¿Podría existir un lobby de la bicicleta?

Crece paulatinamente el interés sobre la bicicleta en las ciudades. Se arma un colectivo más o menos variopinto que tienen las dos ruedas finas como elemento común bajo su trasero. Gente que va y viene sobre su máquina, algunos con más precaución, otros con menos, ¿quién no ha saltado temerariamente un bordillo o cruzado un semáforo en rojo? Obviamente no está bien hecho, pero pasa, a mí por ejemplo. En ese crecimiento vemos personas que quizá hace medio año ni se lo plantearan pero que ahora van al trabajo en bicicleta.

Cubren un trayecto diario a realizar de dos a cuatro veces, dependiendo comas en casa o no, y al final acaban incorporando la bicicleta a su rutina social, de compras, ocio,… es un colectivo silencioso por donde pasa, no agresivo con el paisaje ni el sonido, que no contamina, que incluso –como bien indica Pedro Bravo en su Biciosos- emplea menos tiempo en llegar a los sitios, pues ir en coche por ciertos cascos urbanos se ha convertido en un infierno. Muchos de esos usuarios son jóvenes estudiantes que viendo, por ejemplo, los problemas que tienen sus padres para aparcar cada vez que han ido al centro de su ciudad no vacilan en prescindir del coche en su vida urbana.

Este colectivo forma parte de los tres millones de personas que dicen coger la bicicleta usualmente en España, y cuando digo usualmente, me refiero a diario. Si a ellos les añadimos los que de forma ocasional se mueven sobre una bicicleta nos vamos por encima de los quince millones. El círculo se hace más amplio si hablamos de la cantidad de gente que sabe manejar una bici, entonces nos iríamos a los 34 millones de personas en Europa. ¿Les parece poco?

Sobre el beneficio económico, cada más vez más evidente e insospechado pues se le están añadiendo servicios sorprendentes, que genera la bicicleta tres datos de tres grandes países donde este elemento está plenamente instalado. Por ejemplo en el Reino Unido 13 millones ruedan asiduidad e implica un impacto de 3500 millones de euros. En Francia ese ratio es de 22 millones de personas y 4500 millones y Estados Unidos el golpe para la economía se estima en 4700 millones. Se estiman 1000 millones de bicicletas en todo el mundo, de ellas 150 en Europa y que la bicicleta, con sus accesorios y tal, supone el 15% de las ventas de material deportivo llegando a los 33.000 millones de euros en total. Brutal.

Todos estos datos no los soñé anoche, ni me inspiraron el desayuno, vienen de la revista Capital, un referente económico que el sólo hecho de que contemple la bicicleta como elemento de estudio implica que el negocio va sobre ruedas, nunca mejor dicho. El artículo lleva por titular “Las cifras del ciclismo, un deporte más grande que el fútbol”. Con todo, y al calor de lo dicho anteriormente, ¿podría existir un lobby fuerte e influyente de la bicicleta?…

Imagen tomada de www.elpuig.es

¿Es casualidad que los creadores de WhatsApp aparezcan con una bicicleta?

 

Rebaño la crema de mi café largo en vaso de cristal cuando me atrae una notica: la adquisición de WhatsApp por parte de Facebook. La noticia viene ilustrada por esta imagen. Los dos creadores de la popular aplicación de móvil con una bicicleta en medio, apoyada sobre el icono que seguro el 99% de quien lea esto ha clicado alguna vez.

La imagen que parece causal y complementaria al contenido de la operación creo que encierra un mensaje claro y conciso. La creatividad va en bicicleta, el desenfado e invocación van en bicicleta, los personajes que perfilan nuestro mundo, y el que inmediatamente veremos, van bicicleta. Visten de corto, en polo arrugado y chanclas porque lo importante es lo de dentro. Y se mueven en bicicleta, eso es tangible. El aire que fluye en tu pedaleo no sólo te tonifica la cara, también te abre la mente, te da clarividencia. Es un hecho. Ir en bicicleta es trend.

