Ciclismo colombiano: ¿como el fútbol en Brasil?

Ciclismo colombiano Ribogerto Uran JoanSeguidor

La asignatura pendiente del ciclismo colombiano sigue siendo la de un equipo del máximo nivel

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La inminencia del Tour Colombia hace que todas las miradas se claven en el país.

Tienen llenazo de estrellas locales más Chris Froome, la guinda de la tarta.

Hace un tiempo nuestro hombre en Colombia, Milo, nos escribió una reflexión sobre la abundancia del ciclismo colombiano…

Colombia, el ciclismo colombiano, seguirá siendo, en todo sentido, una mina de oro: un lugar más o menos inhóspito, más o menos oculto, donde los aventureros y temerarios vienen a llevarse la riqueza con esa mentalidad de conquistadores o de multinacionales rapaces, dejando los desechos, los problemas y las eternas carencias.

¿De qué le sirve al país, y sobre todo, al ciclismo nacional, esta situación?

De nada que no sea sacar pecho por las victorias de este o aquel muchacho que fue nacido y criado a punta de aguapanela y sopa de papa, esos muchachos que llegan a Europa más por méritos propios que por la fortaleza de los procesos internos para apoyar y estimular el deporte.

Esa reflexión se integra en una más amplia sobre si el ciclismo colombiano es una mina de oro.

Así las cosas leemos en las horas previas al Tour Colombia que Dave Brailsford compara a la Colombia ciclista a la Brasil futbolera.

Comenta que su intención es conocer más y mejor la cultura de estas latitudes para sacar lo mejor de sus colombianos.

Porque el Team Sky tiene una importante cuota colombiana: desde Rigo Urán, podio en el Giro de 2013, a los Henao y los actuales Sosa y Bernal, la niña de los ojos del pelotón.

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Con este paisaje, Brailsford habla de lo diferente que es la cultura de equipo entre los colombianos y los europeos, incluso anglosajones.

La historia va por caminos diferentes, y no se parece, dependen del lado que la mires.

Sin embargo, en Colombia siguen suspirando por un equipo World Tour que aglutinara los mejores de un país que saca un talento cada pocos meses.

Sin embargo, leemos comentarios de muchos colombianos que hablan del desastre que ha sido muchas veces la selección colombiana en grandes citas.

Nairo trabajando a Urán, o éste para Bernal…

Se antoja complicado y no pocos admiten que lo mejor es tener la cuota de colombianos repartida por medio mundo, como los brasileños por medio mundo, mientras los equipos patrios, Manzana y Medellín, van tirando.

Gobik presenta el culotte de menos de 150 gramos 

Que el ciclismo colombiano saque un equipo con cara y ojos seguro que será un tema de conversación estos días pero como concluyó Milo hace unos meses…

La situación cambiará el día en que la dirigencia deportiva –que también gana con tal orden de cosas–, los empresarios y el Estado se unten la mano invirtiendo de verdad en el ciclismo, en los clubes de formación, en carreras decentes, en la adecuación de laboratorios contra el dopaje (el único que había perdió la certificación de la UCI).

Entonces Colombia, el ciclismo colombiano, dejará de ser esa mina donde los managers extranjeros y los mercachifles locales revenden corredores a precio de oro, y por fin será la “potencia” de la que tanto se habla.

Éste también es Oscar Sevilla

Oscar Sevilla JoanSeguidor

Oscar Sevilla tiene en Colombia la tranquilidad que Europa no le da

El otro día nuestro hombre en Colombia, Milo, nos escribió un texto muy duro sobre Oscar Sevilla…

El dominio de Sevilla en etapas, carreras menores y vueltas largas fue implacable durante algunos años en el país, humillando a corredores más jóvenes y mejores que han visto como sus mejores años pasan de balde mientras un cuarentón con serias sospechas de ser un tramposo consumado les gana una y otra vez.

Sin entrar en un sentimiento muy extendido en Colombia, lo hemos leído por muchos lados, queremos, al menos, romper una lanza en favor de Oscar Sevilla.

Y lo hacemos a través de una entrevista que leemos del albaceteño en Velonews en las horas previas a la defensa de su título en la Vuelta a San Juan, una defensa que está realizando ante corredores muy importantes.

Porque Sevilla está ahora en su temporada alta, compitiendo contra aquellos europeos de cuya recua salió hace un tiempo.

