¿Tu bicicleta debe ser 100 x 100 de carbono?

Cunde la sensación que una bicicleta de carbono es una cuestión de estatus

Indudablemente el carbono es un material que físicamente tiene unas prestaciones que, en su mayoría, aportan una mejora a la bici, y por ende al rendimiento del ciclista.

Dicho esto, existen otros materiales, como el aluminio (de alta gama se entiende), que no le van a la zaga y que nos brindan unas prestaciones muy parecidas y con una diferencia de precio importante.

El carbono aporta ligereza, transmisión de potencia, absorción de vibraciones... éstas son algunas de las características básicas del carbono, por que, dependiendo de ciertas variables a la hora de producirlo, se pueden acentuar o disminuir las mismas.

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Si miramos la bicicleta creo que en la horquilla, como una de esas piezas clave en una bici, es donde más se puede potenciar en carbono.

Se me hace difícil pensar en una bici de una gama media-alta que no lleve una horquilla en carbono.

Y, no siendo fácil hacer la comparativa, estaría bien poder probar un cuadro TOP de cualquier marca y ver el comportamiento que tiene con la horquilla que lleva normalmente carbono ante la posibilidad de montarle una en otro material.

Tener o no una bicicleta 100% de carbono es una pregunta que cada ciclista se debe hacer.

Yo puedo dar mi opinión personal, la de un cicloturista normal y es lo que voy a hacer.

Necesario no es, eso está claro.

Yo he estado montando últimamente en carretera con una bici de gravel en aluminio, con rueda de 38 y no he ido más rápido ni más despacio en mis rutas habituales, teniendo que cuenta que yo no salgo a hacer carreras.

Busco hacer una media entre 24 y 27 km/h, que es donde me siento a gusto.

Dicho esto, no tengo ningún problema en montar en una bici de carbono, y en este caso creo que entran otras variables, además de las ya comentadas mejoras por el material, que es el hecho propio de comprar un producto que en el ideario ciclista de mucha gente es más «high tech».

Porque en el fondo una hay percepción de estatus si usas o no carbono entre los ciclistas.

El ciclismo ha tenido, tradicionalmente la figura del globero, donde me incluyo sin rubor alguno, el saco donde se ha metido a todo ese grupo de ciclistas que, o no van depilados, o no tienen como objetivo atacar cada vez que el GPS marca más de 0,5% de pendiente, o, incluso, aquel que lleva un material de bici no al nivel de lo que «se debe» tener.

Pero tampoco creo que sea nuestro deporte diferente a lo que el material supone en cualquier otro deporte.

Yo creo que va mucho más ligado al pensamiento de la sociedad occidental en la que vivimos todos, y en el gran trabajo que muchas veces los departamentos de marketing.

Pues si les preguntas a mis compañeros de Rose Bikes de otros países sobre el carbono en nuestro catálogo, te responderían de forma sorprendente.

Si hablamos de precio unitario por bicicleta, creo que España es el país líder en todos los que trabajamos, sin ser, evidentemente, el país donde más vendemos.

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Y creo que este paradigma, se puede extrapolar a cualquiera de las marcas que conocemos. Cuando pensamos en España como la decimotercera economía en renta per cápita de Europa, es difícil entender o explicar que gastemos más que un Noruego a la hora comprar una bici.

Siendo la bici, además, un producto, que, por mil razones, se deprecia a una velocidad sencillamente delirante, debido a todas las novedades que el mercado saca cada año y a los cambios de tendencia, etc…provocando que con cada compra de bici nueva, la pérdida de valor de la anterior nos haga «gastar» un dineral cada vez que queremos cambiar de máquina.

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El carbono en la bici es una vara de medir de lo que digo: desconozco el dato estadístico, pero desde luego el uso de carbono es muy inferior en Alemania que en España.

Creo que el carácter de cada país confirma este tipo de datos.