“El ciclismo es para los viejos”

Francia. El País de Anquetil, de Hinault, de Fignon. El país del Galibier, de las curvas de Alpe d’Huez, del paisaje lunar en la cima del Mont Ventoux, del pavés camino de Roubaix. El de los puertos que nos hacen soñar, los prados de girasoles y los pueblos que se vuelcan cuando la serpiente multicolor de Tour se pasea por sus calles. De la gloria en el circuito de los Campos Elíseos. Cada año, durante el mes de julio, el punto de mira de aficionados al ciclismo se sitúa en las carreteras francesas durante esas tres semanas en las que  el ciclismo deja de ser mero deporte y se convierte en puro espectáculo. Pero, ¿cómo vive el país del Tour el ciclismo en su día a día?, ¿es el ciclismo un deporte seguido en Francia?, ¿son las bicicletas un elemento común en la vida diaria? Reflexionemos un poco al respecto.

Preguntando a algunos amigos para hacerme con una idea general sobre el asunto, da la sensación de que el ciclismo de competición no goza de su momento de mayor popularidad en el país galo. «El ciclismo es para los viejos», me dicen. En general, parece que las generaciones más jóvenes ven el ciclismo como algo seguido por sus padres o abuelos,  que no acaba de despertar su interés. La falta de grandes campeones franceses en los últimos años, la eterna sombra del dopaje o el jarro de agua fría que ha supuesto para el Tour todo lo relacionado con el caso Armstrong han empañado el ciclismo profesional, alejando a las generaciones de menor edad de sentirse atraídas por el deporte de  los pedales.

Sigue siendo, eso sí, uno de los deportes más seguidos del país, sobre todo en generaciones más avanzadas. Es un deporte mediático; y la mayoría de población, según me dicen de a partir de unos treinta años, sigue las carreras más conocidas, y sabe quiénes son los ciclistas de primera línea.

El Tour, por su parte, merece una aproximación propia. Los franceses son conscientes de que el significado de esta carrera va mucho más allá de lo deportivo, y se sienten orgullosos  de ella como patrimonio nacional. Saben que es un escaparate para todos los rincones del recorrido, y no dudan en llenar cunetas, decorar los pueblos y, cómo no, tratar de hacer el dibujo más original de todos buscando la atención de las cámaras del helicóptero. «No seguimos mucho el ciclismo, pero cuando llega el Tour, es casi como una religión ir a verlo, es una fiesta» me cuentan. Una fiesta en la que, sin embargo, muchas veces son más el ambiente, la caravana publicitaria o la emoción de ver pasar el pelotón lo que predomina frente al desarrollo de la competición.

Sí, se utiliza mucho, la bicicleta como método de transporte en Francia. En la mayoría de ciudades, los sistemas de bicicletas públicas funcionan bien, y para los desplazamientos urbanos es muy común moverse con ellas. En París, por ejemplo, los abonos anuales oscilan entre 30 y 40€ (precio bastante simbólico) y hay infinidad de puntos para coger y aparcar las bicis. Además, a la hora de circular, la red de carriles-bici abarca casi la totalidad de la ciudad, lo que hace muy fácil moverse por ella sin tener que preocuparse por el tráfico. Tener bicicleta propia en una ciudad, sin embargo, provoca más pereza. El miedo a robos, los problemas de almacenamiento, el mantenimiento, el no poder «deshacerte» de ella cuando estás cansado… son factores que echan un poco hacia atrás a la hora de comprarse una y que hacen que la balanza se incline hacia el lado de las bicis públicas.

