Los ciclistas no paran por el frío

Ari Goldberger se disponía a volver a su casa en bicicleta cuando de repente se encuentra, textual, “una montaña de nieve” en su camino. Las fuertes nevadas caídas estos días en la costa este de Estados Unidos no sólo ha puesto a prueba el encaje de los neoyorquinos, sino que han dejado una gran ciudad como Boston a medio gas durante bastantes días al abrigo de una densa cortina de nieve de espesores que en España significarían colgar el cartel de “cerrado por vacaciones”.

No tardó Ari, ciudadana de Boston, en ir a la autoridad del transporte para hacerse una senda en tal jungla helada. No hubo respuesta, al menos no con la inmidiatez de quien quiere entrar en el zaguán de casa y aislarse del temporal. Aconsejada por una amiga, llamaron a varios ciclistas, para cavar en medio del bloque helado un túnel que le sirviera transitar hasta su casa. La solidaridad, como los caminos del señor, son inescrutables.

En España desde luego la situación no ha llegado a tanto, no al menos en grandes ciudades. Por ejemplo los que somos de clima mediterráneo y a ser presa fácil de los constipados, guardamos la bicicleta a las primeras de cambio porque no vaya a ser que recaiga. Sin embargo nuestros amigos de Barceloneta Bikes, que tan sano debate generan cada semana con cuestiones que atañen al ciclista por la ciudad, nos traen un puñado de cuestiones a tener claras para circular cuando las temperaturas no invitan, precisamente, a ir en bicicleta.

En primer lugar ahí van algunos consejos de cómo vestirse. Es importante saber que en el momento de montar en la bicicleta tendremos frío al principio del recorrido, sin embargo cuando la cosa entra en calor, seguro que nos sobra algo de ropa. Por ello recomendamos que tengáis alguna prenda de ultima capa que se pueda ventilar fácilmente, sobretodo que no empecemos a sudar, pues luego nos quedamos húmedos es cuando nos podemos constipar.

Es importante proteger las manos, los pies y la cabeza en caso de mucho frío. Prestad atención a las manos ya que es la parte de nuestro cuerpo con la que controlamos la bici. Si no tenemos toda la sensibilidad, podemos perder tacto en el freno y la fiabilidad para usar los cambios. Los guantes también sirven para protegernos de posibles caídas, así que tienen siempre una doble función.

Por lo que se refiere a nuestras máquinas, siempre es importante prevenir, por eso recomendamos una buena revisión de frenos y neumáticos, que son las partes con más desgaste y de las que depende nuestra seguridad. A veces es mejor cambiar los neumáticos y poner algo más apropiado para la lluvia para pasar el invierno. Considerad guardabarros y mantener bien engrasadas todas las partes móviles de tu bici, sobretodo cadena y ejes. En invierno es cuando tenemos menos horas de luz, por lo que las luces son muy importantes.

Por lo que se refiere a la circulación, si el terreno esta mojado es mejor no circular por las aceras, mucho más resbaladizas que el asfalto. Guarda un poco más de distancia de lo normal con el resto de los vehículos, ya que la respuesta de frenado es mas lenta y evita los charcos pues debajo puede haber alcantarillas u  otros obstáculos que pueden hacerte probar el asfalto.

En caso de que tu ciudad te sorprenda la nieve, como a nuestra amiga Ari, los problemas de estabilidad son mayores. En estos casos hay que levantar la posición del manillar y bajar un poco el sillin. Tendrás más estabilidad en caso de resbalones y sobretodo neumáticos adecuados.

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Ciclismo en un «invierno escandinavo»

Después de vivir 3 años en Estocolmo, como buen español, del sur y el buen tiempo, había buscado todo tipo de escusas para no montar en bici durante el periodo invernal. Porque seis meses de oscuridad y temperaturas entre 3 y -15°C sólo invitan a buscar excusas. Aunque sin duda, lo único que tenía eran reglas autoimpuestas y la única manera para llegar a algún sitio es rompiendo tus propias reglas.

El libro Half Man, Half Bike sobre la vida de Eddy Merckx fue una gran motivación para ver la condiciones climatológicas desde otra perspectiva. Se cuenta en el libro como Eddy sentía extra motivación cuando las condiciones climatológicas eran extremas: “Lo fácil es competir cuando hace sol y el asfalto está seco”. Además conozco a muchos otros ciclistas a los que no les asusta el mal tiempo y disfrutan del ciclismo todo el año independientemente del clima.

Una vez tomada la decisión, “voy a entrenar nieve o nieve”, sólo era cuestión de tener el material adecuado. Es decir una bici de MTB o ciclocross con ruedas de clavos y luces de bacteria,  guantes dobles o de esquiar, unas zapatillas de invierno que las tiendas de bicicletas en España no suelen vender, y para mí con tres niveles de ropa, es suficiente, porque los suecos van con dos. Entre otras cosas, aquí venden hasta plantillas radiantes que funcionan con bacteria.

Aunque hay valientes que lo hacen, durante el periodo invernal no es recomendable circular por la carretera. En contra de lo que muchos piensan en España, los conductores aquí no son muy respetuosos con los ciclistas y si añadimos nieve, hielo y la poca visibilidad, es un verdadero peligro. Lo bueno es que normalmente hay carriles bici que te llevan a todos los sitios, aunque hay que tener cuidados porque son transitados por peatones en algunos tramos.

Este es mi tercer invierno montando en bici y aún no he sufrido ninguna caída. Lo que es una sorpresa para los no ciclistas. Por lo demás cada vez que hago los 44 km de ida y vuelta al trabajo, me siento como si hubiera corrido una de esas semiclásicas que tanto gustan en los Países Bajos como es el caso de Harelbeke o Gent-Wevelgem.

Algo que me sorprende es que no he cogido ningún resfriado o gripe en estos 3 años. Coincido con los finlandeses que hablan de los beneficios del frío, como nosotros de la dieta mediterania.

Al mal tiempo buena cara!

Por David Bartolomé