¿Por qué Christian Laporte no puede ganarle a Nacer Bouhanni?

Bouhanni Laporte JoanSeguidor

Ya lo siento, pero Nacer Bouhanni genera pereza

La Ruta de Occitania, la antigua Ruta del Sur, es con Eslovenia y Suiza el último aliento de competición, antes de su majestad el Tour.

Una carrera de segundo escalón, «opacada» por Suiza, pero por un recorrido precioso, sacando rincones inéditos de los Pirineos.

A pesar de lo montañoso que suena todo, lo cierto es que las dos primeras jornadas han sido al sprint, y con un denominador común: Nacer Bouhanni.

Si esta tarde de viernes le ha ganado Clement Venturini, buen ciclossman en los meses de invierno, el jueves se produjo una situación curiosa.

Disputando el sprint, Nacer Bouhanni era la bala roja marcada para ganar, pero casi sin esperarlo, si aquello dura 10 metros más, Christian Laporte casi le arrebata el triunfo.

Cuchillos salieron de la mirada de Bouhanni

Atravesada la meta, Bouhanni, con las pulsaciones saliendo por el gaznate, miró a su compañero.

No era una mirada de complicidad.

Nacer Bouhanni casi cae a manos de un «gregario», que sin embargo en nada le perjudicó para poder superar al resto de rivales.

Sé que no es sencillo, cuando eres cabeza de ratón aceptar cosas como las de Laporte ayer, pero el ciclismo de jerarquías, un ciclismo que muchas veces es el principal causante del pobre espectáculo que vemos, a veces debería relajarse un poco.

Está claro que la carta es Bouhanni, pero ¿tanto daño propiciaría Laporte si le gana en la Ruta de Occitania?

Yo creo que no, incluso sería el premio al compañero que se deja la piel por ti toda la campaña.

Sin embargo, para Bouhanni todo se resuelve en un «cabrá ver qué es lo que ha pasado».

Hacer equipo no es solo pagar a terceros para que renuncien a lo individual por ti, hacer equipo es también tener detalles y complicidad, ser compañero a todas, estar al lado, siempre.

Y el problema es que el Bouhanni marrullero que conocemos con los rivales, a veces parece portarse así con los propios.

Entiendo que se sienta capo en sus filas, pero si te gana un «gregario» es para hacérselo mirar.

Porque Bouhanni es de mecha corta muchas veces y de pólvora mojada cuando se cruza con los grandes.

El balance de Cofidis en el Tour de Francia es elocuente, no ganan una etapa desde hace…

…y Bouhanni vino a paliar esa sequía, un sequía que sigue vigente.

En breve tendremos al de Vittel otra vez entre los grandes nombres, veremos si gasta el genio que le significa con Laporte.

Con los mejores sí que hay que sacar esa mala hostia.

Imagen tomada de FB La Route d´ Occitaine 

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Las llantas ERC by DT Swiss son para rodar y rodar…

Tro Bro Léon: Ese ciclismo de culto

Tro Bro Leon JoanSeguidor

El final de Laporte y Gaudin del Tro Bro León…

Estas tardes de domingo de abril nos ponen negro sobre blanco el ciclismo del máximo circuito, la Amstel, con el de culto, el Tro Bro Léon.

El final que ofrecen Damien Gaudin, dorsal uno a la espalda, y Christian Laporte, sucesor del primero, es antológico, demostrando que en este ciclismo «súper» igualado es imperativo poner elementos no convencionales que a veces hasta disgustan a algunos.

¿Qué carrera puede ser de culto? Yo creo que una carrera de culto debe ser algo muy singular, que se desarrolle en la intimimidad, en parajes estrechos y sobre todo difíciles de tener parangón. Debe vincularse al paisaje y al paisanaje, debe hablar del lugar, de sus usos, de su afición, de su historia, la genérica, pero también la ciclística. Pero sobre todo tiene que dar algo diferente, poco divulgado transmitiendo la sensación de estar pisando terreno virgen

Generalmente el mismo día que la Amstel, este año uno después, porque teníamos fiesta por la Bretaña, se corre el Tro Bro Léon, una de esas carreras que podríamos poner en el cesto de mimbre. Se trata de una clásica de la Copa de Francia, no la corren grandes nombres, su palmarés es modesto, pero maravilla y engancha a quien tiene a bien verla por televisión.

Esta tarde de domingo hice sobremesa larga con el paisaje verde bretón, animando a los dos fugados que al final llegaron a meta. No pudo repetir Damien Gaudin, un trotón desfigurado que viene de la pista, que fue quinto una vez en Roubaix y que luchó lo que no estaba en los escritos para reescribir su nombre en la carrera de duendes y magos.

Christian Laporte estuvo sublime.

Todos recuerdan por eso al Gaudin de l´ Armée de Terre, el ejército de tierra francés que hace del ciclismo su vehículo para promocionarse.

L´Armée de Terre, asiduos visitantes de nuestros amigos de Cycling Costa Daurada.

Es increíble la tradición ciclista de Francia, bueno la tradición y la cultura ciclista, porque esconder en su entraña este tipo de joyas, tener este fondo de armario, es envidiable.

En Francia la crisis también hizo mella, pero por Dios, su acerbo ciclista resiste huracanes, y lo que en España es una criba con mayúsculas, allí parece un simple constipado.

El futuro del Tro Bro Léon

No sé qué futuro le queda a la carrera más verde del mundo, pero su carácter de culto espero que le haga pervivir, en un momento además en la que conecta con una ingente masa de ciclistas que se han pasado al gravel y ven la máquina de ciclocross como el arma definitiva para que la bicicleta asalte las esferas menos concurridas.

Porque si la Strade es pista, y Roubaix adoquín, esto es tierra pura y dura y esa modalidad que ahora se cuela en los catálogos de las grandes marcas tiene aquí su caldo de cultivo y laboratorio para el futuro.

Pista, paisaje, intimidad,… sólo pido una cosa, que no nos quiten este rinconcito de paz y ciclismo asilvestrado que cada año se pone negro sobre blanco mientras las estrelas del WT vuelan por la Amstel.

Imagen tomada de Tro Bro Léon

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