«Pañuelico solidario», una propuesta sanferminera de Caja Rural

Ofrenda equipo Caja Rural JoanSeguidor

El «pañuelico solidario» que impulsa Caja Rural busca ayudar a Cáritas y la Casa de Misericordia

Sin perder de vista su vertiente más solidaria, el equipo se ha sumado a la iniciativa del ‘Pañuelico Solidario’, impulsada por Caja Rural de Navarra para recaudar fondos a favor de Cáritas Diocesana de Pamplona y Casa de Misericordia de Pamplona.

En la mañana de hoy lunes, Julen Amézqueta, Jonathan Lastra y el mánager Juan Manuel Hernández fueron los encargados de visitar a San Fermín en la Iglesia de San Lorenzo para ofrecer el pañuelico en un año tan atípico en el que no se podrá disfrutar de las fiestas patronales. Una ofrenda a modo de agradecimiento por la protección de San Fermín en cada carrera.

Juan Manuel Hernández (mánager de Caja Rural-Seguros RGA): “Estamos ante un año atípico para todos y desde Caja Rural-Seguros RGA hemos querido sumar todo nuestro apoyo al ‘Pañuelico Solidario’. Se trata de una gran iniciativa en la que todo lo que se recaude se destinará a ayudar a Cáritas y la Casa de la Misericordia. Y si este pañuelo tiene tanta fuerza es gracias a San Fermín. Él es la esencia y por ello hemos querido homenajearle en estos días previos a unas fechas tan especiales. Por primera vez en mucho tiempo no se celebrarán sus fiestas, así que por ello hemos querido hacerle entrega del ‘Pañuelico Solidario’ y pedirle protección para la vuelta a la competición. Gracias a San Fermín son muchos los que ya se han sumado a esta iniciativa, y desde Caja Rural-Seguros RGA también hemos querido sumarnos”.

Hasta el próximo día 5 de julio se puede colaborar en esta bonita iniciativa y ayudar a los que más lo necesitan comprando un pañuelico en http://pañuelicosolidario.com.

«Creo que los presupuestos no van a ser tan magníficos como hasta la fecha» Xabier Muriel

Caja Rural ciclismo JoanSeguidor

El Caja Rural-RGA luce músculo en un contexto de crisis

Hacía días que queríamos hablar con alguien de Caja Rural-RGA, porque los días pasan y los efectos de esta crisis pesan.

Xabier Muriel nos explica los fundamentos de un equipo que nada en un contexto muy complejo del que seguro el ciclismo va a salir muy tocado y llegamos a una conclusión, el ciclismo que viene va a ser más modesto, más eficaz y necesariamente más humano.

Leemos sobre equipos que realizan retoques en los presupuestos, en los salarios de los corredores y staf ¿cuál es la situación en Caja Rural-RGA?

«El patrocinio no se ha tocado en esencia, eso por el momento nos da una tranquilidad«

Caja Rural está en una buena situación, pues

«Dentro de lo malo del momento, es una entidad que está menos afectada que otras»

Eso es un bálsamo

«Da tranquilidad desde luego, en medio de tanta incertidumbre es lo mejor que podemos escuchar, y lo sabemos desde la segunda semana del confinamiento»

¿Cómo se reparte el presupuesto del equipo?

«Caja Rural y RGA Seguros aportan el 90% de presupuesto, hablamos más o menos de unos cuatro millones»

¿En 2021 seguís»

«Sí, en 2021 seguiremos»

¿No se han contemplado reducciones?

«No por el momento, aunque no se descarta algún ERTE si seguimos sin competir«

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Ocho semanas de confinamiento ¿cómo es la relación con los chavales?

«El contacto es el normal, nos hemos readaptado en la forma de comunicarnos dando un salto en lo digital. Quedamos todos un par de veces por la semana, charlamos de nutrición, rendimiento, psicología… pero también para charlar de la vida, de lo que nos rodea»

Esto os afecta como a cualquier ser humano

«Así es»

¿Cómo seguís a los ciclistas?

«Hacemos una monitorización de toda su actividad, hacen sus entrenamientos y los suben a una plataforma común»

¿Ha habido mucho perjuicio por este periodo?

