La opción del ciclismo 2.0 es la única opción

Las semanas últimas, la proliferación de vídeos cortos, virales y muy atractivos visualmente producidos por la gente de RCS, eso es los organizadores del Giro de Italia y las carreras más importantes de ese país, se ha convertido casi en norma diaria. Una labor muy 2.0 que bien pudiera ser el camino escogido por otros muchos actores que parecen ir a remolque de la pegada de los transalpinos, incluida la organización del Tour de Francia.

La catarata de vídeos de RCS ha roto en este que aquí mostramos. Un compendio, casi un porfolio documental de su calendario de carreras. Se echa mano de la contundencia de otras piezas e incluso como buenos documentalistas no esconden cierta trampa en su montaje. Por ejemplo cortes de la famosa etapa del sterrato del Giro de 2010, aquella embarrada edición, para plasmar la Strade Bianche. Trampa.

De cualquiera de las maneras, la opción de RCS demuestra que el ciclismo es un producto de primerísima calidad para vender. Y con armas como la que plasmamos es más sencillo. Imaginen un comercial de RCS con tal material en su iPad. Como ayer defendimos, el ciclismo es más que centenario, pero ello no le impide ser el más 2.0 de los deportes, además en todas sus acepciones, pues además de disfrutarlo por tierra y desde el aire, es la única actividad que puede acabar bajo el balcón de tu casa. El círculo cerrado.

En un momento donde se definen las bases del nuevo World Tour o cómo se llame, la capacidad de crear productos como el as en la manga llamado Roma Maxima se impone, sobre todo si no queremos que este deporte acabe en las desangeladas rutas pequinesas, por ejemplo, en medio de cemento y vacuos espacios donde la presencia de vedettes es un mero intercambio comercial.

Un último apunte, desde el Giro a Lombardía, RCS tiene cinco meses para sorprender a la parroquia. Yo no apostaría a que ahí esté todo.

“Ciclismo de youtube”, me gusta cómo suena

Escribía Ander Izaguirre en su libro “Plomo en los bolsillos” que a Fausto Coppi le jodía mucho correr en compañía, de ahí las cabalgadas de 200 kilómetros que le auparon como el primer grande de la historia del ciclismo. Aquellos años de posguerra, los héroes de blanco y negro practicaban un ciclismo que hoy queremos ver, pero que la realidad nos niega con vehemente reiteración. Una realidad como veremos, muy diferente.

Las cosas no tienen nada que ver con aquello. El ciclismo como deporte agonístico, de dimensión individual y sello eterno no es el de ahora. No se le asoma. Que es peor el de ahora, depende. Los puritanos de la técnica, estrategia y cálculo ven aquello como nota exótica, tiempos que quedaron atrás para siempre. Lo de ahora es rallar la perfección, aclimatar el ciclista, darle forma y moldearlo en todas las circunstancias. Ciencia que calza culotte.

En esta Vuelta a España los comentarios en torno al recorrido trazado no son los mejores, no al menos desde el círculo de puretas. Al iniciar la carrera, ya expusimos lo que pensábamos. Casi dos semanas después no ha variado en exceso nuestra percepción, aunque la carrera está bonita. Se ha venido a llamar despectivamente “ciclismo de Youtube”. Bueno, es una apreciación como cualquier otra. Me gusta cómo suena. Hoy todo parece hacerse con la óptica del megasitio de vídeos o de los programas de zapping de la televisión. El impacto cuenta por cuatro. Eso viola las más sencillas normas de reparto del espectáculo que a todo buen aficionado le gusta cuando presencia una etapa.

Sin embargo convendría preguntarse una cosa. ¿Hay alguien capaz en el pelotón de plantear los órdagos de Fausto Coppi?. Absolutamente no. Las gestas de antaño se cuentan con los dedos de una mano. Dos recuerdo en menos de un año. La de Andy Schleck camino del Galibier y Thomas De Gendt en el Stelvio. El resto es un insulto a los grandísimos puertos de la historia del ciclismo. Por nuestros ojos han pasado ascensiones sin pena ni gloria a Tourmalet, Aubisque, Croix de Fer y otras franquicias.

Si ello ocurre en el Tour y en el Giro, que se corren más a cuchillo, qué no pasará en la Vuelta. Es que sencillamente no hay nadie que sepa o pueda liarla de lejos. Por ejemplo, pongamos Alberto Contador. ¿Necesita el madrileño atacar de lejos camino de Ancares o de los Lagos?. No. La igualdad del ciclismo actual, y también la calaña, quizá más conservadora, del personal, hace que tengas mucho más que perder que no ganar. No sirve en ello el cariño y caché que te ganes del público, éste no engrosa el palmarés aunque visto de alguna manera sí puede dotar con generosidad tus emolumentos.

Ante tal disyuntiva la Vuelta ha optado por el “ciclismo de Youtube”, si bien no conviene olvidar lo que viene ahora. La organización de la “roja” habrá pensado mejor ganarse con flashazos al aficionado advenedizo, mucho llegado del fútbol que cada vez peor le trata, que mantener los que ya tenemos seguros. Por ello han optado por esta vía. Luego cuando acabe la carrera, que hagan cuentas y vean si esta “semi traición” al ciclismo les ha salido bien.