Los motivos para hacer el Camino de Santiago en bicicleta

Hay tantos motivos como personas que se lanzan a realizar el Camino de Santiago, en nuestro caso en bicicleta

Donibane Garazi, punto de partida, el camino hacia Santiago en bicicleta.

Siempre nos ha gustado más su nombre en euskera para mencionar la francesa población de St. Jean Pied de Port.

Su sonoridad, la belleza de su pronunciación, no sólo nos evoca a una de las ciudades más bonitas del Camino de Santiago, sino que también nos hace escuchar los ecos de los peregrinos que desde aquí inician su aventura, al otro lado de la frontera, sea a pie o en bicicleta.

Porque a pesar de este límite administrativo, todos estamos de acuerdo en que la muga no ha influenciado en la cultura y en las costumbres de estos valles pirenaicos, que comparten una misma lengua y una historia casi en común lo cual no ha impedido salir de ellos a sus gentes por motivos de fe o por la necesidad de caminar más allá.

Los más expertos dicen que la mejor manera de iniciar la ruta jacobea es desde la Porte d’Espagne de esta antigua ciudad amurallada que formó parte del Reino de Navarra. Pero es también la más osada, porque es la forma más dura de meterse de lleno en el Camino, pero del mismo modo la más bella.

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No es fácil, ya sea a pie o en bici, ponerse en marcha desde los 165 metros sobre el nivel del mar del inicio para, dirección Roncesvalles, superar el desnivel que representa alcanzar los 1236 metros del Puerto de Arnostegi, por su vertiente de Honto, dura y muy exigente, una de las diferentes y variadas maneras por las que se puede acceder a este tremendo y típico collado de Iparralde.

Una escalada sin tregua que el pasado mes de agosto afrontamos a lomos de nuestras bicis y en la que coincidimos en el Camino con muchos peregrinos que se habían dispuesto a cruzar a pie los Pirineos por este auténtico rompe piernas que los iba a poner a prueba.

Charlamos con ellos y nos dimos cuenta que hay tantos motivos como personas que se lanzan a realizar el Camino de Santiago, en nuestro caso en bicicleta.

Hay peregrinos por «fe», cuyo único objetivo es alcanzar la tumba del Apóstol Santiago y conseguir «La Compostela», exclusiva acreditación que se otorga por motivos religiosos.

Hablando con otros, su reto es simplemente deportivo.

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El deseo de estos «peregrinos», fáciles de distinguir del resto equipados con material atlético de última generación, pulseras GPS y monitores de ritmo cardíaco variados, es poner a prueba su resistencia y condición física.

Igual que nosotros que, no sin menos esfuerzos, nos enfrentamos a las terribles rampas cercanas al 20% de este coloso, pero que bien valían la pena porque los paisajes pirenaicos que nos ofrece son impresionantes.

Fuertes repechos. Y mucha calma, siguiendo la Ruta de Napoleón, alternando la contemplación de caseríos (baserris) con grandes y verdes prados, mientras águilas y halcones sobrevuelan por encima de nuestras cabezas.

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Es momento de pensar, reflexionar y fijarnos que, en la inmensidad de estos parajes, muchos entiendan este Camino como una iniciación a su mundo espiritual.

Aquí, rodeado de estas montañas y este cielo, dónde si no, caminando en soledad, a pie o en bici, es donde uno se encuentra así mismo, en actitud contemplativa y en contacto con la naturaleza y en el que todo nuestro cotidiano mundo, el que hemos dejado atrás, es banal y que lo que verdaderamente importa es llegar al refugio para comer y descansar.

Porque es aquí cuando uno se siente vulnerable y si necesita desahogarse y echarse a llorar, pues lo hace, sin vergüenza alguna.

BIKEPACKING: lo que no cabe no se necesista  

«Todo peregrino llora al menos una vez durante el Camino».

Como lo podemos hacer cualquiera de nosotros, salvando las fuertes y salvajes pendientes a través de duras revueltas, mientras vamos contemplando en lo alto, y a lo lejos, las figuras inequívocas de las siluetas de los peregrinos recortadas en la niebla del horizonte.

