Ciclismo: ¿Qué tiene Eslovenia que no tenga España?

Tadej Pogacar Tour

Ahora mismo el ciclismo en Eslovenia toca cielos que España ni sueña

Todos nos preguntamos qué hace Eslovenia con su ciclismo, y sobre todo lo comparamos con lo que sucede en este lado de los Pirineos y ésta es una historia con muchos matices.

Si en La Castellana el domingo, Roglic volvía a por un maillot rojo que le pertenece de pleno derecho, no olvidemos el doblete del Tour, con Pogacar-Roglic.

El día que más obvio fue ese dominio resultó en la meta del Boulevard d’Avroy, en el centro de Lieja, tres de los cinco primeros clasificados en esta clásica-monumento de 2020 tenían algo en común, a parte de los caracteres extraños en sus nombres.

Sí, los tres son ciclistas eslovenos: Primož Roglič (1º), Tadej Pogačar (3º) y Matej Mohorič (4º).

Los primeros españoles llegaron un poco más atrás: Gorka Izagirre (17º), Omar Fraile (19º) y Jesús Herrada (26º).

En el ranking de países, Eslovenia es segunda tras Francia en la clasificación por países y España, lejos de sus mejores días, es solamente novena.

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¿Qué tiene Eslovenia que no tenga España, en ciclismo masculino profesional?

Veamos algunas diferencias.

Para empezar, Eslovenia tiene actualmente 34 ciclistas profesionales: 9 ciclistas en equipos World Tour, ninguno en Pro-Continentales y 25 en Continentales.

España, por su parte, tiene 150 profesionales: 38 ciclistas en World Tour, 52 en Pro-Continentales y 60 en Continentales.

No olvidemos un dato importante antes de hacer comparaciones sin más: la población de cada país.

Prmoz Roglic

Eslovenia es un país de apenas dos millones de habitantes, frente a los casi 47 millones de España.

Más de 20 veces mayor la población de España, pero menos de 5 veces en número de ciclistas profesionales.

Uno de los datos diferenciales, desde mi punto de vista, lo tenemos en el número de ciclistas en equipos continentales y en qué equipos continentales corren.

De los 60 ciclistas profesionales españoles en equipos continentales, solamente 21 corren en equipos con licencia española.

En cambio, 19 de los 25 corredores eslovenos en equipos continentales, tienen contrato con los dos únicos equipos profesionales eslovenos: Adria Mobil y Ljubljana Gusto Santic.

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Adria Mobil, el equipo de la ciudad de Novo Mesto, fue fundado en 1972.

El equipo de la capital, Ljubljana tiene aún más tradición, desde 1949.

Ambos equipos se inscribieron en la tercera categoría ciclista, la de equipos continentales, cuando la UCI la estableció, allá por 2005.

Y ahí siguen.

Desde 2005, ha habido otros clubes ciclistas eslovenos que han tenido algún tiempo la licencia continental, como dos de la región de Gorenjska (el Sava de Kranj y el Motomat de Trzin) y otro de Pjuj (el Perutnina).

En ese mismo tiempo, desde 2005, en España no ha habido ningún equipo que haya permanecido con licencia continental las 16 temporadas.

¿Qué ha ocurrido con ellos?

O bien han sido equipos que han desaparecido de la categoría profesional (el Spiuk extremeño, el Grupo Nicolás Mateos murciano, el Andalucía-Paul Versan, el Murias vasco) o han subido a la segunda categoría (Burgos en 2018, Euskadi-Orbea en 2020 y Kern Pharma y Kometa lo harán en 2021).

Ninguno ha permanecido estos años en continental y es casi seguro que la próxima temporada no haya ningún equipo español en categoría continental: tendremos, eso sí, a Movistar en World Tour y hasta cinco equipos en la segunda división (Burgos-BH, Caja Rural-RGA, Euskaltel-Euskadi, Kern Pharma y EOLO-Kometa, este último no sabemos aún si con licencia española o italiana).

En tercera división, tal vez continúen dos equipos muy modestos con licencia extranjera, pero afincados en España: el venezolano-gallego Gios Kiwi Atlántico y el paraguayo-aranés Massi Vivo-Conecta.

Algunos medios de comunicación ven el paso a segunda categoría de los equipos españoles como un éxito, pero más bien hay que verlo como una obligación para no desaparecer.

En España cada vez quedan menos carreras del último nivel profesional, el 1.2. y 2.2., por lo que los equipos continentales deben competir por recibir invitaciones para pruebas de un nivel mayor o viajar a pruebas a otros países para tener un calendario competitivo razonable.