«La forma puede bajar entre un 10 y un 15% en dos meses, ahora volver a salir a las carreteras paliará algo la merma. Sin embargo, el principal problema es la falta de competición»

¿Tanto merma la falta de competición?

«Sin duda que sí. Es que existimos para la competición. Juega mucho en la forma del corredor porque le obliga a mejorar año a año y trabajar duro para estar ahí. Con la competición aseguras que un corredor crezca en forma un 2 ó 3% anual»

¿Psicológicamente?

«No estamos ajenos a lo que pasa y nos rodea, luego están los corredores y sus circunstancias, los hay que lesionados, que son jóvenes, que acaban contrato… nos afecta a todos. Por ejemplo, tenemos staff que trabaja por días, todo eso se ha ido al traste. Todo es incertidumbre ahora mismo»

La incertidumbre va con el deporte profesional, pero estar en casa tanto tiempo…

«El ciclista se mueve, entrena en las carreteras, viaja a las carreras, está mucho tiempo fuera de casa. Ha habido de todo, a algunos les ha costado mucho, a otros menos, pero de seis semanas así también podemos sacar cosas positivas«

¿Cosas positivas?

«Ahora hablas con los chavales, que pueden salir, y te dicen lo felices que les hace tener esta profesión, sobre la suerte que tienen. Valoran unos kilómetros en bicicleta como oro en paño. También se ilusionan porque la competición sea una realidad de nuevo. Con todo creo que gestión de la incertidumbre nos mejora»

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Ha quedado claro el calendario del World Tour pero ¿y el otro?

«En teoría el 15 de mayo la UCI dará pistas sobre los calendarios continentales. Debemos ir completando los huecos, ir a la Vuelta es capital para nosotros, pero hemos tenido alguna confirmación de una carrera del World Tour»

Ahora mismo por eso todo está muy en el aire

«Sí claro, por ejemplo teníamos mucha actividad para el mes de septiembre y todo está pendiente»

¿Saldrá el ciclismo de ésta?

«Va a haber mucha criba, desde luego. Se avecina un invierno 2020 potente, a ver qué carreras sobreviven al parón impuesto. Espero que la UCI reflexione sobre las invitaciones y otras carreras que sin ser tan grandes también forman parte del ciclismo»

¿La UCI también tendrá que valorar quién sale de ésta?

«Así es, ver quién sale y quién no adelante. Caja Rural tiene un proyecto potente»

¿Se podrá mantener este nivel de gasto en el ciclismo?

«Creo que los presupuestos no van a ser tan magníficos como hasta la fecha«

¿Hay una burbuja en el ciclismo?

«En cierto modo sí, y no lo digo yo, los presupuestos se han disparado y se va a recolocar todo»

Pero este escenario premia sobre todo a proyectos con los pies en el suelo

«Sí, el nuestro lo es, sin un presupuesto boyante, pero siendo sólidos«

Llega el momento de sacar a relucir esa solidez… el ciclismo lo necesitará porque no es sencillo lo que viene y el paisaje va a cambiar…

Imagen: Vuelta Andalucía

El fichaje de Sebastián Mora

Sebastian Mora JoanSeguidor

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Con Sebastián Mora, el Caja Rural invierte en un pistard y potencial medallista olímpico

Que el ciclismo en pista en España no es del agrado de los directores de equipos de carretera es algo que creo ha ido pasado de generación en generación.

Que casos como el de Sebastián Mora, recién fichado por el Caja Rural, es una excepción, otra evidencia.

Tanto, y tan contada con los dedos de la mano, que nos podemos acordar de los últimos grandes pistards afortunados que han dado este paso.

Hace ya tiempo Sergi Escobar, con dos bronces olímpicos, en el Illes Baleaers.

Y no hace tanto, Eloy Teruel en el Movistar.

DT-Swiss Junio-Agosto

La suerte de ambos fue efímera, no estuvieron mucho en «chez Unzue», pero al menos cuentan como antecedentes.