Extraños personajes de diferente pelaje. Todos ellos. De férreas voluntades y donde también se reencuentran con la solidaridad hacia los demás, en la que todos se ayudan y no existen clases sociales. Todos somos iguales ante la inmensidad de estas montañas.

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Llegamos al refugio de Orisson. Hemos alcanzado los 800 metros de altitud. Muy cerca, la Virgen de Biakorri, en medio de la montaña y llena de ofrendas, bendice a todos los que por allí pasan. A partir de aquí, seguimos ascendiendo por el Camino, aunque de manera más suave, mientras seguimos descubriendo praderas y tupidos bosques de hayas. Una ruta espectacular mientras ahora, coronando Arnostegi, contemplamos las ruinas de la Torre-trofeo situada en la cima del monte Urkulu.

Porque aquí, en Arnostegi, el buen Camino también es Historia y Cultura, porque a ritmo sosegado, sin prisas, se pueden disfrutar de todos estos tesoros al aire libre. Y de la amistad, que muchos también vienen buscando, lobos solitarios que aquí encuentran apego y compañía, y por qué no, su alma gemela.

Cada uno de aquellos peregrinos nos transmitieron muy bien sus sensaciones y sus maneras de sentir el Camino, pero hubo alguien que nos dijo, parafraseando un anónimo refrán, que «no era la fuerza de la bravura navarra la que le empujaba ni atraía, que él no sabía explicar… ¡qué sólo el de Arriba lo sabía!».

Foto: https://labicikleta.com/

Mikel Azparren: el camino de Santiago en lo que dura un día

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La intrahistoria de un Camino de Santiago non stop en menos de 24 horas

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Mikel Azparren refresca las imágenes, la vivencia de su camino de Santiago hecho en bicicleta, en menos de 24 horas.

Lo hace en la Policlínica de San Sebastián, donde se recuperó hasta este viernes de una de las imágenes del pasado fin de semana.

El ciclista, amante del utrafondo, cruzando el arco de llegada en la Plaza del Obradoiro para caerse desequilibrado por un familiar.

Aquello, como toda la aventura, tuvo su historia, una historia que va de Roncesvalles a Santiago de Compostela, posiblemente el itinerario más celebrado de todo el mundo…

 

Fue mala suerte, la verdad. Al cruzar el arco del Obradoiro un tío de mi mujer intentó sujetarme y acabé en el suelo. 

Tras veinticuatro horas pedaleando, acabé con una fractura de clavícula con desplazamiento y contusiones que en el caso de la  cadera derecha me preocupaban por lesiones anteriores. 

Fue desde luego una imagen muy viral, algo que desde luego mis patrocinadores no podían imaginar a nivel de retorno. 

Pero fue como digo mala suerte, aunque no ocurrió porque sí. 

En uno de mis intentos de bajar de las 24 horas en el Camino de Santiago, una severa deshidratación me hizo perder la visión del ojo izquierdo. 

 

Yo me percaté pero no quise alarmar a mis acompañantes de coche hasta que se dieron cuenta que trazaba fatal las curvas y tuve que explicárselo. 

Entonces al llegar a meta tuvieron que sujetarme. 

Por aquella experiencia el tío de mujer pensó que debía cogerme con tan mala fortuna que acabé en el suelo. 

Hacer el Camino de Santiago en 24 horas es algo que no tacharía de locura

En España hay un gran desconocimiento del concepto randonée, ciclismo de larga distancia, con sus brevets de 300 y 400 kilómetros tan extendidas en Francia. 

Aquí en España una marcha ya recibe el nombre de gran fondo cuando supera los 120 kilómetros

En todo caso, y volviendo al reto del camino, sólo aceptaría la palabra «locura» en que, a diferencia de los brevets, me planteo hacer esa distancia una velocidad alta

El camino hacia el Camino de Santiago

Obviamente la preparación para un reto así es monstruosa. 

Como digo yo, en este tipo de ciclismo las buenas preparaciones deben ser como un parto, es decir durar nueve meses. 