Eso supone en ambos casos seguramente unos gastos difíciles de asumir por parte de los patrocinadores si tenemos en cuenta que en ambos casos son pruebas que dan escasa visibilidad a quienes financian a los equipos.

Parece que el aficionado español y los medios de comunicación generalistas solamente tienen ojos para la Vuelta a España y no muchas pruebas más, ni siquiera se mira demasiado a carreras de un nivel alto como la Itzulia vasca o la veterana Volta a Catalunya.

Por el camino, muchas pruebas con enorme tradición han ido desapareciendo del calendario, sobre todo vueltas de una semana.

¿Y qué decir de las pruebas de un día en España?

La Prueba Villafranca-Ordiziako Klasika (1.1.), que se disputó este 12 de octubre, es de las pocas que sobrevive.

El paso a segunda categoría de los equipos españoles va a generar un problema a los organizadores de las pruebas de máximo nivel en España.

Si pensamos en la Vuelta, no todos los equipos españoles de esta categoría podrán tener invitación, como le ha pasado a Euskaltel-Euskadi en 2020.

Eso no va a contentar seguramente a muchos patrocinadores, por lo que se complicará que puedan mantenerse los patrocinios de equipos que requieren de un presupuesto bastante mayor que el de los de tercera división.

Así, los equipos españoles continentales se han visto en la encrucijada de tener que crecer para participar en pruebas relevantes para no desaparecer, sin que ese salto garantice esa presencia, lo que vuelve a poner en riesgo que continúen.

 

La alternativa exótica de seguir siendo continental pero con licencia extranjera, aparentemente más llevadera, tampoco está dando resultados: antes de Ordizia, GIOS Kiwi solo ha tenido 15 días de competición profesional en lo que llevamos de 2020 y Massi-Vivo aún ninguno.

Y volvemos a Eslovenia.

Solamente dos equipos profesionales, ambos de tercera categoría, y varios clubs que también participan en pruebas 1.2.-2.2. de la zona, con un calendario bastante estable desde 2005, la mayoría pruebas 1.1.-2.1 y 1.2.-2.2, en su propio país o en países cercanos.

Tampoco buscan victorias muy lejos ni asumen grandes gastos de desplazamiento a competiciones de los circuitos de Asia, América o África. Y les funciona. Han demostrado que pueden crear un ciclismo sostenible en la tercera categoría ciclista, con patrocinadores bastante estables.

Un escenario en el que pueden desarrollarse al ritmo que necesiten ciclistas como Primož Roglič (Adria Mobil, 1º en Lieja y ganador de la Vuelta a España 2019), Tadej Pogačar (Ljubljana, 3º en Lieja y ganador del Tour de Francia 2020) y Matej Mohorič (Sava KK Kranj, 4º en Lieja y con victorias de etapa en Vuelta y Tour).

Tres ciclistas que tuvieron uno o dos años de margen, con un contrato profesional en su país, para destacar en esas pruebas aparentemente menores para luego dar el salto directamente a equipos World Tour.

Equipos eslovenos que no tienen que rogar por una invitación y, por tanto, no tienen problemas para participar en las principales pruebas donde buscan visibilidad sus patrocinadores, como el Tour de Eslovenia, GP Kranj, GP Izola, GP Adria Mobil en Novo Mesto o la Croacia-Eslovenia.

Pruebas en las que tienen presencia asegurada y posibilidades reales de destacar.

Mientras, en España, los equipos de segunda y tercera división siguen peleando por tener un calendario decente y, aunque algunos lo logren, luego tienen muy pocas posibilidades de competir de tú a tú contra equipos World Tour que también participan con frecuencia en la mayoría de esas carreras.

Por todo esto, para mí un ciclista esloveno puede tener hoy por hoy incluso más posibilidades que uno español de empezar en un nivel profesional inicial, en un equipo continental, y competir en pruebas de un nivel razonable para seguir creciendo.

Por @cyclinggeo

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Las raíces de la explosión del ciclismo esloveno

Primoz Roglic campeon eslovenia JoanSeguidor

Para explicar el ciclismo esloveno hay que hablar del Adria Mobil

No son pocas las personas que últimamente ponen «ciclismo esloveno» en los buscadores.

Una búsqueda en medio de la curiosidad por ver tanto y tan buen talento reunido en un pequeño país centroeuropeo, como el morbo de las noticias que vinculan el ciclismo esloveno con la Operación Aderlass, que amenaza con ser la versión alemana de la Operación Puerto, por tamaño y hermetismo sobre los nombres que la componen.