En la segunda etapa de la Vuelta a San Juan, Oscar Sevilla llegó con Remco Evenepoel, un ciclista al que saca 23 años.

Cuando Evenepoel decía que veía ciclistas que creía su padre podría referirse al propio Sevilla.

Así las cosas la entrevista toca todos los temas y eso es de agradecer.

Sí, también la Operación Puerto que, sea Sevilla o no culpable, eso ni lo sabemos, ni o sabremos nunca, vuelve a quedar retratada como la gran chapuza del ciclismo internacional.

Y digo ciclismo, porque aquella desgracia pasó a cuchillo por el ciclismo como en ningún otro deporte.

Oscar Sevilla podrá gustar más o menos, pero de ciclismo sabe un rato y vemos criterio cuando analiza algunas esperanzas colombianas.

De Sosa, que si fichar por el Team Sky le hace sentir como si lo hiciera por el Real Madrid, pero que quizá no sea la mejor opción.

Por eso de las estrellas que estarán por encima de él.

Y de Bernal que lo tiene todo para triunfar, pero sobre todo una cabeza y humildad que le harán llegar lejos.

Así se llama la cicloturista de la Sea Otter: Ciclobrava

En ambos casos, creo que Oscar Sevilla tiene razón, como en que allá el ciclismo compite en expectación y gasto con el fútbol, en lo del análisis del ciclismo colombiano y su tablero contra el dopaje, pues qué queréis que os diga.

Las cosas ahí son muy mejorables, y no pocos le ven como el ejemplo de cuán mal está el panorama por ahí abajo.

Un panorama que según muchos, se intentará blanquear en el inminente Tour Colombia.

El codo de Nairo va camino de ser legendario

En la primera carrera de la temporada el codo de Nairo ya da que hablar

El codo de Nairo va camino de convertirse en leyenda.

O bien, al menos, de ser tan famoso y reconocido como el talón de Aquiles, la oreja de Van Gogh o el brazo incorrupto de Santa Teresa de Jesús.

Es así porque el codo de Nairo empieza la temporada igual que la terminó: pidiendo un relevo.

De esta manera hemos visto a Nairo de nuevo enseñar su codo, según algunos -muchos- , muy pronto este año

Demasiado.

Y es que ha sido ver el primer resumen por televisión de las primeras pedaladas de Quintana este año y ya hemos podido comprobar como ha vuelto a sacar el codo tras un escaso relevo de 40 metros.

Ha sido en su estreno en esta Vuelta a San Juan, la carrera de ciclismo más importante de Latinoamérica que se celebra en el verano argentino, donde hemos visto el primer movimiento de codo de Nairo, cuando nada más pasar al relevo, con su gesto ya característico, ha pedido a Alaphilippe o a Benoot que se pusieran de inmediato delante.

 

Muchos aficionados ya se han echado de nuevo las manos a la cabeza con esta actitud que ya se ha convertido en una costumbre para él, y ya le han recriminado que “así no, Nairo” cuando han comprobado de manera incrédula como recién levantado el telón de la temporada, aunque aún en enero, Quintana ya tenga tan fino su codo:

¨Nairo te levanta el codo antes de entrar al relevo”

Y es que las redes sociales no perdonan. No le perdonan ni uno. Ni un codo.

Por tanto este hecho no ha sido pasado por alto por la mayoría de sus detractores que ya lo empiezan a llamar “Codairo” Quintana o “Codo de oro” Quintana.

Antes que alguno, o algunos, empiecen a sacarme la piel a tiras por este texto, sobre todo nuestros amigos colombianos, he de decir, en defensa propia, que sólo estoy recogiendo las opiniones que para bien o para mal se leen por ejemplo en Twitter, donde se critica al bueno de “Nairoman”, bien con humor o bien con bastante mala leche.

Dicho esto, a mí Quintana ni fu ni fa.

Ni me cae bien ni me cae mal.

Simplemente no me cae.

Lo siento, no me gusta su forma de correr, independientemente de si saca el codo o no.

Estoy hablando de este Nairo, el de hace un año para acá, nada que ver al otrora corredor valiente y que atacaba en cuanto podía.

Pero desde el Tour de la temporada pasada, pasando por la Vuelta, Nairo se labró fama de ser un chupa ruedas, incapaz de atacar a lo campeón, sin mirar atrás, como han hecho los grandes nombres en este deporte.

Abriendo el codo, cuando pasa al frente, es imposible que guste su forma de correr.