Pienso que nuestro carácter latino provoca que cada salida en bici sea una carrera.

Esto nos lleva a pensar que el material es más importante de lo que quizás, para ese tipo de salidas, es.

Y entramos en una espiral de gastarnos lo más caro pues es lo que nos va a llevar más rápido, y así ser el mejor del portal o ganar esa caña que nos jugamos cada vez que salimos.

El carácter alemán creo que es más reflexivo, quizás no tan «picado» como el nuestro y esto le lleva a que el gasto en la bici, quizás no sea tan importante, como si lo es el de un culotte de alta gama, o un cualquier otro componente que podemos llevar.

Por eso creo que es interesante quitarse esos clichés y valorar otros materiales, pues podemos tener una bici que nos va a dar las prestaciones suficientes para nuestro nivel de ciclismo.

No va a ser tan «delicada» pero sí efectiva.

Y porque con lo que nos ahorramos podremos invertir en unas ruedas u otros componentes que nos van a poder dar un plus de rendimiento más patente que el del cuadro.

Por Oskar Aguiriano

 

Giovanni Ianelli: la bicicleta es trampa y placer

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DEP Giovanni Ianelli, que falleció haciendo lo que más le llenaba, compitiendo en bicicleta

La bicicleta, ese invento de 365 x 12 x 7 x 24 que nos explicaba nuestro amigo Jordi Escrihuela, es nuestra compañera, el objeto de deseo, psicóloga, nos regala grandes momentos, cumple nuestros sueños, nos pone en órbita, pero luego lees el final de Giovanni Iannelli…

 

Y compruebas que la bicicleta es peligrosa, su reverso es tremendo tétrico y triste, un mal paso y a veces no hay segunda oportunidad.

Leemos  sobre la muerte de Gianni Ianelli, un sub 23 italiano, en una carrera del norte de Italia.

Ya veis, esos parajes prendados de ciclismo y belleza para el ciclismo, también tienen sus miserias.

Se golpeó estrello en una cerca y no tuvo segunda oportunidad.

Escriben que recuerda a la pérdida de Bjorn Lambrecht, ni el caso le salvó, el golpe fue tan fuerte que lo partió.

No nos hemos recuperado de la pérdida de Modest y la bicicleta nos vuelve a dar una de cal.

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A veces incluso con mil ojos y precauciones, el ciclismo es una trampa en cualquier lugar.

No puedo imaginar la situación de su padre, miembro del comité regional de la Federación Italiana en la Toscana.

Posiblemente, él inoculara la pasión y el cariño por el ciclismo a su hijo.

Hoy la vida le da este golpe que sencillamente nos deja sin palabras.

 

Y es cierto que muchos padres podemos dudar en el momento de meter la bicicleta en la vida del niño, sobre todo cuando leemos cosas así, pero ellos acabarán escogiendo entrar en un universo precioso, apasionante, que no sabe dónde les llevará…

Pero no nos engañemos, la seguridad cero no existe, la bicicleta es placer y peligro a dosis iguales, que los astros se alineen no podemos evitarlo, pero que por nosotros no quede es imprescindible.

DEP Giovanni.

Imagen: Wali Kali

 

El libro que recorre la bicicleta pieza a pieza

Partes bicicleta Joanseguidor

La bicicleta es el hilo de un historia por y para ella

Cada nación, por supuesto, le dio un nombre en su lengua y atravesó un proceso de selección similar. En Holanda probaron con rijwiel, trapwiel y wielspeerd antes de decantarse por fiets. Los franceses tomaron algo de griego y una pizca de latín y los acoplaron para firmar vélocipède -pie rápido-. Era una palabra demasiado pachorruda para algo tan dinámico, e modo que la acortaron a vélo y se la prefirió a bicyclette, bécane y bicloune.

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Vélo es una buena palabra: si cierro los ojos y dejo que la uve vibre en mis labios, puedo evocar la perezosa sensación de pedalear una noche de verano.