En definitiva, y desde mi punto de vista como ciudadana francesa, tengo la sensación de que Francia es un país en el que las bicicletas tienen un gran peso. Los niños aprenden a andar en bici desde pequeños, los jóvenes nos movemos con ellas por la ciudad, y los fines de semana las carreteras están llenas de grupos de aficionados haciendo kilómetros. Las carreras pueden verse en la tele, y las noticias sobre ciclismo son frecuentes en los periódicos. Es cierto que algunas de las sombras que se ciernen sobre el ciclismo a día de hoy no ayudan a enganchar nuevos seguidores, pero esto parece más causa de una crisis global que una característica del caso francés en sí. Puede que, de hecho, lo único que necesite el pueblo francés para volver a engancharse a los pedales, sea escuchar de una vez por todas “La Marsellaise” desde lo alto del podio de París.

Por Ariane Aumaitre

Fotos tomadas de www.diez.hn y lostickets.blogspot.com

#emprenderBicicleta: Una bicicleta siempre en destino

Abrimos una modesta serie en El Cuaderno de Joan Seguidor, piezas sueltas que hablan de negocios e ideas surgidas con la bicicleta como eje. Hablamos con Claudio Montefusco, una persona con muchos kilómetros a la espalda por medio mundo y sobre su flaca. Claudio acaba de montar un proyecto llamado Montefusco Cycling & Rentals, una empeño personal en el que aúna el objeto de su pasión con su experiencia en el mundo del viaje y conocimiento del mismo. Hete aquí el resultado.

·         ¿En qué consiste Montefusco Cycling & Rentals? 

Se trata de un proyecto que quiere facilitar al cicloturista extranjero distante el hecho de pedalear en nuestro territorio sin tener que preocuparse por enviar la bicicleta en el avión. Nosotros proponemos alquilar la bici al cliente y, además, ofrecer al cliente un asesoramiento integral sobre las rutas que puede realizar, alojamiento y otros intereses turísticos de la zona que va a visitar. También facilitamos el hecho de que pueda entregar la bicicleta en un lugar diferente al que la recogió

 

·        ¿Qué necesidades has detectado para ver viable su puesta en marcha? 

Pienso que Catalunya es un destino increíble para ir en bicicleta. Aquí tenemos una fantástica oferta  con un alto nivel deportivo y básicamente concentrada en grupos. Nosotros nos dirigimos principalmente al cliente individual que aunque también puede tener un alto nivel deportivo, busca también un aspecto turístico, y otros intereses que no son sólo la bicicleta. En este sentido, mi experiencia en el sector turístico, en el que he trabajado durante más de 20 años, también me facilita el conocimiento del sector hotelero, operadores turísticos, medios on line,…

·         ¿Cómo surge la idea? 

Realmente el modelo de negocio ya existe en Italia, y está funcionando muy bien. Conocí Veloce Bike rental en mis viajes por Italia, donde decidí alquilar la bicicleta en lugar de mandarla por avión, por el coste, los riesgos y los problemas que ello supone. Después de un par de experiencias muy satisfactorias con ellos vi claro que el modelo era perfectamente importable aquí, y ellos me animaron también a hacerlo. Ahora somos sus partners en Catalunya y ellos ofrecen en su catálogo las excursiones y salidas que aquí proponemos

·         ¿Veo que hay dos líneas de trabajo: dotación de bicicletas y rutas. Qué camino y desarrollo prevéis para cada una? 

En nuestro caso el core business es el alquiler de bicicletas de carretera de gama alta. Las rutas y los paquetes turísticos son la excusa para atrapar al cliente y explicarle la cantidad de cosas que puede hacer y visitar en Catalunya. Las rutas guiadas no son más que una manera de enriquecer su experiencia y que la satisfacción sea completa

·         ¿Por qué te has decidido a emprender este proyecto? 

Siempre he soñado trabajar en el mundo de la bicicleta y he tenido la fortuna de viajar a numerosos destinos con ella. En mis viajes me he encontrado con muchas cosas que me han gustado y quiero aplicar en este proyecto. También he tenido malas experiencias que hay que evitar. Por lo que hace a los viajes en bicicleta, la experiencia es un grado”

·       ¿Qué potencialidad le ves a la bicicleta para emprender en este mundo? 

