Lo que pasó en Covadonga no es digno de una cicloturista

“La otrora  preciosa marcha cicloturista Lagos de Covadonga se ha convertido en más de la misma mierda a precio de oro”

Este no es un titular cualquiera.

Ni siquiera es nuestro titular.

Pero sí es la frase del tuit que más está dando que hablar en estos momentos en nuestro pequeño pero gran mundo… ¿cicloturista?

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Esta afirmación rezuma por los poros de la piel de un cicloturista decepción, tristeza, enfado y nostalgia.

El Tweet ha provocado un pequeño terremoto en esta red social que, como ya sabemos, es el banco perfecto para desatar nuestras iras.

Un lugar donde vomitar lo que no nos gusta y quedarnos tan a gusto.

Es así ¿no?

Esta vez le ha tocado la china a la que hasta ahora parecía la intocable y prestigiosa marcha de los Lagos de Covadonga.

Este ciclista nos explica de manera amarga su experiencia del pasado sábado junto a su compañera, cicloturista como él.

Se quejaba, no sin razón, que después de pedalear tan sólo 10 kilómetros, un coche de la organización se les acercara y les dijeran que “estaban fuera”.

¿Fuera de qué? ¿De carrera?

Inverosímil.

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De acuerdo que para la chica era su primera vez en Lagos… pero querían ir los dos juntos, por supuesto.

Se apuntaron al recorrido corto y se colocaron detrás del todo, para ir tranquilos y disfrutar de un día de auténtico cicloturismo.

Al menos así se la prometían de felices, con muchas ganas e ilusión.

A pesar de este primer revés, los chicos se lo tomaron bien y entendieron que era una postura muy respetable porque un pelotón muy alargado es imposible de que esté bien cubierto para todos.

De esta forma, nuestros amigos protagonistas de hoy, quedaban fuera de la “cápsula de seguridad” y a expensas del tráfico abierto.

Esto, recordémoslo, con tan sólo 10 kilómetros de recorrido.

Pero nada había cambiado para ellos, y siguieron adelante, faltaría más.

Sin embargo, al llegar al avituallamiento programado, nueva bofetada al cicloturismo tranquilo: allí no quedaba nadie para dar de comer a los ciclistas que venían por detrás… ¡nadie!

Y no creáis que iban lentos, no, para nada.

Al avituallamiento, situado en el kilómetro 48, llegaron en menos de dos horas, lo que les suponía una media de casi 25, que está muy bien, todo sea dicho de paso.

Para su sorpresa, habían levantado el avituallamiento y “no fueron capaces de esperar a la gente que sí querían hacer cicloturismo»,  tal y como ellos mismos explicaban con un punto de amargura.

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¡Joder! Que estos chicos, como todo Dios, habían pagado sus 50 euros de inscripción religiosamente, y se quedaron sin nada: sin seguridad, sin control, sin comida… ¡nada!

No debe hacer ninguna gracia quedarse así, en pelotas, ante una marcha de 100 kilómetros y más de 1000 metros de desnivel.

Y eso que a estos cicloturistas no les importaba de modo alguno ni salir en las clasificaciones ni quedarse sin diploma.

Además, estuvieron 20 minutos para pasar por el arco de salida debido al gran número de participantes, algo que agravó el llegar tarde y se quedaran sin su avituallamiento.

Esto no lo tuvo en cuenta la organización.

Con estos comentarios, no  se pedía nada del otro mundo, sólo un poquito de cordura y sentido común, y unas buenas dosis de cicloturismo de verdad.

Esto no fue así. Para nada.

Hasta aquí todo correcto en lo expuesto.

Estos chicos expresaron  su malestar y se preguntaban lo de siempre:

¿Hacia dónde van las marchas cicloturistas?

Ha sido a raíz de esta pregunta cuando el mundo cicloturista de Twitter ha explotado en mil pedazos al leerse la respuesta que ha dado por buena Sergio Palomar, del que creemos no necesita presentación alguna.

 

A Sergio no se le ha ocurrido otra cosa que justificar lo injustificable como ha sido la gran velocidad de la prueba y que llegar, por ejemplo, a 40 de media, a pie de puerto,  “no es nada descabellado para cualquiera que monte simplemente los fines de semana, con terreno favorable y arropado por un pelotón de cuatro mil ciclistas”.

Después de semejante argumento, ha acabado de rematar el tuit sentenciando que además “iban de charleta”.

A partir de aquí, el acabose, y al buenazo de Sergio -que entendemos que no ha querido ofender ni molestar a nadie con sus declaraciones, faltaría más- le han empezado a llover palos por todos lados.

Lo más bonito que le han llamado ha sido “Casper”.

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No hace falta explicar por qué, ¿verdad?

Decir que 40 de media no es nada descabellado, y además yendo de charleta, ha molestado y mucho.

¿A quién?

Pues a todos los globeros que practican por afición la bicicleta y quisieron disfrutar -en este caso- de una bonita matinal ciclista por las bellas carreteras asturianas.

No iban para correr una etapa de La Vuelta.

No se trataba de eso.

 

Porque para hacer 40 de media hay que ir muy rápido y con mucha tensión.

40 de media sí es descabellado, porque un buen grupo de “súper pros” se pusieron a tirar delante del grupo como locos, dejando a los «ciclistas del montón», claro, más colgados que Numayos.

El clamor popular, el de siempre: las marchas cicloturistas son para disfrutarlas cada uno a su ritmo y para eso se pagan por unos sevicios.

Eso está claro.

Muchos han denunciado el hecho que desde que ha dejado de llamarse «clásica cicloturista internacional Lagos de Covadonga» para ser «Lagos de Covadonga ride», parece que hay que entrenar como un profesional y con potenciómetro.

Ahora ya es demasiado pro para los globeros del montón.

La gente se ha quejado de que se diga que una media de 40 es normal en una marcha.

Hay muchos que salen un poco más que los fines de semana y esa cifra no la alcanzan ni locos.

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Parece claro que somos muchos los ciclistas de fin de semana que sobramos ya en las marchas.

Que alguien justifique las organizaciones de marchas de este tipo es de lo más normal, porque no van a morder la mano que les da de comer.

Al fin y al cabo, esto es un negocio y no es cuestión de criticar lo que es parte de su trabajo, pero de ahí a decir que todo se hizo bien…

La resignación de muchos ha sido la de siempre.

Se habla de que hay que asimilar cuanto antes que son carreras encubiertas, que son competiciones puras y duras, y que empiezan a estar vetadas para muchos, incluidos los que ya somos algo mayores y ya no andamos tanto como antes.

Es la reivindicación de la que se lleva ya años hablando en el mundo del cicloturismo.

Lo de siempre.

Que se tendrían que acabar con los tiempos y los podios.

En las marchas el avituallamiento es sagrado y tan importante es el primero en cruzar en meta como el último.

Porque al último, no le hables ni de Strava ni de KOMs, ni de oros ni medallas, ni de watios ni potencia.

Es así.

Son muchos los que opinan que las marchas se están poniendo de esta forma inabordables y que es mejor participar en quedadas, stages, o hacer cicloturismo por su cuenta y con los amigos.

Al final, los que corran estas pruebas que no son ni competiciones ni marchas cicloturistas, serán gente extraña, unos ciclistas singulares para los cuales tendremos que inventarnos una definición.

O quizás, como otros dicen, volver a las marchas cuando la organización de estas pruebas regresen a manos del propio pueblo o grupo cicloturista que las organizaba.

Como antaño.

Que así sea.

Foto: R.Menéndez