Su actitud, mirando hacia los lados, nunca dejará de ser la de un segundón.

Esto es lo que opina la afición a la que le gusta el ciclismo, el ciclismo de verdad.

El codo de Nairo saltó a la fama en la etapa de los Lagos de Covadonga de la pasada edición de la Vuelta de 2018, aunque ya venía precedido de cierto renombre por haberse lucido tímidamente en el Tour.

Pero aquel día, el codo de Nairo, dio la vuelta al mundo del ciclismo internacional, cuando ascendiendo los Lagos lo sacó a pasear de manera muy conservadora cuando le pedía al líder Simon Yates, de manera reiterada, que le diera un relevo en cabeza, cuando él en ningún momento ni se lo merecía ni se lo había trabajado. Para nada.

De esta manera, fue épica la bronca que le echó el británico en plena subida, dejando una de las imágenes de la Vuelta.

Nacex lleva tu bicicleta donde le digas 

Aquel día, el codo de Nairo, suscitó infinidad de antipatías en las redes sociales y parece que sólo en Colombia fueron capaces de defenderlo.

Fuera de su país natal las críticas más ácidas fueron un clamor contra Nairo Quintana:

“El masaje, hoy, que se lo den en el codo, que ha de tenerlo reventado de tanto pedir relevo”

“¿En la contrarreloj te pueden dar relevos o tienes que tirar todo el rato tú? Es para un amigo, gracias”

“Etapa dura. ¿Tendrá que usar Quintana los codos o reservará uno?”

“Muy duras las imágenes de Nairo con problemas en su codo. El médico de Movistar ha confirmado que ha sido a causa de pedir relevos”

Y podríamos continuar, pero lo vamos a dejar aquí.

Lo que está claro es que el codo de Nairo es un codo al que le gusta pedir relevos y esto no tendría que ser para nada tan hostil hacia Quintana.

Al fin y al cabo, él no ha atacado a nadie.

Foto: http://zonacero.com

2019: ¿Por qué el ciclismo colombiano puede seguir creciendo?

Ciclismo colombiano JoanSeguidor

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Los números acompañan el buen momento del ciclismo colombiano

Las cifras, dicen por ahí, nunca mienten.

Y las cifras son claras: si en 2010 había tres corredores colombianos en equipos profesionales del World Tour, este año (una década después) esa cifra se incrementa hasta los diecinueve corredores.

Esta es la realidad numérica del ciclismo colombiano.

Si a esta cifra, nada despreciable para un país no europeo, sumamos que Colombia lidera el ránking de la UCI en América y que algunos de sus ciclistas han estado en las primeras posiciones del ranking mundial durante todo el 2018, podríamos entonces afirmar que la tan cacareada “potencia” de la que tanto pregonan algunos parece cuajar al menos a medias.

Dos equipos continentales, el Team Medellín y el Manzana Postobón debutaron en carreras menores europeas desde el 2017, aunque los resultados son discretos, ambas formaciones aspiran a convertirse en el rostro cafetero dentro del pelotón internacional y llenan las carreteras en competencias de segundo nivel por todo el mundo.

Los ciclistas colombianos brillan en lugares tan remotos como China, California o Turquía, y hace rato que desbordaron el ámbito continental donde fueron hegemónicos por varias décadas.

La primera generación de corredores que “reconquistó” las carreteras del viejo mundo ha empezado su declive sin nada de qué arrepentirse puesto que los resultados están a la vista: podios, grandes vueltas, etapas, calidad y carisma por donde se mire.

Esa, la generación de los Henao, de Nairo, de Cháves y Urán, le despeja el camino a otra camada que quiere asaltar el protagonismo, y qué mejor símbolo de aquello que el duelo entre Sosa y López en la Vuelta a Burgos.

Esta es una nueva generación que ha heredado lo mejor del pasado pero que se atreve también a hacer trizas los estereotipos: hay colombianos velocistas, sí que los hay, o que lo digan Gaviria, Molano y Hodeg.

Hay buenos contrarelojeros, sí que los hay, o sí no que le pregunten a Egan Bernal.

Es difícil hacer pronósticos y futurología cuando se trata de ciclismo.

Quisiera plagiar un viejo chiste para decir que es un deporte inventado por belgas y franceses donde siempre gana un inglés.

 

¿Qué les espera a los colombianos, al ciclismo colombiano?

