Australia, donde el «oficio ciclista» surge de la pista

Ciclismo australiano pista JoanSeguidor

Cómo el ciclismo australiano nace y crece desde la pista a la carretera

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Hace más o menos una semana asistimos a la carrera más atractiva de cualquier alta competición de ciclismo en pista.

Decir un Australia vs Team GB es como, si nos permitís el símil futbolístico, un Brasil vs Argentina.

Hablamos de la persecución por equipos, sí, la olímpica, la prueba sobre la que pivota todo el programa de fondo en pista.

De la cuarteta sale el resto de pruebas, de la persecución al madison pasando por las carreras de puntos e incluso el onmiun.

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Hablamos con un amante y conocedor de la cuarteta, el que fuera técnico de la española, hace quince años, por y para Atenas 2004, Jaume Mas, nuestro hombre de confianza en estas lides.

Valga un dato para ver dónde están las cosas, un dato que no es la primavera vez que damos.

La cuarteta española que se colgó el bronce hace quince años en las olimpiadas hizo un 4´02´´para cuatro kilómetros, hoy ese combinado rueda por los 4´15´´, y el corte para ir a unos juegos va por los 3´58.

Es decir que si España soñara ir a unos juegos debería mejorar un segundo por vuelta, así a groso modo.

Ciclismo australiano JoanSeguidor
WCH Pruszków 2019

Hecha esta apreciación preferimos centrar el tiro en el trabajo bien hecho.

Una labor que en el equipo aussie arrancó hace mucho tiempo.

«Toma nota que los australianos no se bajan del podio de un mundial juvenil desde hace muchas ediciones» me apunta Jaume.

Tomo nota, y vemos que podrían haber tenido dos o tres cuartetas ganadoras en los mundiales de Polonia hace ocho días.

Si UK ha pasado su éxito en un crack, en un Wiggo, en un Geraint, que tirara del grupo, el trabajo australiano va a largo.

Meten y meten calidad, corredores que van como un tiro, pero sobre todo nivelados.

«La pista es una religión y la cuarteta el vértice de todo porque saben que aquí se demuestra el trabajo bien hecho, el colectivo. Lo mismo que en el trío de velocidad» sigue comentando.

Y de ahí sale el ciclista de carretera medio, «que no será muy fuerte en los grandes puertos, pero que tienen su rol y su hueco en los equipos, en las jornadas complicadas» asegura Jaume Mas.

Porque no es raro pensar que un tío que te mueve 600 vatios en una pista sea capaz de rendir en la ruta.

Es de cajón.

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Como lo es que los australianos ahora mismo son la gran baza para ganar el oro de Tokio 202o.

Ojo que se lo quitarían al Team GB después de varias ediciones de dominio adornado por récords del mundo.

«Ganaron marcando el récord del mundo, pero transmitiendo la sensación de que podrían haber ido más rápido, que se han guardado un segundo para más adelante» prosigue Mas.

Detalles que corroboran ese pensamiento: la manera de rodar, la actitud del técnico pero también que uno de sus integrantes, Samuel Welsford, ganara de forma abrumadora el mundial de scracth a la media hora de ser campeón del mundo en el equipo australiano.

En el recorrido de la Ciclobrava rodarás por territorio ciclista 

Leigh Howard es otro de los integrantes de la cuarteta, acostumbra a entrenar en BCN, Jaume lo conoce bien.

Es un típico ejemplo de ciclista australiano crecido en pista y profesional de carretera en Europa.

Hace un tiempo nos escribió un lector desde Australia que allí no existe la la tradición de carretera ni el calendario que hay en España.

Sin embargo lo hacen al revés, lo juegan a la pista y lanzan gente a la carretera, pero en el calendario más exigente.

¿Acertado?

No lo sabemos a ciencia cierta, pero no van desencaminados, a las pruebas nos remitimos, forman a los suyos en una disciplina que es olímpica, que puede tener salida remunerada.

Les dan un oficio, porque el oficio ciclista en las antípodas se enseña en un velódromo.

Y no es poca cosa.

Imagen tomada de WCH Pruszków 2019

Ciclismo australiano: una historia de éxito

Enero es el mes del ciclismo australiano

Hace no tanto, ponedle un cuarto de siglo, que son veinticinco años, todos estábamos en enero pendientes de concentraciones, reuniones de equipo… el ciclismo en Europa desperezaba, recuerdo incluso grandes estrellas compitiendo en duatlones, como el del Campoo, Perico, Marino y Peio, entre otros.

