#Top2019: El pequeño Caleb es el gran Ewan

Caleb Ewan JoanSeguidor

En el apretado mundo de velocistas Caleb Ewan saca la cabeza

 

Cuando Caleb Ewan juró salir del Mitchelton, hace más de un año de ello, porque no le llevaron al Tour de Francia, se estaba cargado de razones.

Un año y pico después ahí está, el velocista más destacado en una era para los garantes del sprint: con menos oportunidades para disputar y más rivales que nunca.

El paisaje de la velocidad, lo hemos dicho muchas veces, no pasa por sus mejores momentos, no está prestigiado, si una etapa acaba en sprint, entonces es un coñazo, cuando el arreón final a veces compensa la espera y justifica el descanso que más de uno aprovecha para meterse

En el sprint hacen falta cualidades muy concretas, en un sprint actual, se tiene que sumar la presión del resultado, que siempre ha existido, en una tarta menguante que desincentiva y deja, grandes vueltas, a veces con lo justo para jugarse lo poco que queda entre unos cuantos.

 

Por eso tiene mérito Caleb Ewan, porque sus registros parecen pequeños, no gana cinco o seis etapas de Tour o Giro, como acertaron a realizar Kittel o Cavendish, pero saca la cabeza cada menos tiempo que el resto.

La imagen de este tweet resumen lo que decimos…

Un sprint a seis, el de la Brussels Classic, la París-Bruselas de toda la vida, resuelto en la photo finish.

 

Caleb Ewan llevaba tiempo llamando a la puerta, de él nos llamaba atención su estatura, no muy grande, pero corpulento, poderoso en el tren inferior.

Un ciclista que destacó hace años con un sprint peculiar, recogido de las mismas ubres de Mark Cavendish, tronco arqueado, brazos abiertos, mentón adelantado, casi sintiendo el rubor del aire de tu rueda delante en la cara.

Todos los portabicicletas de Cruz

Así sprinta Caleb Ewan y así se ha merendado dos etapas del Giro más tres del Tour en un contexto de igualdad total, donde ese golpe de riñón que tan gráficamente ejemplifica cuando atraviesa la línea final le ha obrado milagros.

Un rush final que ha mejorado en mucho la calidad de sus triunfos, Caleb Ewan gana en los grandes foros, donde gusta hacerlo y donde la clase que atesora merece.

No es el más laureado, Dylan Gronewegen le supera, Viviani también y algún otro, pero como si del medallero olímpico se tratase, el valor de sus éxitos computa como si preseas de oro colgaran de su cuello.

Pero que no se descuide, la velocidad en ciclismo, ahora mismo, es una merienda de negros e igual que en ese sprint de la Brussels Classic tiene un pelotón de velocistas sacándolo a empujones en cuanto se descuide.

Aunque eso cabrá verlo, a Caleb Ewan ya le llegan ciertos honores, entre otros, haber ganado en las tres grandes y eso es el ABC del velocista que trasciende a los tiempos.

Imagen: FB de Giro d´ Italia

¿Quién es el mejor sprinter del mundo?

sprinter Caleb Ewan JoanSeguidor

Si nos pedís por el sprinter del 2019 nos quedamos con el pequeño pero eficaz Caleb Ewan

Caleb Ewan, Sam Bennett, Dylan Groenewegen, Elia Viviani, Pascal Ackermannn… no se sencillo decir quién es el mejor velocista del año

En el Jumbo-Visma lo tienen claro…

 

Ojo, poca broma, que el equipo amarillo acaba el año con los dos corredores más laureados, además de Groenwegen, segundo ha sido Primoz Roglic, quien ha ganado durante ocho meses casi todo lo que ha competido.

Las cifras ponen a Groenewegen como el sprinter más laureado de la campaña. 

Sus triunfos llegaron a rozar la tiranía, encadenando éxitos, siendo el azote mental de sus rivales, que cuando veían a Groenewege, seguro que ponían las barbas de remojar.

Pero a nadie se le escapa que el palmarés de este fornido velocista neerlandés incorpora piezas de esas que aunque dan caché no son top.