El deporte en general y la bicicleta en particular son mucho más que una moda. Es una manera de vida que ya nos ha atrapado a muchos y sigue atrapando a cada vez más gente, que no solamente lo practica para mantenerse en forma sino que se ha convertido en su excusa para viajar y hacer turismo. Es una tendencia que ya está muy extendida por ejemplo en el running y la bici va a ir también al alza. Como país destinatario de este tipo de turismo, por nuestro privilegiado clima, tenemos que estar preparados para recibir a cada vez más gente y ofrecer servicios de alta calidad

Un coche perjudica más que 9599 bicicletas

 

Negar la importancia de la bicicleta hoy en día es una cuestión de ceguera. En muchos lugares del mundo, este vehículo propulsado por nuestras piernas es la solución a los graves problemas de tráfico y polución que algunos sitios del planeta empiezan a padecer. Miren por ejemplo esta infografía de Oregón. El estado norteamericano deja claras las ventajas económicas de priorizar la bicicleta en nuestros movimientos cotidianos. Valga un dato: un coche estropea la carretera igual que 9600 bicicleta al unísono.

Pero no nos flagelemos. Aunque en España la implantación de la bicicleta esté lejos de ser perfecta, lugares que tenemos por paraísos no resultan tan ideales. Por ejemplo Londres, en cuyo contorno urbano han fallecido nueve ciclistas recientemente. Una cifra espeluznante sin duda en la que tienen mucho que ver las arbitrariedades de un alcalde que presume de usar la bicicleta en su día a día pero relaja las tasas que no hace mucho disuadían de entrar en la ciudad con el coche.

Queda mucho por hacer, estos días lo veremos, pero estas infografías desde luego demuestran que el adoctrinamiento es necesario y en ello nos va si no queremos quemar nuestra vida en una pocilga de humo y tráfico.

Imagen tomada de @bikes_vs_cars 

A Salvador Sostres, caso el justito

De rebote me llega la última columna de Salvador Sostres, de quien ya dimos reporte no hace mucho cuando se chirrió de la muerte de una atleta. De rebote y por que un buen lector de este desanillado cuaderno me avisó de la reacción de Purito. Locuaz como siempre. Le dijo algo así como que “los tontos nunca desparecen”. Sinceramente darle pábulo a estos personajes tiene delito. Deberíamos ser más inteligentes. Pero a veces no lo somos, y caemos en la tentación de responderles.

Por suerte en este mundo hay de todo. Estamos los imbéciles y luego quienes lo son aún más. La intransigencia que muestra el personaje para esa aberración del progreso llamada bicicleta es síntoma de quien firma y quien publica su rúbrica. Ni más ni menos. Llevar la vida a la que invita este señor sería como quemar tres planetas en tiempo récord dejando sólo escoria y miseria a nuestros hijos, esos que tan cristianamente debemos concebir y educar según su credo.

Sostres entronca con ese periodismo dopado que ayer diseccionamos con la celeridad de un blog de post ligeros y pensamientos espotáneos. Sin embargo dentro de ese periodismo entra uno muy típico en cierta ala de la mansión del oficio. Él se ubica en el percal más paupérrimo en lo intelectual. Sólo busca provocar y la ira del colectivo que azarosamente quiere despellejar en unas columnas que a la vista de cómo escribe, nada mal por cierto, estarían en disposición de hacer otros favores a la sociedad. Tanto talento tirado a la basura.

No le den más importancia de la que tiene a este pollico que quiere fumarse el mundo tantas veces como sea necesario para que los que vengan detrás no lo disfruten como él. Y como siempre ocurre en estos casos extraigan lecturas que sí nos pueden hacer mejorar, por ejemplo privémonos de asaltar aceras con nuestras bicis, respetemos pasos de cebra y semáforos, circulemos en la dirección correcta y llevemos casco si se nos impone, pues al fin y al cabo tampoco nos inhibe de demostrar que el progreso camina sobre ruedas por mucho que este cernícalo con columna nos provoque.

