Ciclismo británico, una crisis silenciada

Ciclismo británico Team Wiggins JoanSeguidor

La base del ciclismo británico pierde equipos a un ritmo importante

El ciclo olímpico que se corona en un año en Tokio 2020 puede ser un cambio de paso en la dorada historia del ciclismo británico.

Una historia que arrancó en Atenas, hace quince años, que copó las medallas del velódromo y de ahí al Tour de Francia, Team Sky e Ineos, y nombres que son el olimpo de las dos ruedas por las islas, de Froome a Geraint, pasando por Bradley Wiggins.

Éste último ha apadrinado su equipo, el Team Wiggins estos años.

Una muesca más en el dulce momento de este ciclismo británico que ha marcado el paso en el Tour, como punta de lanza, pero también en otros escenarios.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Y así el Team Wiggins ha sido cantera y trampolín de corredores como Owain Doull, Scott Davis, Chris Lawless, James Knox, Gabriel Cullaigh, y Mark Donovan, sin obviar el polifacético Tom Piddock, quien muchos esperan verle como alternativa al dominio de Van der Poel y Van Aert en ciclocross.

Bradley Wiggins, estos días por la Vuelta ejerciendo de comentarista para Eurosport, dice que esto no da más de sí.

Su imagen no es suficiente y no tiene tiempo para sacar dedicarle a un equipo que por otro lado, leemos que pone su día a día en manos de otros técnicos.

Wiggins en definitiva da la imagen, que no es poco. 

 

 

Si el equipo no crece no merece la pena seguir, parece argumentar Wiggins.

Su enseña en un maillot tiene los días contados hasta el final del Tour de la Gran Bretaña.

Y es que el goteo de equipos británicos que dejan el ciclismo no está siendo pequeño.

Equipos icónicos como el Madison también echan la persiana, equipos cuyas fotografías han prendido como la pólvora, con esos diseños, esos aspecto retro que han sentado escuela entre otros ciclismos y aficionados.

 

Y así vemos que lo que se dijo un día sobre el ciclismo y la financiación de los equipos empieza a pasar una factura importante, casi decisiva, al punto que muchos caen en el camino.

Quizá ahora quede mirar hacia arriba, hacia el Team Ineos, y preguntarse los motivos por los cuales la escuadra más poderosa del mundo, financieramente hablando, no se la juega montando ellos una estructura vertical que contemple la base.

Más de uno en UK se pregunta qué hace el Ineos picoteando joyas de uno y otro y no se pone él mismo a pulir corredores.

Ahora que caen las piezas de la base del ciclismo británico, el Ineos podría echar la red bajo un ciclismo que pierde actores a un ritmo que asusta, sobretodo teniendo en cuenta el vergel que creemos que es ciclismo británico.

Los que vienen tras los pasos Doull, Piddock y compañía necesitan aire hasta llegar a la elite.

El ciclismo británico ha sido un ejemplo de gestión cuyos resortes ahora están comprometidos.

De cómo salga de ésta, va el futuro de la potencia que pasó de ser emergente a hegemónica, no en vano, el año pasado ganaron las tres grandes.

Imagen: FB de Wiggins

 

Cuando el ciclismo vende la bicicleta

Un mes después del repaso británico en la pista mundial con motivo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, el British Cycling anuncia que el banco HSBC formará parte de su panel de patrocinadores. El banco que corona uno de los edificios más altos del Cahnary Wharf londinense toma el relevo a Sky que ya estuvo una buena temporada poniendo su nombre a los maillots más laureados entre los velódromos.

EL HSBC protagonista del ciclismo UK

Con HSBC esta gente se garantiza el caudal económico que un día puso la lotería para que arrancara este sueño de las islas que ahora es una realidad y sitúa UK encima de casi todas las potencias en el medallero de los Juegos Olímpicos porque el ciclismo contribuye activamente.

No obstante es curioso el motivo final de toda esta “movida” que no se quiere quedar, eso dicen, en el éxito deportivo y sí en la divulgación total y transversal de la bicicleta en la sociedad británica.

Hace un tiempo ya hablamos de la implicación de estrellas de ese país en la promoción de la bicicleta, Chris Hoy por ejemplo en que los niños vayan en la flaca al colegio. Un dinero invertido en alto rendimiento para que la bicicleta prosiga su imparable conquista social.

