Holanda y las bicicletas, el equilibro holandés

La pasión de Holanda por las bicicletas no conoce límites

Holanda y las bicicletas. En esta vida nos asombramos muchas veces por lo instaladas que están ciertas cosas y asimilados algunos tópicos en muchos sitios.

Hablamos estos días, los enfermos de todo esto, de la grandeza de Flandes, de Roubaix, de las clásicas valonas, y a veces, con el presente presionando, no nos damos cuenta de que hablamos de cosas ancestrales, tan arraigadas en esos sitios que son parte intrínseca de la gente y el lugar.

Holanda y sus bicicletas

Pasa algo similar con la bicicleta y Holanda, un mito, un eco, que lejos de serlo, es más que nada un rasgo, como otro cualquiera, de la gente de ese país. Muchos de los que lean estas líneas habrán estado el Delft, en Utrech, en La Haya y en Amsterdam.

Yo lo estuve, en rol de peatón y me asombré con lo que vi, allí las bicicletas te arrinconan, literalmente, te dejan en un segundo escalón.

Cuando volví de allí hice un post sobre ellas por Amsterdam, las llamé las “vacas sagradas” porque alcanzan el nivel de deidad que tiene este animal en la cultura de un país como la India.

Estos días estoy leyendo un interesante ensayo francés sobre la bicicleta en las ciudades que habla no sólo del presente, también se va a los primeros tiempos de esta mágica máquina por las calles y la proyecta al futuro.

La bicicleta y la Gran Guerra

En el viaje al primer pasado, a los días originales, este libro cuenta cosas muy curiosas de los Países Bajos. Al parecer la bicicleta se trenza con la idiosincrasia que el país tuvo que adoptar durante la Gran Guerra.

Los Países Bajos, en medio de los bloques alemán e inglés, se declararon neutrales, ni con unos, ni con otros, y e ese inestable equilibrio la bicicleta, siempre en movimiento, representaba mejor que otro objeto la equidistante situación.

A ello se le añadió una red de pistas ciclables realmente amplia, si tenemos en cuenta el tamaño del país respecto a Alemania, por ejemplo, la comparación de 2600 kms holandeses contra 8500 germanos habla del tamaño de apuesta.

Estamos en el año 1938. También influyó la sequía de carburantes en la época, cosa que obligó a dejar los primeros coches por las ciudades bien aparcados en el garaje.

Y por último, y muy importante, como en el presente, la propia actitud de las personas encarnada en las asociaciones de ciclistas holandesas, que fueron muy activas en la promoción de la bicicleta e incluso en el coto a las posibles tasas que las autoridades quisieron cargar sobre la emergente máquina.

Aunque a grandes rasgos, esta pequeña historia es perfecta entender aquello y ver lo lejana que está por ejemplo España en esta materia, aunque sólo sea por la cantidad de años de desventaja que lleva.

Imágenes tomadas de www.dutchjewry.org & www.rionegro.com.ar

Las vacas sagradas de Ámsterdam

El imaginario que tenemos de la India, aquellos que no hemos tenido la fortuna de visitarla, nos habla de paisajes cargados de personas, en fluido orden y armonía, en torno a su río por donde pululan vacas que gozan de estatus divino y sagrado. Todo pasa por el respeto a estos animales. Sin saber el motivo de tal proceder, no es menos cierto que esta creencia, contada de película en película, de documental en documental, la tenemos bastante asentada.

Este verano tuve ocasión de pasar unos días de Ámsterdam. Ciudad bella, perfectamente trazada, orientada al negocio y bienestar, desprovista de los prejuicios y susceptibilidades que lastran otros lugares. Su milagrosa condición, ser una gran urbe con el mar amenazante de invadirla, no le impide transmitir un aire plácido, tranquilo y plano, muy plano, un lugar perfectamente “ciclable”.

Y así es, si hay un elemento sagrado, quizá por la vinculación comercial del lugar con oriente, en Ámsterdam son las bicicletas, las auténticas vacas sagradas de la ciudad de los canales. La jerarquía que entendemos en España de organizar todo con el peatón como primer elemento, es discutida a cada paso que damos por la capital holandesa. Ser peatón en Ámsterdam no es sencillo, pero no crean que hay conflicto con el ciclista, no, se acepta y punto.