 

Sea como fuere el éxito de Tadej Pogacar y Primoz Roglic, esta temporada y la pasada, no surge por generación espontánea, y Nacho nos pone el foco en el Adria Mobil, una máquina de sacar talento adelante, con una estructura de ciclismo de base que ha contribuido a crear en Eslovenia una auténtica cultura ciclista de abajo arriba.

Así enumera ciclistas como Janez Braikovic, Robert Kiserlovski, Simon Spilak o Grega Bole, con sus luces y sombras, para explicar la profundidad de una apuesta que surgió en el lejano 2005.

En estos quince años, el ciclismo esloveno ha ido subiendo peldaños hasta ocupar la parte alta de las mejores carreras: el domingo tres eslovenos en el top 4 de Lieja -Marc Hirschi evitó el monocolor-, ganadores de las dos últimas grandes celebradas…

Y el ciclismo esloveno no es sólo Pogacar y Roglic, es también Matej Mohoric, Jan Polanc, Jan Tratnik, Luka Mezgec…

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El ciclismo esloveno está en el filo de todo

Ciclismo esloveno Jan Polanc JoanSeguidor

El ciclismo esloveno triunfa mientras explota un escándalo de dopaje en su país

El ciclismo en ciertos países es un fenómeno reciente, al menos en lo que a la élite se refiere.

La explosión de corredores como Peter Sagan o Michal Kwiatkowski han puesto Eslovaquia y Polonia en escalones poco previstos hace un tiempo y al mismo tiempo han removido las aguas del lugar.

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Y por esas zonas, hay un país verde, preñado de montañas, que comparte Dolomitas con Italia que es Eslovenia, un país que ahora mismo es una de las potencias ciclistas mundiales

… y al mismo tiempo uno de los focos de dopaje que están bajo la lupa.

Un sentimiento agridulce, un sabor raro que deja sobre la mesa la situación más curiosa que hemos visto en mucho tiempo.

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El ciclismo esloveno reúne él solito un palmarés demencial este año

Primoz Roglic les da la mayor cantidad de victorias, con Tirreno, UAE Tour y Romandía, las etapas en el Giro, pero no es sólo eso Tadeg Pogacar no ha esperado ni un mes para estrenarse en el World Tour ganando Algarve, en febrero, y California hace unos días.

Sumadle eso a Matej Mohoric, omnipresente y no siempre afortunado con la victoria, aunque ojo, dejadle que ya va ganando cosas -su agosto del año pasado fue eso «hacer el agosto»-, el «dominio suizo» de Simon Spilak, el corredor que no corre grandes vueltas porque prefiere ganar las pequeñas del país helvético…

 

En Pinerolo, Jan Polanc tomó la maglia rosa de su compañero Valerio Conti -tiempos contradictorios también para el UAE, con algún ciclista suspendido, Gaviria que no gana y carrusel de maglias rosas en el Giro-

Jan Polanc es un valioso ciclista de 27 años que ya tiene dos etapas en el Giro que ahora adorna con una maglia rosa perdida por el valle de Aosta.

Eso viste en la sala de estar.

 

Se ve que en la rueda de prensa Polanc fue inquirido por la operación Aderlass, una operación contra el dopaje sanguíneo que tiene en Eslovenia su kilómetro cero.

«Un sueño hecho realidad que lucharé por alargar lo más posible» vino a decir en general.

Así es la Girona Gravel Ride 

«Soy esloveno, vivo en Eslovenia y estoy orgulloso de eso. Es triste todo lo que está pasando» añadió sobre lo otro.

Lo cierto es que el ciclismo esloveno está viviendo una situación muy similar a aquella que en España tuvimos en los tiempos de la Operación Puerto.

 

Porque el estallido de la OP, tristísima e ineficaz acción contra el dopaje en este lado de los Pirineos, pilló al ciclismo español con Valverde, Contador, Samuel, Sastre y Freire, entre otros, amasando victorias y victorias, mientras en casa los trapos se lavaban a gritos.

Un panorama complejo en el que lo sencillo sería decir que el ciclismo esloveno triunfa por estas cuestiones.

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De hecho Roglic, el tipo más vigilado del Giro en todos los campos, ya soporta ciertas insinuaciones, fuego amigo podríamos decir, porque Stef Clement ha lanzado la sonda.

Sea como fuere que Janez Brajkovic acabara su trayectoria profesional como la finiquitó hace unos meses anunciaba un año de cuchillos largos para el ciclismo esloveno, en un escenario feo para el técnico del Bahrain y algún corredor.

Si correr y competir un Giro es complicado, imaginaros con este peso sobre la espalda.

Imagen: FB Giro d´ Italia