También me gustan, de nuevo por razones puramente auditivas, rad (en alemán), rothar (en galeico) y podilato (en griego). Pero la auténtica palabra, la palabra funcional y viva, la que decenas de lenguas han tomado prestada con ligeras modificaciones y una mayoría sustancian de la población mundial comprende es «bicicleta»: dos ruedas»

Bicicleta Capitan Swing

Robert Penn se presenta como un periodista y escritor con textos en las grandes cabeceras británicas, pero sobre todo se presenta como ciclista, como aquel personaje, un tanto friki, para qué nos vamos a engañar que coge su bicicleta y es feliz saliendo, recorriendo y conociendo con ella.

Y así ha escrito este libro «La bici lo es todo» que Capitán Swing pone en nuestras manos.

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DT-Swiss 2019

 

Una obra sencilla de leer que es un viaje en bicicleta por la bicicleta

Sobre ella se hilvana el hilo argumental que recorre cada ángulo de la máquina a través de sus elementos, pero también de sus autores y los gurús que dieron forma y utilidad a cada elemento que compone una bicicleta.

 

 

Recorre el cordilleras en bicicleta, pero también va al Véneto, a California y a todos aquellos sitios en los que hubo alguien que innovó y dio con la bicicleta que conocemos hoy.

Y en ese viaje por «las partes de la bicicleta» construye un relato trufado de información directa e inducida, un retrato perfecto que pina los pasajes más gloriosos de la máquina que le lleva cada día a su trabajo por Gales de Sur.

SQR – GORE

 

Cambrils Square Agosto

 

Una narración amena, rápida y densa en conocimiento, mucho conocimiento, trenzado en una historia personal.

Eso no es sencillo, pero Robert Penn lo consigue.

Es un viaje en bici, por la bici y para la bici, la bici de sus sueños.

Imagen: 123RF

El aluminio de Peter Sagan

Peter Sagan bicicleta de aluminio JoanSeguidor

La bicicleta de aluminio de Peter Sagan es un brillante movimiento de marketing

El rey Midas del ciclismo mundial ha tocado el aluminio.

Peter Sagan daba el campanazo el fin de semana, con todos en Adelaida, en la antesala del Tour Down Under que empieza ganando Elia Viviani.

Como si nada hubiera cambiado,

Peter Sagan corre la primera carrera de la temporada con una bicicleta de aluminio.

¿Ha sido él?

¿Ha sido la marca?

Es indistinto.

Peter Sagan corre el Down Under con una bicicleta con un PVP  inferior a los 2000 euros.

Una bicicleta que es preciosa, que la imaginamos sin frenos, fixie, desnuda y pone los pelos como escArpias.

Es hacer algo sublime de un material «empequeñecido» por las modas y las obsesiones del mercado.

Esas cosas que pasan porque pasan, sin más explicación que esos movimientos tectónicos que ocurren en los gustos y las demandas.

Bicicleta de aluminio de Peter Sagan JoanSeguidor

La bicicleta de aluminio de Peter Sagan recupera esas soldaduras que un día creímos olvidadas en el pelotón.

Soldaduras que ahora son atractivas, que todos comentan y que incluso son el reclamo.

Donde antes había peros, acabados imperfectos, ahora se aprecia belleza.

Que Peter Sagan acepte correr con una bicicleta de aluminio, o que él haya propuesto utilizar, devuelve el material al primer nivel como nunca hubiera soñado.

Hace un par de años, nuestro amigo Oskar habló de las propiedades del aluminio y la percepción de estatus que significa llevar o no carbono, algo que Peter Sagan ha roto por la mitad…

Os dejamos algunas perlas de un artículo que generó un debate tremendo en las redes.

