Andy Rihs o la incondicionalidad por el ciclismo

Andy Rihs JoanSeguidor

Fallece Andy Rihs, el filántropo del ciclismo

«Cuando alguien apuesta por el ciclismo como lo ha hecho Andy Rihs, en los momentos es muy meritorio. Él no sólo ha esposorizado un equipo también ha lucchado por el sector de la bicicleta, cogiendo una marca poco conocida, siendo un referente a nivel mundial y hacerlo encima como un equipo» nos cuenta Matxin.

Pero más allá de las consideraciones personales, y de lo que significa en la gente del ciclismo que ahora mismo, queremos hablar de la deuda que el ciclismo ha contraído con Andy Rihs.

Una deuda que no es pequeña.

La montaña rusa del ciclismo para Andy Rihs

Andy Rihs tiene dos épocas muy marcadas en el ciclismo.

La de Phonak sí que fue una prueba de fe, porque vaya cueva se formó en aquel equipo.

La guinda del positivo de Floyd Landis en el Tour de 2006 no es más que eso, la guinda, aunque dicen que un mazazo en toda regla.

El Phonak fue uno de los grandes equipos de la pasada década, con una plantilla que tuvo gallos en todos los campos y se fue, hastiada por el dopaje.

Fueron años de plomo, que ahora vemos posiblemente lejos, pero que pesan en el ánimo de quienes los presenciamos en directo.

La desbandada de marcas aún se recuerda y Phonak estuvo entre ellas.

Alemania, el ciclismo alemán, se quedó en el hueso, y en España, aunque más tarde, casi lo mismo.

BMC: la prueba de Andy Rihs

BMC responde a las siglas de «Bycicle Manufacturing Company«.

Andy Rihs decidió un día llevarse la marca a Suiza y divulgar la marca de nicho que quince años había creado Bob Bigelow en una enseña conocida con el Phonak.

Lo de BMC es un milagro que no se entiende sin la figura de Rihs y sin ella, a saber qué suerte correrá.

Una marca de bicicletas de ese tamaño sosteniendo un equipazo, lleno de figuras y no precisamente mal pagadas.

No fue la primera, creo que fue Cérvelo, pero su aportación ha sido de una década y la han seguido otros, de forma más o menos evidente.

Si un día nos asombramos por lo que cobraba una estrella en ciernes como Thaylor Phinney, no quiero saber lo que manejan Van Avermaet, Porte y cia.

Coleccionó campeones del mundo como Florentino balones de oro e incluso ganó el Tour con Cadel Evans.

Cuando Lefevere fichó a Gilbert, desde el BMC, admitió que los números del equipo «rossonero», no los podía ofrecer él a Philippe, y se negoció en base a resultados. Luego le ganó Flandes.

Pero no acaba ahí, la firma helvética tiene en su nómina al propio Julien Absalon, que es lo mismo que decir el mejor biker de la historia.

El ciclismo siempre ha sido un deporte personalista, pendiente de conocer al dueño de la empresa que diera el dinero necesario para arrancar.

Hubo un tiempo que los directores de equipo cerraban directamente con el amo, eso no es lo de ahora.

Con la pérdida de Andy Rihs, se pierde uno de los últimos eslabones de esa realidad.

Imagen tomada de BCM Racing Team

INFO

Todos los portabicicletas de Cruz… 

Ciclismo con nocturnidad

Tejay Van Garderen me parece uno de los ciclistas más grises del pelotón. Gran rodador, potente, perfil alto, apuntó fuerte ya en 2010, en aquel Dauphiné que Brajkovic le ganó a Contador en vísperas de su último gran duelo con Andy Schleck. Van Garderen dio un paso adelante que consideramos definitivo cuando vistió el blanco del Tour y dejó a un ganador vigente, como Cadel Evans, como segunda baza de su equipo. Parecía el salto definitivo, varios años después seguimos esperando.

Van Garderen salió de líder en la etapa de La Molina de la Volta a Catalunya, una etapa que de ninguna de las maneras fue normal porque el ciclismo asistió a un criterio que hasta la fecha no habíamos presenciado: la nocturnidad, sin duda un elemento peyorativo que adquirió toda su dimensión en el paso del martes al miércoles, con telefonazos, mensajes y no sé qué más, poniendo el tercer líder en una carrera del máximo nivel en menos de catorce horas.