Con la promesa de Miguel Ángel López siempre a más, con la explosión irrefutable de Egan Bernal, con la aparición de Iván Sosa y otra avalancha de juveniles repletos de calidad, podemos hacer futurología, predicciones y profecías.

Del 2019 no vamos a esperar nada, lo que esperábamos ya ha llegado.

Fabio Parra siempre será el primer colombiano en París

Fabio Parra JoanSeguidor

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El tiempo y el palmarés no le hacen justicia a Fabio Parra

Luis Alberto Herrera, el muchachito enclenque que había sido jardinero en Fusagasugá, se convirtió en Lucho, “Luchito”, una tarde de julio de 1984 en la cima del Alpe d’Huez.

El hombre a su rueda un año más tarde sería Fabio Enrique Parra Rodríguez, ese ciclista alto y robusto que se iba a convertir en el mejor joven del Tour y un candidato a ganarlo.

Era Fabio Parra

Todos los que saben algo de bicicletas a este lado del Atlántico coinciden en que Fabio Parra fue -de lejos- mejor corredor que Herrera, con una mayor capacidad de aguante, más regular, muy superior contra el reloj y casi tan buen escalador como aquel, aunque sin esa soltura de ángel en las piernas cuando subía.

No obstante, Fabio jamás alcanzó la popularidad que tuvo y sigue teniendo Herrera en su patria.

A Herrera la gente lo sigue recordando con aquel apelativo cariñoso de “Lucho”, “Luchito”, el “Jardinerito”, igual que un pariente, tal vez un sobrino muy querido, tal vez un primo entrañable.

El otro fue y será simplemente Parra, así, con el apellido a secas, como si fuera un recluta, o el empleado del mes de la empresa, o el friki de la clase.

Parra. “Parrita”, lo llamó alguna vez el locutor Julio Arrastía.

Estos dos habrían podido cazar el duelo más grande en la historia del ciclismo colombiano pero renunciaron a ello y corrieron como hermanos.

La imagen de ambos cruzando juntos la meta en la etapa 12 del Tour del 85 resume el hito de una generación.

El verdadero rival de Fabio Parra fue Pedro “Perico” Delgado

Subcampeón por detrás suyo en la Vuelta a España de 1989, fue memorable aquel duelo en la montaña de Navacerrada donde Parra descolgó al segoviano y enlazó con dos de sus compañeros al frente de la etapa.

Perico salvó aquella Vuelta por sólo 35 segundos de diferencia gracias a la ayuda inestimable del soviético Iván Ivanov, quien se puso al frente a perseguir aunque no era su coequiper.

Las imágenes de Perico entregándole un sobre al día siguiente a Ivanov dieron pie para todo tipo de especulaciones sobre acuerdos por la ventanilla de los coches y corredores que se vendían al mejor postor.

No fue esta la primera vez que Perico ganaba la Vuelta a España con sospechas de truculencia: en 1985 dio al traspié con la general ante la pasividad de su rival Pacho Rodríguez, que se presume comprado.

Un año antes Fabio Parra había sido tercero del Tour por detrás de Perico y Stephen Rooks.

Aún se especula qué hubiera pasado si las motos de la organización no hubieran interrumpido y estorbado sus ataques en el Alpe d’Huez, donde podía distanciar a ambos y ganarles la etapa.

Después se confirmó que tanto Rooks como Delgado habían utilizado sustancias dopantes en aquella edición, no obstante, no hubo mayores represalias contra ellos.

Fabio Parra, el tercer hombre del podio, se queja de aquello con frecuencia aunque hayan pasado tres décadas, cada que abandona la tranquilidad de su retiro como criador de pastores alemanes para dar alguna entrevista.

¿Vale la pena sacarse esa espina treinta años más tarde?

Yo no tendría criterio para resolver esa pregunta.

Fabio Parra fue un ciclista atípico en Colombia

Excelente rodador pero muy fuerte en la montaña.

Alto y robusto, aunque de inconfundibles rasgos indígenas, no era de orígenes campesinos sino de una familia de profesionales acomodados de provincia.

Fue estudiante universitario de administración en sus años de corredor, algo prácticamente insólito en el país y tras su retiro llevó con éxito diferentes empresas.

Culto, mesurado, tranquilo, todo un caballero según dicen quienes lo conocen, Parra tiene un palmarés más bien modesto que no hace justicia a su enorme fortaleza y ostenta un récord que nadie ha superado: ganar dos ediciones de la Vuelta a Colombia con once años de diferencia entre ambas.

