¿Qué pasa con los Campeonatos de España?

Hubo un tiempo que ser campeon de España era preciado y perseguido. Es más, creo que ha sido casi siempre. Los primeros nombres se dejaban la piel en rutas inmundas. Nuestro primer campeón Mariano Carñardo corría cronos de 150 kilómetros que tendrían que restar años de vida, como nos recordaron el otro día desde El Tío del Mazo. Luego vinieron Loroño, Bahamontes, Poblet,… corredores que capitaneaban sus conjuntos en el también campeonato por regiones, el top. Luis Ocaña vistió el rojigualda con la marca Bic en el pecho. Carlitos Hernández recuerdo que lo ganó en más de una ocasión, hasta Miguel Indurain y Abraham Olano.

Qué tiempos cuando el Tour era la pasarela de maillots de campeón. Me viene a la mente Paco Mancebo hace trece años, con un diseño molón, aunque para entonces ya estuviéramos a puertas del dominio de “chez Unzue”, es decir la línea que iba de Caisse d´ Epargne a Movistar, como recuerda Fernando Llamas en Marca. Sólo Rubén Plaza se cuela en un palmarés que tiene a Valverde, Izagirre, Purito, Herrada, Gutiérrez y Rojas, quien necesita de todo alineado para engordar su palmarés.

Plaza corria en el Liberty luso, todo lo demás es azul, bueno y negro Caisse, no ha habido otra opción, ni colores y entre ellos sólo Purito y el mentado Plaza, que para más inri fichó por Caisse al año siguiente, han vestido maillots decentes, que hablaban de su condición de campeón nacional como pasa en cualquier otro país.

Porque el color de la bandera en el maillot, tengo entendido que es un tema de la federación. Es curioso que el Movistar, instalado en España, relegue la enseña de su país de origen como no ha hecho con el de UK de Alex Dowsett en su buzo de crono, o incluso en el de Jonathan Castroviejo en el maillot continental.

Pero colores a parte, porque este es un tema amortizado y descontado por Unzue, para quien ganar el campeonato es una putada por tener que conciliar en el maillot, lo que es curioso es que la RFEC se haya arrogado ahora la potestad de “obligar” a las estrellas a correr el Campeonato de España. lo va a hacer a partir del año que viene a advertimiento que no habrá mundial. Ojo porque como dice Llamas es una cita dura la que espera a los ciclistas en Innsbruck y muchos querrán ir.

No sé yo por eso si la idea de ir al Mundial seduce a Alberto Contador, ni al próximo, que no le va, ni al siguiente, que podría irle mejor, y no lo creo que porque hace tiempo que el madrileño camina por derroteros muy diferentes a los de la española. Si no fue a Ponferrada hace tres años cuando acababa de ganar la Vuelta y mantenía un tono digno. “No me convenía” dijo, pero tampoco le iba a otros pero hicieron servicio por el equipo, dígase Fabio Aru, que curró para los suyos. Como que el tiempo de defender a España ya caducó para el madrileño.

Es curioso, el Campeonato de España es una carrera que desvela en sub 23, porque si no asegura el paso, te lo acerca mucho, en caso de ganarlo, y en categorías inferiores es un sueño, pero llegados a cierto estatus, es hasta una putada. A mí por eso me da pena el lugar que invierte, cada año cuesta encontrarlo, porque paga una pasta y se ve desprovisto de estrellas, como primer aliciente, porque de la tele, mejor no hablemos.

INFO

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#RadioVuelta – Semana 18

#Trend El Giro que rueda

Naturalmente el arranque del Giro por Genova y San Remo concita muchas miradas. Con un buen rosario de figuras, entre las que todos miran a Alberto Contador, la corsa rosa rueda dirección sur mientras premia sus primeros ganadores. La crono por equipos volvió a ser para el Orica, que rara vez falla en la modalidad que lleva en el ADN, cosa que no ocurre con Team Sky, quien a pesar de no brillar en el test colectivo, vio como una de sus apuestas, Elia Viviani, no falló en la primera volata. En el norte, los Cuatro Días de Dunkerque dieron un buen espectáculo con victoria de Ignatas Konovalovas, frente al rival de Viviani en la madison, Bryan Coquard. La francesa fue una carrera con la televisión que no pudimos disfrutar en la Vuelta a Madrid donde Caja Rural también mojó, con Sergio Barbero, y ganó el ruso Evgenby Shalunov.