A ver, el gesto de Rojas no entra ya a debate, no al menos para mí. Hubo toque, posiblemente no se influyera en el resultado, pero los rivales protestaron y se les dio la razón a tramos. Que los equipos se agarren a ese toque de Rojas habla de cómo están las cosas, no se regalan ni las migajas, hasta dar los buenos días cuesta dinero, y eso es algo que no es criticable, cada uno es muy libre de ejercer la queja, pero sí da la medida de la competencia. Esta gente no hace kilómetros ni mueve estructura ni personal para que se le tome el pelo.

Dicho esto, viene la segunda parte del relato. Valverde dijo querer pasar página, hizo bien y no porque otras veces le beneficiaran, en esta vida las cosas van y vienen, si no porque no cabe más lamento. Lo triste y lo alarmante es quién decide que lo se acuerda el martes por la noche entre los implicados y los jueces no vale, lo triste y alarmante es la excepcionalidad del momento, decidirlo de noche y argumentarlo de día, lo triste y alarmante es saber qué hilos se mueven, cómo se mueven y quién los mueve. Eso es lo que deja al aficionado indefenso y alejado de saber lo que pasa realmente.

Que el mamoneo en el deporte profesional es moneda de cambio es un secreto a voces, pero la nocturnidad tan obvia que ha movido la descalificación del Movistar es lo que, 24 horas después, nos sigue dejando perplejos.

Yo si fuera garante de una marca ajena al ciclismo pero que invierte en él, como la telefónica, no me gustaría nada que el nombre de mi empresa se viera vinculado a una descalificación eso es obvio, pero es que la historia es tan tétrica que habla mal de ciclismo, sus mentores e incluso sus actores, porque en el fondo quienes impulsan la reclamación son dos marcas de bicicletas, quienes, en su renovado poder en el mundillo no cejan en ganar terreno, introduciendo debates muy complejos, dígase freno de disco, o con acciones como la reclamación por algo que es hilar muy fino.

Creo que a Van Garderen y a BMC les asiste la razón, pero yendo a este extremo dejan bien claro cuál es el nivel y cómo se las gastan en la “familia ciclista”. Es obvio, como hemos visto otras veces, que este episodio está incompleto, veremos más entregas.

Imagen tomada de FB Volta a Catalunya

INFO

Prueba a hacer los últimos kilómetros de la Milán-Sanremo desde el salón de tu casa

Tour de Francia #9, la contracrónica

En líneas generales no nos duelen prendas diciendo que la novena etapa, corrida bajo la modalidad de contrarreloj por equipos, constituyó una lucha vibrante entre las veintidós formaciones que participaron con un pedaleo perfectamente sincronizado ante la presencia de multitud de aficionados apostados al borde de la carretera, delatando un ambiente festivo y a la vez singular a lo largo de un trazado que separaba las poblaciones de Vannes y Plumelec, en plena Bretaña francesa. Todo un espectáculo admirable y digno de contemplarse.

Sobran palabras

Tampoco hay que afirmar que las diferencias de tiempo registradas fueran notables, dado que de las escuadras en liza veinte quedaron encerradas dentro de los dos minutos, una cifra asumible, pero no notable. El sector, vale decirlo, poseía un recorrido más bien complicado que cubría la distancia de 28 kilómetros.

El espectáculo fue vibrante, electrizante y de una acción milimétrica llevada a cabo por parte de los esforzados ciclistas, que se desenvolvieron con particular maestría, habilidad y fuerza. Nos complació el poder constatar que no se produjera accidente alguno que echara por tierra tan magnífica demostración de acople entre hombres y máquinas, en perfecta armonía al compás de un imaginario y vehemente ritmo musical.

Habrá que esperar a las próximas etapas

Podemos elogiar con justicia a los primeros equipos puntuados, sea la escuadra estadounidense BMC Racing Team, la primera clasificada, con un segundo de ventaja sobre el Sky Team, que logró ser segundo, con la virtud de llevar en sus filas a su líder, este hombre originario de Kenia llamado Chris Froome.

Cabe hacer mención del equipo español Movistar Team, que fue tercero, con cuatro segundos de desventaja, que cuenta con el concurso del colombiano Nairo Quintana y del español Alejandro Valverde. A continuación puntuó el equipo ruso Tinkoff-Saxo, que perdió veintiocho preciosos segundos, que afectaron a nuestro máximo exponente, el madrileño Alberto Contador.