La bicicleta es un clavo al que agarrarnos cuando todo nos decepciona

Tiene en el perfil de su twitter @MarkelGL la siguiente leyenda:

‘En una economía impulsada por la frustración, la bicicleta ostenta el potencial subversivo de hacer feliz a la gente’ Jim McGurn

Aire fresco para nuestras castigadas mentes. Sin duda. Lo agradecemos. En un entorno tan desalentador, nos recuerdan la relevancia vital que ahora mismo la bicicleta nos ofrece. Dejamos de lado las confesiones del tejano, del gigantismo, de la desmesura y bajamos al terreno del día a día de la bicicleta encontrándonos esta curiosa historia que nos cuenta la gente de Impulsión Humana. Son tres minutos, merece la pena. La bicicleta es un elemento íntimamente cosido a la red que nos salva en la enorme crisis que estamos padeciendo.

Impulsión Humana es una asociación sin ánimo de lucro que surge dentro de un grupo de profesionales procedentes de los más variopintos campos y en situación de desempleo, unidos por una misma pasión: la bici. Nos conocemos por casualidad en un curso de guías de itinerarios en bicicleta organizado por el SEPE y una vez terminado este queremos demostrar nuestra capacidad y crear proyectos de autoempleo con la bici como eje central, pero también abiertos a otras modalidades de deporte al aire libre y movilidad sostenible.

Así surge la idea de cruzar Europa de sur a norte en bicicleta. Entre nuestros objetivos se halla dar a conocer nuestra capacidad como profesionales, dejar constancia de nuestra disposición al trabajo, mostrar cuanta gente se halla en nuestra misma situación y como son posibles alternativas de empleo y reivindicar el papel de la bicicleta como medio de transporte.

El proyecto consiste en unir en bicicleta desde la Punta de Tarifa (España), punto más al sur de la Europa continental, hasta el Cabo Norte (Noruega), el más septentrional. Desde el próximo día 1 de abril atravesaremos nueve países para, después de 6.000 kilómetros y cuatro meses, alcanzar el Círculo Polar Ártico antes del primer anochecer después del largo Sol de Verano.

Un equipo de entre cinco y ocho personas acometerá el viaje a Noruega, prescindiendo de vehículo motorizado de apoyo y pernoctando al aire libre o en tienda de campaña salvo en aquellas poblaciones de especial relevancia que requieran una parada, pues planeamos actividades de divulgación en todas las ciudades de cierta entidad por las que pasemos. Entraremos en contacto con las asociaciones locales de ciclismo para dar mayor repercusión a nuestro trabajo. De la misma manera, a lo largo de la marcha por las carreteras y caminos europeos todas aquellas personas que, a título personal y costeándoselo de su propio bolsillo, deseen acompañarnos y apoyar el proyecto durante alguna o varias etapas del viaje serán bienvenidas.

Una empresa de este calibre implica un coste económico importante, tanto en equipo como en manutención. Lo que podría parecer un impedimento para una asociación de nueva fundación y formada por ex-desempleados, no deja de ser una necesidad de agudizar al máximo el ingenio para sacar adelante el proyecto. Buscamos, mediante una campaña de promoción en Internet, una notoriedad en las redes sociales que nos abra la puerta de los medios tradicionales de comunicación de masas para obtener la visibilidad deseada por los posibles patrocinadores. También tenemos intención de utilizar las modalidades de financiación alternativas que existen hoy en día, como pueden ser las plataformas de «crowd funding».

A la vista de todo esto quizá alguien pudiera pensar que solo somos «un grupo de parados que quiere pagarse las vacaciones». Desde el principio queremos desmarcarnos de tal percepción: en Impulsión Humana somos doce profesionales desarrollando paralelamente a este otros dos proyectos, organización de rutas ciclistas por montaña y acompañamiento escolar en bicicleta, y colaborando en un tercero, la realización del plano de calles tranquilas de Alcalá de Henares.

Más información: @impulsionhumana