Me hice velocista porque no había puertos

Mi primera bicicleta fue una Orbea de MTB blanca y azul que me robaron en la calle. Luego tuve una de carretera, una Zeus roja (con un grupo Shimano RSX de manetas integradas) y ya de pista, una BSM de acero hecha a medida por el padre del actual seleccionador.

Me hice pistard porque mi padre había corrido en pista en su juventud, me animó a probarlo y, oye, me gustó eso de que no hubiera puertos. Para mí la versión genuina de la pista es la velocidad, la disciplina más antigua, olímpica desde los primeros JJOO de la era moderna, la única que se disputa a dos días en el Mundial, y, ante todo, porque para coronarte debes imponerte en duelos uno a uno a los rivales. Eres tú contra tu rival, pureza absoluta. No hay interferencias.

Debuté a nivel internacional en 2004 en un europeo sub 23 en Valencia y este fin de semana me he vuelto a ver en una Copa del Mundo en Los Ángeles. Mi primera Copa del Mundo fue en Sydney, con el Catalunya Team, en diciembre de 2006. En esa época no estaba nada acostumbrado al jet-lag. Me caí en el primer peralte nada más subir a la pista. Con la selección absoluta debuté unos meses después, en enero de 2007, precisamente, en Los Ángeles.

Que me volvieran a llamar es una inyección de moral y de responsabilidad, a partes iguales. Motiva que te reconozcan tu trabajo, el estado de forma y constata que la edad es sólo un número, pero sabía que teníamos que hacer un buen papel para sumar puntos de cara a clasificar al equipo de velocidad para el Mundial. Me hace ilusión poder aportar mi granito de arena a esta futura generación de velocistas.

En este tiempo he estado en muchos sitios. aunque si os digo la verdad lo que es conocer ciudades, pocas, otra cosa son velódromos y aeropuertos, muchísimos: de Sydney a Los Ángeles, pasando por Melbourne, Pekín, Pruzków, Copenhagen, Cottbus, Alkmaar, Apeldoorn, París, Edimburgo, Londres, Manchester, Dublín, Turín, Nápoles, Milán, Puerto España, Cali, Medellín… seguro que me dejo alguna. Y de España me atrevería a decir que casi cualquier ciudad o pueblo con un velódromo.

Curiosamente, mi mejor recuerdo de este tiempo no es como corredor, es como mecánico y en este último Mundial: viendo como Helena certificaba la clasificación olímpica. Qué momentazo. Aunque también he podido ver competir a grandes monstruos. Dos que me han impresionado sobre el resto han sido Chris Hoy, que parecía que no perdía velocidad nunca, y Gregory Baugé…¡qué aceleración!

Por suerte sigo vinculado al ciclismo, y eso significa trabajar en lo que me gusta, hacer de mi pasión mi profesión; además, tengo la gran suerte de estar en una empresa de trato familiar e históricamente ligada a la competición como Macario y eso me permite conciliar mi vida laboral con la deportiva, y ésta compartirla con Helena, por lo que siempre estaré agradecido.

Nunca dejé mis estudios de lado y, a través de una oferta en el COE, cumplía los requisitos tanto académicos como de experiencia que requerían. En la empresa siempre me dicen que le cogí el “swing” al tema muy rápido, supongo que venir del mundo de la bici influyó mucho: me cuesta poco “quedarme” con las novedades, entender las problemáticas de mis clientes e intentar aportar soluciones para que todo vaya sobre ruedas.

Por Itmar Esteban

Imagen tomada de RFEC

Si queréis ver cómo les fue en Los Ángeles…

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Los gustos de Ullrich no son usuales

La resurrección de los seis días

Si me pidieseis definir los Seis Días de Londres diría que son una mezcla de deporte élite y entretenimiento general con música, luces, negocios y mucha diversión.

La empresa que hizo posible su vuelta, tras 35 años sin celebrarse, quería crear un relato, una especie de historia que se alargara durante toda la temporada en pista mediante varias mangas con diversas sedes que pudieran organizar en propiedad o con con permiso del dueño de los derechos.

Está claro que han elegido mercados donde hay mejores condiciones económicas, más cosmopolitas, y donde el ciclismo está de moda. No en todos los sitios las cosas están igual. En algunos casos se ha permitido que eventos históricos sigan vivos, como el de Berlín.

En Palma de Mallorca sin embargo el evento será algo nuevo, eso siempre genera dudas, pero ojalá lo respalde una comunidad que vive del ciclismo día a día gracias al turismo. 

La clave del espectáculo está también en el programa que se ofrece. Si se estudia lo que quiere el mercado, se puede lograr un programa completo y capaz de atraer a los mejores atletas y tener entretenido al público, tanto del velódromo como de la televisión.