Y no es sencillo romper ese círculo, cuando el Giro tiene opciones para los sprinters, pero no tantas, la Vuelta casi las ha quitado y el Tour va a menos.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Se un buen sprinter es convivir con el estigma de que la etapa que debes ganar seguro que va a ser un bodrio. 

Y eso las grandes vueltas, el semillero y hábitat natural para marcar el mejor sprinter del momento.

La primera semana del Tour es la guinda, sin duda, de lo que decimos, el mundial oficioso y a los puntos de los mejores sprinters del mundo que, con esmero, podrían alargar sus opciones hasta la mismísima llegada de París.

Y es ahí, en el irregular firme de los Campos Elíseos, cuando enfilan esa subida hacia el Arco del Triunfo, donde generalmente se juega la corona más pesada.

Y no es casualidad que Caleb Ewan fuera el ganador.

El velocista de las antípodas que sprinta plano, con el mentón coqueteando con el SRM y estos días se bate en el velódromo de Londres es para nosotros el mejor sprinter del año.

No lo es en términos absolutos, Groenewegen se hizo con una corona muy meritoria, pero sí en calidad de victorias.

 

 

Con diez triunfos, se ha quedado a cinco del neerlandés, pero es que la mitad de las mismas se firman entre Giro y Tour.

En el segundo Ewan se cepillo tres etapas, cargándose de razones por su cabreo, hace un año, cuando el Mitchelton no le llevó a la mejor carrera.

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Bien rodeado, cargado de confianza, Caleb Ewan ha dado su mejor medida en las grandes carreras, y en un contexto nada sencillo, porque las opciones escasean y la presión sobre los hombres rápidos es importante.

Ojo que Ewan explotó tan joven que aún tiene 25 años…

SQR – GORE

 

Por medio se colaron las bazas del Bora, un equipo que acusó la irregular temporada de Peter Sagan, hecho que ha arremangado a Pascal Ackermann y Sam Bennett, trece triunfos por barba.

Ambos son segundo y tercero en esa lista hecha muy a conveniencia.

Cada uno tendrá sus gustos, el alemán es un portento, físico corpulento, con pegada, fuerte, tipo Marcel Kittel, en el año de su precipitada retirada, y si nos apuráis perfil André Greipel, pero el irlandés es canea fina, con una efectividad que es un premio para los estadísticos.

Pascal Ackermann Giro JoanSeguidor

Elia Viviani sigue ahí, con sus lógicas carencias, que las tiene, pero una profesionalidad que nadie podrá discutirle.

Numéricamente su 2019 no ha sido su 2018, pero le queda el consuelo de haber estrenado la cuenta en el Tour.

Si creemos que Bennett va a ir a más, Fabio Jakobsen es quien parece mejor posicionado para lo que viene, como su compañero Alvaro Hodeg, que reposa las heridas provocadas por esas vallas criminales.

La campaña saca de la foto a Fernando Gaviria, quien espera a Richeze como parte de la solución y porfía Alexander Kristoff, sobre el papel el segundo velocista del Emirates, pero en la estadística el mejor.

Si no son buenos tiempos para el arte de la lucha contra el reloj, tampoco lo son para la velocidad, esos adalides del final eléctrico que, tras hacernos esperar largas horas, nos dan la esencia del ciclismo en 200 metros.

Caleb Ewan: La velocidad del Tour se iguala

sprinter Caleb Ewan JoanSeguidor

En los sprints del Tour todos ganan, incluido Caleb Ewan

Una victoria de Caleb Ewan generalmente sabe bien.

Es un tipo que de primeras ya cae bien, tan pequeño, tan potente, con ese tren inferior, qué forma de sprintar, de ajustar el mentón al manillar, de exprimir el físico y sacar lo mejor de uno mismo.

Lo cierto es que lo merecía por varios motivos.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Primero por correr para uno de los equipos más apreciados del circuito, el Lotto, el equipo de Wellens y De Gendt, el equipo belga, bela, que lleva su ADN incluso a la vista.

El Lotto fue una apuesta clara y nítida de Ewan, lo fue desde el minuto uno de su exclusión del Tour en el Mitchelton el año pasado.

En el equipo belga sí ha tenido, como en el Giro, y lo ha devuelto con creces.

 

Con Caleb Ewan ocurría como con Elia Viviani: un palmarés de excepción que sin la guinda del Tour estaba incompleto.