«En el fondo una hay percepción de estatus si usas o no carbono entre los ciclistas. El ciclismo ha tenido, tradicionalmente la figura del globero, donde me incluyo sin rubor alguno, el saco donde se ha metido a todo ese grupo de ciclistas que, o no van depilados, o no tienen como objetivo atacar cada vez que el GPS marca más de 0,5% de pendiente, o, incluso, aquel que lleva un material de bici no al nivel de lo que “se debe” tener»

«El carbono en la bici es una vara de medir de lo que digo: desconozco el dato estadístico, pero desde luego el uso de carbono es muy inferior en Alemania que en España. Creo que el carácter de cada país confirma este tipo de datos. Pienso que nuestro carácter latino provoca que cada salida en bici sea una carrera. Esto nos lleva a pensar que el material es más importante de lo que quizás, para ese tipo de salidas, es»

Y eso que el artículo en cuestión empezó así…

«Indudablemente el carbono es un material que físicamente tiene unas prestaciones que, en su mayoría, aportan una mejora a la bici, y por ende al rendimiento del ciclista. Dicho esto, existen otros materiales, como el aluminio (de alta gama se entiende), que no le van a la zaga y que nos brindan unas prestaciones muy parecidas y con una diferencia de precio importante»

Imagen tomada de FB de Santos Tour Down Under y © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto & VeloImages

La bicicleta: una relación casi erótica

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Una historia de «50 sombras de Grey» con mi bicicleta

Ay, mi bicicleta…

Siempre la he querido y lo sigo haciendo, aunque hace ya más de 25 años que nos conocemos.

¿Enamorado?

Seguramente, pero como todas las relaciones puede que la llama, la chispa, no mantenga la misma intensidad de los primeros años.

Durante aquellos meses en los que éramos jóvenes quizás la fogosidad se apoderaba de nosotros y nos dejábamos llevar, cometiendo auténticas locuras, impensables hoy en día.

Sin control, sin protección, mi amiga y yo, nos escapábamos todos los fines de semana con el único propósito de disfrutar, compartiendo momentos inolvidables donde nos llevábamos hasta el límite.

Mi corazón latía por ella sin mesura y con las pulsaciones desbocadas nos perdíamos sin rumbo en el horizonte buscando el clímax.

No acabábamos hasta llegar prácticamente al agotamiento y nos íbamos juntos, estimulados por el esfuerzo.

Aquellos años pasaron muy rápido.

La pasión seguía existiendo pero poco a poco fuimos poniendo orden y control a nuestras relaciones.

Empezamos a pensar con la cabeza.

No podíamos seguir así y teníamos que planificar bien nuestras aventuras, no dejarnos embriagar por el placer hasta sufrir el dolor.

Así comenzamos a introducir juguetes para regular nuestro ritmo y no exigirnos sin piedad, marcando cadencias para que ninguno dominara sobre el otro.

Iniciamos una nueva etapa de nuestras vidas y ella, tan ligera y frágil, seguía sintiendo mis manos pero nos dejábamos guiar con mucha confianza durante nuestras largas cabalgadas.

Así una y otra vez, ligados, esclavos el uno del otro, con las cadenas que te proporciona un amor para toda la vida dueños de nuestro destino para siempre.

Cada vez íbamos colocando más sofisticados medios para aprovechar al máximo nuestros encuentros.

No nos conformábamos con la experiencia.

Queríamos saber y aprender más.

Así, juntos, nuestras rutinarias citas se iban convirtiendo cada vez más en excitantes prácticas donde ella a mí, o yo a ella, sabíamos ofrecernos en cada momento lo que más no complacía y nos apetecía.

Nos llegamos a conocer tanto que ya no podíamos vivir sin incluir aquellos juegos como parte vital de nuestros sentidos y sentimientos.

Así te envía Nacex la bicicleta a cualquier sitio del mundo 

Ha sido siempre así, hasta hace tan sólo unos pocos meses, cuando este verano pasado volví a experimentar sensaciones olvidadas por mí en el tiempo: me enamoré de ella de nuevo, como si fuéramos jóvenes adolescentes.