Ademas de la tradición de los Seis Días basados en carreras a la americana, los sprinters montan el espectáculo con sus 200 metros, sprints cara a cara y los keirin… hasta bailando en el escenario con el DJ, mención especial para el estadounidense Nate Koch, que se trajo un traje de dinosaurio, sí, de dinosaurio para bailar ante el publico. El ciclismo femenino también tiene su cuota igual que los sub-21, mostrando lo que ha de venir.

Todo contribuye a montar un evento que podríamos definir como “fiestero”. La pista en UK hace estragos, porque empieza a ser un deporte accesible a cualquier ciudadano. El éxito olímpico influye enormemente. Todo deporte pequeño necesita medallas y cobertura profesional para poder crecer al nivel base.

A raíz del éxito del centro nacional de ciclismo (Velódromo construido en Manchester con motivo de los Juegos de la Commonwealth de 2002) se han construido pistas en Derby, Glasgow, Newport y Londres – todas abiertas al uso público. Ahora todo el mundo puede probar una pista relativamemnte cerca de casa

Todo contribuye. El público británico empieza a hacerse notar en el el ciclismo. Vimos el fervor de las masas en el Tour en Yorkshire hace un par de años, y el que haya visto las ultimas Tour of Britain (y posteriormente Tour de Yorkshire) sabe que las carreteras se llenan de gente como en las grandes Vueltas. En pista es igual. El Velódromo de Londres genera un buen ambiente y un ruido que dejaba a todo corredor visitante impresionado. A Cavendish y Wiggins, los recibieron como héroes. 

No obstante estamos ante unos meses importantes que podrían cambiar la imagen pública del que es hasta ahora, un mito del deporte británico, Brad Wiggins. Tras las filtraciones de los Fancy Bears, hay una investigación independiente de la federación y del Team Sky, y hasta el mundo político ha credo un comité para investigar los supuestos hechos. Hasta que sepamos los resultados, no sé si cambiará o no la opinión del publico.

Lo que está claro, es que tanto Wiggins como Chris Hoy SON EL CICLISMO para la mayoría de la gente en UK, que no entiende ni sigue el deporte de cerca.

Por Rob Hatch, narrador deportivo. En su currículo ha contado en inglés algunas clásicas para varias televisiones del mundo en inglés, el Giro en Eurosport y el Tour con la BBC. También ha narrado fútbol y voleibol y ha estado en varios juegos olímpicos, paralímpicos, juegos asiáticos etc…

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Prueba a enviar tu bici donde quieras con Nacex

Niños que van en bicicleta a la escuela

Hace pocos días Purito Rodríguez presentaba en Andorra su marcha cicloturista. Sin conocimiento previo, el autor de este blog tuiteó que sacar una marcha de este calibre no es quizá lo que más necesite ahora mismo el ciclismo, cuya vertiente de ocio funciona casi sola al calor de este renovado culto al cuerpo que muchos nos hemos impuesto como forma de vida. Apunté que la apuesta de Purito debiera ir en dirección a los más pequeños y recibí una respuesta clara de Emili Pérez –a quien agradezco la deferencia- apuntando que el ciclista que causó baja en el último momento en la Volta tenía una escuela de ciclismo en el llamado país de los Pirineos.

Admitiendo el error, por no conocer dicha escuela, sí que me hice eco en esa conversación de la importancia que tenían las grandes estrellas de este deporte, en activo o retiradas, en devolverle parte de lo que éste les había dado y que la mejor forma era la base. De hecho hace unos años el propio Purito aportó de su bolsillo el dinero que salvó una importante carrera catalana. Y puse como ejemplo, el admirado plurimedallista olímpico Chris Hoy quien se ha embarcado en su tierra en la promoción de la bicicleta como medio de transporte para los más pequeños en su camino a la escuela.

Ciertos políticos ya han contactado al velocista de Edimburgo para expresarle su interés en saber cómo hacer posible que cuando lleguen a viejos puedan ver el sueño de sus nietos yendo  a la escuela en bicicleta. “Parece sencillo pero ¿cómo lo hacemos?” le dicen. Hoy está en ello.

Mientras los números hablan por sí solos. El 90% de los críos en UK tiene bicicleta y sólo el 20% la usa para ir al colegio, si bien poco menos de la mitad quisiera ir en ella. Los padres también dicen la suya y uno de cada cuatro admite que el tráfico es disuasorio para no dejarles coger la flaca por las mañanas. Otro motivo que se indica son los robos, en este caso un 14% expresa su miedos a que los chavales sean “tangados” por el camino.

Para Hoy la opción de la bicicleta no admite discusión. Igual que Chris Boardman se incluye en el grupo de gestión de los fondos gubernamentales para la mejora de las infraestructuras ciclista en las islas, el escocés ataca la base y prodiga sus apariciones en eventos relacionados con la campaña de divulgación de la bicicleta entre los niños, una campaña que, no olvidemos, de tener éxito sería meterle la bicicleta por los ojos a una generación entera, con lo que ello implicaría en el futuro.

