La “semana negra” para el Team Sky

Siempre me he preguntado por el sentido de espectáculo que tienen en el Team Sky, los hombres de negro que se caracterizan por bloquear las carreras que ganan y ser meros comparsas cuando no tienen el pez gordo al alcance.

Es sabido que en este Giro las cosas no han rodado bien para los británicos, que vieron caer de una tacada a sus dos lideres por un increíble enganchón con una moto en el pie del Blockhaus, acabándose las opciones de Mikel Landa y Geraint Thomas en un periquete.

Ahora las cosas vuelven a estar como años atrás, como en el Tour del 2011, cuando Wiggins se retiró tras una caída, y el de tres temporadas después, cuando Froome puso pie a tierra el día del pavés. Si en la primera ocasión, Boasson Hagen sacó provecho de su innata clase, con dos triunfos de etapa, en la segunda lo cierto es que Richie Porte, ante la opción de dar el paso a adelante, se diluyó sin su líder.

Me ha llamado la atención esta editorial de Rouleur al respecto de la tercera semana para el Team Sky, sin un objetivo claro en la general, Philip Deignan está a casi tres cuartos de hora de la maglia rosa. Y me ha llamado la atención por el sentido crítico de la misma, algo que en este lado de los Pirineos sería complicado encontrar con los plumillas plegándose ante el Movistar.

Para Rouleur esta crisis del Sky debe ser una oportunidad de hacer algo más, y ese algo más es romper con la imagen de equipo monótono y conservador, que cuadra todo como si alemanes fueran. Esa opción pasa además por nombres concretos, porque en una semana donde quedan kilómetros y kilómetros de subida, además los más exigentes de la carrera, se debería esperar algo importante de los Sky que quedan en liza.

Porque todos miramos a Landa, con razón, como la baza más evidente, pero ojo lo que tienen aún los ingleses en carrera, con el alavés como punta de lanza, vienen Diego Rosa, el primero en intentarlo en Oropa, Sergio Henao, el gran apoyo de Geraint en Blockhaus, y Kenny Elissonde, inédito en lo que llevamos de carrera. Incluso Vasil Kiryienka, a quien todos le recuerdan su increíble éxito en Sestriere hace seis años en una escapada increíble.

Si hay gente del cine tras el patrocinio de los británicos, quizá sea el momento de hacerse un Klilian Jornet y protagonizar un “Summits of my life” coleccionando victorias de prestigio en entornos de la leyenda de Stelvio, Sella y Mortirolo. Que demuestren que Brailsford está equivocado cuando piensa que las relaciones públicas son inútiles, porque “la victoria es el mejor acto de relaciones públicas que existe”. Y está muy bien esa comparación con el Cannondale, equipo que no ha ganado una grande en los últimos años, pero que se ha granjeado el cariño de los aficionados entrando al trapo cada vez que se colocan un dorsal en la espalda.

Porque como un día dije a Toni, «las victorias sin sentimiento no trascienden«.

Imagen tomada del FB de Team Sky

INFO

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¿En qué lugar quedaría Alberto Contador?

Curioso, no hemos hecho más que romper las telarañas de la temporada ciclista, ni siquiera hemos estrenado la primavera con un par de clásicas, tenemos por delante el largo y ancho de la campaña ciclista, que no es poco, y las conjeturas sobre la configuración del pelotón en un futuro inminente llenan y llenan espacios.

Una vez se enfriaron los rumores del fichaje de Peter Sagan por el proyecto de Fernando Alonso, se vuelve a la carga con el eslovaco y su futuro. Ahora el rumor, dicen algunos medios que incluso ya hay firma de por medio, apunta a que Sagan entraría en la órbita de Oleg Tinkov, desencadenando una serie de movimientos en cadena, tipo serpentín, que nos llevan de inicio a preguntarnos si esto es lo más idóneo en vísperas de grandes días para algunos de los implicados en el serial.

Por ejemplo, miremos a Peter Sagan, un ciclista del que está todo dicho y sobre el que todos coinciden en la necesidad de que refrende todo lo mostrado, cuanto antes, ganando un monumento. ¿Sacar ahora toda esta rumorología es lo más adecuado?, ¿se beneficia o se perjudica al ciclista?. ¿Y a su equipo? No seré yo quien responda a estas tres sencillas cuestiones, pues al final lo que se dibuja e intuye como un perjuicio, acaba siendo un beneficio, o al revés.

Los movimientos de Sagan implican a Cannondale, el mecenas de su actual equipo. Y entrar con Tinkov supone entrar en conflicto con Specialized y a su vez con Alberto Contador, e incluso me atrevería a decir que con Saxo Bank –una empresa de cuya cuota en el equipo nadie sabe-. Es decir aquí se impone una cuadratura del círculo que tiene por telón una cuestión que cada vez tenemos más presente, y no es otra que el World Tour se ha convertido en una auténtica guerra de marcas de bicicletas que buscan en el terreno de la competición y las estrellas, la cuota que en los puntos de venta están perdiendo por marcas llegadas de grandes superficies y otros actores metidos a hombres orquesta.

