cuando dejó las órdenes de Alejandro Valverde en Caisse d´ Epargne para liderar Katusha. Ahora se podría ver en similar papel de otros.

Una vez más vemos que se gobierna de espaldas al clamor de quienes dan pedales y por ende el espectáculo. Hay que prestigiar la clase media del ciclismo. Hay que darle la dimensión que tenía cuando nos enternecíamos viendo a Marino Alonso, Herminio Díaz Zabala, Manolo Beltrán o Jean François Bernard. Si no entendemos que el gregario representa el valor primero del ciclismo, entonces no sé qué será de los propios capos porque quizá un día ellos deban tirar desde el primer kilómetro.

Como un día dije: “El gregario es desinteresado, una forma de amor dentro del deporte, que en ciclismo alcanza su máximo significado. Un hedor de incondicionalidad, obviamente remunerado de forma puntual, pero con ese plus de entrega que sólo un gregario del alma puede darte”.

Foto tomada de www.efectobellido.com

Los mendigos del triunfo

Alessandro Spezialetti es suizo de origen, italiano de adopción. Cumplió hace poco 38 años. Sus raíces en el ciclismo ahondan en el ecuador de la década de los noventa. Exactamente en el Batik, aquel equipo que tuvo un efímero ganador de Lombardía Vladislav Bobrik y su indescifrable compañero Eugeny Berzin. Luego pasó por Riso Scotti, Mobilvetta, Cantina-Tollo, Saeco, LPR y ahora Lampre, bueno ahora exactamente no, desde 2010.

En total 16 temporadas completadas en la elite y ningún triunfo. Alessandro Spezialetti es el ciclista que encabeza el dudoso ranking de ciclistas en activo con un palmarés inmaculado. Y entiéndannos, por dudoso no minusvaloramos su trayectoria. Cycle Sport, nuestro medio de cabecera, relata los diez nombres más destacados en esta faceta. Un top ten muy poblado por el ciclismo italiano, curiosamente, porque a Spezialetti le acompañan Simone Masciarelli, Daniele Righi, Massimo Codol, Leonardo Giordani, Andrea Maciarelli y Alessandro Donati.

En esta relación aparecen dos ciclistas españoles que merodean los diez años en pro sin éxito alguno poblando su vitrina. En quinta posición vemos a uno de los chicos de Alberto Contador, Benjamín Noval quien completa doce años en blanco. El asturiano entró en el US Postal por recomendación de Chechu Rubiera y pudo iniciar su hoja de servicio a la orden de Lance Armstrong. Luego la llegada de Alberto Contador al Discovery le unió al madrileño, siempre a su alargada sombra. Su sacrificio se traduce en resultados.

El siguiente español en el listado es Gorka Verdugo, éste con nueve años en el su haber. El navarro siempre enrolado en Euskaltel ha sido pieza fija de los naranja en el Tour de Francia y de muchas de las escapadas en el mismo. A pesar de no estar en la primera línea de los vascos les ha dado presencia y buena. Ha completado el segundo perfil junto a otros como Amets Txurruka y Rubén Pérez. No han logrado el éxito pero han dado lustre.

En ocasiones ganar no es todo, aunque este ranking parezca decir todo lo contrario. Por lo menos, clavamos la constancia de esta curiosa lista.

¿Sólo médicos forman la rama española del caso Armstrong?

Abundante y cuantiosa información corre estos días por las ediciones digitales de nuestra querida y alcanforada prensa. Habrá tiempo para analizar reacciones con perspectiva. Incluso ya se aventuran a decir que Lance Armstrong será borrado del palmarés del Tour, cuando su director ha hablado en condicional. “Si la UCI sanciona nosotros cargamos”.

Despieces personales dedicados a cada uno de los damnificados por el bombazo sobre la testa de Lance Armstrong son otra de la línea argumental abierta. US Postal, que presumía de ser una torre de Babel, movía ramificaciones por doquier. Ahora que todo salta por los aires oímos testimonios de estadounidenses hundidos en el fango, de Mathew White desposeído del título de director del Orica y Johan Bruyneel expulsado del Radio Shack.

Pero ¿este retrato es fidedigno?. En parte, pues a ello también se suman confesiones, recibos, conversaciones y otros retales de una mafia hecha equipo, a la luz de lo que se vierte en la acusación. Incluso se carga sobre tres personajes, dos médicos y un “palomo”, los tres españoles.

Entonces ¿la trama hispana en este embrollo arranca y finaliza con ellos?. Yo diría que no. Se omite, quiero pensar de forma involuntaria, la convivencia de varios ciclistas españoles en todo este lodazal. De Asturias nadie respira de Chechu Rubiera -se le atribuye un pago al Dr. Ferrari y poco más- y Benjamín Noval, desde Jaén no oímos comentarios del “Triqui” Beltrán, ni tampoco de Salamanca escuchamos alusiones a Roberto Heras.

Huelga decir que la misma prensa que en casos más enrevesados han cargado con ariete flamígero sobre la numantina resistencia de algunos ciclistas, que por cosas mucho menos evidentes fueron machados, ahora corre un tupido velo sobre la fiel y leal guardia pretoriana española que Lance Armstrong tuvo en su reinado. Obviar a estas alturas la importancia de Rubiera en la labor para el tejano es de suma miopía, cuando no de mala intención. Ídem de los otros tres, principalmente de Heras en 2002 y Beltrán en 2003.

Concluyo por eso que esto no es nada contra con los cuatro ciclistas que han estado al servicio del americano. Pero la evidencia, de ser tan abrumadora cuando se trata de hundir a Armstrong, pasa a escurridiza cuando implica a ciclistas españoles. Si Andreu, Hamilton, Landis, Hincapie & cia están hasta el cuello como parece, es complicado creer que Rubiera, Heras, Beltrán y Noval no lo estén ¿No creen?.

Foto tomada de http://www.cronometroenmarcha.com