Hoy las cosas son diferentes. Deporte global, ciclismo global, y el ciclismo habla inglés, inglés oceánico, inglés principalmente de matiz australiano. Es el fecundo ciclismo australiano.

Porque el circo arranca en las antípodas. Caleb Ewan ya tiene el primer premio de la temporada, un critérium, algo para el que el sprinter de bolsillo parece haber nacido como ciclista. Siempre moja, y mucho, en esas alturas y latitudes. Le falta un hervor en los grandes embalajes, todo llegará.

Sea como fuere de casualidad en esta historia hay poca. Australia es el primer ombligo de la campaña ciclista por clima, por condiciones, sí, pero también por una tradición que, aunque joven, ha crecido a ritmo acelerado, como queriendo saltar en poco tiempo la desventaja que tenían frente al continente europeo.

El ciclismo australiano ya tiene sus eventos WT, Tour Down Under, donde muchos se dieron cuenta que no había azafatas en el podio, y la carrera de Cadel Evans, con mucho el mejor ciclista que ha dado ese país.

Australianos en ciclismo hay hace muchos años, obviamente nos acordamos mucho de Phil Anderson, uno de esos fijos en las imágenes que saben la leyenda de los ochenta, entre Hinault, el viejo Joop y Roche, entre muchos otros.

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El velocista que no quiere ser de bolsillo

Sólo ver el palmarés e historia del Tour Down Under para entender cómo preparan y conciben en las antípodas su carrera más trascendente y mejor tradición en el mundo del ciclismo. La historia de la prueba de Alelaida incluye parte de los nombres clave en la historia reciente del éxito austral sobre las dos ruedas finas, desde Stuart O´ Grady a Richie Porte pasando por Simon Gerrans, Rohan Dennins y Cadel Evans.

En ese listado de grandes personajes de la gran isla continente también se haya el de un ciclista pequeño, de moreno cabello y rasgos asiáticos llamado Caleb Ewan, un corredor que no es un velocista al uso, por dimensiones ni corpulencia, aunque sí por su tren inferior, ancho, cuadrado y duro. Un auténtico galgo criado en la otra parte del mundo.

Una vez me dijeron, ya hace tiempo, que si un ciclista australiano ganaba en Europa era porque tenía calidad para dar y tomar. No lo han tenido sencillo estos ciclistas sin miedo perder porque sencillamente en su arriesgada apuesta de cruzar el mundo no tenían otra opción que no fuera la de permanecer. Ahí vimos a corredores duros, rayando lo irresponsable, como Robbie Mc Ewen, sucio como pocos, o Baden Cooke, otro que tal. También elegantes estilistas sobre la cabra como Brad Mc Gee o el citado O´Grady, un ganador de Roubaix que admitió estar metido en cosas muy turbias. Sin olvidar aquel pionero de pedaleo racial llamado Phl Anderson.

Ahora ver un ciclista del lugar delante, entre belgas, españoles e italianos, no es tan exótico. Incluso un día Rohan Dennis dijo un día que si Brad Wiggins fue capaz de ganar el Tour, porqué no iba a poder aspirar a imitarle. Con todos esos referentes crece el pequeño Caleb, el corredor que en ciertas latitudes es irresistible, el corredor que ganó cuatro sobre cuatro en el Down Under.

Y no creáis que lo tuvo sencillo, compitió frente a Peter Sagan, a quien le va más ganar que a un tonto un lápiz, más teniendo el arco iris en el peco y las primeras obligaciones para con el nuevo esponsor. Sagan es de hecho uno de los corredores que ganó Ewan en su única gran victoria europea, hace dos años en la Vuelta, en un pequeño repecho en la meta de Logroño, donde el del Orica hizo diana frente al campeón del mundo y el Jonh Degenkolb, pre-accidente en Levante y recién coronado de Roubaix y San Remo.

Y es que Ewan lucha por romper ese techo de cristal con el que parece topar cada vez que quiere subir un peldaño en el cogollo del ciclismo mundial. Sólo hay que ver el último Giro, mientras Greipel y Kittel se repartían las etapas, Ewan se ponía de pie, pedaleaba y pedaleaba, y no se le veía pasar del tercer o cuarto lugar. Es lo que tienen las tomas cenitales, que te dibujan la cosa sin fisuras ni titubeos. Un fiel relato de la impotencia que ello significó para un ciclista acostumbrado a ganar.

Ewan ahora trabaja en dar continuidad a lo de Logroño y no es sencillo. Ha empezado la casa por la base, por su tierra, veremos si es capaz de imponer ese genio que eclipsa su afable carácter cuando cruza la pancarta de diez a meta, veremos s esa forma de sprintar, con el mentón sondeando el mismísimo manillar, al final se impone,… el sprint es esa maravilla que dura segundos pero te corroe por horas y siempre queda en la piel del buen aficionado. Ewan quiere dejar de ser el velocista de bolsillo.

