#Top2016 El otro ciclismo español

Los años olímpicos tienen eso, que a veces muchos se percatan que el ciclismo no se acaba en una cuesta de cabras o en el umbral del arco del triunfo parisino. Se percatan que hay velódromos, circuitos de BMX, de BTT,… se percatan que hay ciclismo adaptado, con historias que inspiran y dan grandeza al ser humano, con historias que muchos tienen en su mesita de noche, porque les ilumina por el camino de los sueños, eso que en la vida no se toca, pero muchas veces mueve montañas.

En ese ciclismo hay auténticos héroes, hablamos de ellos un día. ¿Cuántas veces hemos visto a Juanjo Méndez en un claim con esa cara de esfuerzo que supera sus capacidades? Y a sus compis de selección. Un día, como os dije, os hablamos del mérito que tienen por sus obvios problemas pero también por las metas que alcanzan y lo rapidísimo que ruedan. Es tremendo verles, hacer persecuciones a cuarenta por hora en un velódromo helado como el de Galapagar.

Me hablan del nivel que han adquirido algunos tándem, con un elenco de pilotos que antaño se colgó medallas en Olimpiadas. Con ese percal tiene mucho mérito lo que lograron dos buenos amigos de este mal anillado cuaderno, la plata de Ignacio Avila y Joan Font en el fondo, cuando ya no les quedaba más balas que gastar, significa una enorme recompensa, a noches sin dormir, entrenamientos de espanto, aviones que te pierden la bicicleta y milagros para trabajar en varios sitios, y encontrar el hueco para rodar como uno con tu compañero de máquina.

El año que dejamos atrás es también el premio largamente seguido por las dos chicas de la velocidad femenina, Helena Casas y Tania Calvo, un dúo que ha pasado por muchos estadios para llegar a aquí, a un diploma olímpico, en medio de selecciones que son potentísimas y con muchos mejores recursos. Su valor es también incalculable, y se ha sabido de ellas por los Juegos de Río, que si no, seguirían remando en el desconocimiento de muchos, algo que a la postre tampoco les ha importado mucho, pues han acabado llegando a estación, en hora y puntuales.

Y no se pueden confiar, para renovarse la beca que se han ganado hay que sacar resultados, y en ellos están, con dos triunfos en la Copa del Mundo que las descarga de responsabilidad y les da confianza para el mundial. Ojalá el premio gordo llegará en 2017 y un peldaño de ese preciadísimo suyo las viera sonreír. También estará en el Mundial la pareja de oro de la americana.

Malos tiempos para la carrera más bella del fondo en pista. Ni Torres ni Mora pudieron estar en Río y eso que se codean con la jet set de la modalidad, con Cav y Wiggo en Seis Días y en Mundiales, siendo campeones de Europa, aunque sin poder optar alos Juegos, por aquella reducción absurda del programa. Esperemos que Alberto Torres encuentre el camino y sepa llegar al ómnium de Tokio y colgarse la presea por la que suspira.

Porque en el fondo son campeones con todas las palabras, en el plano deportivo y también social & personal, pues conviven con dificultades enormes para sacar adelante su sueño. Por eso cuando vemos a Carlos Coloma celebrar su bronce en Río con esa gesticulación que ofendió a tanto de piel fina, nos hiere la crítica, pues en el fondo es la explosión normal en una persona que ha pasado tanto y tanto para llegar donde está.

Y la modalidad de invierno, que no es olímpica, que no creo que lo sea, pero que ojalá un día los hechos nos quiten la razón. Con una explosión de carreras que ha dado la cantidad que empieza a gestar la calidad. Muchas esperanzas en Felipe Orts, Kevin Suárez, Ivan Feijóo y Jofre Cullell, muy jóvenes pero ya asiduos a los grandes circuitos internacionales, sí, internacionales, porque al final, y a pesar del tremendo plomo que cuelga del ciclismo español, el talento y las ganas se imponen… sólo pediros que nunca os rindáis, porque de vuestras lecciones todos tiramos cuando las cosas se ponen feas. Sois el otro ciclismo, pero para nosotros auténticos referentes.

Imagen tomada de http://www.womensportslife.com/

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La celebración de Carlos Coloma fue perfecta

A Carlos Coloma le salió la celebración de su bronce, en el momento de cruzar la meta, como le surgió de las piernas el carrerón que protagonizó. Así de claro, así de preciso. Hizo dos pases toreros, agitó la concurrencia, chilló y se tocó sus partes. No sé si dijo “qué cojones tengo”, pero lo hizo tan gráfico, que le entendimos sin oírle.

Que bien, qué perfecto, sin problema. A Coloma le lincharon al segundo cero en las redes por su “ibérica” celebración, cuánto complejo barato. Pero ¿esto qué es? la república de lo políticamente correcto ¿ha matado a alguien este profesional de la bicicleta que toca el cielo desde el suelo tras un camino lleno de dificultades?

Triste, lamentable. Coloma demostró cruzando la meta lo que le rondaba la cabeza y emergía del corazón. Una emoción desmesurada por una carrera que desde el minuto uno rozó la perfección, compitiendo contra campeón y subcampeón en Londres 2012 y debatiéndose en un circuito de esos que Hermida dice que son perfectos para enchufar la tele y disfrutar de un espectáculo supino.

A Coloma le han llamado de todo por cruzar la meta que espero le cambie para bien la vida, porque la cola que trae una medalla olímpica debe ser siempre para bien. Hace doce años Hermida se “suicidó” al cruzar la meta de Atenas porque no le daba más el cuerpo para emoción. Colomba se “acomodó” las partes nobles, y qué.

Juzgamos personas y actos con la inmediatez que nos dan las redes sin reparar las circunstancias que llevan a cada acto. El camino del riojano hasta este punto no ha sido precisamente sencillo, con muchos años, viajes, escaso dinero, problemas de patrocinio, insomnio, entrenamientos inhumanos, todo en sí, una autentica locura que convierte a estas personas en ollas a presión que en un momento estallan de felicidad, porque ellos saben cuán duro fue el camino.

La acción de Coloma mereció la reprobación de muchos que quizá no supieron que horas antes en la maratón olímpica un etíope cruzaba segundo la meta denunciando la penosa situación de su país. De éste no leí tanta reacción ni tanto halago, lo suculento y lo fácil es más sencillo de criticar en caliente.

Carlos, chapeau, porque el logro es mayúsculo y tu alegría salió del corazón.

Imagen tomada de www.mujerhoy.com