El pequeño velocista de las Antípodas ya tiene etapas en las tres grandes.

Ya ha dado el paso que se presumía a ese velocista que hace unos años se hizo conocido ganando en terrenos exóticos, lejanos, de esos que suenan sencillos sobre el papel, pero que son auténticas junglas sin ley.

Y así Caleb Ewan ha ido creciendo, dando aquel paso de gigante el día que ganaba a Sagan en la Vuelta, en Logroño creo recordar, hasta llegar a su etapa en el Tour de Francia.

 

SQR – GORE

 

La victoria de Caleb Ewan deja de relieve lo que comentábamos el otro día cuando dábamos cuenta de la ausencia de Mark Cavendish en el Tour.

La velocidad se apoya en varios nombres, muchos, tantos que en este Tour ninguno ha repetido y eso que sobre el papel Dylan Groenevegen era superior sobre el papel.

Las raíces de DT Swiss son bilingües 

Han ganado el mentado neerlandés, también Ewan, y a ellos se les añaden Viviani y Sagan.

Junto a Fernando Gaviria, posiblemente las joyas de la corona de la velocidad. 

El ciclismo que se iguala en la lucha por la general es el mismo que reparte alegrías en la puja por las etapas al sprint, no es casualidad, todo está tan igualado, tan medido que marcar la diferencia es una utopía.

Al menos nos cabe la satisfacción de que en este premio tan repartido, que dirían las crónicas de la lotería navideña, entran muchos y apreciados nombres en el bombo y que gane Caleb Ewan nos alegra.

UAE Tour: El sprint «limpio» de Caleb Ewan

sprinter Caleb Ewan JoanSeguidor

Caleb Ewan es uno de los ciclistas más singulares del pelotón

Admitimos, incluso un descreído como un servidor, que el UAE Tour nos está entreteniendo.

No tendrá la sobriedad de Tirreno ni magnificencia de Niza, pero es un entremés más que digno para esta primavera que tenemos ganas que empiece ya.

Cortes, sustos, exhibiciones,… esto no es sólo una colección es estrellas a pan y cuchillo.

El estrés que demostró Alejandro Valverde cuando se vio cortado en los prolegómenos de la presa, cuando antes había hostigado a los suyos para armar un corte, demuestra que los puntos World Tour cuentan, sean donde sean.

Así las cosas la llegada a la presa nos deja la primera victoria de Caleb Ewan, el diminuto velocista del Lotto que ya da resultados y calma su ansiedad.

En el mismo sitio que ganaron Juanjo Lobato y John Degenkolb, Caleb Ewan abrió el casillero sin miedo a ser sancionado.

Aunque parezca que lleva una eternidad, Caleb Ewan tiene sólo 24 años

Pero este prodigio de la velocidad, hijo de los intrépidos australianos que se hicieron un hueco a cabezazos y artes cuestionables, es sin duda un nombre a tener presente en lo sucesivo.

Mov_Gore

Caleb Ewan ha ganado limpio, sin artimañas ni historias que empañan cualquier figura, por muy reluciente que nos parezca.

Porque su historia reciente habla de cuestiones feas que no esperamos en un volatas que en el siglo XXI se filman desde todos los ángulos.

Igual que le quitaron la victoria en el Down Under, donde acostumbra a sumar, le pudo caer una buena el otro día cuando la emprendió a cabezazos con el Kristoff que venía de lanzar a Gaviria.

Hoy Kristoff cruzó la meta caminando, y Ewan llegó destacado.

Y se posiciona para ya, para la Milán-San Remo que acabó segundo el año pasado, cuando lanzó un sprint fenomenal 300 kilómetros después de tomar la salida.

Caleb Ewan tiene que ir este año al Tour, no hay más dilación ni excusa.

Y en el Lotto lo saben.

Imagen tomada de FB de UAE Tour

 

Caleb Ewan y los sprinters australianos

Caleb Ewan JoanSeguidor

Los cabezazos de Caleb Ewan son la primera imagen de la campaña 2019

No es la primera vez que lo explico.

Hace un tiempo, asombrado por el progreso austral en el ciclismo en general indagué en la calidad de los ciclistas venidos de las antípodas.