Recuerdo aquel día radiante y caluroso y sabía que sobre ella sudaría de lo lindo.

Me acabé de arreglar y ponerme guapo para ella.

Ya estaba listo para su encuentro cuando al echar mano de aquel nuevo juguete que nos habíamos comprado pensé “¿para qué?”.

Lo dejé allí “olvidado”, encima de la mesita de noche, y bajé a su encuentro sin ningún tipo de medida preventiva, ni para ella ni para mí.

Aquel día sólo quería disfrutar de su compañía, dejar que me llevara adonde ella quisiera, como hizo durante muchos años.

De hecho, no nos hacía falta nadie más: tan solo ella y yo.

Teníamos todo lo que queríamos a nuestro alcance. Juntos, íbamos a tocar el cielo.

Me subí a ella sin ponerme nada. Ella me miraba como diciendo “ojo, que hoy es un día peligroso”.

La verdad es que sí, la cita de aquel día prometía.

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Tendríamos unos prolegómenos dulces, suaves y cariñosos antes de volvernos locos juntos alcanzando el éxtasis.

Fue una experiencia alucinante.

Sin control, sin ningún tipo de medio ni miramiento que nos coartara, aquel día disfrutamos en todo nuestro esplendor y nos fundimos en un solo cuerpo.

Nos sentíamos libres, sin ataduras, mientras mi pasión se encendía en cada curva que palpaba.

Me sentía bien, como nunca, con fuego en mi cuerpo quemando el asfalto sin miedo al fracaso, soñando con nubes mientras mi sudor inundaba cada centímetro de su fina piel.

Fue una ligazón mágica justo en el momento en el que los dos llegamos a lo más alto.

Le pregunté a mi querida amiga si continuaba preparada para seguirme, si prefería subir una bajada o por el contrario ya se conformaba con bajar una subida.

No se lo pensó dos veces y para allí nos fuimos, aún a riesgo de sufrir una bofetada por su parte por el chiste fácil, afrontamos como ángeles aquella subida que luego no había más remedio que bajar, eso sí, no sin antes tocar nuestro particular paraíso de algodón.

Nos gustó tanto la experiencia que días más tarde repetimos.

De aquella aventura “a la francesa” íbamos a pasar a otra más excitante: nos íbamos a Navarra.

Ya se lo avisé a Jon: “venimos mi pareja y yo a disfrutar, así que dejo todos los juguetes en casa”. Allí nos plantamos. Estábamos en nuestro particular Teatro de los Sueños y seguíamos disfrutando, cuerpo a cuerpo, de nuestra naturalidad, desnudos ante la belleza.

Llegábamos al éxtasis en cada clímax, pero tanto arriesgamos que lo acabamos pagando, cuando ya relajados, aún unidos el uno al otro, mientras nos dejábamos caer entre nuestros brazos, la vil anaconda gris nos pegó un buen revolcón y nos llevó al hospital.

Tuve que dejar de verla durante un tiempo, muy a mi pesar.

Yo la añoraba y soñaba con ella, incluso mi familia me pidió que la dejara: no se había portado bien conmigo.

Ni loco quería oír hablar del tema.

No había sido culpa suya.

Me prohibieron incluso verla durante todo un año.

Imposible. Mes y medio más tarde nos volvíamos a ver a escondidas.

No podíamos vivir el uno sin el otro.

Las sensaciones eran buenas, pero había que poner de nuevo cordura para nunca más dejar a mi ahora amante secreta que, aunque peligrosa, me seduce más que ninguna.

Imagen tomada de Potongo

 

De casa al trabajo y viceversa: 100 kilómetros en bicicleta

bicicleta Lanzarote JoanSeguidor

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Ir y volver al trabajo en bicicleta para acabar aspirando a un Ironman

Me llamo Jesús, tengo 31 años y nací en Benidorm.

Desde los 18 años monto en bici.