Ahora Caja Rural ficha a Sebastián Mora, un chaval de Vilarreal que trabaja en Tokio 2020 con la vista y estaba sin equipo.

Increíble pero cierto, sin equipo.

Sebastián Mora compite contra pros, contra parejas de americana algunas aposentadas en el World Tour, sin equipo.

Al menos las necesidades de Caja Rural de puntos UCI y gente que ayude a sus velocistas en las llegadas, han confluido para que Mora sea verde el año que viene.

Y es que es lo de siempre, nunca sabremos el nivel de mérito que tiene esta gente de la cual muchos se preocupan una tarde de agosto cada cuatro años.

Antes fue Río, ahora Tokio, y por medio el desierto.

Pero la pista se lleva, combina con la carretera, lo dicen muchos y los resultados de esos muchos, y espero que Sebastián Mora pueda demostrarlo.

Igual que con la nitidez que dice que él, la pista, la seguirá priorizando.

Claro que sí.

Que ese estigma de ser pistard en este lado de los Pirineos sea un recuerdo y equipare a España a los grandes ciclismos del momento.

Mi primera Vuelta

Los primeros recuerdos que me vienen a la cabeza de esta Vuelta es la salida de la contrarreloj por equipos. Fue una sensación increíble. Mi primera Vuelta a España y corriendo con los mejores ciclistas del mundo. Fue un día de esos que marcan. Aunque toco sufrir, disfrute mucho.

Pero yo ya había estado en la Vuelta, en la Vuelta júnior hace diez años. Por aquel entonces estaba en la categoría “Escuelas”. Tuve que hacer dos competiciones (Zamora y León) antes de llegar a Madrid. La experiencia fue bonita aunque no hice una buena carrera. La bicicleta no era mía porque nos la dejaban y, bajando por la Castellana, no me daban los pedales ya que por aquel entonces era muy bajito y no tenía mucho peso. Del puesto ni me acuerdo. Creo que entre los veinte primeros pero no me acuerdo.

Por eso cuando me vi ahí, en la rampa del primer día fue un sueño cumplido. Ya sabía, desde los campeonatos de España,que estaba en la pre-selección de los corredores que iban a disputar la Vuelta. Nada más que me dijeron esa noticia, me concentré para llegar en las mejores condiciones por si tenía la oportunidad de asistir, como finalmente así fue.

La preparación fue muy dura. Estuve centrado cerca de dos meses. El primero de ellos me lo pasé en Andorra en una concentración en altura. Hice muchísimas horas y muchísimas series. Fue un mes muy duro. Luego ya en el segundo mes tenía competiciones como la Klasica de San Sebastián y la Vuelta a Burgos. Después me fui a Béjar cuatro días para hacer los últimos retoques a la preparación y enfocar la Vuelta con las máximas ilusiones posibles.

Como no podía ser de otra manera me asaltaron los nervios, muchos nervios. Ya una semana antes de empezar me dolían un montón las piernas y no iba bien entrenando pero sabía que era por los nervios que me tenían agarrotado. En cuanto echamos a rodar los nervios desaparecieron y las buenas sensaciones empezaron a llegar.

He pasado días buenos y días muy malos. El peor día que he pasado sin duda fue la etapa del Aubisque. No sé qué me paso pero a falta de 80 km no podía más y me quedé. Menos mal que venían corredores por detrás e hicimos una buena etapa para poder llegar a meta sin peligrar con el fuera del control. Con todo, estoy contento de cómo me ha respondido el cuerpo. He acabado cansado pero no muerto así que estoy contento.

Mi mejor día fue la cuarta etapa. Me metí en la fuga buena y llevaba unas piernas excelentes. Cometimos un error y lo pagué caro. Yo creo que ese día podía haber quedado más adelante que el noveno, pero bueno, para eso iba este año, para aprender con vistas al año que viene y evitar los errores que me hacen perder carreras.

Es un lujo para la Vuelta a España que los mejores corredores vengan a correrla. La temporada es larga y que vengan a correrla es de agradecer. La verdad que había poco tiempo para ver los paisajes. Íbamos demasiado rápido todos los días como para ir viéndolos. Me gusto la zona de los Lagos de Covadonga.