El ciclismo para los chinos

Si en UK han tomado esta senda hace unos años, ahora los chinos quieren subirse al carro. El remozado Lampre, con el fondo TJ, tendrá ese rol. Rui Costa, Valerio Conti, Diego Ulissi y ahora Darwin Atapuma pedalearán para que la bicicleta que propague por China, que es mucho decir, porque el gigante, aunque parezca eso, un gigante, ve como la bicicleta de gama más reciente se difunde en puntos muy concretos.

Los más poblados, mientras que el resto es terreno desconocido para muchas marcas, si bien la bici como elemento de transporte tiene cierta presencia.

La bici como medio de transporte

Ya veis dos proyectos al revés, toda la vida promocionando a terceros o la propia industria y ahora el ciclismo se toma como prescriptor de la bicicleta como medio saludable, sostenible, recomendable y todo eso que siempre decimos de carrerilla. Ya que en España muchos alcaldes y diputaciones varias se vanaglorian de su apuesta por la bici, ¿no podrían pensar en este deporte para lograr que la gente se anime con la bici? muchos chavales se lo agradecerían.

Imagen tomada de www.thdrum.com

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La gran prueba del ciclismo británico

Mov_Gore

La salida del Sky pone en jaque el imperio británico en ciclismo

Si una cosa han traído estos últimos diez años de ciclismo es el dominio, nunca visto y complicado de prever, de los ciclistas británicos.

Valga el apunte del triplete firmado por Geraint-Yates-Froome en las tres grandes, algo complicado de ver, y valga también el dominio que los hijos de la Gran Bretaña han alcanzado en otras modalidades.

Un dominio que no sólo tiene que ver con la pista y que también apunta al ciclocross, al margen del ejercido en carretera.

Tour de Yorkshire JoanSeguidor

¿El ciclismo es, o era, «trend» en UK?

El día que el Tour de Francia salió de UK muchos atisbamos la realidad de lo que se estaba cociendo por las islas.

Antes incluso, en los Juegos Olímpicos de Londres ya el ciclismo, la pista en especial, fue la estrella de la competición.

Incluso si hurgamos más, vemos la apuesta de la Lotería, hace veinte años, tejiendo los mimbres de lo que hemos visto luego: éxito en la pista, éxito en la carretera, Team Sky, Wiggins, Froome, Cav, Geraint, los Yates y los que vendrán.

Así las cosas: el presente es dulce no, lo siguiente.

Mientras en Yorkshire preparan los próximos mundiales con una asistencia de público que tememos abrumadora, mientras el velódromo londinense recoge los enseres de la manga de Copa del Mundo que ha vivido este fin de semana…

Mientras todo eso ocurre, Geraint Thomas hizo historia siendo la personalidad deportiva del año por la BBC, algo como digo histórico, pues se la jugo contra pilotos de F1, jugadores de criket y estrellas de fútbol.

Que Geraint Thomas esté en ese nivel en las islas, habla del nivel de implantación del ciclismo por estas tierras.

Una implantación que se respira entrando en cualquier librería y viendo el nivel y la cantidad de libros que pueblan las estanterías, paseando por el centro de Londres apreciando el escaparate de la flagship de Pinarello…

Porque en UK el ciclismo es el nuevo golf para los hombres de negocios y la bicicleta la forma de sacar tanto coche y porquería del centro de las ciudades.

Pues bien, todo eso que comentamos está ahora en el vértice sin el Sky en liza…

En ciclismo no existe el Brexit

Brexit ciclismo JoanSeguidor

Mov_Gore

En plena marea con el Brexit, el Tour acerca el continente a las islas

El ciclismo en UK, ya lo hemos dicho muchas veces, causa furor. 

Tomamos la medida de esta realidad en los Juegos de Londres, con la ruta y la pista hasta los topes, pero también en la salida inglesa del Tour, hace más de cuatro años.

Sabemos por otro lado, que el Brexit no se lleva muy bien en Francia.

Hay aversión a todo lo inglés.

Lejos de aquella «entente cordiale» de Londres y París.

El Brexit es una cuestión seria que está perjudicando empresas e intereses británicos en Francia.

Sin embargo esta glaciación de las relaciones no parece afectar al ciclismo.

DT-Swiss Junio-Agosto

Tres ciclistas venidos de las islas han ganado seis de los últimos siete Tours de Francia.

Y el patrón que les ha dado el éxito se ha instalado con tanta fortuna que podemos decir, sin rubor a equivocarnos, que el Tour de Francia quiere ganarse el mercado anglosajón.

O quizá para ser más precisos, quiere ganárselo aún más.

Como si no lo tuviera ya en el bolsillo.

