Movistar hizo lo que tenia que hacer

Convendría que el pelotón hiciera una “sentada”, una especie de asamblea, una forma de poner en común muchas cosas que afectan solo y exclusivamente a quienes pedalean, sufren la intemperie, los látigos y la dureza del paisaje. Que fuera una “sentada” exclusiva de ellos y pusieran acento sobre cuestiones que cada poco vienen de forma recurrente a asaltarles y les deja, digamos que vendidos ante la gente que les sigue, anima y quiere tanto.

Es lamentable que situaciones como la de la moto en el Blockhaus nos priven de ver un buen espectáculo y tire por la borda el trabajo de profesionales que se entregan a su oficio a base de horas de sufrimiento y sacrificios familiares y personales, es lamentable que una moto pode las ilusiones de Geraint, Landa, Yates, Kelderman,… y les deje fuera de carrera sin haber podido mostrar sus cartas.

Todo eso es lamentable, pero también los son las consecuencias que se derivan, que no son pocas, y que a veces alimentan agrios debates que evidencian las gravísimas diferencias que existen en ese ente que pulula como un gusano por las carreteras de medio mundo llamado pelotón.

Como era de esperar ya ha habido voces acusadoras sobre Movistar y su estrategia de ayer, al no parar y seguir tirando una vez se supo de la caída los mencionados. A mí entender, los azules hicieron lo que debían hacer, y eso es seguir con el plan previsto porque una vez lanzada la carrera cualquier incidencia, injusta pero fortuita, que acontezca forma parte del tablero como en un parchís la casilla de casa.

Convendría que el pelotón decidiese qué hacer en estas situaciones y distinguir los escenarios realmente serios, como aquella caída camino de Huy cuando el Tour se quedó sin ambulancias para atender tantos damnificados, como las de ayer, en las que una moto condiciona de forma lamentable la carrera cuando ésta ya camina a full hacia el primer filtro serio de la prueba.

Movistar tuvo un plan y lo ejecutó, llevó a cuchillo a los rivales desde lejos, los maduró y los acabó rematando, mirad lo que dicen Kruijswijk y Van Garderen, iban al límite casi antes de subir, cuanto si más cuando las rampas piden “alegría”. Lo que le pasó a quienes se cayeron o salieron rebotados del toque de Kelderman con el motorista es triste pero entra en la cadena de sucesos que pueden, o no, influir sobre la competición.

Estar volviendo sobre lo mismo, cuestionando actitudes dando la matraca sobre si parar o no,… implica mi entender centrar el debate en su hacemos del ciclismo un deporte de riesgo cero o de riesgo menos uno, cosa que de por sí ya vemos que es ridícula. El ciclismo es peligro, es riesgo, es carretera abierta y elementos rodeándote, lo vemos últimamente mucho por desgracia, y romper esas condiciones sería matar parte de una emoción que el profesional acepta tácitamente cuando se sitúa un dorsal en la espalda.

Ahora bien, y aludiendo al celebrado Mourinho, ya querrá Nairo un «asalto blanco» a la maglia. A aquella historia de la bandera roja o no bandera roja del Stelvio, la hubo pero fueron más listos que Uran y los suyos, se une ahora la moto que se carga las opciones del Team Sky. Y como queda patente, las cosas necesitan de muchos ingredientes y siempre de algo de suerte.

Imagen tomada de FB del Giro de Italia

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Las mentiras piadosas de Nairo

La verdad sólo tiene un camino, ni izquierda, ni derecha, sólo un camino y ahora mismo es la que marca el pelotón guiado por el Team Movistar con Nairo Quintana en su punta de lanza. Genial, no cabe otro calificativo, este colombiano cuando se pone, se pone. En el Blockhaus, el colombiano ha roto el guión, ha atacado más de dos, más de tres, ha atacado cuatro veces, las necesarias, ni más ni menos que las necesarias.

Estaba obligado Nairo, por varios motivos. Su equipo ha sobrevivido al hackeo de la empresa madre, el viernes, terrible, pantallas azules y esas cosas, y ha sacado lo mejor de sí mismo. Veinticuatro horas después de la victoria de un tipo que derrocha clase y calidad, a partes iguales, Gorka Izagirre, el equipo trabajó perfecto, sin tacha. Trabajó tan bien, que el Team Sky no podrá, ni por asomo, escudarse en la caída que provocó la moto, hace falta ser desgraciado condicionar así la carrera.

No sé si Geraint hubiera estado con Nairo, no lo creo, con Dumolin, lo más posible, o Nibali, que algo tendría que decir, seguro, pero no le deis vueltas, esto es ciclismo, a veces ayuda a unos, en ocasiones a otros, Movistar había lanzado la carrera, no cupo duda, tuvo en su mano la carrera, la moldeó, la cinceló a su gusto y ponerlas en su orden.

Porque Nairo ha ganado por la mano, le empujaba el paisaje. Su equipo trabajó a la perfección, rompió la carrera a su favor y tuvo dos gregarios que podría capitanear cualquier otro equipo.¿Qué tuvo hoy Mollema que no tuvieran Amador o Anacona? es que es así, cuando se emprenden aventuras mayúsculas, se necesitan compañeros superlativos, Nairo los tuvo, y Nairo remató.

Le hicieron falta cuatro ataques al capo colombiano, a quien a día de hoy no veo en apuros en este Giro, pero claro, es el Giro, y a un minuto escaso está Vincenzo Nibali, y éste, por tomar un ejemplo, es capaz de reventarlo todo si le place, como Contador, no ganara él, pero puede impedir que otros lo hagan.

Nibali al margen, hay otros nombres que apuntan maneras en un Giro que en la segunda llegada en alto, la primera en la bota, la principal de los Apeninos, amenazan con sacar la cabeza. Tom Dumolin, el tipo que camina con diésel, que en la primera rampa se descuelga y cinco kilómetros después sigue con la misma merma.

No sé si Dumolin saldrá líder o no de Foligno, pero ahí está, y le convendrá a Nairo eliminarlo antes de la crono que sale de Monza, donde cuatro keniatas rompieron los límites del maratón hace. Con todo lo que hay por delante complicado será que no lo haga, no convendrá, por eso, que esperen al final.

El otro tipo para la general es francés, que recoge las cenizas de Laurent Fignon, y se postula. Lo celebramos, fantástico, Thibaut, el humilde y discreto pastor de los Vosgos, me parece un perfecto aspirante y uno de los pocos diques que le quedan por derribar a Nairo, un ciclista que encandila dentro de su sobriedad, aunque a muchos les repateé.

Nairo tiene el Giro donde quiere, que venía a preparar el Tour era una mentira piadosa que sólo se creía él. Tiene el Giro donde quiere porque si su equipo responde, como hasta la fecha, con esos gregarios que andan mejor que los rivales, un saludo a Tejay Van Garderen, Nairo puede enfriar, puede matar el Giro para nuestra desgracia y beneficio suyo, pues en el horizonte cualquier valoración que hagamos de su carrera incluye el Tour.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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