La conclusión que saco es buena. Dos fugas más dos pódiums es un buen balance teniendo en cuenta que es mi primera gran vuelta y mi primer año en profesionales. Está claro que a toro pasado se podía haber hecho alguna cosa más pero he salido contento.

De la temporada también estoy satisfecho. Al principio me costó más de la cuenta adaptarme a las horas de competición. Hasta que no fui a correr a la Tirreno Adriático no empecé a ir bien. Desde esa carrera mis piernas cambiaron y ya iba a las carreras con más garantías. También ganar mi primera carrera en profesionales y hacer dos top10 en generales finales es para estar bastante contento.

Por cierto, a la Vuelta me llevé dos libros, pero al final no me leí ni dos páginas. Había poco tiempo y el poco que había no tenía ganas de hacer nada.

Por Jaime Rosón

Imagen tomada del FB del Caja Rural

Con Movistar no basta

La resaca de la Vuelta ha dejado buena noticia que llevaba tiempo perfilándose, la renovación del patrocinio del Team Movistar. Recuerdo cuando la empresa telefónica entró en el ciclismo, hicieron falta llamadas de socorro y telefonazos del más alto nivel para que el ciclismo español no se quedara sin una de sus estructuras emblemáticas, la que arrancó allá por los ochenta con Reynolds y pasó de mecenas en mecenas y estrella en estrella hasta dar con el bloque que ha consolidado el triunfo de Nairo Quintana en la Vuelta a España.

Sencillamente, sin Movistar no sé qué habría sido del ciclismo español estos años. Desparecido el Euskaltel hace tres, sin opciones de sacar un equipo que acompañe al Caja Rural, la presencia de los azules en el WT ha sido la manera de mantener con un hilo de vida este ciclismo español en el máximo circuito. Por medio el panorama se ha quedado sin equipos y casi sin carreras. Un panorama muy triste y sombrío que ahora quizá alcance el inicio de sus efectos, cuando las grandes figuras o se retiran o demuestran no estar como antaño.

La clave, la madre del cordero es la clase media, aquella franja de ciclismo que, como en la vida, compacta la masa de profesionales y da salida a la mayor cantidad posible de talento. Necesitamos otro Caja Rural, es vital, hay gestiones y esfuerzos, se dicen muchas cosas, pero no hay manera. Escudarse en el doping es una entelequia, en la crisis, lo mismo, quizá es que no se hace bien, que el ciclismo no se vende como antaño y que hay quedar mucho más a los patrocinadores para que su inversión no sea a fondo perdido. La época de pedigüeños y ayudas públicas es un capítulo de la historia, pero no el presente.

Vemos que hay equipos que prefieren quedarse en elite y no dar el salto a continental, el paso intermedio, porque prefieren ser cabeza de ratón. Además calendario es exiguo para estos equipos, o te vas fuera o no corres, y si lo haces en España soñar con la televisión es una quimera.

Es obvio que muchos han tenido que irse, lo contamos con David De la Cruz, ojo único ganador de etapa español en la Vuelta, y ha pasado con sigilo por medios volcados en el ganador colombiano y su equipo. El problema son los más que no pueden dar el salto porque o no tienen la calidad de los que se han ido en el momento de explotar o no tienen oportunidades en casa. Ahí está el problema, agravado además por el desánimo que cunde en categorías inferiores que no ve salida.

Movistar tiene obligación de sacar talento patrio hasta cierto punto. En estos años han hecho acopio de los mejores ciclistas jóvenes a este lado de los Pirineos, entre otros dos ganadores del Porvenir como Rubén Fernández y Marc Soler, cada año suben uno o dos chavales, pero el resto de plazas deben ser para ciclistas hechos por el exigentísimo World Tour, aunque a veces se hace complicado entender ciertos fichajes como Gadret, Szmyd o Bennati, más allá intereses que se nos escapan.