Así planteamos tres partes. La primera que consiste en acumular volumen y poca calidad, sin entrar en los calentones de la grupeta. 

La segunda es en la que bajamos los kilómetros a costa de velocidad y la final, unas seis semanas antes son las dos cosas, volumen y calidad, aunque guardando mucho, porque las palizas son de consideración y el cuerpo se resiente. 

  

Camino de Santiago Mikel Azparren JoanSeguidor

El Camino de Santiago es algo más

Yo había hecho el camino en siete días con alforjas. 

Sencillamente me enamoré, por todo, por los pueblos, los paisajes, lo que significa… 

Son sitios que te asombrar y la experiencia te cambia. Y eso que lo hice un mes de septiembre y pasé nevando O´Cebreiro. 

El reto nació tras una Quebranta en la que llegó segundo haciendo tandem con un amigo. 

De aquel registro, surge el típico pique en una cena con la grupeta. 

Y el reto es hacer el Camino de Santiago en menos de 24 horas

Esta vez lo he logrado, pero anteriormente ya lo había intentado varias veces. 

Ya en 2013 marqué 24 horas y 54 minutos. Admito que sufrí mucho. 

Volví a intentarlo al año siguiente, aquello fue un calvario y acabó en abandono

En 2015 me caí en Melgar, Burgos, perdí mucho tiempo, y luego la temperatura cayó en picado. 

Conseguí hacerlo en 24 horas y 15 minutos y pensé que ya estaba bien, pensé en dejarlo ahí. 

Quitarse la espinita

Pero quedaba la espinita. 

Este año la verdad es que he entrenado mucho

Ya en abril estaba haciendo salidas de 400 kilómetros y pude incluso tomar parte en la Mallorca 312. 

Aunque el test anterior al reto no salió muy bien, lo cierto es que tanto las analíticas como pruebas que realizamos nos convencieron, 48 horas antes, que teníamos que intentarlo. 

Y en Roncesvalles que nos plantamos, con todo el camino por delante y un gran temor: el sentido del viento, por que en el viento está la clave de todo. 

Un desafío como éste te lo planteas en tres tramos

El primero va de Roncesvalles a Burgos, un tramo favorable en desnivel, donde el viento no fue malo. 

Lo peor resultó en la Pedraja, entre Logroño y Burgos.

El segundo ciclo es muy importante. Es el que va de Burgos a León. 

Es importante porque debes asimilar un ritmo alto. 

En mi caso el gran miedo era el viento y aunque no fue favorable de inicio, pasados unos 40 kilómetros empezó a ser de cola: perfecto para rodar sostenido entre 35 y 40 por hora. 

Sin embargo es en la tercera parte donde está la clave

Entre León y Astorga la carretera no es muy buena y pica para arriba. 

Luego salimos de Astorga y empieza el «territorio comanche» porque subes la Cruz de Hierro

En esos momentos son las tres de la mañana, más o menos, la carretera es mala y la media empieza a caer. 

Coronas tocado, pero es que el descenso es peor. 

Lo haces de noche, es muy revirado e incluso en un pueblo tan bonito para el turista como Acebo, tienes que tener mucho cuidado para no caerte. 

La temperatura bajó a once grados en esos momentos, no era excesivamente baja, aunque si tenemos en cuenta que por la tarde llegamos a los 39 grados… 

Hemos remado mucho, hemos superado la subida a O´Cebrerio y quedan los grandes repechos gallegos

A partir de aquí empieza el auténtico reto, aquí hay que sufrir, sufrir y sufrir para llegar a Santiago. 

 

Visto ahora, incluso entonces, con la mala suerte de la caída al llegar, el sabor de boca es dulce muy dulce. 

La recompensa a todos los esfuerzos, a todos los entrenos y a esos patrocinadores, desde Bkool a Orbea, pasando por Etxe Ondo, Sabadell, Menabi Skosa y SMW Autoblok, que han hecho todo esto posible. 

Por Mikel Azparren

Imagen tomada de FB de Mikel Azparren – Workcycling