Ahora se dedica a los pastores alemanes y bulterriers en un criadero de su propiedad con un nombre encumbrado y sugerente: El Galibier.

Imagen tomada de Señal Colombia

Cristian Camilo Muñoz y los vendedores de humo

Cristian Camilo Muñoz JoanSeguidor

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Cristian Camilo Muñoz salta al World Tour con exigencias máximas

Esta va a ser la enésima vez que hablamos de fichajes colombianos en la élite este año, pero es que la avalancha de ciclistas sub 23 que están dando el salto a Europa ha sido inédita.

Cristian Camilo Muñoz, otro boyacense de pómulos enrojecidos por el frío y la altura es nuestro personaje: va por dos temporadas al Emirates, junto a Gaviria, Henao y Atapuma.

Su debut en el viejo continente ocurrió de la mano del seleccionado nacional sub 23 cuando ganó una etapa de montaña en el Baby Giro, donde los cafeteros dominaron las cuestas y buena parte de la carrera.

No se llevaron la general por desaciertos estratégicos, o tal vez porque el seleccionador nacional Carlos Mario Jaramillo apostó a eso, a ganar etapas.

El fichaje de Muñoz, quien demostró buenas participaciones en la Vuelta a la Juventud colombiana y fue un gregario importante de Iván Ramiro Sosa en el Tour de l’Avenir, no ha pasado desapercibido en su patria, donde el periódico El Espectador le dedicó un extenso artículo analizando su biotipo y su potencial en carretera.

 

Como suele ocurrir en nuestro país, se pone el listón lo más alto que se pueda y ya dan a Muñoz como un posible candidato al Tour de Francia: comparan su peso y estatura con la de Eddy Merckx, Chris Froome o Jaques Anquetil, alaban su cuerpo alto y espigado similar al de los europeos, y dicen, como no, que tiene un biotipo idéntico al de los grandes campeones.

Todo eso de un muchacho que apenas si habrá corrido unos cuantos días en Europa.

El listón para Cristian Camilo Muñoz es muy alto

A nosotros esto nos parece vender humo.

Se trata, sin duda, de un ciclista prometedor con un par de buenas exhibiciones, pero de ahí a postularlo como candidato al podio de París hay una eternidad.

El técnico Raúl Mesa, viejo zorro, fue más sensato en sus declaraciones.

Dijo que habría que esperar uno o dos años a ver cómo se adaptaba el muchacho.

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Por algo será que don Raúl ha conseguido que sus corredores ganen tantas veces la Vuelta a Colombia, porque es prudente y sabe bien cuando hay que atacar.

Imagen tomada de @ALTIPLANORADIO 

Bohórquez es apellido kazajo

Hernando Bohorquez joanSeguidor

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El fichaje de Bohórquez por Astaná es un voto de confianza para López

Mientras Dumoulin sigue sin necesitar colombianos –y españoles– para la ganar el Tour de Francia, en el resto de equipos profesionales parece que nadie comparte su opinión.

Los fichajes colombianos, que hace una década se limitaban a uno o dos buenos escaladores en ciertos equipos, ahora se multiplican por doquier y abarcan también contrarrelojistas (como Rodrigo Contreras) y velocistas (como Hodeg, Gaviria, Restrepo y Molano).

Parece que todos quisieran tener no uno sino varios colombianos en sus filas y el mejor ejemplo de ello es el Emirates con una plana de cinco.

Los kazajos, que alguna vez se inventaron un equipo de ciclismo con el nombre de su capital, Astana, según se dice con el propósito real de que Alexander Vinokurov tuviera cómo correr en bicicleta, ahora parecen inventarse otro equipo para que Miguel Ángel López aspire a ganar algo grande.

Dos colombianos más van a las filas de los kazajos: Rodrigo Contreras, quien ya estuvo una temporada con el Quick, y Hernando Bohórquez, una de las joyas pulidas del Team Manzana Postobon, el único equipo continental del país de donde también salió hace poco el sprinter Sebastián Molano.

“Supermán” López, Contreras y Bohórquez, son todos boyacenses, esa región alta y fría de los Andes colombianos donde brotan, dicen, los mejores escaladores del mundo.

Bohórquez ya fue subcampeón de alguna carrera importante en China y en Colombia acumula buenos resultados desde su etapa de juvenil.