#Click Un Giro que luce lozano    

Obviamente medir el Giro de Italia desde la dimensión del Tour de Francia resulta osado por muchas cuestiones, pero la estética de la carrera italiana, las imágenes que ofrece, los montajes que se deducen, la gente que acude a verla y la belleza del entorno completan una carrera única que parece pasar por sus mejores momentos. De los números de su explotación sabrán sus gestores, pero el aspecto desde fuera es envidiable.

#Profile Viviani sí hace diana

Elia Viviani es el típico ciclista que nos apetece ver por la polivalencia que implica ser pistard y rutero de cierto éxito. Sin embargo es esa versatilidad la que a su vez juega muchas veces en su contra. A pesar de ser un velocista con grandes dotes, la victoria no ha sido una constante en su carrera, donde abundan las plazas de honor en grandes carreras frente a bastantes victorias en pruebas de serie B. En Génova, el italiano pudo medir mucho mejor que sus rivales en una llegada realmente complicada como bien demostró el propio André Greipel, netamente superior al veronés.

#Clipping

La caravana donde duerme Porte. No sabemos si es una nueva vuelta de tuerca a las ganancias marginales del Team Sky, pero la elección de poner a Richie Porte a dormir en una roulotte mientras el Giro avanza suena raro, pero que muy raro. La opción de innovar eternamente a veces topa con la impostura y a la vez se hace complicado entender quién y por qué se toman ciertas decisiones. Que una de las estrellas del Giro omita los hoteles pone a la patronal italiana en el mismo estadio que a los cárnicos irundarras cuando Contador les echó toda la culpa de su clembuterol.

Sagan vuelve a sonar. La temporada de Peter Sagan está siendo tan complicada que sabiendo quien dirige su equipo nos podemos imaginar la presión que ha de soportar. Pasada la primavera, donde no rozó triunfo alguno y dio la sensación de tener un incompleto estado de forma, el eslovaco volvió en un territorio fetiche para él, California, donde Cavendish se dio una dosis de autoestima en la primera etapa.

Cáceres, capital del ciclismo español. Finalmente sabemos que Cáceres, uno de los mejores cascos históricos de Europa, será telón de los Campeonatos de España de ciclismo, previstos para finales de junio. Se tardó pero al final hay ciudad para una cita que, como tantas cosas relacionadas con el ciclismo y España, no es apreciada en su justa medida. Posiblemente sólo quede por saber qué Movistar llevará la enseña rojigualda los próximos meses. 

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#Giro #FlecheduSud #RhoneAlpes #AmgenTOC10Th #BayernRundfahrt #TourdePicardie #ToJhp

 Imagen tomada de FB del Giro de Italia

Si Wiggins no existiera, cabría inventarlo

El ciclismo y la vida, complementos azarosos, quién supiera de sus resortes, de sus designios. Al final, tras muchas vueltas, devaneos y más que algún desencuentro, Bradley Wiggins ha logrado el resultado más destacado del Team Sky en 2014. Si hace un año, este ciclista que lamió de cerca el oro en la bellísima Florencia, en una de las mejores cronos jamás vista, hubiera sabido del desenlace de la temporada en curso, poco menos que se habría echado a llorar.

En la rueda de prensa rápida y posterior al evento, Wiggins hablaba de esa montaña rusa emocional que le ha acompañado en la presente campaña. Sin objetivos claros, cifró en Roubaix su primera apuesta y le resultó pues quedó delante demostrando una polivalencia sin igual en el pelotón, la misma que le situó como el único ganador del Tour en atreverse con el infierno desde tiempos de Greg Lemond. Luego vino California y allí las sensaciones se acompañaron de una victoria que no resulta sencilla, pues no en vano es la cuarta grande y allí no corre cualquiera.

El éxito californiano le abrió la mente al Tour, pero allí estaba claro que no tenía sitio al lado de Chris Froome. La carrera demostró que incluso para el Team Sky es un lujo prescindir de alguien que ha ganado el Tour. Descartado también para la Vuelta, por la imposible convivencia con Froome, Wiggins siguió a la suyo y el camino que marcan las estrellas le llevó a Ponferrada.

Para el Team Sky le llega el bálsamo de quien posiblemente menos esperaba, de un ciclista que se declaró con un pie fuera del equipo antes del verano. El equipo negro, así lo hemos dicho estos días, llevaba una campaña al revés, al enésimo fracaso en la primavera, la sola victoria de Ian Stannard en la Het Niuewsblad resulta escasa, se le unieron papeles transparentes el Giro y Tour. Froome enderezó un poco el camino en la Vuelta, de donde salieron sin ninguna etapa ganada en las tres grandes, algo inaudito.