En España, por eso, ocurre algo muy curioso. Tenemos cierta tradición ciclista, contamos con una base interesante en manos de gente muy valida, una base no obstante que lamentablemente no para de deteriorarse. También hay una grande como la Vuelta, que tiene buenas audiencias y el público se aproxima. Se dice el ciclismo es perfecto para vender las bondades turísticas, en un año récord, y sin embargo ni Dios invierte en ciclismo más allá de los que llevan unos años haciéndolo. ¿Qué falla en este puzzle?

Imagen tomada del FB de Caja Rural

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Dopaje pobre vs dopaje rico

El año no ha hecho más que romper a correr y ya tenemos el primer susto, el primer positivo de la campaña, el de Alberto Gallego. He querido dejar pasar un poco, coger distancia, leer aquí y allí, antes de emitir cualquier comentario, que como siempre estará sujeto a interpretación.

La primera consecuencia es la de siempre en estos casos, la sorpresa del afectado, una sorpresa muy relativa, pues se disfraza de imprudencia por comprar algo que no está en el canal del equipo y de paso ingenuidad, porque sabiendo como están las cosas, jugársela de esta manera es increíble. Lo siento pero el castigo está proporcionado al error.

Y ese es el problema, que ha pasado tantas veces lo increíble en el ciclismo, que el mundo está insensibilizado. Su equipo lo fulminó, la afición pasa de puntillas, los medios cuestionan su inteligencia y sólo se oye algo a su favor en su entorno más cercano.

Yo entiendo perfectamente está reacción, porque hay que ser muy inconsciente para hacer esto, más teniendo en cuenta tu pasado reciente, cuando un día, de buena tarde, te ves con Nairo y Contador en el Port de Bales a diez días del inicio del Tour, ambos en su mejor versión. Eso, que con un trabajo imposible, ya es complicadísimo de por sí, te pone en la diana, al margen de otras consideraciones.

Dice que hará contranálisis, puede jurar en hebrero, su equipo le ha deseado suerte en el empeño, pero ese hueco que le costó una vida lograr es muy complicado que vuelva a tenerlo. Me hizo gracia leer lo de dopaje rico y dopaje pobre respecto a la sustancia que ha pitado, la misma que Ben Jonson hace casi treinta años en Seúl. La verdad es que rudimentario suena, pero yo lo de dopaje rico y dopaje pobre lo veo por otro lado.

Lo veo por la situación en la que un ciclista en el momento de pitar, y a espera del contranálisis, ya es expulsado del equipo. No se le guarda la plaza, dos años en barbecho, como se hizo con Alejandro Valverde, por ejemplo. Eso sí es dopaje rico vs dopaje pobre. En esto, como no podía ser de otra manera, el nombre cuenta.

El calendario amateur español y el ciclismo portugués no quedaron muy bien en toda esta historia, se les ha dibujado como una caverna donde no hay reglas. Uff, mala prensa para dos caladeros naturales de ciclistas españoles, si eso es una jungla, qué será el profesionalismo dirán aquellos que tienen el foco sobre España hace tantos años.

Otra lectura tiene que ver con el Caja Rural. Surgen comentarios sobre su temporada pasada, sus triunfos y si chuleaban o no a los World Tour. Sinceramente creo que los verdes han hecho muchas cosas bien para pensar que todo es en base a los hervores del dopaje, pero lo que está claro es que, a pesar de la explicación del pasaporte biológico, el equipo navarro está también en el punto de mira de muchos y deberán ir con pies de plomo.

Sea como fuere vuelvo a lo que una vez dijo aquí un técnico como Mikel Zabala, estamos mejor que nunca pero con la peor imagen de siempre. Quiero creerle, pero estas cosas, las del amigo Gallego, esa imprudencia, junto a otras, como las actitudes derivadas de aquel “agarra” coche de Nibali en la Vuelta, hacen pensar que esto no está tan bien como se dice, y ojo, que siempre lo he dicho, el ciclismo es la punta del iceberg, pensar que esto es sólo un mal propio de las dos ruedas es negar la mayor, y si no, mirad el tema de Gallego, las remuneraciones de los ciclistas y comparadlo con las terribles tarifas que movía Eufemiano para entender que el «core» del negocio es imposible que esté aquí.