Imagen tomada del FB del Tour Down Under

INFO

El Victoria es el otro hotel de RH con sello para ciclistas

Los cañoneros del Orica

En el pelotón del World Tour, como en la viña del señor, hay de todo. Tenemos equipos con inversiones monstruosas, como el Etixx, que sacan resultados porque acaparan una cuota de talento tan grande que es imposible que no ganen cosas importantes, aunque a veces corran de forma triste y cicatera, y si no, miren las clásicas. Otros a veces dan en la tecla, como el Team Sky, a veces inspirado, sobretodo, y curiosamente, en las vueltas por etapas, lo mismo que el Movistar Team, un conjunto que se lleva lo mejor del ciclismo español, o lo que es lo mismo, la nación que ha ocupado la primera plaza en el WT.

Luego también existen equipos de clase media que sacan el ingenio a pasear para llevarse carreras de manual. Siempre nos ha gustado mucho el Garmin, con días sembrados como la Dauphiné de Talansky, Lieja y la Volta que se llevó Daniel Martin hace dos años, o el Giro de Hesjedal, o la Roubaix de Van Summeren. Gestas en escenarios enormes llevadas a cabo por equipos que no manejan los pastizales de sus rivales y que sin embargo les buscan las cosquillas.

Sin embargo, pienso que, echando la vista atrás, el equipo que posiblemente tenga mejor ratio inversión-resultados sea el Orica-GreenEdge. No me malinterpreten, los australianos no son unos pobrecitos que van con una mano delante y otra detrás, como los vástagos de los Pujol, pero sin embargo por el perfil de ciclistas que tienen y los trabajos colectivos que han sabido cuajar, es una realidad que estamos ante un equipo de miras muy altas.

Siempre recuerdo la crono por equipos del Tour de hace dos años, en Niza, en el Boulevard des Anglais, cuando todos miraban al Team Sky y llegaron los canguros para demostrar que su trabajo de pista se podía trasladar con perfección y pericia a la carretera. El Orica ganó ese test con relevos perfectos y nombres desconocidos en gran medida para el gran público. Eso sí tiene mérito, eso sí es ciclismo.

El año pasado se dijo, o hace dos quizá, que el equipo austral quería incorporar un contendiente para grandes vueltas. Es obvio que no lo tienen. Su nueve del Giro próximo lo evidencia: Simon Gerrans, Michael Matthews, Esteban Chaves, Sam Bewley, Simon Clarke, Luke Durbridge, Michael Hepburn, Brett Lancaster y  Pieter Weening. Por cierto que de este equipo Lancaster fue el primer líder del Giro de hace diez años en un prólogo-recta que creo que tuvo dos o tres kilómetros.

Sin embargo si miramos la entraña del conjunto de Neil Stephens vemos una pléyade de cazadores de tiro alto. La semana pasada Michael Albasini ganó dos etapas en Romandía de las cuales la segunda fue un golpe a la moral de sus rivales, habida cuenta de la contundencia que demostró. Y qué decir de Simon Gerrans, una jodida mosca cojonera, que nadie desea tener ahí pero que aparece en el momento perfecto para amargarte. Desde que evidenciara la ingenuidad de Egoi Martínez en el Tour de 2008, el australiano de cuello ancho se ha granjeado uno de los bagajes más selectos del pelotón.

El instinto de Gerrans además se transmite y engendra en otros ciclistas, como Michael Matthews, a quien auguró más de una etapa en el Giro, o en Daryl Impey, cuando ganó una etapa de País Vasco. Por detrás traen al fenómeno de los cuádriceps que imponen, Caleb Ewan, y a los dos hermanos ingleses, los Yates, que si quieren estar en Australia en lugar del confort del Team Sky será por algo.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

INFO 

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Orbea comenzó haciendo armas en Eibar hace 175 años. Con el tiempo fabricó también carritos de niño y finalmente bicicletas, a partir de 1930. Desde entonces, su actividad se ha centrado en la fabricación de bicicletas, a lo que en la última década se le han unido cascos, ropa ciclista, mochilas, al margen de numerosos eventos en los que tratan de estar lo más cerca posible del apasionado ciclista.

Con motivo de esas 175 primaveras, y si Orbea te ha acompañado alguna vez en tu vida, puedes ponerte en contacto con ellos y enviarles alguna foto o contarles alguna historia. Es pieza puede completar la historia de Orbea y tú, formar parte de ella.