El otro día en crono por equipos se vio que Wiggins iba fácil. El equipo negro se quedó rápido sin dos corredores y sólo Kiryienka, otra vez excepcional en la crono mundialista, pudo corresponderle en el esfuerzo. En este camino de idas y venidas que lleva Wiggins en su vida parece claro que las grandes vueltas pasan a mejor vida. Tras quedar “tarado” por el esfuerzo previo que implica ganar el Tour, quiere retos fiados a corto. Habla ahora del récord de la hora, siendo el primero en coger el guante de Jens Voigt. Si uno puede ponerlo en las cotas de tiempos pretéritos es el Sir nacido en Gante y establecido en Londres.

Luego cabrá ver qué hace para Roubaix y más adelante en los Juegos. Wiggins sabe que en UK se respeta al campeón por lo hecho pero no se le permiten rentas. Si este excepcional ciclista no da la talla tengan a buen seguro que no asomará por la cuarteta que defiende título olímpico, más cuando en la isla la competencia es feroz.

En Ponferrada ganó quien los pronósticos ocultos esperaban. A su lado Tony Martin, quien llegó al Bierzo excesivamente castigado, lleva un año de excepción, siempre a tope, exhibiéndose como un auténtico coleccionista de cronos. Su cara en el podio denotaba fatiga, cansancio extremo. Posiblemente necesite descanso ya. El tercer peldaño lo ocupó uno de esos ciclistas que llama a la puerta con insistencia y que cuando descorche será imparable. Tom Dumolin podría haber competido tan sólo hace dos años como sub 23. No lo olviden, ni lo pierdan de vista.

Imagen tomada de Team Sky

El lugar para unos Campeonatos de Europa

Creo que la creación de unos Campeonatos de Europa de ciclismo, tanto de carretera como de ciclocross, es una buena noticia. Desde la óptica que cualquier deporte olímpico tiene torneo nacional, continental y mundial, el ciclismo profesional proseguía con su rutina omitiendo unos campeonatos europeos cuyo modelo bien podría extenderse en otros continentes.

Dicho esto, surge la cuestión del encaje en el calendario de esta cita, que en el caso de la carretera sería para 2016. Desde este mal anillado cuaderno tenemos una propuesta que a la vista de cómo se generan los acontecimientos nos gustaría generara debate. Dado que el orden lógico consiste en campeonato nacional, europeo y del mundo ¿por qué no abrir la campaña, el ciclo natural, poniendo en juego la pieza de campeón nacional?

Ante la posibilidad, muy posible, de que muchos no estén en plena forma, cabe la opción de rebatirlo con el argumento de que las últimas ediciones de los Campeonatos de España no reúnen precisamente la mejor participación posible por mor de su proximidad con el Tour. Si vemos el ejemplo australiano veremos, como allí adjuntan su campeonato nacional a la gran carrera de su calendario y sus estrellas pueden correr por el viejo continente el resto del año.

Un campeón de España no me parece forma descabellada para abrir la temporada, por muy chocante que resultara, pues la tradición marca que debe ser en junio y que su prenda debería estrenarse en el Tour, pero ¿por qué no hacerlo en Mallorca? Sería como una puesta de largo para el ciclismo, con el añadido de que los sub 23 no tienen lejos el inicio de competiciones de la trascendencia de la Copa de España.

Con esta situación los continentales bien harían de situarse cerca del Tour, y no con la necesidad de correrse por naciones, con todos los problemas que ello implica. Igual que hay una crono por equipos mundialista, el trono europeo podría ser también por marcas comerciales. Incluso si su celebración se sitúa cerca o en la misma ciudad de partida del Tour, podría ser un aliciente más, correrlo a modo de critérium pre Tour, conl a garantía de que las estrellas puedan responder, pues una cosa resulta clara, si se quiere que esta competición sea rentable, tiene que celebrarse con las vedettes del momento. Lo otro sería una farsa y los incentivos por organizarlo serían pingües.

Y luego al final de todo tendría lugar el Mundial, a final de temporada, como siempre, con todos sus elementos y colorido previo a la estación otoñal. Repito es una propuesta, quisiéramos oír otras ideas.

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