Es mi verdadera pasión, mi deporte favorito.

Lo es desde que vi aquel Mundial de Benidorm 92 que ganó el gran Gianni Bugno.

Luego fui viendo los Giros de Miguel Indurain y sus cinco Tours seguidos, batiéndose el cobre con el citado Rominger, Zulle, Pantani, Virenque…

Tiempos que marcan, algo que me enamoró.

Irremediablemente empecé a coleccionar revistas de ciclismo y a empaparme, sintiendo una gran curiosidad por el Giro de Italia y sus dos campeones de siemore, Fausto Coppi y Gino Bartali.

Ahí empezó todo.

Porque para mí la bici es lo más cerca que se puede estar del cielo, es la elegancia, es el medio de transporte que te hace más humano, pero épico al mismo tiempo.

Tú eres el motor.

Sea luchando contra los elementos, el mal asfalto, las subidas…

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Así que la bicicleta es mi otra mitad, sinceramente

Es lo que me hace estar bien día a día, desconectar del trabajo o afrontar los problemas.

Pienso que la vida es como un perfil de una etapa de montaña, aunque suene a tópico.

Sentir el viento en la cara ya te cambia el día. Es una inyección de energía.

Soy socorrista y monitor deportivo.

Ahora trabajo en Sands Beach, en Costa Teguise, Lanzarote.

Llevo seis meses en la isla del triatlón, por así decirlo.

Lo cierto es un trabajo que me gusta y en contacto con el deporte.

Sumar y sumar en el Strava

Podría deciros que soy un loco del Strava.

Cuando llegué a la isla hacía 100 kilómetros diarios, solamente en ir y volver del trabajo: desde Tahiche a Playa Blanca y a la vuelta pasando por Femés, que es un puertecito con rampas dignas del Angliru, pero en Lanzarote.

Los meses de junio y julio me salieron unos 2000 kilómetros mensuales.

Ahora hago unos 1000 o más, depende también del volumen de trabajo, aunque como siempre me desplazo en bici, salvo que sea inviable ir en ella.

bicicleta por Lanzarote JoanSeguidor

He tenido trabajos de monitor que significaban atravesar el Timanfaya con vientos de más 50 kilómetros por hora…

Aquí en la isla casi siempre sopla el viento Norte y la vuelta a casa puede ser una tortura.

Ahora que trabajo en Costa Teguise he reducido la cantidad de kilómetros, para levantar el pie y coger la bici con más fuerza.

Pero cada día caen unos cincuenta kilómetros hago diarios de media entre unas cosas y otras.

Los días libres siempre subo Mirador de Haría o Mirador del Río, esta última un balcón a la isla Graciosa.

La bicicleta en Lanzarote

Aquí hay mucho aficionado y de mucho los niveles, siempre con el objetivo de disfrutar. Admiro muchísimo a mi amigo Nacho Silver, ahora centrado en el ciclocross,.

Lo tengo como la mezcla perfecta del deportista que compagina su trabajo, su familia y su pasión de manera inteligente.

Hay muchos y buenos amigos con los que salir aunque en la isla por trabajo o tiempo toca salir muchas veces solo.

En el camino llevo muchas marchas, carreras, salidas por Alicante y competiciones de triatlón y duatlón, entre otras.

Vine a Lanzarote por una invitación que me dieron de Ironman, vine a correr pero todo fue precipitado y no llegué con toda la suerte del mundo.

Ahora conozco muchísimo más la isla, he entrenado bastante y conozco todas las carreteras y cómo intuir el viento.

Aquí puedo rodar por carreteras tranquilas, logrando un trabajo de ciclismo que en la península es complicado lograr.

Conoce la Émonda by Trek 

Ahora mi objetivo es hacerlo lo mejor posible en 2019 con el objetivo de quedar entre los 40 primeros y tener plaza para Kona, pero eso son palabras mayores.