Ríos, sin exagerar, ríos de ciclistas van, vienen, suben y bajan por Ámsterdam. Conocedor de muchos lugares en este viejo continente, incluso algunos dicen con raigambre ciclista, como las ciudades belgas, no he visto nada similar a la urbe neerlandesa. Es una invasión, pacífica sí, si quieren sutil, aunque no tanto, pero una invasión en toda regla que por ejemplo ha sacado el coche particular de su bello y enrevesado centro histórico. Logro que ya quisiéramos aquí.

Llegar a la estación central y al salir ver un parking sin paredes donde se almacenan en minucioso orden y colocación miles de bicicletas, todas candadas y poco menos que apoyadas unas otras es hacer la inmersión en una ciudad absolutamente diferente a todo lo que habíamos visto.

Ya en los años setenta Ámsterdam ofrecía estas pioneras imágenes, pero cualquier paso que se dé en el lugar supera con creces lo que el vídeo refleja. Dicen que aquí un 70% de los desplazamientos se hacen en bicicleta, me parece que el porcentaje se queda corto pues en verano, con una temperatura agradable y una ciudad sin más cuestas que algunos puentes de la zona nueva de canales, nadie se escapa a pedalear por este vergel de la bicicleta. En invierno la cosa cambia, pero no tanto como podamos imaginar. Pregunto a un taxista por las bicicletas con el frío: “Los días que nieva las dejan en casa, pero al siguiente día, una vez ha pasado lo peor vuelven a salir al unísono”. Con la naturalidad de las flores en primavera.

Un vergel por cierto que no muere en las calles, ni en las aceras en las que el peatón acepta con estoicismo puntuales invasiones de ciclistas urbanos, la cultura ciclista de este lugar se impregna en lugares, escaparates, tiendas y librerías, sobretodo librerías, ese lugar al que un servidor quisiera ponerle ruedas parar traérselas directamente a casa por la cantidad de libros, buenos libros, que sus estanterías ofrecen.

Por cuestiones de azar lo pude comentar con Pedro Horrillo, quien por cierto tiene su libro traducido al holandés por la salida que allí encuentra. Si el aficionado belga gusta de chips, cerveza y cuneta, el holandés da un paso más allá, y se entrega al placer de leer ciclismo, algo que en España mucha gente está descubriendo por la creciente oferta que ha entrado en el mercado. Esperemos que esta cultura cale. Hay muchos elementos que invitan a pensar que así puede ser.

PD Este artículo está escrito desde la más estricta ingenuidad. Sabía que iba a un sitio donde la bicicleta se apreciaba, pero no hasta el punto de empequeñecer el rol del peatón como nunca hubiera imaginado.

Imagen tomada de www.disfrutandoelmundo.com

INFO

Si el domingo queréis competir, esta carrera es por una buena causa 

KSIX patrocinador de la 5º edición de la Carrera solidaria Nick Sport, que se organiza dentro de las Fiestas del barrio de Horta el día 21 de Septiembre, en solo 5 años se ha convertido en un referente solidario cuyos beneficios por segundo año consecutivos irán destinados al Instituto de Trasplante de la Vall d’hebron de Barcelona.

En pasadas ediciones los beneficios fueron destinados a la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia y Caritas. La intención de esta carrera es crear un acto lúdico y deportivo abierto a todo el mundo para promover el deporte y la salud.

nick

Mª José Moscoso Atleta trasplantada hepática es la responsable de la organización del la carrera.  En Enero del 2013 le diagnosticaron un cáncer hepático y 3 meses después de una operación le comunicaron que tenían que realizarle un trasplante de hígado.

Tuvo que dejar el deporte profesional i comenzó una nueva etapa en su vida, pero con unos objetivos fijos; la lucha contra el cáncer ayudando a personas que estén pasando o que han pasado  por algo similar.

El objetivo de la carrera es colaborar con el IRVH (Instituto de investigación de la Vall d’Hebron), para que la investigación en el cáncer hepático ayude a mejorar los tratamientos y la calidad de vida de los pacientes, otro objetivo es concienciar a la población, afectados o no, de la necesidad de practicar deporte y llevar una vida saludable, para prevenir enfermedades y vivir mejor.

La carrera

– Carrera atlética de 5 Km en su 5º Edición, abierta a todo el público, dentro de las fiestas de Horta.
-Salida desde C/ Tajo y llegada a la Plaça Eivissa. Tendrá cronometraje oficial con Champion Xip y 1 h de tiempo para terminarla.
-Carrera especial  de 1.5 km para niños con síndrome de Down