Porque sólo cabe ver la producción literaria e incluso documental que el Tour de Francia ha generado, y sigue generando en UK.

Ahí no hay Brexit.

La afinidad es tal que ayer, comentando el recorrido del Tour, el escritor Marcos Perera nos hizo un apunte muy interesante

Y es así, tal y como lo dice.

Porque el Tour se ha instalado en monotonía de lo previsible gracias a este ciclismo que al Team Sky le va tan bien.

Es un ciclismo «prêt-à-porter» para los ingleses, para su mejor equipo, para la base que han sacado de los velódromos.

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Y así seguirá, al menos, en 2019. 

Como decimos, en ciclismo no hay Brexit.

Ciclismo británico: el dominio que llegó para quedarse

Ciclismo británico Geraint-Froome JoanSeguidor

Mov_Gore

El ciclismo británico camina por un círculo virtuoso

Estos días corre por los sitios la curiosa estadística: tres ganadores británicos de tres grandes vueltas el mismo año.

Lo cierto es que, pasar ser justos, deberíamos abrir el foco, porque el ciclismo británico ha ganado las últimas cinco grandes vueltas.

Tom Dumoulin en el Giro 2017 marca el tope.

Desde entonces el ciclismo británico ha visto a Chris Froome aunar las tres carreras, sumándose Geraint Thomas y Simon Yates al ciclo victorioso.

Corre también por ahí el runrún de dónde ha salido este dominio del ciclismo británico.

Me preguntan incluso si es casualidad o casual.

 

Nada más lejos de la realidad.

El dominio del ciclismo británico es estructural

Viene de lejos, no es flor de un día y llegó, porque no es de este año, para quedarse.

Muchos sitúan la raíz en el Team Sky, pero viene de mucho más atrás.

Desde el día, en los inicios de este milenio, que alguien en UK dijo que en el ciclismo en pista estaba la sima para sacar medallas olímpicas.

Aquel gesto que parecía centrado en los velódromos era la semilla para cambiar el paso del ciclismo británico, un ciclismo que, como dijo un día David Millar, no tenía el menor seguimiento ni interés por parte de los suyos.

Hoy las cosas son diferentes.

Existe una cultura asentada y fuerte dentro del ciclismo británico que reposa en todos los niveles de la sociedad.

Ir por Londres es ver bicicletas y bicicletas, tiendas como la de Pinarello, cerca de Picadilly, y una producción literaria abrumadora.

Hay conciencia y cultura y hay pasión toda carrera que se corre por las islas.

Overboooking para ver pasar el Tour de Yorkshire, donde el año que viene será el mundial, o de la Gran Bretaña.

La Vuelta ganador - Simon Yates JoanSeguidor

Ciclismo británico: de la pista al asfalto

Hace unos días escribimos con nuestro amigo Jaume Mas una pieza sobre la importancia de la pista en el ciclismo profesional.

Negarlo es cerrar los ojos a lo que viene y sobre todo se impone.

Ver a Elia Viviani ganar varias etapas del Giro y la Vuelta, es verlo hacer a un corredor que es campeón olímpico de omnium.

El concepto de ligereza en una bicicleta se llama Emonda by Trek 

Pero más allá de la increíble campaña del italiano, vemos que la excelencia de la pista británica es el kilómetro cero de su dominio en la carretera.

Es coger los datos, los vatios, las cadencias, las estrategias, las «ganancias marginales» y llevarlas a la ruta.

Llevarlas además con éxito.

Porque en el palmarés del Tour hay hoy dos campeones olímpicos de pista como Wiggins y Geraint.

Ese trabajo metódico y casi obsesivo, según muchos, da unos resultados que nadie hubiera imaginado, pero los da.

Y ahora, que dominan todo lo que compiten, muchos se asombran.

Eso no ha hecho más que empezar, porque además no será exclusivo de ciclistas de las islas, también otros que entren en su círculo, dígase Egan Bernal, se verán beneficiados.

Por cierto que lo de Simon Yates merece un apunte, porque él sí que es el primer ciclista 100% inglés en ganar una grande.

 

El ciclismo inglés explicado en Ed Clancy

Es una manga de la copa del Mundo, pero es en la catedral, no en un sitio cualquiera, velódromo de Manchester, los HQ del Team GB. Pasan los nombres, siguen los éxitos, se acumulan los nervios, pero sigue el de siempre, Ed Clancy, el tipo que diez años después sigue en la pomada.