Hazlo en el mail 175@orbea.com.

El quiero y no puedo de Richie Porte

Uno de los nombres más sugeridos en los últimos tiempos, desde hace unos cinco años, es el de Richie Porte. Tasmano, 29 años, segundo de abordo en Team Sky para grandes vueltas. Su palmarés no responde a su calidad. En este tiempo no ha pisado un podio de una grande, sólo ha ganado la París-Niza como pieza de caza mayor y se ha quedado cerca de ganar el Tour Down Under, la carrera de su casa, la más próxima a su remoto lugar de origen.

La subida a Willunga Hill ha sido el primer gran espectáculo del año. Si el día precedente nos estremecimos con la terrible caída-tapón que cortó el 98% de los contendientes en el Down Under, en la jornada reina hemos presenciado una exhibición que nos recordó mucho, al menos a un servidor, a la que Chris Froome puso sobre la mesa el día que Alberto Contador se soldó a su rueda trasera como alma que lleva el diablo.

Poderoso, contundente, Porte se puso al frente del grupo de los grandes y sostuvo un demoledor ataque durante cientos de metros. Lo mantuvo tanto como hizo falta para vencer la resistencia de Rohan Dennins, la joven perla del BMC que, mientras Van Garderen aspira eternamente y Evans se retira ya se retira, ha tomado galones.

Este ataque es de un fuera clase, de un tiburón, de un coco, de un ciclista mayúsculo que ve quemar etapas sin tener el chance que merece. 2014 fue un año negro para Porte. Si en los anteriores no hizo nada para Contador y trabajó bien para Brad Wiggins y muy bien para su amigo Chris Froome, Porte no pudo, o no supo, responder cuando se esperaba su explosión, la explosión de ese ciclista que con 24 añitos fue séptimo y líder en uno de los mejores y más duros Giros de los últimos tiempos.

Volviendo a 2014: Primero falló para el Giro, acumulando abandonos poco explicados desde la Tirreno y aduciendo falta de forma para la corsa rosa. En el Tour, a la vista de los batacazos de Froome, tomó el liderato del equipo negro. Firmó una extraordinaria jornada en el resbaladizo pavé, a la estela de Geraint Thomas, pero se diluyó en la montaña como no habríamos vaticinado.

Porte necesita aire, irse del Team Sky, separarse de su amiguísimo Froome y demostrar que los retos que se le atribuían no le quedan grandes. Es un ciclista de enorme talento, con una entrega por los demás que no se corresponde en provecho propio cuando es él quien lidera. Tiene un palmarés cortito, como dijimos, para lo que se esperaba de él y el Down Under lo ha evidenciado. Los años pasan, son bolas de plomo que pesan y cobran factura y mientras Porte se debatía en qué hacer y cómo hacerlo en Australia surgen nuevos nombres y no precisamente malos. Ponemos sobre la mesa nuestro vaticinio, lo que no logre Porte entre éste y el próximo año –su contrato con Sky caduca esta temporada- posiblemente no lo consiga.

Imagen tomada de http://www.tourdownunder.com.au/

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Una cómoda bolsa para llevar tus cosas en la bicicleta 

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Ksix nos enseñó su bolsa para llevar esas pequeñas cosas en la bicicleta de otra manera pueden resultar un engorro. Mirad cómo es y sus propiedades, realmente os puede resultar útil…

La marabunta australiana

Australia ha sido siempre tierra de hombres duros, curtidos, auténticos forajidos. Durante años a la isla continente iba lo peor de UK, los que no tenían solución se llevaban a Nueva Zelanda. El ciclismo del país de los canguros desembarcó en Europa hace unos años. Estos días celebran el adiós de Cadel Evans, el mejor de su historia, pero la línea histórica se nutre de nombres duros y rocosos: Stuart O´ Grady, Robbie Mc Ewen, Baden Cooke, Phil Anderson,…

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La cuarta llegada del Tour Down Under hizo grande esa historia de desorden. Una caída, una tremenda caída, de esas que cortan el aliento aconteció a escasos cien metros de meta. Un ciclista de la FDJ, el francés Lorenzo Marzin, se desequilibra y deja a siete, sólo a siete, ciclistas en vanguardia. El resto, a plomo, llegó por detrás para armar el gran tapón.

Las imágenes nos muestran el momento de la caída, pero omiten el tsunami que venía tras el terremoto. Luego las imágenes de ciclistas arañados y abrasados cruzando en la meta, semidesnudos, empezaron a poblar nuestro TL. Qué deporte cuya carrocería es la piel y el corazón el alma.

