Cuando los ciclistas pros iban sin casco

Insistir todavía, a estas alturas, sobre el uso del casco para el ciclista nos parece algo ya tardío y trasnochado

El casco sobre la cabeza del ciclista… no siempre fue así: aquellos pañuelos en la cabeza del Pirata, las gorras de Induráin o las cintas en el pelo de Perico…

También el rubio platino teñido de Virenque, la gomina de Cipollini o los repeinados de Bugno o VDB, por poner unos pocos ejemplos, son tan sólo recuerdos de una época que ya no volverá.

 

Antes, sin casco, era más fácil distinguir a nuestros ciclistas favoritos.

Ahora no es que sea muy difícil, pero a veces sí complicado de diferenciar del resto de sus compañeros de equipo cuando van todos agrupados en pelotón.

Aquellos fueron unos años muy presumidos dentro del pelotón de ciclistas profesionales en los que el uso del casco entre los pros no era obligatorio aunque, por supuesto, sí altamente recomendable.

Algunos lo utilizaban -pocos- porque eran muchos los que se quejaban del calor que les daba, lo molesto e incómodo que era, e incluso de lo que llegaban a pesar.

Ya lo veis, apenas 300 gramos que servían de excusa para no ponérselo.

 

Porque el casco siempre estaba ahí, para quien lo quisiera utilizar, sobre todo si tenía algo de estima por su cerebro.

Hasta el propio “Il Bello” Mario Cipollini, finalmente, decidió ponérselo a la hora de disputar el sprint.

Pero sólo en aquel momento y nunca antes.

No le gustaba despeinar su larga cabellera engominada de “Rey León”.

Quizás a los más jóvenes les sorprenda, pero era así.

Y es que la obligatoriedad del uso del casco entre los corredores fue una medida tomada por la Union Ciclista Internacional hace tan sólo 16 años.

Fijaos, una decisión que no fue tomada ni en los 80, ni en los 90.

Ni tan sólo a finales del siglo XX o en los primeros años de la década del 2000.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Se tuvo que esperar hasta mayo de 2003, después de que aquel mismo año, el recordado y malogrado Andrei Kivilev sufriera una caída en la segunda etapa de la París-Niza.

Era el 12 de marzo y al día siguiente fallecía en el hospital de Saint-Étienne, después de caer en coma producido por la fractura de su cráneo.

Kivilev no había llevado casco durante aquella jornada.

En el recuerdo, quedaba también el accidente mortal de Fabio Casartelli en el Tour del 95 que, como recordaréis, tampoco llevaba casco protector aquel día.

Tuvo que suceder otra desgracia para que la Unión Ciclista Internacional tomara cartas en el asunto.

Pero puso una excepción: la ascensión a los puertos con final de etapa.

 

Aunque esto duró poco y al final la obligatoriedad se impuso para toda la disputa de la etapa.

No hubo demasiadas quejas dentro del pelotón internacional, aunque sí alguna voz discordante tan autorizada como la del propio Induráin.

Quizás la opción de permitir no usarlo durante una larga subida la podían haber dejado tal cual, ya que todos sabemos que escalando un puerto es difícil caer y que aunque la caída se produzca, por algún extraño y poco frecuente suceso, a esa velocidad los daños creemos sin temor a equivocarnos que han de ser mínimos.

Permitidnos recuperar este hilo sobre una Roubaix memorable, cuando se corría, mayoritariamente sin casco, nostalgia pura.

¿Hay que seguir insistiendo en el uso del casco?

Todo esto viene a cuento porque el pasado sábado Luís Pasamontes, echando la vista atrás de manera angustiante, tuiteaba lo siguiente:

Sin quitarle ni un ápice de razón en el fondo, quizás no estemos tan de acuerdo en la forma, ya que autocriticarse ahora porque no usaba el casco en aquella época creemos que no viene a cuento para nada.

Primero, porque nadie le prohibía el no usarlo.

Él decidió no ponérselo, porque el casco estaba ahí a su disposición.