El ciclismo en pista británico no sabe ni de complacencia ni de casualidades. No es baladí. Culminan un programa de casi veinte años desde aquella vez que tomaron la opción de apostar al ciclismo en la quiniela olímpica para rellenar su medallero y estar entre las grandes naciones y de paso dar vida al Team Sky y todo lo que le sigue.

La final de persecución por equipos se corrió entre GB y Dinamarca. Una final de tronío. En el conjunto británico el conformismo no es ocurrencia, directamente no se permte. Medalla de oro con 3´55´´. Si en unos juegos no quieren el dorado sin récord del mundo, en una manga de casa no se quedan con tiempos de medio pelo.

El espectáculo es inenarrable. Son cuatro rodando y parecen uno, un ente, una cosa. Recuerdo cuando contamos la persecución perfecta, la que narra Brad Wiggins sobre Pequín 2008, nueve años desde entonces y un nombre que sigue en la terna: Ed Clancy.

Clancy, con background de velocista, tenía el mandato de arrancar. El hoy ya veterano pistard se puso al frente e incrementó hacia la velocidad de crucero tras unos 25 segundos al frente. Le tomó el relevo Manning y el ritmo ya rozó los 66 kilómetros por hora. Entró Wiggo con la consigna de que nada se fuera de las manos: tranquilidad y buenos alimentos. El mejor persecucionista individual del cuarteto fija la cadencia ante la entrada de Geraint, el cuarto y más joven.

Así rotaban entonces y así se metió Ed Clancy en la rueda de Manchester, lleno al rebose, con gente pagando entrada, asómbrense, junto a Burke, Emadi y Wood. Tuvierom algún problemilla durante el primer kilómetro y medio, pero cuando los daneses se quedaron en tres, los anfitriones marcaron la diferencia. Les fue de poco para no superarles.

Ed Clancy es uno de los ciclistas que desde la segunda línea explican el fondo de armario del éxito británico. Es tres veces campeón olímpico, uno de los fijos entrando y saliendo de las cuartetas titulares, e incluso fue la primera baza inglesa en el ómnium, en Londres 2012, cuando esta carrera se calzó a contrapelo en el programa olímpico. Se colgó un bronce.

Ed Clancy sigue ahí, en una cuarteta que está al corriente de liderar el ciclismo mundial, una cuarteta por la que han pasado Geraint, Wiggo, Kennaugh, Doull, Tennat, Manning… un lujo de ciclismo que se escribe desde la meticulosidad y de no dejar cabo suelto. Si una modalidad marca el trabajo de equipo, la calidad del mismo y el esfuerzo es ésta. En UK lo tienen claro, los resultados son los que son.

Imágenes tomadas de @Ed_Clancy

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#Top2016 El ciclsmo británico rueda en la excelencia

La historia es sabida. La pista británica marca los ciclos para cuatro años, un ciclo olimpico, lo que viene a ser separar el grano de la paja. Cada cuatro años, en el balance de la campaña, la excelencia inglesa emerge en el peralte. Da igual que sea en Londres, ahora fue en Río, hace ocho años en Pequin y doce atrás se desperezó en Atenas.

La inversión que un día los británicos hicieron en el ciclismo en pista, con la inestimable ayuda de las Loterías nacionales, ha surtido un efecto largo, sostenido y parece que duradero, pues no paran de añadir competencia joven para que los viejos no se duerman y la competencia sea brutal.

Ahora bien, ¿es de recibo que medio desprecien los años que llenan la olimpiada para dejarlo todo en la gran cita? depende como se vea. A mí, personalmente no me convence, porque en definitiva es marcar mucho el status de la disciplina. Jason Kenny es el ejemplo tangible a esta teoría. No se le ve al lado de alemanes y franceses durante dos años y reaparece en vísperas del izado de la bandera de los cinco aros.

Y claro, cuando el dominio no sólo es en resultados, también en la forma de ejecutarlos e incluso en una obvia infalibilidad, es ciertamente llamativo y goloso para sus rivales, que no vacilan en alimentar esas dudas que en ciclismo son moneda de cambio. Los velocistas franceses calmaron sus ansiedades cuestionando el plan de sus vecinos del norte, es poco elegante, qué duda cabe, pero es que los acusados son los primeros que no disimulan su plan.

Ahora bien, ese plan ya habla de excelencia, porque sólo así se puede entender una ambición que queda corta en la medalla de oro, quieren la presea dorada y el récord del mundo. Brad Wiggins fue el mejor ejemplo de la ambición que mueve a este grupo, cuando descabalgado del mundial, segundos tras los australianos en su velódromo de Londres, lo primero que dijo es que quería ser campeón olímpico. A los pocos meses lo hizo, se colgó un nuevo oro, trenzado en sendos récords del mundo, en ronda previa y final, como para querer ponerle dos guindas al pastel.