Sin embargo, la marejada que conlleva todo este serial vuelve a romper a los pies de Alberto Contador, como si él fuera el rompeolas de todo lo que se cuece en este deporte. Como si tranquilidad no fuera con él. Contador sin comerlo ni beberlo ve tocada su renovada amistad con Oleg Tinkov, pues el filtrado de estas noticias no suele casual y siempre responde a propósitos variopintos. Se dice que si Cannondale entra con el magnate ruso quedaría una licencia WT por ahí, pululando y que puede ser la puerta de entrada para Fernando Alonso en el máximo circuito con plenas garantías y sin tener que aguantar los favores ni limosna de nadie.

Aunque aplaudamos que Alonso pudiera encontrar aquí el hueco a su proyecto, no deja de ser triste que se tengan que ocasionar tales corrimientos tectónicos para hacerle un espacio a un nuevo y apetitoso inversor. Eso como deporte dice muy poco del ciclismo. En Fórmula 1 son capacees de añadir más escuderías si ello les significa negocio. Aquí todo son pegas. Son formas de verlo.

Foto tomada de www.sykose.com

La conquista del gremio de la bicicleta

BMC Racing Team, Cannondale, Team Giant Shimano y Trek Factory Racing, más la aportación de Merida al nombre de Lampre, son la parte notoria de una realidad que a muchos llama la atención. El gremio de la bicicleta se ha lanzado a esponsorizar las grandes estructuras del ciclismo, en una acción tan simultánea desde tantas enseñas que si bien no es nueva, sí destaca por la cantidad de marcas de bicicletas que se han decantado por entrar directamente en el escaparate ciclista.

El primer ejemplo de esta nueva fiebre patrocinadora por parte de las mejores marcas llegó hace exactamente con Carlos Sastre y el Cervelo. Aunque enseñas “bicicleteras” ya habían lucido en los maillots como principal sponsor, el equipo que surgió al calor del ganador del Tour de 2008 se tornó la primera experiencia de algo que ahora mismo es tangible. Aquella situación no fue sencilla y no tuvo final feliz. Sastre acabó quemado y la marca canadiense se declaró incapaz de sacar adelante los números del equipo insertándose en el seno del que hoy es Garmin.

Sin embargo de todo aquello algo quedó y ahora el World Tour tiene un actor en las bicicletas que antes el ciclismo de elite no tenía. La situación dio origen a un post de nuestro compañero Luis Román que afirma, no sin preocupación, que las inversiones de marcas de bicicletas son excesivas y no hablan bien de la imagen del ciclismo. Aunque creo que mucho de eso hay, también nos gustaría desvelar un aspecto positivo y no es otro que la propia fortaleza del sector.

Si Cervélo tiró la toalla por la inviabilidad del proyecto, ahora vemos que muchas marcas emprenden al mismo tiempo. Entendemos que lo hacen con bases sólidas, si bien sus circunstancias son variopintas pues en el caso del BMC, todo es capricho de un millonario, y en el de Merida no hay otra motivación que acompañar, y nunca liderar, el proyecto.

No obstante el grado de implicación es interesante sobre la salud del gremio y también sobre el compromiso que muestra con “su” deporte. A ello, por eso, nos gustaría que se sumaran otros escenarios, por ejemplo el de ver a estas marcas hacer lobby para que la bicicleta tenga su cuota en la sociedad, pues en la democratización total y absoluta de este medio también va su supervivencia. Por otro lado, estos patrocinios conllevan una mejor divulgación de marcas que compiten en un mercado confuso de ofertas y prestaciones donde muchos intermediarios y grandes centros de distribución también meten baza.

En esta “carrera” el ciclismo sólo puede salir beneficiado por la evolución tecnológica a la que las marcas han de confiar si quieren seguir en el circo. Sabido es por ejemplo el nivel de exigencia del Team Sky para con Pinarello, o la excelencia que alcanza Specialized sirviendo a Omega y Saxo al mismo tiempo. Si hasta la posibilidad del fichaje de Chris Horner por el Caja Rural tenía a Vivelo Bikes como garante financiero de una operación que quedó en “stand by”. Ahí vemos el renovado poder de estas empresas.

Con todo, si algo queda dañado es el poder de gestión y sobretodo de convicción del ciclismo que ve como sus propios proveedores salvan los presupuestos de sus equipos. No creo que resulte complicado vender las bondades de un equipo que corra el Tour, un evento que para muchos es el más importante mediáticamente de cuantos se celebran en deporte mundial. Si con estos mimbres no se puede hacer un cesto de calidad, algo falla.

Y por último qué quieren que les diga, pero prefiero estos patrocinios, más endogámicos si se quiere, que no esa burbuja de inversión de dinero público por parte de regiones y comunidades como en España. Hace ocho años este país tuvo equipos de Murcia, Valencia, Illes Balears, Galicia, Andalucía, Fuerteventura,… ver el plantel de equipos en España era como memorizar el estado de las autonomías. Luego vino la crisis y se fue todo al garete.

No obstante, y a pesar de esto último, no cabe duda de que al ciclismo le conviene parar, respirar, tomar resuello y volver a picar esas puertas que un día sí se abrieron.