Carlos Caravias: la tozuda realidad del dopaje en ciclismo master

Carlos Caravias JoanSeguidor

Carlos Caravias es otra gota malaya sobre la cabeza del ciclismo master

La gota malaya del dopaje en el ciclismo máster persiste, mientras la Vuelta nos obsequiaba con una de las mejores etapas de los últimos momentos, en Ciclo21, el medio que suele reportarnos siempre esta podedumbre, da cuenta de tres sanciones por dopaje emergiendo el de, Oh sorpresa, un master: Carlos Caravias.

Otra vez, como hace cuatro meses por estas fechas, cuando saltó el de Raúl Portillo, he de admitir mi total ignorancia sobre esta «estrella» del ciclismo master, ese ciclismo que debería ser de disfrute y matar el gusanillo, pero que han convertido en el vertedero más humeante del lugar.

Carlos Caravias se queda en la nevera hasta 2022, poco me parece para el goteo incesante de este tipo de noticias.

Recuerdo aquella carta de un ciclista agraviado por la mala conciencia de tanta gente…

… pero es que es tan difícil pensar que esto no está generalizado.

 

Entre sus «hazañas» se cuenta la Quebrantahuesos de 2017.

Sí, la marcha CICLOTURISTA por excelencia, que mide las mejoras de cada uno en el curso reciente, la prueba que es una fiesta para una amplia mayoría, salvo para unos cuantos que juegan a brujos con la edad, como aquellos alquimistas que al pie del castillo de Praga buscan la fórmula del oro.

Aquí, lo que se pretende es negarle la mayor a un ciclismo que es de recreo para retratar una calidad humana muy dudosa.

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Carlos Caravias ganó su QH, chirría sólo leerlo, saltando casi de salida con gente como Portillo, ¿quién iba a ser?, y un exprofesional que se cuida a rabiar como Abraham Olano tratando de suturar el agujero.

Raúl Portillo persiguiendo a Calos Caravias.

Fue imposible, oye.

Carlos se zampó cien kilómetros en solitario desde Marie Blanque y luego or los colosos del lugar.

Aquello era un déjà vû.

Todos los portabicicletas de Cruz

La fiesta más grande del cicloturismo español quedaba en manos de un tipo que pitaría dos años después.

Su hazaña se completa con un palmarés en el que destaca una Perico y el Soplao.

Lo mejor de cada casa.

 

Sus hazañas en el ciclismo master y cicloturismo las leemos en esta pieza de El Confidencial, donde ponen en contexto al ciclista…

De sus declaraciones, destacamos lo que dice cuando dejó a Abraham Olano y Mikel Azparren en el Marie Blanque

«Lo cierto es que yo iba concentrado en mi ritmo en la sección dura de Marie Blanque (los últimos 4 km). De vez en cuando miraba hacia atrás y veía gente descolgándose, pero mi idea era seguir a ese ritmo, sin cambios bruscos. Pensé que debía estar fuerte si Mikel y Abraham se descolgaban, la verdad. Luego, en el plano que hay desde la bajada de Marie Blanque a Laruns, la moto que me acompañaba me dijo que venían a 45 segundos, y que mejor me dejara coger por ellos y así hacer camino juntos, pero pensé que no iba a regalarles ese tiempo. Estoy acostumbrado a entrenar solo largas distancias, de modo que no me supuso un estrés especial enfrentarme a los 80 km que me quedaban en solitario»

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Ojo que no limó a dos cualquiera, no quería regalarles ese tiempo.

«La verdad es que hacía un día precioso, la luz en Marie Blanque, el cielo azul, el bosque, las sensaciones encima de la bicicleta… Decidí, una vez descolgados todos, seguir hacia adelante yo solo sin mirar atrás» añadió, poético.

Dicen aquí que se ha caído un mito en Majadahonda.

Como con Portillo sé de Caravias, cuando ha sido sancionado.

¿Se creen conocidos de verdad?

En la historia de Carlos Caravias el ciclismo fue una especie de tabla de salvación ante los problemas de trabajo que tuvo por la puta crisis que chafó la vida de tanta gente hace no tanto tiempo.

La bicicleta le enganchó y cada vez un poco más y un poco más hasta que entras en un mundo donde parece que no eres nadie, que no andas, si no le pones gasofa súper.

Y así le tenemos, de terapia a obsesión, lo podemos imaginar, contribuyendo a lo que una vez Nacho nos escribió sobre las carreras master y el ambiente casi ocultista que se mueve en muchas salidas.

El ciclismo máster se ha ido de madre… 

SQR – GORE

 

Es imposible que el buen rollo, la camaradería que hizo grande y popular este deporte en la vida de mucha gente siga su curso cuando tenemos aspirantes a brujos sacándose los ojos como si ahí les fuera la vida.

Lo de Carlos Caravias nos recuerda qué absurdo es todo esto y que mal están algunos.

Sólo espero que un día mire atrás y piense si le ha servido de algo ser la comidilla de las grupetas por colgar una medalla en su vitrina.