Y no os engañéis, esta excelencia en el velódromo se proyecta a la carretera, mirad el Tour, la cantidad de éxitos que amasan, lo de Froome queda en punta de iceberg cuando ves las etapas de Cavendish, la eterna primavera de Cummings o el placer que produce ver rodar y crecer a los Yates.

Y eso en un entorno de filia por la bicicleta, que gana sitio en Londres y en ciudades que invierten en sistemas saludables para que sus ciudadanos se muevan. Seguro que en este campo tendrán que mejorar mucho, pero como en todos los sitios. Entretanto id a ver unas Revolution Series o unos Six Days y veréis las sensibilidades que despierta este bellísimo deporte por esos lares.

Imagen tomada de FB de British Cycling

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La resurrección de los seis días

Si me pidieseis definir los Seis Días de Londres diría que son una mezcla de deporte élite y entretenimiento general con música, luces, negocios y mucha diversión.

La empresa que hizo posible su vuelta, tras 35 años sin celebrarse, quería crear un relato, una especie de historia que se alargara durante toda la temporada en pista mediante varias mangas con diversas sedes que pudieran organizar en propiedad o con con permiso del dueño de los derechos.

Está claro que han elegido mercados donde hay mejores condiciones económicas, más cosmopolitas, y donde el ciclismo está de moda. No en todos los sitios las cosas están igual. En algunos casos se ha permitido que eventos históricos sigan vivos, como el de Berlín.

En Palma de Mallorca sin embargo el evento será algo nuevo, eso siempre genera dudas, pero ojalá lo respalde una comunidad que vive del ciclismo día a día gracias al turismo. 

La clave del espectáculo está también en el programa que se ofrece. Si se estudia lo que quiere el mercado, se puede lograr un programa completo y capaz de atraer a los mejores atletas y tener entretenido al público, tanto del velódromo como de la televisión.

Ademas de la tradición de los Seis Días basados en carreras a la americana, los sprinters montan el espectáculo con sus 200 metros, sprints cara a cara y los keirin… hasta bailando en el escenario con el DJ, mención especial para el estadounidense Nate Koch, que se trajo un traje de dinosaurio, sí, de dinosaurio para bailar ante el publico. El ciclismo femenino también tiene su cuota igual que los sub-21, mostrando lo que ha de venir.

Todo contribuye a montar un evento que podríamos definir como “fiestero”. La pista en UK hace estragos, porque empieza a ser un deporte accesible a cualquier ciudadano. El éxito olímpico influye enormemente. Todo deporte pequeño necesita medallas y cobertura profesional para poder crecer al nivel base.

A raíz del éxito del centro nacional de ciclismo (Velódromo construido en Manchester con motivo de los Juegos de la Commonwealth de 2002) se han construido pistas en Derby, Glasgow, Newport y Londres – todas abiertas al uso público. Ahora todo el mundo puede probar una pista relativamemnte cerca de casa

Todo contribuye. El público británico empieza a hacerse notar en el el ciclismo. Vimos el fervor de las masas en el Tour en Yorkshire hace un par de años, y el que haya visto las ultimas Tour of Britain (y posteriormente Tour de Yorkshire) sabe que las carreteras se llenan de gente como en las grandes Vueltas. En pista es igual. El Velódromo de Londres genera un buen ambiente y un ruido que dejaba a todo corredor visitante impresionado. A Cavendish y Wiggins, los recibieron como héroes. 

No obstante estamos ante unos meses importantes que podrían cambiar la imagen pública del que es hasta ahora, un mito del deporte británico, Brad Wiggins. Tras las filtraciones de los Fancy Bears, hay una investigación independiente de la federación y del Team Sky, y hasta el mundo político ha credo un comité para investigar los supuestos hechos. Hasta que sepamos los resultados, no sé si cambiará o no la opinión del publico.

Lo que está claro, es que tanto Wiggins como Chris Hoy SON EL CICLISMO para la mayoría de la gente en UK, que no entiende ni sigue el deporte de cerca.

Por Rob Hatch, narrador deportivo. En su currículo ha contado en inglés algunas clásicas para varias televisiones del mundo en inglés, el Giro en Eurosport y el Tour con la BBC. También ha narrado fútbol y voleibol y ha estado en varios juegos olímpicos, paralímpicos, juegos asiáticos etc…

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