¿Y cómo se dibuja la clasificación general?

Aparte del liderato que protagoniza Christopher Froome, que constituye de largo el máximo favorito del Tour, y al que separan actualmente doce segundos del americano Tejay van Garderen, hemos ser sucintos al nombrar algunos ciclistas más para mejor conocimiento de la situación actual. Recalcamos al decir que quedan todavía dos semanas por delante para dilucidar o aclarar mejor las cosas en esa vibrante competición. No olvidemos la presencia de las estribaciones pirenaicas, y luego, algo más tarde, al tener que enfrentarse los sufrientes de la ruta con los contrafuertes alpinos, que, dicho sea de paso, poseen por tradición más importancia y peso específico.

Veamos cómo sigue la tabla de la clasificación general, que es lo que en realidad importa: figura el belga Greg Van Avermaet (3º), a 27 segundos; el eslovaco Peter Sagan (4º), a 38 segundos; el español Alberto Contador (5º), a un minuto con 3 segundos; el colombiano Rigoberto Urán (6º), a un minuto con 18 segundos; el otro español Alejandro Valverde (7º), a un minuto con 50 segundos; el británico Geraint Thomas (8º), a un minuto con 52 segundos, y el colombiano Nairo Quintana (9º), a un minuto con 59 segundos. Así queda nuestra baraja en juego tras esta actuación fugaz por equipos que acabamos de vivir. Alguna deducción o sentido había que entresacar de nuestra mente.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB del Tour de Francia

#RadioVuelta – Semana 8

#Trend Empieza la pasión belga

Aunque parezca que llevemos una eternidad de carreras, a nadie se les escapa que el primer punto de inflexión de la temporada es esa carrera gélida muchas veces llamada Het Nieuwsblad. La edición 2015 de esta preciosa carrera, de la que en ocasiones prescinden las estrellas, quedará en la retina por el increíble final en el que jugaron la ineficiencia del Etixx -muchos recursos nula resolución- y flema británica de Ian Stannard, quien nunca habría imaginado un desenlace tal rodeado de tantos rivales y tan buenos. Al día siguiente el equipo belga tomó el comando con su ariete, Mark Cavendish, que infringió una simbólica derrota en Kuurne a Alexander Kristoff, pues el noruego se ha granjeado una aureola que no para de crecer.

#Click Caras que hablan de la decepción

A la derecha Niki Terpstra, al otro lado Tom Boonen. Pedirles una sonrisa en ese momento sería solicitarles un imperio. Mientras esperan que Ian Stannard suba al podio, ambos repasan lo que acaba de suceder. Han sido partícipes en una de las peores actuaciones corales que se recuerdan. Un tres para uno donde gana la individualidad. Especialmente cabreado debe estar Terpstra por la obsesión de guardar siempre la baza de Boonen por encima de otra.

#Profile El valor de Ian Stannard 

Ian Stannard siempre ha sido un ciclista muy apreciado en su país. Integrante de la selección olímpica del Team GB, se ha prodigado poco por los podios quizá por estar muchas veces al servicio de otros. Su palmarés sólo tiene cuatro triunfos y dos de ellos en la Het Nieuwsblad. En la segunda de ellas demostró una flema terrible midiéndose con tres rivales del mismo equipo como pocas veces habríamos predicho viéndole tan brutote como se le ve.

#Clipping

Astana vuelve al ojo del huracán. Las celebraciones del Astana y sus integrantes en una concentración hace unas semanas estaban sujetas a muchas interpretaciones. La UCI mantuvo la calma y ha vuelto a la carga. Ahora mismo el equipo del ganador del Tour, una de las cinco estructuras más sólidas del ciclismo mundial, está pendiente de un hilo con el año ya iniciado.
Thomas Dekker quedó en el camino. El récord de la hora, ese reclamo al que muchos se han apuntado, parecía que iba a estar al abasto de muchos y sin embargo Dekker se quedó a puertas como Jack Bobridge. El holandés eligió el escenario de Francesco Moser en un intento mudo de referencias.
El Team Sky encuentra el tono. Parece que, al menos a priori, el equipo inglés esta en su mejor momento con vistas a las clásicas de primavera. El cuadro de Brailsford ha vuelto a ganar la Het Nieuwsblad, la tercera de su historia, pero casi iguala el casillero del Etixx. Ahora cabrá ver qué plan trazan para la recién empezada primavera que tan mal se les ha dado años atrás.

