El chaleco hizo pasar a la historia el papel de periódico

Chaleco ciclista JoanSeguidor

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Con el chaleco fino decimos adiós a los rigores del verano

Conviene no olvidar la vieja escuela y seguir doblando minuciosamente las dobles páginas de los periódicos para echarlas a un bolsillo o en caso de ser fieles a esa escuela de toda la vida o haber heredado sus mejores prácticas, colocarlo de forma precisa en los raíles del sillín.

Que nunca se volaran de ahí esas hojas de periódico es algo que un servidor nunca ha sido capaz de explicarse, aunque aparentemente parezca fácil.

En las últimas fechas, el seguidor más purista del ciclismo ha encontrado un motivo para no esquilmar el diario, o al menos su portada, ya que el Periodismo se ha reconciliado con este deporte más allá de las portadas puntuales del mes de julio, siempre y cuando gane el ciclista español de turno.

¿Qué tienen que ver esas hojas de periódico que ya no doblamos con el protagonista de las últimas grandes portadas del ciclismo y un chaleco?

Muy fácil.

Los lectores más avezados lo habrán cogido a la primera, pues uno de los episodios más célebres de Alejandro Valverde Belmonte se produjo en La Vuelta 2008 camino de Suances.

DT-Swiss Junio-Agosto

Por su empeño en ir a dejar el chaleco al coche de equipo perdió toda opción de ganar aquella carrera y se construyó una inmerecida fama de despistado.

Diez años después, todos los periódicos deportivos y generalistas, le dedicaron su primera plana.

Sin chaleco, pero con un reluciente maillot arcoíris

Hay que guardar y enmarcar esos ejemplares de prensa escrita, pues no se sabe cuándo otro ciclista español tendrá ese honor de hacer coincidir a todos los portadistas de nuestra prensa.

Generalmente no nos gusta lo que leemos, pero Valverde y su lejano chaleco nos puso a todos de acuerdo.

Como también estamos de acuerdo en que el chaleco es una prenda que no debe faltar en nuestro pecho, así como ni en nuestro bolsillo del maillot y en nuestro armario.

Si la obsesión de Valverde fue bajarlo al coche personalmente aun siendo líder de La Vuelta, es que importaba mucho para él.

El uso de un chaleco (fino a ser posible) significa que por fin se ha ido el calor del verano y del mismo modo que de una puñetera vez se ha ido el frío más molesto del invierno.

Aquella tarde cántara de La Vuelta 2008 hacía un tiempo de perros, mientras Valverde perdía su apellido nosotros nos congratulamos de poder abrirlo cuando apretamos el ritmo, de doblarlo de una forma fácil y efectiva para echarlo al bolsillo y de que, hay que decirlo, es algo que nos da estilo y un toque elegante.

El mismo estilazo que, con o sin chaleco arcoíris, va a lucir el Bala al menos hasta septiembre de 2019.

Cuando ya se haya ido el calor y nos toque echar mano de él… de nuestro chaleco.

Por @adrianroca, desde Eurosport