Bohórquez: ¿Cuál será su rol en el Astana?

Creemos que estos fichajes podrían crear un entorno más familiar para López, por quien su equipo ha apostado sin temor en la última temporada.

Mientras un nuevo colombiano llega a engrosar el pelotón internacional queda el sinsabor del Team Manzana, ese equipo de talentos fenomenales que termina convertido en la división menor de otros.

Ese equipo donde se forma una y otra generación de excelentes corredores que, no obstante, no tienen otra opción sino dar el salto al World Tour porque en su país ningún conjunto les ofrecerá la oportunidad de correr algún día el Tour de Francia.

Imagen tomada de Liga de Ciclismo de Antioquia

El periodismo que no se merece el ciclismo

ciclismo Nairo Quintana JoanSeguidor

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A la prensa a veces se le va la mano cuando mezcla ciclismo y banderas

Nairo en el «hall of fame» de la historia del ciclismo…

Hace poco el portal colombiano de información deportiva Marca Claro publicó una noticia que parecía redactada por algún bromista de esos que pululan en la web, esos que alimentan las fake news y las parodias de la información “oficial”.

El artículo, que más parecía de Rokambol News o de Actualidad Panamericana –célebres sitios de noticias falsas– afirmaba que gracias a sus grandes dotes y talento Nairo Quintana había sido incluido por la UCI en un “hall de la fama” ciclista donde se encontraban los cien mejores corredores de la historia.

https://twitter.com/Noaldopaje/status/1056618538230841344

 

https://twitter.com/Noaldopaje/status/1056622331001495552

Inmediatamente hubo corrillo en redes y los mismos imbéciles que replican –y que se creen– esos artículos que juran que Juan Manuel Santos es un reptiliano o que Obama copula con sementales, esos mismos analfabetas virtuales replicaron el asunto, le hicieron eco y cantaron el himno nacional frente a sus pantallas solitarias.

Algunos fueron más allá: hablaron de una supuesta “Federación Mundial de Ciclismo” que acababa de condecorar al corredor cafetero, uno de los cien mejores de la historia.

Naturalmente, todo era falso e inexacto.

Ha sido Nairo como pudo ser cualquier otro

Que el caso haya sucedido con Nairo Quintana es sólo una coincidencia y no se trata aquí de atacar o defender al corredor, de quien cada uno podrá formarse sus propias opiniones.

Lo que nos interesa es reseñar el papel nefasto que juega cierta prensa “deportiva”, y cómo no, la prensa generalista, cuando de bielas y tubulares se trata.

Que el caso haya ocurrido en Colombia también es fortuito, porque sabemos que este es un problema de otras parroquias y, por poner un caso conocido, la prensa española no se queda atrás en desinformaciones, arbitrariedades y pésimas coberturas de ciclismo.

Pareciera que para algunos periódicos y noticieros el ciclismo sólo merece tinta y micrófono cuando de dopaje se habla.

Pero en Colombia hizo carrera otro estilo nauseabundo de cobertura dedicado a exagerar las cualidades de los deportistas propios –cualidades que no son pocas– engrandeciéndolos a niveles que muchas veces no tienen, ni tendrán.

Son periodistas que se dedican a vender humo y crear falsas expectativas en el público, mientras desconocen buena parte de la lógica del deporte que se supone debe cubrir, ignoran los triunfos de otros corredores, ignoran incluso sus nombres o los escriben y pronuncian mal, y cuando tienen la oportunidad de entrevistar a los corredores en vivo y en directo suelen preguntar obviedades y tonterías:

¿Cómo te fue en la etapa?

¿Qué tal la estrategia para mañana?”

A veces llegan al nivel desgraciado de Ricardo Orrego, uno de esos periodistas futboleros que confunden el plato grande con la corona de atrás, y que tuvo la desvergüenza de ofender a Miguel Ángel López al final de una etapa de la Vuelta a España cuando no quiso darle una entrevista.

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Este parece el resultado lógico de la política errática e irregular que mantienen los emporios mediáticos hacia este deporte, un paria en comparación con el fútbol, aunque ahora se trepen en la ola de popularidad de los corredores colombianos.

Mientras, una legión de periodistas independientes y apasionados hace un trabajo mil veces más riguroso, sin apoyos, sin acreditaciones, sin mayor visibilidad, sin grandes plataformas en internet, y el público más exigente los sigue y respeta.

Esos son los que merecemos.