#Hashtags by @LiveCiclismo

La conquista del gremio de la bicicleta

BMC Racing Team, Cannondale, Team Giant Shimano y Trek Factory Racing, más la aportación de Merida al nombre de Lampre, son la parte notoria de una realidad que a muchos llama la atención. El gremio de la bicicleta se ha lanzado a esponsorizar las grandes estructuras del ciclismo, en una acción tan simultánea desde tantas enseñas que si bien no es nueva, sí destaca por la cantidad de marcas de bicicletas que se han decantado por entrar directamente en el escaparate ciclista.

El primer ejemplo de esta nueva fiebre patrocinadora por parte de las mejores marcas llegó hace exactamente con Carlos Sastre y el Cervelo. Aunque enseñas “bicicleteras” ya habían lucido en los maillots como principal sponsor, el equipo que surgió al calor del ganador del Tour de 2008 se tornó la primera experiencia de algo que ahora mismo es tangible. Aquella situación no fue sencilla y no tuvo final feliz. Sastre acabó quemado y la marca canadiense se declaró incapaz de sacar adelante los números del equipo insertándose en el seno del que hoy es Garmin.

Sin embargo de todo aquello algo quedó y ahora el World Tour tiene un actor en las bicicletas que antes el ciclismo de elite no tenía. La situación dio origen a un post de nuestro compañero Luis Román que afirma, no sin preocupación, que las inversiones de marcas de bicicletas son excesivas y no hablan bien de la imagen del ciclismo. Aunque creo que mucho de eso hay, también nos gustaría desvelar un aspecto positivo y no es otro que la propia fortaleza del sector.

Si Cervélo tiró la toalla por la inviabilidad del proyecto, ahora vemos que muchas marcas emprenden al mismo tiempo. Entendemos que lo hacen con bases sólidas, si bien sus circunstancias son variopintas pues en el caso del BMC, todo es capricho de un millonario, y en el de Merida no hay otra motivación que acompañar, y nunca liderar, el proyecto.

No obstante el grado de implicación es interesante sobre la salud del gremio y también sobre el compromiso que muestra con “su” deporte. A ello, por eso, nos gustaría que se sumaran otros escenarios, por ejemplo el de ver a estas marcas hacer lobby para que la bicicleta tenga su cuota en la sociedad, pues en la democratización total y absoluta de este medio también va su supervivencia. Por otro lado, estos patrocinios conllevan una mejor divulgación de marcas que compiten en un mercado confuso de ofertas y prestaciones donde muchos intermediarios y grandes centros de distribución también meten baza.

En esta “carrera” el ciclismo sólo puede salir beneficiado por la evolución tecnológica a la que las marcas han de confiar si quieren seguir en el circo. Sabido es por ejemplo el nivel de exigencia del Team Sky para con Pinarello, o la excelencia que alcanza Specialized sirviendo a Omega y Saxo al mismo tiempo. Si hasta la posibilidad del fichaje de Chris Horner por el Caja Rural tenía a Vivelo Bikes como garante financiero de una operación que quedó en “stand by”. Ahí vemos el renovado poder de estas empresas.

Con todo, si algo queda dañado es el poder de gestión y sobretodo de convicción del ciclismo que ve como sus propios proveedores salvan los presupuestos de sus equipos. No creo que resulte complicado vender las bondades de un equipo que corra el Tour, un evento que para muchos es el más importante mediáticamente de cuantos se celebran en deporte mundial. Si con estos mimbres no se puede hacer un cesto de calidad, algo falla.

Y por último qué quieren que les diga, pero prefiero estos patrocinios, más endogámicos si se quiere, que no esa burbuja de inversión de dinero público por parte de regiones y comunidades como en España. Hace ocho años este país tuvo equipos de Murcia, Valencia, Illes Balears, Galicia, Andalucía, Fuerteventura,… ver el plantel de equipos en España era como memorizar el estado de las autonomías. Luego vino la crisis y se fue todo al garete.

No obstante, y a pesar de esto último, no cabe duda de que al ciclismo le conviene parar, respirar, tomar resuello y volver a picar esas puertas que un día sí se abrieron.