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Esta primavera estad atentos a los nuevos maillots de  Q36.5 

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Nuevos colores como hawai, azulpink, el estampado en 3d, y el voccaboia, expresión italiana que empleamos cuando tenemos un compañero que se pone a tirar del grupo tan fuerte que rompe la hegemonía de la grupeta.  Hablamos de un diseño vanguardista desde la licra muy ajustada y  flexible con mucha transpiración.

La diferencia más notable de Q36.5 es que su diseño es exclusivo para entrenar en bicicleta los bolsillos traseros no cuelgan y no se ven siendo maillot muy ligeros y aerodinamicos. Aquí Mikel os explica más detalle.

Más info en wwwmikelkolino.com

El problema sucesorio australiano

El debate sobre quién tomará las riendas del ciclismo español cuando la generación actual deje la competición no es exclusivo de nuestras fronteras. Por ejemplo un país que vemos como el paraíso de este deporte, Australia, está viviendo encendidos debates sobre quién será el canguro que opte al Tour de Francia cuando Cadel Evans no esté.

Porque en Australia, a pesar de todos, las cosas no son tan diferentes a nuestro querido país. Si allí tú hablas de Madonna o Kylie, saben a quién te refieres, lo mismo ocurre si les mencionas Cadel, porque éste es el nombre del único ciclista de la isla continente que ganó el Tour Francia. En un artículo publicado en www.cyclingtips.com hablan bien a las claras del problema que puede suponerle al ciclismo australiano encontrar un recambio para el ya vetusto ciclista del BMC: “El ciclismo australiano no está preparado para la retirada de Cadel Evans”.

A Cadel Evans le vaticinan buenas actuaciones en carreras como la Tirreno, Romandía o París-Niza, en caso de que no decida colgar la bicicleta esta misma temporada, pero todas esas carreras, cargadas de innegable prestigio, son ajenas al radar mediático australiano que mira al Tour de Francia y poco más. La situación es angustiosa, Cadel Evans siempre había dicho que él se mantendría en la elite mientras fuera competitivo y para él ser competitivo es optar a lo máximo. En caso contrario afirmó que lo dejaría.

Este último Giro ha abierto las puertas a esa hipótesis. Evans fue tercero el año pasado en Italia, un buen resultado, pero insuficiente para un ganador de Tour de Francia. En la edición recién terminada, Evans quería ganar y estaba camino de ello, incluso llegó a portar la maglia rosa saliendo ileso de grandes trifulcas, como él acostumbra a hacer. Pero una vez llegó lo realmente duro se vino abajo tanto que otros seis ciclistas lo hicieron mejor que él. Mire como se mire es un palo tremendo. El autor cruza los dedos para que Cadel no cuelgue la bicicleta y para ello espera tenga éxito en las empresas que le quedan hasta final de año: Mundiales, Lombardía y posiblemente la Vuelta a España.

En Australia esperan saber pronto qué suerte correrá Richie Porte, a dónde irá y con qué perspectivas, ahora que su tiempo en el Team Sky parece agotarse. También miran a su perla Rohan Dennis, algo inmaduro pero sobre el que hay grandes expectativas. Fuera de esos dos, sorpréndanse no hay nada, nada al menos en la perspectiva de tres semanas, por mucho que Orica hiciera una memorable primera semana de Giro de Italia y Simon Gerrans ganara la Lieja-Bastogne-Lieja.

Y hablando del equipo patrio, que acabó con dos ciclistas, ya el año pasado dijeron querer jugar a vueltas de tres semanas contratando a gente válida para tal empresa. Evans y Porte son nombres que obviamente salen a la palestra, pero diversas complicaciones parecen surgir en el momento. Según se afirma Orica puede estar detrás de Bradley Wiggins, apuesta arriesgada en lo deportivo, segura en lo mediático. También suena la perla holandesa Nico Kelderman, otra opción plausible que cabrá ver en qué acaba, pues estos tulipanes nacen tan sobreprotegidos que cuando vuelan solos son tiernos. Y experiencias hay unas cuantas.

Los analistas ciclistas australianos no dudan en reconocer el valor de Cadel Evans para el ciclismo del lugar. Lo comparan, con treinta años de diferencia, con el Greg Lemond que abrió las masas estadounidenses a este deporte. Vista esta comparación no es de extrañar su preocupación, no obstante la infraestructura de base en ese país nos hace pensar que no será tan complicado como prevén encontrar a alguien. Tiempo al tiempo.

Foto tomada del Facebook del Giro de Italia