¿Es necesario que el mundial de ciclismo sea tan duro?

Mundial de ciclismo Innsbruck JoanSeguidor

Todos hablan de la dureza extrema del mundial de ciclismo

Para mí desde hace mucho tiempo el mundial de ciclismo es la carrera más bonita del año.

El colorido en la salida, las cunetas trufadas de banderas de medio mundo, siempre me ha llamado la atención la gran cantidad de noruegos que se desplazan, la vuelta final, cuando las pulsaciones del aficionado se disparan como si del propio ciclista se tratase…

Por todo eso, y más cosas, el mundial de ciclismo es el mejor momento ciclista de cada año.

Innsbruck le saca el mayor rédito al mundial de ciclismo

Sin embargo hay un mantra estos años sobre los presupuestos y balances de la carrera.

En Bergen, Noruega, un sitio tenido por serio, los números de su mundial de ciclismo son una ruina.

No sé la situación exacta, pero llegué a leer que la Federación Noruega de Ciclismo estuvo en la bancarrota o muy cerca, a causa de un evento que desde fuera lucía perfecto en cantidad de público y escenario.

No fue Bergen la primera sede conflictiva en este sentido, en Ponferrada aún colea lo que pasó hace cuatro años, al punto que el famoso mundial creo que es arma política de primer orden y máxima sensibilidad en la capital berciana.

Los números del mundial de ciclismo en Qatar no los queremos ni imaginar.

No sé si estos antecedentes tendrán algo que ver, o quizá no. Pero en Innsbruck han conseguido que se hable de su mundial con mucha antelación.

Es lo que decimos los catalanes «fer caliu» y han situado la carrera en titulares a meses vista y con clásicas, Giro y todo lo grueso, disputándose. Ello quizá les reporte el gentío que necesita el lugar para justificar la inversión.

El acierto del Tour de los Alpes en la ciudad del «tejadillo de oro» fue ponerlo al final, con buenos corredores en liza, una general igualada…

Pero no fue sólo eso, los protagonistas van en carrusel al lugar y hablan, divulgan y cuentan lo que ven, un rampote del 28% he llegado a leer, una animalada, desde luego que cierra, mucho, lista de favoritos y corta, casi de raíz, la posibilidad de una sorpresa.

Para mí el mundial perfecto es aquel que combina la dureza del fondo, aliñada con el recorrido y el equilibrio de las dificultades, de tal manera que al final 10-15 ciclistas tengan en su mano la posibilidad del arco iris.

Florencia: el mundial ciclismo perfecto

Para mí el mundial perfecto de los últimos años fue el de Florencia, duro, pero con el equilibrio de elementos que abrió la cuerda a muchos aspirantes. Si fue aún más selectivo fue a causa de la lluvia.

En Innsbruck el recorrido apunta a etapa de montaña, así lo dicen abiertamente quienes lo ven. Decir que es el más duro de la historia es arriesgado, con aquel de Colombia o el mítico de Sallanches, pero desde luego no deja indiferente.

Ya sabéis que las rampas con desniveles de dos dígitos son golosas entre los organizadores, pero la dureza no va en proporción del espectáculo ni tampoco en la justicia del resultado.

Innsbruck se ha instalado en este recorrido y parece que será una escabechina. Si algún día dijeron querer humanizar el ciclismo, no se referirían al mundial de 2018.

Imagen tomada de @ibk_tirol2018

INFO

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Bergen: la decepción volvió a ser española

Ayer al acabar la carrera de Bergen, me preguntaban:

¿A qué fue Rojas?

¿A qué fue Soler?

¿A qué fue Mínguez?

Preguntas claras, concisas y directas pero cargadas de retórica y segunda lectura. Otro mundial, otra actuación decepcionante de la selección española. Sé que muchos dirán que es sencillo opinar desde el sofá, que hay que estar, que hay que valer y todas esas obviedades, pero como en todo en la vida, se nos faculta la opción de opinar, y no siempre tiene porque ser en tono positivo.

De la panoplia de declaraciones postcarrera me quedo con el tono autocrítico del ciclista español que más rato hemos visto: David de la Cruz. Sincero, no abunda, dijo que el corte en la vuelta final es posiblemente fruto de la mala colocación y que ahí se acabó todo.

Blanco y en botella. Un corte que pilla a toda la selección casi junta, a todos los que quedaban en el grupo en ese momento, es el síntoma de la colocación y de lo que había en las piernas en esos momentos.

El año pasado en Doha, cuando la carretera cambió el sentido de la marcha, y el viento entró por donde los belgas quisieron, se quedó toda la selección atrás, sin opciones, sin nada más que aportar a una eternidad de meta. Esta vez el corte fue más cerca, en el ultimo giro. Cabe un consuelo, porque hace un par de años en Richmond, todos llegaron juntos y delante pero tampoco se vio color español en vanguardia. Esto no se corre a los puntos.

El sábado dijimos que una vez más se ponía la venda antes de la herida, porque se preveía que el resultado era el que acabó siendo, sinceramente, en el siglo XXI, ir con ese discurso a una carrera de este tamaño arroja el resultado por adelantado, sin más lectura que la de a ver qué pasa y a ver qué sale. Luego ocurre el corte y tenemos el lazo para el lote de justificaciones. Creo que, aunque no sea puntera, la selección española tenía buenos nombres para otra cosa.

Mínguez se quejaba de que no tenía rematador. Se acabó Freire, se fue Purito, se inmoló Samu, falta Valverde y se acaba el mundo. Esto gira y gira, anclados en esa generación a la que todos se agarran sinceramente no vamos a progresar, tenemos lo que tenemos y hay que tirar, y si no vale la fórmula convencional, la que vale a los cracks como Sagan, Kristoff, Matthews o Viviani, hay que tirar con otras.

Porque no siempre es tener todos los cracks en la misma cesta. Mirad Bélgica, presentaba un cuadro de impresión y no se comieron un torrado. Van Avermaet se metió en el sprint, porque antes pidieron turno para intentarlo Wellens y Gilbert. Otros se movieron lo que pudieron, pero han quedado en la recámara nombres que son estrellas en su equipo y protagonistas durante la temporada,

¿Qué hicieron?

Poco o nada, se fueron de la carrera con la sensación que nos recorría el cuerpo años atrás con la selección española atiborrada de estrellas. Sagan corre medianamente solo, tiene un físico que le acompaña pero es que además, juega como nadie sus bazas. Tres mundiales seguidos, no cabe decir mucho más.

¿Es tan complicado probar algo diferente? Entiendo que no es sencillo, pero cuando te quedas con la sensación, desde fuera, de poco o nada se ha hecho para torcer el desenlace, poco más cabe añadir a lo que dijo David de la Cruz.

Imágenes tomadas de RFEC