Sería un milagro soólo terminar sin percances.

Creo que no podría entender el día a día sin el ciclismo.

Por Jesús García 

Claro que es posible ir en bicicleta al trabajo

bicicleta al trabajo JoanSeguidor

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Montarse la jornada laboral para poder ir en bicicleta al trabajo es una solución que sólo tiene ventajas

Mi nombre es David, soy quiromasajista – masajista deportivo, trabajo como autónomo en clínicas, spas y domicilios en urbanizaciones de la Costa Blanca en Alicante.
Resido en un municipio espléndido que se llama Teulada – Moraira, es un gran paraíso de mar y montaña, un remanso de paz, naturaleza, bellas playas con rincones muy pintorescos con gran sabor mediterráneo, os animo a que descubráis Teulada – Moraira de primera mano en Google imágenes.

Desde los 10 años siempre me ha apasionado la bicicleta

Aún recuerdo como si fuera ayer a mi padre ayudándome a mantener una postura erguida y de equilibrio en la famosa y conocida de entonces ¨BH¨, sin la ayuda de los famosos patinetes en los costados de la rueda trasera de la bicicleta.
Cada tarde pedaleaba en el parque de la Avenida de Portugal de Móstoles, en mi ciudad donde crecí hasta los 20 años.
Allí este maravilloso invento que es la bicicleta entró en mi vida, y hasta el día de hoy.
Al trabajo siempre que he podido he ido en bicicleta.

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Cuando residí en Barcelona durante cinco años en mi juventud iba a todos los lugares con ella.
Desde la Barceloneta hasta las Ramblas para trabajar en el Instituto de Cultura.
En días libres desde la Barceloneta hasta el Tibidabo y el maravilloso y espectacular pulmón verde del Parque de Collserola.
Cualquier excusa siempre me ha valido para ir con mi querida bicicleta.

La bicicleta, hoy

Desde donde resido actualmente, en Teulada, voy a trabajar a Denia que son unos quince kilómetros, más o menos 25 minutos de trayecto.
Actualmente me desplazo hasta Altea, El Albir, Benidorm… que son unos 28 km el trayecto, unos 70 minutos de Teulada  a Altea, para trabajar en clínicas, spas y domicilios.
Cada día me sale un buen pico de kilómetros…
El día que voy en coche a trabajar dejo en mi taquilla ropa de uniforme de trabajo, ropa interior y toallas suficientes para los dos siguientes días ir con la bicicleta sin cargas ni mochila.

En el vestuario donde trabajo disponemos tanto de taquillas como de ducha, así que super cómodo.
La bicicleta es un gran invento de la humanidad, para mí es mi gran compañera en el trabajo y en mis vacaciones cuando voy a Euskadi, Cantabria o Asturias.
Recomiendo a todo el mundo disfrutar de éste magnífico medio de locomoción que es la bicicleta, puedes ir con ella a cualquier lugar, disfrutas del paisaje y el aire puro de camino al trabajo.
En mis vacaciones en el norte me emociona atravesar puertos de montaña con estampas inolvidables, visualizando los verdes pastos, las vacas relajadas con sus terneros, los rebaños de ovejas o cabras adornando las cumbres, ver a los caballos al galope o revolcándose en las praderas, el olor a tierra mojada, el olor a naturaleza…
El reto de Uvex: circular de noche por la ciudad
Ir en bicicleta es sensacional, es pura poesía, te ayuda a comprender, a contemplar y a reflexionar cosas que durante el viaje te llaman la atención.
Nuestra querida bicicleta es un vehículo 100% ecológico, ahorras en tener que invertir dinero en combustible si tienes coche, te ahorras tener que pagar dinero en el metro o en el autobús…
En cuanto a los beneficios de tu salud se produce un aumento de tu capacidad pulmonar, tu sistema inmune se refuerza, tus músculos se tonifican notablemente, te sientes más ágil, más vital,  con más energía durante el día, trabajas más contento, por la noche concilias mejor el sueño, y por tanto te sientes más feliz en todos los sentidos.
¨La bicicleta invita a descubrirte a ti mismo, la bicicleta te emociona porque con tu propio esfuerzo y triunfo llegas a la meta que te propongas. Tú y la bicicleta, la bicicleta y tú, cómplices para la eternidad¨