INFO

Que os queréis ir de vacaciones con la bicicleta… os interesará saber de Nacex Promo y la forma de llevarla sin colas ni molestias

El otoño de un ciclista con objetivos

Este relato de Eduard Prades enlaza directamente con éste y no es más que el retrato de la vida misma, aunque traqueteada por el trajín de una bicicleta machacada por los kilómetros.

Creo que el camino ha sido demasiado largo, hace años que demostré que éste era mi sitio, pero el deporte es así. Los tres años de amateur, con Azysa y Camp de Tarragona-Mopesa fueron muy buenos, consiguiendo victorias en las mejores carreras, sobretodo a las órdenes de Antonio Pineda, con el que me hice un corredor más regular y rematador.

Durante un año y otro, todo eran alegrías, siempre parecía que daríamos el salto, pero llegaba octubre, noviembre, diciembre… y las posibilidades se habían esfumado una vez más. En esos momentos sólo los ánimos de los míos me hacían seguir y, también es cierto, la poca perspectiva de trabajo que azotaba el país pues corriendo en amateur ganaba más que muchos continentales o trabajadores. Además esos años en invierno me sacaba dinero trabajando en el campo, recogiendo mandarinas y naranjas de nuestras fincas.

El paso a Caja Rural ha tenido un gran culpable, Antonio Pineda, quien siempre estuvo intentando colocarme allí, sin embargo, obviamente, al ser un equipo que también dispone de estructura élite-sub23, debía prevalecer el paso de sus corredores.

Cuando ya pasé a continentales en Portugal y conseguí la victoria de etapa y general en GP Joaquim Agostinho, Caja Rural se interesó por mi, estuve muy cerca, pero finalmente no llegó. La desaparición de Euskaltel creo que tuvo bastante que ver.

Aún así Juanma seguía interesado y pude volver a realizar una buena temporada que servía de aval para que mi representante pudiera conseguir un contrato y así fue: estando yo en Japón se cerró definitivamente. Siempre recordaré el momento en el que nada más finalizar la etapa en la cima del volcán Ijen en Indonesia: Airan -Fernández- de golpe me exclama dentro del coche “¡cabrón!”(de cachondeo y dándome la enhorabuena) por fin se había hecho oficial y se había enterado antes que yo.

Ahora ya he completado mi año en Caja Rural con un calendario muy bueno y bastante acertado. He corrido prácticamente todas las carreras nacionales que me gustan, empecé con Mallorca, Almería y Murcia, Andalucía, unas clásicas en Francia e Italia, Catalunya, las clásicas vascas, Castilla y León, Turquía, Madrid, Noruega, Philadelphia y Canadá, Campeonato Nacional, Ordizia, Volta a Portugal, Tour du Lomousin, cuatro clásicas en Italia, Tour de Gravaudan y para terminar con tres clásicas más en Italia.

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El mejor momento de la temporada fue la segunda parte, aunque ya fui bien Fiordos o Canadá, donde se unieron las buenas sensaciones con los resultados, fue a partir de la Volta a Portugal cuando mejor me sentí llegando la victoria en Italia.

Creo que ahora puedo decir orgulloso: soy profesional, tengo una estabilidad que no tenía antes y eso te hacer trabajar con más tranquilidad y mejor, y al final se nota en todos los aspectos, tanto en los resultados deportivos como en lo personal. Antes era inviable irme a vivir con mi novia, y ahora aquí estoy, en Alemania, sin tener que depender a toda hora del teléfono y de las videollamadas para sentirnos más cerca.

Mi novia vino hace dos años por estudios y ya se quedó trabajando, así que como el despacho no lo puede cambiar pero carreteras hay en todos lados, al final decidí mudarme yo también.

Estamos en Gültstein (Herrenberg), un pueblecito 30km al sur-oeste de Stuttgart, por tanto tengo mucho más cerca el aeropuerto que en Alcanar -su pueblo de origen-. Así pues al equipo le es lo mismo, ya que incluso sale más barato enviarme a las carreras desde aquí que desde España, incluso a las carreras nacionales. No obstante, seguramente el inicio de temporada lo haré en España para poder entrenar bien, ya que aquí hace mucho frío y suelen estar las carreteras mojadas y heladas.