«Vienen de tan lejos, se juegan tanto en Europa que nada se les pone por delante» me vinieron a decir.

Esos eran los tiempos de Robbie Mc Ewen, de Stuart O´Grady, de Baden Cooke.

Tipos duros, que la emprendían como si nada tuvieran que perder, de poner la carne en el asador, proponer un choque de trenes y a ver quien viraba primero.

No es de extrañar que una de las primeras declaraciones que leamos sobre la llegada de la quinta etapa del Tour Down Under sean de Mc Ewen.

«El jurado sobreactúa» dice Mc Ewen sobre la expulsión de Caleb Ewan en la carrera de bandera.

A quién se lo han ido a preguntar.

Mc Ewen, famoso por sus cabezazos en las llegadas, un auténtico desaprensivo cuando la victoria merodeaba el lugar.

Un velocista mayúsculo, pero un temerario en más de una ocasión.

En la llegada de la quinta etapa del Tour Down Under, Caleb Ewan ha sido descalificado.

La emprendió a cabezazos con Jasper Philipsen en la aproximación del sprint.

Fueron dos o tres, pero suficientes para ganarle la posición y a posteriori empezar mejor situado el sprint que gana el pequeño velocista ahora en el Lotto.

Caleb Ewan bebe de las mejores fuentes de la velocidad australiana.

Esa que entiende cada sprint como el día final del mundo.

Pero esta vez le cazaron como no le habíamos visto.

El año clave para Caleb Ewan

Porque el velocista de bolsillo se la juega en su aventura belga.

Beloki y trabajo encima de un Oreka 

Caleb Ewan sabe que su ausencia en el último Tour le escoció tanto que la apuesta por el Lotto fue la consecuencia de esa decisión.

Ewan sabe que en el Tour tiene la reválida a tantos años de ganar y ganar en mil sitios con la duda de si será capaz en la mejor carrera.

Su peculiar sprint le acompaña, tan cerca del manillar, encorvado hasta lo imposible…

Caleb Ewan tiene que ser uno de los velocistas del año, pero… si la emprende a cabezazos como en la carrera doméstica, pues tendrá poco recorrido.

Delante tiene a gente con expediente limpio, hasta la fecha.

La silenciada hazaña de Caleb Ewan

Caleb Ewan JoanSeguidor

La segunda plaza de Caleb Ewan en San Remo es un salto cualitativo

El estruendo, la alegría, la novedad de ver ganar a Vincenzo Nibali como ganó el sábado en la Via Roma de San Remo provocan que la vara de medir omita otras realidades y méritos. En este caso, nos perdonaréis, nos olvidamos de Caleb Ewan.

Segundo en la Vía Roma de San Remo, la avenida recuperada desde hace un tiempo, la forma con la que Caleb Ewan progresa hasta la segunda plaza no puede pasar desapercibida.

 

No al menos en la esencia de un ciclista que va quemando etapas paulatinamente tras ser uno de los velocistas más precoces de su tiempo.

Caleb Ewan ha desmotando la teoría de la distancia

El Mitchelton fue de los pocos equipos que probó suerte con Nibali ya por delante.

Jugaron la baza del siempre eficaz Matteo Trentin, pero hizo corto y le pillaron en el llano posterior al descenso del Poggio.

Caleb Ewan es de julio del 94. Es de uno de esos días que Miguel Indurain dobló a Lance Armstrong, creo que en la crono de Bergerac.

Tiene sólo 23 años y un extenso palmarés a la espalda.

Un palmarés que cada vez incorpora más hitos en la vieja Europa, las etapas en el Giro y Vuelta, por ejemplo, entre otras piezas logradas a base de tenacidad e insistencia, pero también de calidad intrínsecamente trenzada en esa forma tan peculiar de sprintar con el morro asomado al manillar, transmitiendo vértigo, como poco.

No tuvo rivales sencillos Caleb Ewan, dos ganadores como Kristoff y Démare, nada menos.

El francés hizo trabajar mucho a su equipo y ganaba enteros según pasaban los kilómetros. Para Caleb Ewan ha sido el bautismo de fuego.