Por tanto, pensamos que es algo absurdo quejarse de que “porque era profesional estaba exento de llevarlo”.

Es algo ilógico y sin sentido.

 

Además, como decimos, eran otros años y la decisión última era la del ciclista, que para eso era profesional, y sabía si valía la pena correr el riesgo o no.

Desde luego, descender los grandes puertos a velocidades vertiginosas cercanas a las 100 km/h sin casco era poco menos que hacerlo a tumba abierta.

Y nunca mejor dicho.

La casa del ciclista 

Por eso creemos que decir ahora qué poco responsable fue durante aquellos años es algo tan irrelevante como criticar que hace 20 años todo el mundo podía fumar en locales públicos y qué insensatos eramos, ya que ahora es algo impensable, intempestivo.

Igual que no usar el casco hoy en día.

SQR – GORE

 

Es algo absurdo.

Extemporáneo.

¿O no?

¿O creéis que hay que seguir insistiendo?

Ciclista: el casco sólo te salva una vez

Cuando el ciclista sale a la carretera el casco es su nunca bien ponderado ángel de guarda

Gravel Ride SQR – 300×250

Ayer, en la jornada que marcaba el cambio de paso de la París-Niza, a unos treinta de meta, Matteo Trentin puso a dos galgos como Simon Yates y Esteban Chaves a tirar del pelotón con el objetivo de reducir la escapada que finalmente llegó.

Yates y Chaves, dos corredores que no destacan por su tamaño, con esas gafas de pantalla, con esos cascos…

Y es que el casco se ha convertido para el ciclista en herramienta imprescindible como nunca en la historia se hubiera imaginado.

LDB_Berria 1024×140

La entrada del casco tuvo una fecha, fue en la París-Niza de hace 16 años cuando a Andrei Kivilev se le negó una segunda oportunidad.

El ciclista del Cofidis, que estuvo cerca de acabar en un podio del Tour, cayó de su máquina y se partió el cráneo.

Murió al día siguiente en el hospital.

No son pocos los que convinieron que con un casco la cosa habría sido diferente.

Pirinexus 300×250

Hasta entonces, llevar casco en el ciclismo profesional fue un tema de dar ejemplo, poco más.

Se decía, vagamente, que si el deportista lo llevaba el aficionado también.

Pero en ese contexto se vio que el casco podría haber salvado la vida de un ciclista.

Y se impuso como fijo, a excepción de la llegada final.

Recuerdo cómo le quedaba el pelo a Jan Ullrich, alineado, cuando se lo quitaba con vistas a la subida final.

Casco ciclista Jan Ullrich JoanSeguidor
www.faz.net

Eso duró un año, luego el casco se impuso como obligatorio toda la etapa.

 

Y desde entonces el casco quedó como elemento fijo en el paisaje, complicándonos en ocasiones distinguir el corredor que atacaba.

Pero eso es así, no hay otra, el casco, por muy bonito y estético que sea, a veces es para un solo uso, pero qué uso…

Así te protege un casco Kilauea de Catlike

Cómo te protege un casco?Los chicos del Uno X Team pueden contarlo…

Publicada por Catlike en Lunes, 11 de marzo de 2019

 

SQR – GORE

 

Cambrils Square Agosto

En la efeméride triste y lamentable de la muerte de un ciclista ejerciendo su profesión porque no llevaba casco reivindicamos un elemento clave, vital, que a veces será más o menos molesto, que gustará más o menos, dependiendo del modelo, pero que se ha integrado en la vida moderna del ciclismo hasta punto de no entenderlo sin él.

Si la vida, en un golpe como el que vemos de los Uno X noruegos, da una segunda oportunidad cuando no llevas casco, es tentar mucho la suerte.

¿Por qué Suunto?

Por eso, incluso en trayectos urbanos que no tienen la mayor complicación, el casco puede salvar al ciclista en la situación más insospechada.

Imagen tomada de FB de Catlike