Entonces empezará esta aventura verde, color de la esperanza, color talismán para Edu Prades.

La suerte de Amets, Igor y Omar

No han sido pocas las veces que, durante estos dos años, desde que despareciera el Euskaltel, se haya hecho inventario de los ciclistas surgidos de la entraña de la Fundacion Euskadi y de la suerte de los mismos. Cuando el equipo naranja dejó de existir ya había desperdigado talento por todo el World Tour y con cese de actividad acabó de liquidar sus activos con auténticos corredorazos a precio de de ganga.

Mirad sin ir más lejos los dos mejores equipos del mundo, el Movistar Team y el Team Sky, dos conjuntos bien surtidos de corredores que en su día fueron naranjas y que actualmente se debaten en el umbral de las mejores carreras.

A pesar de los nombres que nos vienen a la mente, en esta historia son tres los que queremos tener como protagonistas y ahora veréis los motivos de esta elección porque éste es un relato que arranca desde la Vuelta al País Vasco de 2013 y nos lleva hasta este otoño de 2015, que llama a nuestra puerta mientras sacude el felpudo y nos invade de frío y episodios de lluvia.

En la Vuelta al País Vasco de 2013 Euskaltel estaba inmerso en el pozo de los “no resultados” siendo un equipo que había perdido la frescura que le había hecho “diferente”. O no querían o no sabían, pero lo cierto es que la otrora seña del equipo de Igor González de Galdeano estaba languideciendo tenuemente ante la mirada atónita de la afición. Nunca cazaban la fuga buena, siempre tirando, siempre a la contra, nunca delante y con la cuenta de resultados a cero.

Ocurrió que en esa carrera destacaron dos nombres: Amets Txurruka y Omar Fraile. El primero había sido omitido en la nueva estructura naranja en cuya fría gestión, ajena al calor de la Fundación, Igor Gonzalez de Galdeano premió puntos venidos de otros continentes despojando de alma al equipo. Txurruka cogió el macuto y se fue al Caja Rural siendo omnipresente en esa carrera y ganando poco después la Vuelta a Asturias.

En esa Vuelta al País Vasco, que como recordareis ganó Nairo Quintana, emergió otro nombre, Omar Fraile, también en el Caja Rural, como Amets, y no en el Euskaltel, al que le dijo que esperara al año siguiente para sumarse a su causa. Como sabéis no hubo «año siguiente» pues Euskatel dejó de existir. Fraile dio otro recital de coraje, entrega y corazón, esos valores que las credenciales de los naranjas ya no tenían en repertorio.

Pasaron los años y Fraile siguió creciendo, y no sólo cogiendo escapadas, también entrando a ganar carreras, algunas prestigiosas, otras preciosas, como Dunkerque. En la Vuelta ganó la montaña al borde de la extenuación y todo ello le ha valido un contrato en el Dimension Data, el celebrado equipo sudafricano de Cavendish. Omar ya tiene su cielo, como Amets lo tendrá en el Orica, el fenomenal proyecto australiano que se lleva un corredor que es una perla.

Y el tercer protagonista de este cuento es Igor Antón, un ciclista que sufrió sendas caídas cuando más y mejor andaba, pero que a diferencia de los otros dos no se ha reinventado. Su temporada en el Movistar ha sido tediosa, gris, alejada de lo que un día prometieron sus piernas. Dice que se queda con la victoria en Asturias, cuando cualquier carrera en este bendito país es una lotería entre los corredores de Unzue. En el Giro deambuló, siendo protagonista el día que ayudó a Alberto Contador….

Así las cosas, con 32 años y un espíritu “cuasi” funcionarial, Anton espera que alguien le abra las puertas, a ser posible en el WT. No sabemos si encontrará o no acomodo, más cuando no sabe lo que es correr si no está en casa, sin embargo de lo que sí estamos seguros de que el ciclismo, como la vida, a veces es justo, y con Omar y Amets lo ha sido.

Imagen tomada del FB de Caja Rural