Es paradójico, el día que Mark Cavendish se fue al suelo, víctima de una caída brutal, el día que André Greipel se quedó por el camino hacia San Remo, el enésimo día que Marcel Kittel demostró que cualquier tachuela le mata, Caleb Ewan enarboló la bandera de los velocistas puros en el teatro de los sueños, en la Vía Roman tras 290 kilómetros, demostrando que su juventud no está reñida con la distancia.

Imagen tomada de FB de Mithelton-Scott

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Sprinters: El año del cambio

Sprinters Ewan JoanSeguidor

Nuevos nombres asoman la primera línea de sprinters

El Tour Down Under como ejemplo. El Tour Down Under como síntoma del debate de generaciones que domina entre los mejores sprinters del mundo.

Si miráis el cuadro veréis una igualdad sólo rota en la jornada final, en la meca ciclista de este temprano enero, Adelaida, donde André Greipel tomó diferencia respecto al resto de sprinters.

El otro día hablábamos del alemán del este como ese tipo de velocista que llegado a un extremo las cosas no salen como antaño. Greipel era un anotador certero. No sé cuántos años llevaba ganando en el Tour, incluso sumando más de una etapa en el Giro.

El año pasado no consiguió ninguna en Francia y sólo una en Italia.

El mundo de los sprinters se revoluciona

Con esa consigna Greipel sale reforzado del Tour Down Under, con dos etapas por una de Ewan, Viviani y Sagan, una curiosa amalgama que explica en parte el presente de este mundo tan veloz, pero tan marginado en ciertas carreras, cuando un buen sprint, con buenos sprinters es un espectáculo imagable.

Sprinters JoanSeguidor

Elia Viviani es, sobre el papel, el segundo nombre del Quick step, rápido y resistente, no es el más veloz en teoría, pero saca petróleo, un olfato afinado por la pista y sus servidumbres.

Peter Sagan no es velocista al uso, pero le da a todo, lo disputa todo, con igual fortuna muchas veces puede salir airoso en una clásica frente a Van Avermaet, como de una etapa en Suiza frente a Albasini y un sprint ante Greipel. El dibujo es gráfico.

Caleb Ewan, la nueva generación, pequeño, rocoso, a veces precipitado, como en Adelaida, pero un peligro, por el poco respeto que le tiene al riesgo, con ese mentón casi pegado en el manillar. Le falta  un poco, pero el Tour ya le espera.

En Australia se jugaron cinco de seis etapas al sprint, pero no estaban todos, qué va.

Fernando Gaviria, esperamos verle en el Tour, como Ewan. Yo creo que por calidad, proyección y hambre es el abanderado de los nuevos nombres entre los sprinters. Que sea un colombiano que triunfe en un equipo belga de raíz clásica y amor por la velocidad habla del paradigma

De entre los nuevos sprinters, vemos a Gaviria delante

Gaviria y Ewan son las atracciones en el paraíso de la velocidad, la primera semana del Tour, pero les tocará jugársela con la vieja guardia y ahí, si todo sale como está previsto, si el tren funciona y la llegada es pura, sigo viendo que Marcel Kittel es el rey de los sprinters, hasta que uno lo desplace.

Como desplazó en su día el alemán a Mark Cavendish, el velocista de leyenda, aún en activo y operativo, que alterna años malos con buenos. No le enterréis, mirad qué 2016 firmó y qué cotas alcanzó en el Tour, donde se debate entre Merkcx, Hinault y esa gente.


En El Velódromo…


La velocidad francesa, la velocidad especialmente de Arnaud Démare, el ciclista que sprinta pero tiene tintes de clasicómano. El de la FDJ se ha impuesto a sus compañeros de selección y hornada, por un lado Nacer Bouhanni, ávido de un gran triunfo que no llega, y por el otro Bryan Coquard, dos años seguidos sin pisar el Tour.

Añadidle a lo citado Alexander Kristoff más los siempre veloces italianos de segunda fila que alguna liarán en Tirreno o Giro y tendréis el paisaje de los sprinters, ese nombre arte que muchos ven como síntoma de etapas aburridas.