Entre otras cosas Hoy, quien no olvidemos vive en un país de meteorología complicada y lluvia pertinaz, ha dicho:

Ir en bicicleta al colegio es una buena forma de empezar el día. Te deja fresco y preparado para lo que queda de día. Además le da a la familia opción de compartir los momentos del trayecto y les aleja del stress matutino de los coches

Lo primero es la seguridad, es decir llevar a los niños perfectamente equipados, con su casco, perfectamente visibles y las bicicletas a punto, sin olvidar hidratarse antes, durante y después del trayecto

Por cierto no os perdáis esta noticia sobre Vitoria y la formación de escolares para usar la bicicleta en su día a día.

Imagen tomada de bicigasteiz.com

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La gorra de Lucky Bästerds para primavera/verano

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Ideal para usar debajo del casco. Es una gorra muy ligera que absorbe el sudor pero a la vez muy transpirable debajo del casco para mantenerte fresco. El material que utilizamos hace con que sea muy cómoda de utilizar. Confeccionadas a mano, en Barcelona.

Serie 12×12: Chris Hoy, el pistard que fue un ídolo nacional

La vida de la bicicleta en el Reino Unido no ha sido fácil. Íntimamente vinculada a los progresos de la Europa continental, el elemento de dos ruedas y múltiples desarrollos en las Islas ha sido más bien medio de transporte y ocio que otra cosa. Así lo atestiguaron los muchos equipos que por las campiñas rodaron durante décadas sustentados por manufacturas británicas. Una industria fluida y próspera que no siempre tuvo reflejo en la competición.

El señor inglés veía en las carreras ciclistas involución, como una especie de reseteo en el tiempo. Se quedó con las viejas glorias francesas, las trifulcas italianas, el pundonor español, las cuestiones de estado belgas. No le gustaba en definitiva. Aquello necesitaba lubricante para crecer y desarrollarse. Cuando David Millar, por ejemplo, se instaló en el norte de Francia su condición original de escocés les convertía en un rara avis. Millar odiaba el cateto ciclismo de provincia que atestaba las rutas inglesas.

Ese lubricante al que aludíamos fue la pista. Todo empezó despacio, pero con paso firme y una ingente cantidad de dinero procedente de las loterías inglesas. Nos remontamos al ciclo que merodeaba la Olimpiada de Sidney. Se trabajó con sentido de estado. Una vez escrutado el medallero, los responsables del deporte británico olieron el metal en los velódromos. El ciclismo en pista sí era chic, vestía de modernidad, ahuyentaba las historias de nuestros bisabuelos.

En ese engranaje los resultados acabaron por dar la razón a tan sólido planteamiento. El Reino Unido es la potencia mundial de la modalidad, Manchester su catedral y desde el verano Londres su santuario, sitio de culto. Y en esa tesitura de éxito y borrachera de los sentidos, surgieron muchos nombres, tantos que los límites físicos del velódromo se rompieron para dar forma a historias de fortuna como a las que asistimos en el último Tour.

Sin embargo nuestro hombre, una vez puesto en contexto, es Chris Hoy. Escocés, que no recién retirado, es la bisagra de esta historia. Emergió en 1999 como integrante de la velocidad por equipos y desde engarzó todos los capítulos del más dorado de los cuento de fortuna de una nación en una disciplina en concreto. Sus logros deportivos dieron rumbo a una manera de entrenar revolucionaria pero cruel. Hoy se vació en discretas sesiones como lo hubiera hecho en cualquier gran evento.

Titulado Sir, la descripción de su palmarés es superflua respecto a lo que significa. Valgan sólo once campeonatos del mundo y seis títulos olímpicos. Su bagaje engloba mucho más. Lo vimos en Londres. Días antes de iniciar la competición en el fabuloso velódromo. Hoy fue el abanderado de la selección anfitriona. Un gesto, un detalle de calado. En un mundo donde estados que sienten como tales hablan de separarse, el elemento supranacional que es el deporte burló las diferencias. Situaron a un escocés al frente de la delegación de la Gran Bretaña en el momento cumbre de la Olimpiada de Londres. Dimensionar tal momento es hacerlo sobre el apego de esta gente al velódromo, ese resuello de modernidad que reclamaban para amar la bicicleta. Ahora que lo tienen Hoy cuelga los hábitos. Cerró el círculo, su tremendo golpeo en el keirin se nos hizo eterno.

Ciclismo en pista, “made in UK”

Danny MacAskill, de quien un servidor no tenía mucha noción, es un escocés de 27 años especialista en trial en bicicleta cuyas piruetas han causado sensación en la red. En esta ocasión deja los equilibrios para someterse a las enseñanzas de Sir Chris Hoy en el velódromo. Fantástica ocasión de ver cómo los británicos viven de verdad esta modalidad de pista y cómo se explica que lo ocurrido en Londres no fue más que la extensión de la noción que le ponen a todo lo que tocan. El vídeo es un spot promocional para los XX Juegos de la Commonwealth que se disputarán en 2014 en Glasgow.