La devaluación de la bicicleta

Bicicleta valor JoanSeguidor

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La bicicleta tiene que recuperar el «handmade»

«Hola, buenas, vengo a comprar una bicicleta ¿qué descuento tiene?»

Ésta es la pregunta que muchos hacemos cuando entramos a un tienda de bicicletas.

Ésta es la frase que muchos propietarios tienen que escuchar cuando  alguien entra por la puerta.

La tienda está entre el cliente y la marca.

Es una formula a tres, en la que, según el orden, aquí sí que se altera el producto.

Y es que hemos puesto el valor de las bicis por las nubes con expresiones como» si vale mas que un coche» o » mi moto vale menos».

Pero ¿cúal es el valor real?

Con la aparición del carbono, hemos visto como han ido saliendo del horno muchas bicis con la etiqueta » made in China» y «made in Taiwan.

Aquí ese supuesto valor de la marca se desluce, no su precio: vamos a pagar lo mismo ponga lo que ponga.

De ahí que muchos aprovechen para decir «hazme descuento que esto es chino».

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En este punto es cuando el profesional tiene que ver la realidad de un negocio que poco a poco le va comiendo terreno y es que los «chinos» vienen pegando fuerte desde hace mucho tiempo y no solo en las bicis.

Cuando el sector se ponga mano a ello lo mismo ya será tarde y es que a día de hoy, pocos son los que se atreven con un» handmade» de cualquier parte del mundo, como antiguamente donde veías un «USA» o un «ITALY» en tu cuadro.

Entonces te daba igual pagar más que por un coche, pues sabías que detrás estaba toda una historia de la marca.

¿Quién es el culpable de la devaluación de la bicicleta?

Muchas de las marcas se quejan de que se vende menos y encima peor. 

Pero, ¿qué es antes? ¿el huevo o la gallina?

Para abaratar costes ¿cuántos se han llevado la producción del viejo continente?

Cierto es que hacer allí una bicicleta cuesta menos que una barra de pan, pero es que el pan al día siguiente está duro y su valor pasa a ser cero.

Cero: ese el beneficio que marcas  están viendo a la larga que si se quedan en China y Taiwán.

A la larga saldrán perdiendo.

Los pocos que se están atreviendo a salir de ese mercado están viendo retornar su suerte en forma o de ventas.

El «handmade» está de regreso y son muchos los que buscan marcas echas a mano en «su pueblo», como producto de distinción.

El valor de la marca

Si no cuidas tu nombre, por mucha tecnología que tengas o hayas desarrollado, parecerá que son siempre los mismos los que construyen.

Y no es así, por que de fabricantes hay muchos y  muy buenos.

Cuando vas a vender una bici de 12000 € tienes que tener muy claro que el «made in Taiwan» no ayuda ni a la marca ni al vendedor, claro esta que el mercado esta sobrevalorado y siempre habrá alguien que compre.

El reto de Uvex: circular de noche por la ciudad

Pero sin darnos cuenta hemos entrado en la guerra de lo barato y el descuento, y de repente aparece internet y lo que parecía imposible es real y podemos entrar en una guerra sin cuartel donde no nos olvidemos que la mayoría de nosotros no fabricamos nada y tenemos las de perder, que son otros los que tienen la sartén por el mango pero en los cuadros de las bicis sólo veo marcas conocidas y no chinas ni taiwanesas, todo cuestión de tiempo: lo mismo algún día el Tour se corre en China y entonces los «chinos seremos nosotros».

Image tomada de FB de Giro d´Italia