Imágenes tomadas del FB de Santos Tour Down Under

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El Giro anestesiado

Qué bonito sprint para cerrar la primera semana de Giro de Italia. Una llegada emocionante, con susto incluido, el enlace que marcaba un seto en medio de la calzada, y sobre todo el éxito de Caleb Ewan, el tercer velocista de la carrera que veía como Fernando Gaviria iba creciendo y André Greipel se aseguraba su pieza sin que a él no le cayera nada. Poco a poco Ewan sigue sumando, pero si os dais cuenta a una velocidad muy diferente a la que nos tenía acostumbrados, porque una cosa es ganar en extremo oriente y otros paisajes exóticos y otra en la vieja Europa, donde el ciclismo adquiere otro rango y la victoria, la victoria, se vende cara.

La primera semana del Giro se cierra sin sobresalto, plácida y si viéramos los parajes por los que ha pasado, casi paradisiaca, con esas vistas sobre Sicilia, la cintura del Etna, los bosques sardos y los pueblos blancos de la suela de la bota itálica.

Nada en el aparato podríamos decir, sin temor a equivocarnos, nada que pudiéramos presagiar de inicio, hace siete días en el Algero. Cuando uno miraba el recorrido y sabía de los recovecos de las islas itálicas, imaginaba eso que tanto nos gusta dibujar en la mente: tradición, emboscadas y dosis de buen ciclismo. Todo lo contrario, la carrera se ha distinguido por la ausencia total de acción, al menos en lo que a los hombres fuertes en la general se refiere. Un solo movimiento de un ciclista que nos encanta, Bob Jungels, pero que no deja de ser un segundo espada, resume lo sustancias de estos días. Fue un látigo, un fustigamiento justo pero eficaz sobre el resto de favoritos que es recordó que la carrera puede empezar en cualquier momento, aunque los momentos de acción real han sido la excepción.

Y lo vimos en el Etna, donde si se nos permite decir apreciamos mucho miedo y poca vergüenza. Hace un año, a estas alturas el Giro había sido excelente ya de inicio. Tras el arranque holandés, tuvimos una primera semana de altura, con Jungels y Amador en plan estelar, las victorias de Ulissi, la jornada del sterrato con Brambilla en Arezzo. Un Giro cinco estrellas que sin embargo no tenía la nómina de éste, era un Giro que se jugaba entre nombres de menos caché, en general, pero con más ambición, porque la segunda línea de las grandes escuadras es digna de liderar cualqueira de ellas.

Y así vemos como en el Etna había miedo: Mollema, Pinot, Nibali, Dumolin, Nairo, Geraint,… si ni siquiera se tentó a Landa cuando éste quedó descolgado por un pinchazo. Hay miedo, respeto, llamadlo como queráis, equipos que guardan la posición en el pelotón, que no están para historias ni sorprersas, que quieren llegar con todo lo más lejos posible. Un ciclista afeado por su forma de correr como Van Garderen fue uno de los hombres del Etna al poner a los suyos a bloquear la carrera, pronto vendrán los Sky a cascar su trote cochinero. Es la “anglosajonización” del ciclismo, ni más ni menos, es lo que hay, no cabe vuelta de hoja y si éstos se imponen, andamos jodidos.

Porque harán del Giro el Tour, su Tour, y ya sabéis qué es el Tour con los hombres de negro, y sus clones al frente, un sopor, la peor manera de matar el ciclismo y su esencia, una esencia que creíamos a buen resguardo en Italia.

Y a ello se le unen los dos del bando latino. Vincenzo Nibali parece el del año pasado, a remolque de los acontecimientos y confiando en su casta y calidad para revertir la situación. Si os acordáis hace 365 días estaba aún peor y remontó. Su ataque del Etna no sé si respondía a la razón o la corazón, esperemos que a lo segundo, porque si es a lo primero, Amador lo secó pero que muy bien.

Nairo Quintana espera mejores días, si el colombiano ya es de sangre espesa y temple frío, de esos que sólo gustan de atacar una vez, dos a lo sumo, porque no regala una alegría, imaginároslo en esa economía de esfuerzos que tiene que trazar en ese doblete que ansía.

En el Blockhaus, el domingo, se le acaba la tontería, o se mueve o llega a la crono con muy buenos especialistas alrededor. Para entonces acabó el tiempo de la anestesia.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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Pocas marcas presentan una historia centenaria